La tienda de los horrores – James Cameron
Pues sí, este modorro tiene bien ganado a pulso un puesto de honor en el Olimpo de los horrores, y me temo que de forma vitalicia, e incluso in memoriam. Guionista, director y productor por este orden, este merluzo ha sido calificado por la prensa no especializada y más bobalicona como “El rey Midas de Hollywood”, apelativo absolutamente imbécil reservado antes a Spielberg tras el fenómeno sin precedentes que supuso Tiburón, y que me provoca pústulas cada vez que lo oigo. Además, por qué no decirlo, no me cae excesivamente bien, por su manera de ver el cine solamente como espectáculo de entretenimiento, aunque él diga lo contrario y pretenda hacer películas muy sesudas, pero también porque es un individuo que carece de modestia y de humildad, imprescindibles cuando quien juzga tu trabajo ha de ser el público, y más aún cuando los dólares se ganan con su reconocimiento.
Especializado en películas de acción y ciencia ficción, destacó como guionista de películas más bien vomitivas, como Rambo II, antes de poder lanzarse a la dirección con ese total absurdo que es Terminator (1984), esa atroz historia en serie en la que se viaja tantas veces del presente al pasado, de éste al futuro, del futuro al pasado otra vez, y así hasta el hartazgo, tanto que le dio para filmar ese horrendo concepto que son las secuelas, que el poco interés inicial que pudiera tener un futuro apocalipsis en el que el hombre tuviera que luchar contra las máquinas, se diluye en un montón de saltos espacio-temporales que acaban por convertirlo todo en una gilipuertez suprema, muy bien contada, con mucha imaginación, gran inventiva, un marco majestuoso, pero una gilipuertez. Pero como más vale caer en gracia que ser gracioso, el tío se forró, lo cual nos condenó para los restos con tener que soportarlo más a menudo.
Lanzado con el éxito, tomó la responsabilidad de filmar Aliens, el regreso (1986), la segunda parte de la obra de Ridley Scott, y creó una caricatura que nada tenía que ver con el terror de la cinta original. Después dirigió su cinta más interesante, Abyss (1989), en la que unos exploradores submarinos encuentran en los fondos abisales algo que no esperaban, y por primera y única vez su cine alcanza algo de profundidad y logra ir más allá de una historia plana y absurda de mamporros en cadena.
Luego llegó la película con la que se consagró, aún no sé por qué, Mentiras arriesgadas, una comedia de acción con Chuachenaguer (Schwarzenegger) y Jamie Lee Curtis (el reparto lo dice todo), de envoltorio inmaculado y con menos seso y menos gracia que una conferencia de Aznar en Georgetown, que ya es decir. Poco después logró maquillar algo su penosa contribución al séptimo arte con el guión de Días extraños, la inquietante y algo fallida cinta de Kathryn Bigelow.
Pero el colmo llegó con ese infumable y caramelizado engendro que es Titanic, de 1997, con la que ganó todas esas figuritas de tienda de a veinte duros que lleva en la foto de arriba, y que además de ser una película espantosa, interminable, de efectos especiales que van desde la genialidad hasta lo más chabacano (las figuritas de supuestos pasajeros en la cubierta del buque en los planos aéreos, de videojuego comecocos total), logró algo que parecía imposible: condenarnos a soportar de por vida a ese tipo llamado Leonardo DiCaprio, al que hay gente que llama actor y todo, y del que ni siquiera presuntos genios como Scorsese se han dado cuenta de que su careto le impide una caracterización verosímil en la mayoría de sus papeles. Esta película es el paradigma del espanto cinematográfico por excelencia: almibarada, cursi, maniquea, estúpida, irregular, burda, zafia, plana y con una moralina insoportable. No es de extrañar, por tanto, que arrasara en los premios de la academia.
Después de Titanic y de su espantá subiendo al escenario y gritando eso de “Soy el rey del mundo”, emulando la frase que hizo pronunciar a su propio personaje en una de las escenas más lamentables de la historia del cine, Cameron se ha recreado tanto en su éxito que ha trabajado menos, y aún peor, si cabe. En particular, vuelve a darnos la chapa en los últimos tiempos como productor de pseudo-documentales en los que apoya las teorías de los más ortodoxos judíos, los defensores del Gran Israel, el imperio desde el Sinaí hasta el Éufrates, dedicándose a producir películas documentales dirigidas por el supuesto cineasta Simcha Jakobovici (el apellido no engaña), en las que pretende demostrar la cuadratura del círculo.
