¡Toquen ustedes La Marsellesa!

Rick’s Café Américain. Los oficiales alemanes sacan pecho cantando una de esas canciones guerreras, amedrentando a los pobres franceses del Café, avergonzados por el colaboracionismo del gobierno de Vichy. Por allí anda Victor Laszlo, que pide a la orquesta que toque el himno nacional de Francia, La Marsellesa, el himno más bonito del mundo (junto a, me atrevo a decir, A las barricadas), el de mayor contenido y mayor calado, tanto que es casi el himno de la libertad de todos, más allá de que circunstancialmente fuera compuesto en y para Francia.

El momento en que sucede esto es muy importante en la película; el momento en que inclina la cabeza autorizando a sus músicos a que empiecen a tocar, supone el cambio que Rick experimenta, de frío americano al margen de todo y absorto en sus propios sentimientos tormentosos, al Rick de antes, el que ayudó a la República en la guerra de España o llevaba fusiles a Etiopía para combatir contra los fascistas de Mussolini, el que provocará que la historia desemboque en ese neblinoso aeropuerto y que sea el principio de una gran amistad. Lo mismo ocurre con el capitán Renault, obediente prefecto de policía del gobierno de Vichy en Casablanca, y que, consumido por el orgullo y el patriotismo, responde contestatario y desafiante por vez primera al mayor Strasser tras ver el enfervorecido cántico patriótico por parte de todo el Café.
Por otro lado, la escena conlleva una gran simbología: uno de los sospechosos de asesinar a los correos alemanes en el tren es abatido por la policía bajo un cartel que ensalza a Pétain, el vergonzoso presidente francés. En cambio, La Marsellesa es el punto de inflexión, la vuelta de la Francia antinazi, la bienvenida a De Gaulle en detrimento de los nazis de Vichy (recordemos que la película es de 1942, mucho antes del fin de la guerra, pero después de la caída de Francia y de la huida de De Gaulle a Gran Bretaña). Esta escena marca la vuelta a la tortilla en la política francesa y el grado de acogida que ese cambio recibe entre los aliados.
Y para ello se retorna a la canción más popular de Francia y una de las más célebres del mundo, compuesta por el poeta y ex-soldado Rouget de Lisle en el salón de la casa del alcalde de Estrasburgo, titulada Canto de Guerra para el Ejército del Rin, y compuesta en un principio para los ejércitos de voluntarios franceses que acudían al este del país para defender la Revolución de 1789 de los ataques de los ejércitos prusianos que, en coalición con el resto de monarquías europeas, intentaban frenar la llegada de la democracia y las libertades, de las nuevas ideas, de la política del pueblo, del fin de los privilegios y de los derechos por designio divino. La batalla de Valmy permitió la supervivencia de la Revolución (gracias a una gastroenteritis colectiva en el ejército prusiano, entre otras cosas) y con ella, de La Marsellesa. Tras la victoria, fueron los voluntarios de Marsella los primeros que retornaron a París con la canción brotando de sus gargantas, de ahí el apelativo del himno nacional francés.
Curiosamente, el autor del himno fue condenado a muerte por esa misma Revolución en la época del Terror, y se dice que intercedieron por su vida únicamente por haber sido autor de la canción.
Se instauró como himno nacional de Francia, pese a su rápida difusión y popularidad, en una fecha tardía, 1879. En Casablanca, por sus connotaciones, y por el momento histórico, es más que nunca el himno de la libertad. Siempre que veo la película, me sigue poniendo los pelos como escarpias.

Los disturbios posteriores provocan que el mayor Strasser pida al capitán Renault que cierre el Café.
RENAULT: ¿Con qué pretexto?
STRASSER: Invente uno.
(…)
RICK: ¿Por qué me cierra el Café?
RENAULT: ¡Qué escándalo, qué escándalo! He descubierto que aquí se juega.
CRUPIER: [entregándole a Renault un fajo de billetes ]Sus ganancias.
RENAULT: [guardándose el fajo de billetes en el bolsillo] Muchas gracias.

Menudo personaje, el capitán Renault. Gran actor, Claude Rains. Hablaremos de él algún día.

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23 comentarios en “¡Toquen ustedes La Marsellesa!

  1. Pues sí, un francofilo declarado como yo, al ver la escena de la marsellesa en Casablanca, y en el contexto histórico de la película, no puede evitar emocionarse por más veces que lo hayas visto.
    La marsellesa simbolicamente siempre tendrá una carga con un valor añadido superior a cualquier otro himno nacional.

  2. Además, hay que tener en cuenta, si hacemos caso a la mitología hollywoodiana, que el guión de ‘Casablanca’ iba improvisándose día a día, haciendo añadidos, correcciones y creando escenas de un día para otro sobre la marcha y a la vista de lo que decían los periódicos del día. Como ocurre muchas veces, de la falta de previsión, salen obras redondas.

  3. Muy de agradecer y oportuna esta reconciliación con “La Marsellesa”, después del disgusto de haber visto tan ufano a Sarko.

    Saludos

  4. Pues así es. Me temo que los significados de este himno quedarán amortiguados durante los próximos años para nuestros vecinos. Precisamente el país más anti-Bush de Europa ha elegido una versión radical de neoconservador. Y si no, al tiempo.

  5. En mi casa siempre les ha encantado, pero confieso que a mí no me gusta nada. Y con la que está cayendo como para reconciliarme con ella. Mejor me espero a que pase la tormenta, y mientras me pongo a Manu Chao, que es francés y creo que no canta la Marsellesa. ¿o tal vez sí?

