Mis escenas favoritas – La princesa prometida (The princess bride, 1987)

- Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.

Frase inolvidable para toda una generación que tiene a La princesa prometida (The princess bride, Rob Reiner, 1987) como uno de sus referentes infantiles o juveniles.

El desenlace de la secuencia no se lo cree ni él, pero, ¿qué más da? ¿Es que acaso no es todo posible en los cuentos?

Mis escenas favoritas – Atraco a las tres

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Dos de los fenomenales momentos de esta obra maestra absoluta del cine español y notabilísima comedia de cualquier cine, repleta de pasajes memorables, con interpretaciones soberbias de lo mejorcito de nuestra comedia por aquel entonces (que sigue siendo lo mejor de nuestra comedia), dirigida por el aragonés José María Forqué.

Parodia tanto de las cintas negras de atracos, tipo La jungla de asfalto (The asphalt jungle, John Huston, 1950) o Atraco perfecto (The killing, Stanley Kubrick, 1957), como ejemplo vivo de la tradición picaresca española, además de constituirse en un ácido y veladísimo testimonio sociológico de la España de la dictadura, una vez superada la autarquía y ya prisionera del espejismo del desarrollismo (que nos dura hasta hoy, “dctadura sociológica”, “espejismo” y “desarrollismo”, todo a la vez), se trata de una película colosal, una obra mayor, como todas las buenas, brillante, imperecedera y por siempre disfrutable.

Mis escenas favoritas – Salvar al soldado Ryan (1998)

Resulta sobrecogedora esta secuencia de Salvar al soldado Ryan (Saving private Ryan, Steven Spielberg, 1998), a pesar de que a partir de ella la película decaiga notablemente y de que haya antecedentes que claramente han servido de algo más que de inspiración a la forma y el tono en el que Spielberg se conduce en su filmación.

Sin embargo, es uno de los hitos más importantes del cine en la enorme dificultad que siempre ha supuesto colocar al espectador en el interior de la atmósfera violenta y cruel de un conflicto bélico en toda su crudeza, y cuyo valor principal reside, precisamente, en su poder de impacto sobre el público.

Mis escenas favoritas – Campanadas a medianoche (1965)

Orson Welles en su salsa (o más bien con varios litros de ella en el cuerpo…) en esta coproducción hispanosuiza (como aquellos magníficos coches que hicieron sombra hasta a los mismísimos Rolls-Royce), filmada en España, que fusiona varios textos de Wiliam Shakespeare para crear un drama sombrío y, a pesar de basarse en obras del dramaturgo inglés por excelencia, también profundamente hispánico, de traiciones, desengaños, decepciones, melancolías y nostalgias.

Porque, ¡cuántas cosas hemos visto…!

Mis escenas favoritas – Pat Garrett & Billy the Kid

Sublime momento el colofón a este tiroteo del fenomenal western de Sam Peckinpah Pat Garrett y Billy the Kid (1973), en el que las miradas, las lágrimas y las medias sonrisas de ternura y emoción de Slim Pickens y Katy Jurado lo dicen absolutamente todo sobre lo que significa una muerte, quizá esperada, en un ambiente hostil en el que sólo se han tenido el uno al otro, su amor y su cariño, para sobrevivir, mientras suena Knocking on heaven’s door, de Bob Dylan. Un momento sobrecogedor que nos habla como pocos sobre el romanticismo en el western, sobre la poética de la muerte.

Mis escenas favoritas – Matrimonio de conveniencia

La filmografía del australiano Peter Weir vale mucho la pena en su conjunto. Películas rentables y con buenas críticas vienen acompañadas de productos más comerciales, populares e irregulares, en una carrera cuyos altos (como La última ola, Gallípoli o El año que vivimos peligrosamente, las tres hechas en Australia) vienen compensados con algún que otro bajo, casi todos hechos en Hollywood. Es el caso de Matrimonio de conveniencia (Green card, 1990), cuya trama, muy previsible, está de vez en cuando sembrada de momentos estimables, como la secuencia del piano, con Depardieu machacando su curiosa música experimental…

Mis escenas favoritas – You are the one (Una historia de entonces)

Siempre reivindicaremos aquí la figura de José Luis Garci, a pesar de la guasa que se gastan sobre él algunos indocumentados, y también aunque haya filmado Sangre de mayo

Un fragmento de You are the one, una de sus películas “de películas”, en la que deja constancia de nuevo de que este desgraciado y viejo país no ha cambiado tanto en setenta años, y en la que Juan Diego demuestra por qué es de lo mejorcito de la interpretación en España, a la altura de los más grandes de nuestra historia. Uno se lo pensará dos veces antes de presentarse por las buenas en el valle de Josafat…