En concreto, en la primera de ellas pretende demostrar la verdad histórica de la fábula hebrea del éxodo, el viaje de Moisés y compañía por Egipto y el Sinaí, y para ello, no sólo enuncia un montón de teorías variopintas, desternillantes y ridículas (identifica el antiguo pueblo de los hicsos, de ignorada procedencia, con los hebreos, así porque sí, sin aportar razón para ello, mezcla el éxodo con Troya, con una erupción volcánica en Santorini, con la cultura de Micenas, y si llega el caso lo hubiera relacionado con los cinco Tours de Induráin), sin ninguna prueba concluyente, sino que se salta las dataciones arqueológicas enunciadas en los últimos trescientos años como quien se deja un grifo abierto, y con el único argumento de que “¿y si están equivocados?”. Un argumento de mucho peso, porque, ¿cómo no van a poder equivocarse los arqueólogos de medio mundo y ser corregidos por el antiguo guionista de Rambo y por un cineasta que no ha trabajado nunca de cineasta? El torpe ejercicio serviría a algún mendrugo de esos que llevan sombrero calado hasta las cejas sobre la permanente o a algún militar de esos que primero disparan y luego preguntan para reivindicar quién sabe qué.
En el segundo, presentado hace poco a bombo y platillo, el dúo dinámico del documental chapucero afirma haber encontrado la tumba de Jesús, con lo cual sigue las directrices de las tesis radicales de los judíos más ortodoxos, “eliminando” el supuesto carácter divino de Jesús de Nazaret, porque, claro está, si no resucita, no es dios alguno, y por tanto, debemos esperar felices a que llegue el Mesías de verdad (mejor esperamos sentados, por si se retrasa y el sol explosiona antes…). Este segundo documental consigue una cosa: es peor aún que el primero. Se basa en un montón de tonterías que sonrojarían a cualquiera, en planteamientos subjetivos sin contrastar, en resumen, en un montón de chorradas de las cuales extrae conclusiones estúpidas, a cotejar con una realidad bíblica que tiene su correspondiente dosis de delirio y no necesita que le añadan más (una vez más nos encontramos con la santificación de los números: si uno cree un disparate, lo llaman locura; si quinientos millones de personas creen en el mismo disparate, lo llaman religión).
Por todas estas mamarrachadas y por las que seguro vendrán, James Cameron tiene más que merecido un mullido asiento en el fuego sagrado de estos horrores, y además establece un claro listón a la hora de medir quién o qué merece aparecer entre estos despropósitos.
Acusado: James Cameron.
Atenuantes: Abyss, el guión de Días extraños.
Agravantes: toda su obra, sobre todo Titanic y sus bodrios documentales.
Sentencia: culpable total, total.
Condena: lapidación, no con piedras, sino con restos orgánicos expelidos por ganado bovino.



Que tipo tan tontarras!!!ç
Pero coincido contigo, Abyss, me pareció inquietante. Me gustó.
De acuerdo con la condena. Yo le añadiría probar el pastel de hierbas y especias que comí ayer durante tres días y tres noches. Dejará el cine por la oración. Seguro.
“Tontarras” es un apelativo que le viene al dedo. Lo cierto es que ha digerido muy mal el éxito, se cree que es mejor de lo que realmente es y que tiene bula para hacer y decir lo que quiera por encima del gusto y juicio del público.
En cuanto al pastel, en fin, no sé si conviene que este tío, con los documentales que hace, encima se dedique a orar. El resultado en cine podría ser espantoso.
Besos desde el Abyssmo.
James Cameron… qué miedo!
Pues sí, señorita Rouge, da pavor. Hasta se me colgó el ordenador cuando puse la foto…
Arg, es que solo verle el careto…pero mira, que impresentables así son los que se comen el pastel.
Copan las carteleras y absorben el seso al respetable con publicidad machacona y al final ¡ala! todos como borregos al cine a dejarse deslumbrar por el poderío y sin cuestionar ni valorar nada de lo que se está viendo.
La peña esta de ricachos del cine son como una secta. Que te lo digo yo.
Quizá sería bueno en algún momento analizar los terribles efectos que tuvieron para el cine, en cuanto a mayor preocupación por el merchandising y los balances de cuentas que por el arte en sí, fenómenos como “Tiburón” o “Star Wars”. Es un poco como esa canción de “El vídeo mató a la estrella de la radio”, pero peor.
En este tipo de películas se preparan tres o cuatro finales diferentes, se hacen tests de público, y según responde éste se coloca uno y otro final (aunque, desde que el cine es cine esto ha existido, e incluso los grandes maestros lo han padecido).
Un abrazo.
Veo que nos hemos quedado todos muy a gusto con tú post. Estoy de acuerdo en salvar Abyss pero el resto va directo al cubo de la basura.
Cuándo tienes razón, tienes razón.
Un abrazo.
Lucía, hoy no hemos arriesgado demasiado, si este fulano apareciera por mi pueblo, iba de cabeza al pilón, fijo fijo.
