Vilhelm Hammershoi, inspiración de Dreyer
Carl Theodor Dreyer está considerado uno de los grandes maestros de la Historia del cine, y por supuesto, el cineasta que sentó las bases del cine “nórdico”, si es que es válido el calificativo, del que han bebido otros directores como el propio Bergman o incluso Bresson. Dreyer destaca sobre todo por ser un guionista muy prolífico (entre 1912 y 1928 escribió cuarenta guiones) y por ser un director muy atraído por la temática fantástica y religiosa, ya desde su infancia, que pasó en condiciones penosísimas. Antes de debutar en el cine en 1919 se había labrado ya una fama enorme como periodista. Tras rodar algunas películas en Suecia y Alemania, en 1928 estrenó su obra maestra La pasión de Juana de Arco, una obra basada en los principales documentos del auténtico proceso inquisitorial y caracterizada por el magistral dominio del primer plano.
Dentro de esta línea místico-religiosa Dreyer perfeccionará su arte narrativo, que invita a la meditación y a las consideraciones trascendentales, para lo cual es importante la sencillez formal y la escueta puesta en escena, muy influenciada por el pintor Vilhelm Hammershoi (1864-1916), célebre pintor de interiores. Hammershoi era hijo de un vigilante de un comercio y comenzó a tomar clases de dibujo con 8 años. Más tarde fue a la Academia de Bellas Artes de Copenhague y consiguió un gran éxito internacional muy pronto. Precisamente de sus pinturas de interiores y de sus personajes oscuros y austeros toma Dreyer la idea central de sus escenografías mínimas, casi desnudas, sobre todo en lo que a la utilización de la luz se refiere.
“La semejanza que existe entre una obra de arte y el ser humano es muy estrecha: los dos tienen un alma, y ésta se manifiesta en el estilo. Gracias al estilo, el creador va fusionando los distintos elementos de su obra, obligando al público a que vea el argumento con sus propios ojos”.
La sobriedad ambiental de su cine continuaría en sus películas sonoras (Vampyr, Dies irae, Ordet, Gertrud), siempre tratando cuestiones espirituales y religiosas, por lo que su cine no fue quizá bien comprendido por el público. Abandonada su carrera tras realizar unos documentales institucionales, debió volver a su antiguo oficio de periodista judicial e incluso a hacerse cargo de la gestión de una sala de cine de Copenhague para sobrevivir, dejando inacabado su mayor proyecto, una película sobre la vida de Cristo.
Su cine, anclado en la metafísica, fue pieza fundamental para las creaciones de otro cineasta nórdico imprescindible: Ingmar Bergman.









Son fantásticos esos fotogramas, parecen obra del pintor. Producen una sensación de sosiego muy agradable.
Un abrazo.
Esa es la idea, Lucía, aunque va siempre orientada hacia la máxima espiritualidad. Las películas de Dreyer son a veces como cuadros. nunca mejor dicho en este caso.
Besos
Completamente de acuerdo: esos fotogramas son auténticos cuadros. Tan sobrios…tremendamente sugerentes.
¿Que tienen los cineastas nórdicosque siempre son tan minimalistas?tan… ¿”silenciosos”?..o me lo parece a mi, vaya.
Lo has descrito muy bien, Inma, incluso los más modernos, como Kaurismaki. Besos
..ya sé. La falta de sol: la luz, el calor..
El CCCB organizó el pasado invierno una increíble exposición comparando ambos artitas. Tras atravesar un largo pasillo con una sucesión de pantallas mostrando fragmentos de películas de Dreyer esperaban salas con los cuadros de Hammershoi. Después no sabías qué había sido antes, la pintura o el cine.
A veces las exposiciones del CCCB hacen gira por otras ciudades, ¿hay esperanza de que llegue por aquí?
Sí Inma, pero fíjate en el primer cuadro. Quizá tengas razón, su luz siempre está filtrada, nunca es directa, y además, en sus paisajes, siempre el cielo es gris o sombrío, de un tono triste, no se ve el sol ni son paisajes cálidos.
Minerva, dudo mucho que una exposición que merezca de verdad la pena sobre un par de artistas tan minoritarios llegue por aquí. Ojalá, pero viendo como se programa la cultura para la EXPO (Jennifer Lopez y CÏA.) dudo mucho que algo así nos caiga por aquí.
Abrazos
No sabía de esta influencia, así que estoy agradecido por el dato.
Las imágenes elaboradas por Dreyer son de una belleza inigualable.
Saludos.
Hola, que gran post que has escrito sobre las relaciones artpisticas entre genio, el espacio y la pintura. Dreyer siempre fue un maestro del cine al que debería imitarse o al menos estudiarse. Saludos!
Hernán, Budokán, tanto las pinturas como las cintas de Dreyer o Bergman han sentado las bases del imaginario colectivo en cuanto a la evocación de lo nórdico o escandinavo, y han marcado un estilo visual del que posteriormente todos los creadores han bebido. Nos resulta difícil imaginar una película escandinava que no responda a estos rasgos.
Saludos
maravilloso artículo, increíbles correspondencias y relaciones entre ambos maestros, qué decir de mi amado Dreyer, qué triste saber una vez más que el talento a menudo se paga con el ostracismo, como le ocurrió al pobre Meliés y a tantos otros, un saludo muy fuerte y gracias de todo corazón por darle a Dreyer el reconocimiento que se merece
Tienes que reconocer que el cine de Dreyer no aspira al reconocimiento por el público, al menos por el público generalista. Aparte de eso, su estilo es magnífico y el grado de profundidad que alcanza es absolutamente extradordinario. Otro maestro a reivindicar.
Saludos
Todavía me acuerdo de la primera vez que vi “Ordet”, me quedé fascinado con todo, no me pareció lenta en absoluto, ni aburrida, era todo un alarde de delicadeza y humanidad, tengo grabadas en el cerebro las escenas de la resurrección, de las más tiernas que se pueden ver en cine
Excelente artículo
Cada película necesita su propio ritmo, su propia velocidad, su propio grado de profundidad y de recreación en las imágenes. Hay muchas obras de cine asiático que se detienen en largas miradas, en paisajes, en contraluces, en cosas que a veces al espectador occidental le hacen adelantar el DVD porque su velocidad es otra. Y sin embargo, la historia lo necesita. Quizá estas obras necesitan otros espectadores.
Saludos
Pues a mí me crean un poco de desasosiego, parece que estés espiando… Bss
Bueno, la pintura y el cine tienen mucho de voyeur. No tendrían sentido de otro modo, supongo.
Besos.
He comprado una impresión de los rayos del sol la pintura http://www/hammershoi.co.uk
[...] en pleno apogeo de su carrera, y de pintores como Velázquez o Hammershoi (al que ya dedicamos un texto en esta escalera), ofrece una película entretenida y rigurosa con la biografía del autor, sin concesiones emotivas [...]
Apoteosis del emporio Korda: Rembrandt « 39escalones dijo esto en Julio 10, 2009 a 12:06 am |