Otra joya escondida: American buffalo

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David Mamet sin duda es un maestro del guión y de la adaptación literaria, pero también lo es como dramaturgo y creador de grandes historias que, además de atrapar con su tensión y profundidad narrativa, suponen incisivos estudios del comportamiento humano a través de una gran capacidad para dibujar personajes complejos, repletos de matices y recovecos. American buffalo, obra con la que ganó el Premio Pulizter (a sumar al obtenido con Glengarry Glenn Ross), es otro buen ejemplo de las notas que caracterizan la literatura y el cine de David Mamet.

Dirigida muy correctamente por Michael Corrente, cuyo resto de filmografía no merece ser rescatado de la indiferencia, esta breve película (apenas hora y media) de 1996 es lo que se llama una cinta de personajes en la que, en este caso, sólo tres actores sostienen la trama con sus diálogos y su poderosa carga presencial y artística. La historia es engañosamente simple: Donny Dubrow (Dennis Franz, gran actor, conocidísimo de innumerables series de televisión) malvive gracias a su tienda de productos de segunda mano en un barrio deprimido de una gran ciudad industrial que no le permite grandes alegrías pero sí un plácido devenir vital entre charlas y cervezas con amigos y nocturnas partidas de póker. En esa apacible y rutinaria existencia Donny se acompaña de Bobby (Sean Nelson), joven negro que le hace compañía y le sirve de chico de los recados, pero al que le une cierta compasión, cierto complejo de paternidad ante el hecho de su pertenencia a una familia desestructurada. Cuando un día descubre que la antigua moneda con la efigie de un búfalo que le ha vendido a un cliente ocasional tenía muchísimo más valor como objeto de antigüedad que el precio que éste había pagado, elabora un plan, del que Bobby será ejecutor en una especie de paso a la madurez, para, no sólo recobrar la moneda, sino responder a su forma de aprovecharse de él en la venta desplumándole de todos sus objetos de valor. Todo parece dispuesto para la ejecución del asunto hasta que aparece Teach (Dustin Hoffman), amigo del barrio, compañero de cervezas y de partida de Donny, momento en el cual comienza la lucha dialéctica y dramática entre ambos.

La acción transcurre en la tarde previa a la noche del robo, y Teach se convierte, por un lado, en la voz de la conciencia que alerta a Donny de las consecuencias del crimen y de la bajeza que supone utilizar al chico como medio, con las desvastadoras consecuencias para su formación y futuro que pueden presentarse si sale algo mal, y por otro en un aprovechado que lo que busca es que se venga abajo el pensado plan de Donny con el fin de, no que el robo no se lleve a cabo, sino de conseguir una participación, lo menor posible en la ejecución y la mayor posible en el beneficio. Los continuos dardos entre ambos, el soberbio guión, sus magníficas frases, la tensión magistral que logran ambos actores, es digna de guardarse poco más de ochenta minutos para disfrutar con un intercambio dramático de primer orden, acompañado de una escasa pero más que conveniente música de Thomas Newman y una fotografía eficiente, aunque un tanto sombría, como corresponde a los interiores de la tienda y a los planos callejeros en plena noche.

Un estudio de tipos humanos, la historia del sueño de tres individuos que no cuentan para la sociedad y que buscan un placentero retiro en la tierra prometida de un golpe que les permita salir de los márgenes de la sociedad en la que viven, a la vez consumidos por la frustración de haber tenido el tesoro en las propias manos y haberlo perdido por ignorancia, plano de lectura de la película extensible al propio rencor que ellos sienten hacia una sociedad en la que, habiendo tenido la posibilidad en la mano de haber logrado algo, se han quedado reducidos a meras sombras en un barrio de tercera clase. Una película absorbente, apasionante, que atrapa fundamentalmente gracias a las grandes interpretaciones de Franz y Hoffman y los brillantes, sensacionales diálogos de un texto estupendo. Una de las películas más encantadoras, sugestivas, atrayentes, del llamado cine independiente de los últimos años.

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14 comentarios en “Otra joya escondida: American buffalo

  1. Siempre me ha causado delicia, o se mueve algo por dentro, o me pone a la expectativa aquello de que en un momento, en un segudno si se quiere todo cambie: un ´aparecis tu´, un ´se fue´ etc que hace que lo que llevábamos como lo más normal del mundo cambie radicalmente. La sorpresa es de unas maravillas: como para que despierte el cuerpo, y el alma dormida.

    abrazos,

  2. Entrenómadas, échale un ojo, que está bien.
    Besos

    Malvisto, yo aborrezco las sorpresas, las malas me horripilan, las buenas me ponen nervioso… pero la vida es una continua sorpresa.
    Abrazos

  3. Bueno, ya me puedo poner manos a la obra que tengo mucho que leer. He estado unos días un poco liada y ahora tengo que ponerme al día.
    Mamet es un artesano de los guiones, muy grande.
    Muchas gracias por el enlace que me enviaste, había un montón de fotos impresionantes.
    Besos.

  4. todavía estoy calentito con wag the dog, guión y diálogos magníficos de mamet, así que me lanzaré a buscar esta que todavía no ví. a pesar de que mamet siempre me divierte, en su momento no me resultó nada atractiva. gracias

  5. Lucía, no te has perdido gran cosa, me temo. Estaba dudando entre enviarte esas fotos o unas mías recién levantado y sin el maquillaje puesto, y mira, me dedidí por los paisajes…
    Mamet a mí me gusta más como autor y guionista que como director, “Glengarry GlennRoss”, por ejemplo, es fabulosa. Como director a veces se pierde.
    Besos

    Magda, no me extraña, porque Hoffman, aunque ya no hay apenas películas para él y termina haciendo unas cosas que…, es uno de los grandes de verdad, contra todo pronóstico teniendo en cuenta su físico.
    Un abrazo (y gracias por lo del artículo)

    Cacho de Pan, pasó muy desapercibida y no se vendió muy bien. Pero como todo lo de Mamet, merece la pena.
    Saludos, y gracias a ti.

  6. Ufff..no me acuerdo casi del film, solo la grata sensación que me dejó, pero es que Mamet es mucho Mamet creo yo. Recuerdo que me gustó mucho y la recomendé a algunas personas, recibiendo por ello desagradables réplicas una vez vista, pero bueno, que le vamos a hacer, de incomprendidos está el mundo lleno XXDD
    Saludos

  7. Déjalos Iván, que no saben lo que hacen… Tú sigue en tus trece. Algún día te agradecerán el inmenso gesto de generosidad que constituye recomendar una película, o compartir una vivencia, que viene a ser lo mismo.
    Un abrazo

  8. Mamet es para mí el discreto sucesor del dramaturgo más grande del siglo XX; Tennessee Willian,hoy olvidado.Me alegra que rescates American buffalo porque es un gran filme que pasó por nuestras pantallas sin pena ni gloria.Hoffman está muy correcto,que ya es decir,porque siempre me ha parecido un actor sobreactuado,con algunas excepecione claro;El graduado,Cowboy de medianoche o Pequeño gran hombre del también lamentablemente olvidado director Arrthur Penn
    Y hablando de Buffalo,Alfredo,¿que te pareció Buffalo “66” de Vicente Gallo?Fue la gran sorpresa del festival de Sandance,y,por supuesto,para mi.
    Un fuerte abrazo,amigo.

  9. Creo que tienes razón, también en lo de Hoffman. “Buffalo 66″ me resultó magnífica, no esperaba tanto (aunque Christina Ricci no me gusta mucho, ni Ben Gazzara), y el reparto es y está sensacional. Muy, muy bien.
    Abrazos

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