Un abrazo
Pues yo soy fan total de “Terminator” y condeno a “Abyss” a los abismos que nombra. Lo de la tumba de Jesucristo tiene una pinta horripilante, pero seguro que al final pico y voy a verla. Aunque sólo sea para poder luego ponerla verde.
Ha merecido la pena el riesgo. Me he reído un rato.
Noemí, mi problema con Terminator no es la acción sin límites, ni la tensión ni la ambientación, que reconozco que están muy bien, sino que enredando la trama cada paso que avanza la serie y empieza a haber saltos adelante, atrás, enmedio, etc. todo acaba por perder el sitio y la secuencia de los hechos queda empantanada.
De lo de Abyss, me parece interesante el argumento que subyace detrás, aunque aquí la forma no alcance los hitos de Terminator.
Ahora, si me dices que te has reído, entonces el intercambio de opiniones aún vale más la pena.
Un abrazo.
*NUEVA NOVELA HISTORICA SOBRE JESUS: “EL REY DE LAS MARIPOSAS”
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OS RECOMIENDO UN NUEVO Y EXCELENTE LIBRO (UNA NOVELA HISTORICA)sobre la vida de JESUS EL NAZAREO (como en el lo llaman), su familia y Judas Iscariote, cuyo contenido dista mucho de lo que dicen los Evangelios de la Iglesia Catolica, que me ha gustado mucho, y que estoy seguro NO OS VA A DEJAR INDIFERENTES. Os pongo aqui los datos mas importantes del libro, y si os decidis a leerlo espero os guste tanto como a mi.
TITULO : EL REY DE LAS MARIPOSAS
AUTOR : SEBASTIAN JIMENEZ PINTO
EDITORIAL: LA TIERRA HOY
PAGINAS : 384
PRECIO : 17 EUROS
Los podeis encontrar EN CUALQUIER LIBRERIA DE ESPAÑA o en:
blog: //elreydelasmariposas.blogspot.com
http://www.casadellibro.com
http://www.latierrahoy.com
ARGUMENTO : Jerusalen (año 1968 d.c.).- Tras una larga tarea de investigación un antropólogo hebreo y su ayudante española encuentran dentro de un enterramiento en Damasco el hueso de un tobillo que perteneció a un hombre crucificado. Oviedo ( año 2005 d.c.).- Treinta y siete años después, le es encargada a la empresa CREAR la restauración de una imagen muy venerada en la ciudad, la de San Salvador. Pero unos hallazgos dentro de esta imagen, un enigmatico juego, la Sabana Santa de Turín, el Sudario de Oviedo y un personaje anónimo que se hace llamar el Doctor Iluminado, les depararán a los miembros de CREAR la adquisición de una serie de conocimientos que le hacen recorrer un desconocido Camino, y que le harán dudar sobre lo que los Evangelios han contado sobre la vida de Jesús, su familia y todos los que le acompañaron en su Ministerio.
- ¿Fue la infancia de Jesús tal como la cuentan los Evangelios?
- ¿Su familia fue tan reducida, o por el contrario estaba formada pr más personas ?
- ¿Fue Jesús célibe o por el contrario pudo haber estado casado y tener descendencia ?
- ¿La Sabana Santa y el Sudario de Oviedo estuvieron en contacto en alguna ocasión sobre el cuerpo de Jesus
el Nazareo?
- ¿Murió Jesus en la cruz, o logró salvarse de ese cruel castigo ?
Un ritmo trepidante hacen mantener al lector en vilo hasta su enigmático final.
Bienvenido, Dailos. Personalmente, aunque no era el tema del post, te recomiendo “El Evangelio según Jesucristo”, de José Saramago.
En cuanto al libro, no es de mis temas favoritos, pero lo buscaremos. Ahora, que como lo coja James Cameron para hacer una peli va a salirle un churro, aviso…
Saludos
creo que si alguien conoce a james cameron o save su my space diganle que yo le engo una historia que le puede interesar para que lleve al cine
Tetanic no la he visto, ni muchas ganas la verdad, pero creo que con diferencia lo mejor que ha hecho es Terminator, la primera, la saga posterior es otra cosa. Abyss no es una maravilla pero tiene algo de interés. Terminator por desgracia creo que ha quedado afectada por la serie posterior que es bastante horrorosa, pero al igual que el primer Acorralado no tiene mucho que ver con las memeces de los rambos posteriores creo que Terminator sí ofrece algo medianamente digno, no soy fan pero me parece que tiene cierta interés. Una opinión.
Lo que pasa es que nos encontramos de nuevo en la dicotomía entre lo verosímil y lo creíble. La ciencia ficción no tiene por qué ser verosímil, pero una película sí tiene que ser creíble. Y Terminator poco a poco avanza hacia el desvarío.
Saludos.