  6. Pues creo que no, que no la canta, aunque no dudo de que si hubiera vivido un par de siglos antes, la hubiera cantado a pleno pulmón (si supiera cantar así).
    Otra cosa es si aquello realmente fue una Revolución de y para todos, que creo que no, más bien un proceso para que los burgueses ricos accedieran a los privilegios de nobles y clero, y dejando fuera al pueblo llano, como siempre. Pero eso es otra historia…
    Lo que no quita para que en la peli se me ericen mis pocos pelos.
    Besos

  7. Hoy me siento que tengo algo de francés, amo esa patria como a Chile, y lo único que pido antes de morir conocerla desde siempre la he amado
    VIVA FRANCIA POR SIEMPRE

  8. Comprenderá usted, Luis Alberto, que, como español, no comparta su entusiasmo. Verá, tanto tiempo de vecinos nos enseña mucho de lo bueno… y casi todo lo malo, como bien saben en Portugal.
    Pero le concedo que es el himno más bonito del mundo, sin duda.

  9. Es indudable mundialmente que el Himno Nacional Francés “La Marse-
    llesa” es una canción con una gran fuerza que pregona la libertad
    de los hombres pero, también es indudable, que cualquier pueblo
    de este mundo que escuche y cante su himnno en un momento de difi-
    cil situación lo hace con un espiritu de verdadero patriotimos, –
    y que el himno de cualquier país de esta tierra es tan bueno como el de Francia porque despierta un sentimiento de grandeza en los
    ciudadanos.

  10. Puede tener usted razón, cada uno lo siente a su manera. Aquí la referencia se basaba en su valor simbólico (fue el primer himno nacional compuesto) y por su popularidad. Sólo se me ocurren un par de himnos con tanta fuerza: la Internacional y A las barricadas. Y como himnos, el ruso, el alemán…

  11. Hace años tenia grabado Casablanca en video, lamentablemente se lopreste a mi suegro y LO PERDIO!!!, eso es una injuria. Aparte de ello, La Marsellesa es el mejor himno, bueno tengo en mis venas algo de sangre francesa, pero aparte de ello, quiero compartir esto con Uds. VIVA FRANCIA, CUNA DE LA LIBERTAD. Saludos desde Peru.

    • Bueno, compañero Alfredo, no soy nada mitómano con ciertas cosas y me parece que te dejas llevar precisamente por cierto chauvinismo francés. Los himnos son horribles por propia definición, pero musicalmente hablando, como canción, La Marsellesa y A las barricadas me parecen supremos. Aquí, en la película, cobra además un significado completamente distinto. Pero Francia, ay amigo, no olvides que Francia también es la esclavitud, el gobierno colaboracionista de Vichy, la deportación de judíos, la invención del fascismo, el caso Dreyfuss, la guerra de Indochina, las pruebas nucleares en Mururoa, la quema de coches en los suburbios de París… En ciertos aspectos son ejemplares. En otros no tienen nada que enseñarnos. En otros, tienen muchas disculpas que pedir.
      Saludos.

  12. Si existe un himno capaz de emocionar es sin duda La Marsellesa. Si nos fijamos en su letra puede resultarnos agresiva y sanguinaria por momentos , pero su fuerza es impresionante . La escena de Casablanca es sublime , un canto no solo a Francia , tambien a la libertad.

  13. Qué bien me ha venido ver que alguien te había comentado esta entrada. Verás.
    En el blog de Ethna, otro -mejor dicho, el otro- blog de cine junto al tuyo y al de Josep que visito, Vivian, una de las colaboradoras, publicó ayer una genial entrada sobre Cabaret. Y dirás tú; ¿qué cojones tiene que ver esto con La Marsellesa? Y yo te responderé: pues mucho querido amigo, mucho.

    La cuestión es que Vivian elegía como objeto de su entrada, la secuencia de la peli de Fosse en la que un niño ario se pone, en medio de una merienda campstre, a cantar el famoso “tomorrow belongs to me”. Ante esa entrada, yo le he comentado sin dudar, que es una de las escenas/secuencias que más acojone me dan cada vez que la veo. Por motivos obvios, claro está. Lo que ocurre es que, una vez digerí el volver a verla (es además una secuencia preciosa) volví a comentarle diciéndole esta vez, que frente a ésto, sólo cabía ver la secuencia de Casablanca en la que los hombres libres cantan La Marsella.

  14. En efecto, el cine tiene esta clase de conexiones subterráneas (o no tanto), dos escenas que son casi un plano y un contraplano.
    ¡Toquen ustedes La Marsellesa! Cómo me pone oír eso…

  15. Pues no sé si les gustará del todo a los franceses,si es que son tan chovinistas, que nos apropiemos de su Himno y lo consideremos patrimonio internacional. Especialmente el supernacionalista Lepén ése .
    Considero La Marsellesa como un canto a los derechos del individuo y La Internacional como el himno a la unión de esos individuos (en los contextos idealistas originales de ambos, obviamente) y aunque el devenir de la Historia parezca que los haya hecho irreconciliables, yo prefiero creer en su complementaridad y me gusta silbotearlos a menudo y, cuando nadie me escucha, tararearlos a ritmo de tachan-tachán.

  16. Yo creo que sí: les encanta darse importancia.
    A mí los himnos como tales no me gustan nada; además, las letras -los que las tienen- no dicen más que gilipolleces. Sin embargo, éste tiene algo. Y también, no la Internacional, sino “A las barricadas”. Ésa es la que tarareo yo…

  17. Dos escenas sublimes del cine con fondo musical: Esta que se comenta y en Reds (Warren Beatty)cuando el pueblo se lanza a tomar los palacios de Petrogrado al son de .La Internacional …

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