Mis escenas favoritas – El baile de los vampiros

El baile de los vampiros (The fearless vampire killers or Pardon me, but your teeth are in my neck, Roman Polanski, 1967) es una parodia de los productos que, desde la irrupción del exitoso Drácula de Terence Fisher de 1958 y sus cinco secuelas, todas protagonizadas por Christopher Lee, eran junto a la serie de Frankenstein y Peter Cushing la respuesta de bajo presupuesto con que la célebre productora británica Hammer intentaba competir con las películas y comedias de terror marca Roger Corman que llegaban desde América con Boris Karloff, Vincent Price, Peter Lorre, Lon Chaney Jr. o un jovencísimo Jack Nicholson, muchas de ellas basadas en historias de H.P. Lovecraft y Edgar Allan Poe.

La película de Polanski, de magistrales banda sonora, atmósfera y ambientación, es al mismo tiempo una ácida comedia con personajes y situaciones plenamente irreverentes con la herencia del mito del vampiro, y un genuino y muy conseguido producto del mismo cine de terror que pretende parodiar, incluidos sus coloristas aires pop. La escena del baile mismo, el famoso minueto, ofrece muestras de ambas tendencias presentes y entrelazadas en prácticamente todos los minutos del metraje.

Con recuerdo especial para la malograda Sharon Tate.

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12 comentarios en “Mis escenas favoritas – El baile de los vampiros

  1. Ese momento, además, contiene una trampa que atenta contra la coherencia de la historia. Porque, si ella es ya un vampiro, ¿por qué se refleja en el espejo? Si no lo es, ¿se convierte justo en el momento de subir al trineo? Un poco pillado por los pelos o… los colmillos.
    Abrazos

  2. Esa escena causaba no pocas carcajadas en el cine, aquellas salas que muy poco antes, quizás un mes, habían estado igual de abarrotadas viendo, por decir algo, Drácula, Príncipe de las Tinieblas: creo que esta película debería verse en una sesión doble, por ejemplo después de la citada: una idea que te ofrezco para esas veladas vespertinas que disfrutáis…. ;-)”
    Un abrazo.

  3. ¿Volvió Polanski a hacer comedia? Quizá Sharon Tate le hacía reír o ver el lado divertido de la vida(aunque siempre con su lado oscuro)… En Un Dios salvaje ha vuelto a emplear la comedia aunque con asuntos también pesimistas…

    Por cierto apenas recuerdo El baile de los vampiros que he visto sólo una vez hace tiempo… Creo que tengo que volver a visitarla.

    Beso
    Hildy

  4. Lo tenemos pedido, Josep, aunque nuestro horario no nos da para una sesión doble.
    Un abrazo

    Involuntariamente, quizá, mi querida Hildy.
    Es una película algo irregular, por la mezcla de tonos, más que nada, pero tiene momentos muy estimables, y es una parodia agudísima.
    Besos

  5. Para mi esta película tiene dos mitades, la primera me parece estupenda y la segunda decae un poco. Mi escena preferida es sin duda aquella en la que Sharon Tate entra en la habitación de Polanski a pedirle permiso para tomarse un baño, sencillamente deliciosa.

    Un saludo

  6. Para mi esta película tiene dos mitades, la primera me parece estupenda y la segunda decae un poco. Mi escena preferida es sin duda aquella en la que Sharon Tate entra en la habitación de Polanski a pedirle permiso para tomarse un baño, sencillamente deliciosa.

    Un saludo

  7. Pues probablemente tienes razón, las dos veces…
    Mi secuencia favorita, en cambio, es aquella en la que Alfred entra al baño del castillo creyendo encontrar a Sarah, y se encuentra otra cosa…
    Saludos

  8. A mí, compa Alfredo, esa mezcla de terror y humor nunca me ha llegado a resultar demasiado convincente, vista así de forma general (un poquillo ‘aguaceitosa’, me parece…); pero tratándose, en este caso, de un producto firmado por un tipo solvente como Polanski, está claro que habrá que dejar de lado prejuicios y darle una oportunidad…

    Un fuerte abrazo y buena semana.

  9. Yo es que creo que no se trata, sin más, de una mezcla de terror y humor, al estilo, por ejemplo, de “La comedia de los horrores”. En este caso es una parodia, es decir, la subversión deliberada de todos y cada uno de los elementos de un género con el fin de, por una parte, rendir homenaje a ese género (no eres nadie hasta que no te parodian, se dice) y al mismo tiempo para resaltar aquellos lugares comunes, por repetidos, que son mismo tiempo sus señas de identidad y, por otro lado, su principal problema. Polanski lo hace tan bien, que su homenaje-parodia se convierte en una película casi canónica del género de vampiros.
    Abrazos

  10. Esta película me gusta mucho Aldredo.Si la vemos a nivel de espectador es una cosa,pero si la vemos a nivel técnico es todavía más monumental.Pero,claro,las películas hay que verlar como espectador.Si al primer visionado quedamos seducidos por la fotografía o movimientos de cámara,la película es mala,pero yo la he visto bastantes veces y al final pasa lo que pasa.
    Hoy no veo con buenos ojos las películas de Corman cuando antaño me fascinaban.

    Un abrazo.

    PD:
    Ten cuidado en el trabajo que hoy se lleva otro tipo de baile.

  11. Uf, Roger Corman tiene peliculitas muy muy resultonas, y otras realmente penosas. Para mí, especialmente sus adaptaciones de Poe con Vincent Price, forman parte de la primera adolescencia, y las recuerdo con afecto. La gran mayoría de las que he vuelto a ver de más mayor me han decepcionado mucho.
    Sí, sí, en el trabajo no se lleva el cha-cha-cha, sino el chof-chof-chof…
    Abrazos

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