
Creo que una película son, solamente, cuatro o cinco momentos entre dos personas; lo demás está ahí para dar a esos momentos mayor impacto y repercusión. El guión está para eso.
Robert Towne.
~ por 39escalones en junio 27, 2011.
Escrito en Cine en fotos
Etiquetas: Casablanca, Cine, cine clasico, Claude Rains, Conrad Veidt, Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Michael Curtiz, Paul Henreid, Peter Lorre, Robert Towne, Sydney Greenstreet
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Towne tiene más razón que un santo.
Descomponiendo cualquier historia hasta la mínima expresión, nos encontramos siempre dos ideas: dos personajes y un cambio. Eso, tan elemental, hay guiones de hoy que ni lo conocen.
Y un guión tortuoso pasado por muchas manos,retocado y de cuyo final todavía no se sabía casi al final de la película.Bueno,Casablanca, siempre he dicho que es mucho más que una película.El acorazado Potemkin fue una película revolucionaria,o eso dicen,pero a mí me revolucinó el alma,el espíritu y mi moral Casablanca,posiblemente la película que más veces he visto,veo y veré mientras pueda.
Un abrazo amigo.
Más que una película, efectivamente, mucho más que cine.
Abrazos.
Mi devoción por Casablanca no acaba.
Ilsa y Victor Laszlo
Rick e Ilsa
Rick y Laszlo
¡Qué triángulo Dios mío! Qué triángulo.
Qué encuentros.
Qué guion… Cien mil manos en él… y milagrosamente surgieron una historia y unos personajes con mucha pero que mucha vida.
Y es que un buen guion es una obra de arte…, no exagero. Una construcción perfecta…
Besos
Hildy
Buf!!!…¡qué maravilla!!! La primera fotografía no la conocía. La segunda está por derecho propio colgada en una pared de mi habitación. Es sorprendente la frase de Robert Towne. Un abrazo, ya de vuelta.
Mi querida Hildy, “Casablanca” es una de esas maravillas prodigiosas que sólo salen a la luz casi por generación espontánea, natural, improvisada. Mira que se ha intentado emular a veces y nunca, nunca, nunca ha sido igual.
Besos.
Pues fueron tomadas a la vez, fotos promocionales para la película, claro. La frase de Towne, más que sorprendente, es lúcida.
Hablamos.
Un abrazo.
Pues en la película, el Rick’s no parece tan lustroso…
El fotógrafo se pasó con la iluminación lateral para acentuar el relieve de esa fachada….
Towne se permite -porque puede- el lujo de sintetizar y largar una boutade pero desde luego que el guión es mucho más y más aún si nos referimos al de Casablanca, construido a golpe de surménage…
Un abrazo.
Pues fíjate, Josep, que yo sí le veo fundamento al comentario de Towne. Si descompones una historia, cualquier historia que pueda llamarse tal, hay una idea latente que es la de viaje como equivalente de cambio. Y ese “algo” respecto a lo que se realiza ese cambio, suele ser un “alguien” o bien ese cambio se produce a causa de “alguien”. Claro que el guión es mucho más, pero al final está al servicio de una historia que, en última instancia, es un cambio por o para alguien.
Un abrazo
Me parece reduccionista en extremo, Alfredo: si lo tomáramos al pie de la letra, muchos se verían capaces de pergeñar un guión e incluso de escribirlo, cuando creo que para que funcione, es elemento muy importante el cúmulo de datos que se van soltando a fin de construir unos personajes que se hagan identificables y consigan empatizar con el espectador.
Es decir, que mucho más allá de lo que les suceda a los personajes, sea un cambio interior o exterior, importa y bastante la forma en que éstos son formulados.
Por eso digo que la frase de Towne es un pelín irónica…
Un abrazo.
Uy, pues a mí no me parece nada irónica… Creo que la clave está en el concepto “al servicio de…”. Porque sí, sin todos esos ingredientes un guión no es nada, pero sin la idea de base, qué se quiere contar, que en última instancia, por encima de géneros, épocas, estilos, formas de expresión, vehículos artísticos, públicos, formas de transmisión, etc., etc., es común (la idea de cambio y cómo éste se relaciona con otro/s individuo/s), simplemente, nada existe. Yo al menos el comentario de Towne lo entiendo en ese sentido, en el de que todos y cada uno de los elementos creativos, por más o menos elaborados que estén, sirven en suma a una única idea omnipresente que siempre es la misma.
Abrazos
Mmmmm, no sé, me sigue pareciendo y sabiendo a poco: no es tan sencillo escribir un buen guión. Claro que si uno se aleja de lo básico y construye sobre adobe de barro el todo se irá al garete, pero, para mí, con unos buenos cimientos no hay bastante.
En Casablanca, habrá cien interpretaciones de su significado por cada treinta cinéfilos, Alfredo, y a todos les gustará por una causa un pelín distinta.
Ello se debe, claro, más a la forma que a la propia sustancia, entendida aquella como el detalle significativo que prende la atención al definir un arquetipo, sea un truhán, sea un señor, sea una damisela capaz de todo por largarse a Europa.
Un abrazo.
Sí, de “Casablanca” es verdad todo eso. Pero también lo es que, al final, todo es Ilsa y Rick, y que sin ellos nada más tiene razón de ser.
No creo, de todas formas, que Towne hable de cómo hacer un buen guión; creo más bien que se limita a enunciar el contenido de toda idea básica, del pistoletazo de salida para la creación de un guión. Bueno, o de cualquier historia.
Un abrazo.