Segunda República Española – Tierra y Libertad

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Valga el post de hoy como conmemoración de la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931 y el deseo de que las esperanzas truncadas en aquel tiempo por los salvapatrias de sable y alzacuellos no sólo sean sueños concebidos en el pasado, sino realidades del futuro.
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En 1995 el afamado Ken Loach estrena Tierra y libertad, película inspirada en la famosa e imprescindible novela de George Orwell Homenaje a Cataluña y que narra la llegada de un voluntario de Liverpool a la guerra civil española y sus peripecias en el frente de Aragón y en la retaguardia de Barcelona.

La película, sin llegar a ser una versión de la novela, sí toma muchas escenas de ella que recrea vivamente en la pantalla, como por ejemplo los ejercicios de instrucción en el cuartel Lenin, las trincheras de Aragón, la toma de los pueblos cercanos a las líneas y los debates sobre la colectivización de tierras, los combates en las calles de Barcelona y la liquidación del POUM… y lo más importante, el personaje de David en la película, se basa en Stafford Cottman, amigo de Orwell en los días de la guerra.

La película, al igual que la novela, recoge las luchas de mayo de 1937 en Barcelona, el proceso que conllevó a la eliminación del POUM y sus simpatizantes. Cuando David, el protagonista, por fin se da cuenta, después de los sucesos de mayo, de que los estalinistas están traicionando a la revolución, hace añicos su carnet del partido. Finalmente, el POUM es declarado fuera de la ley – hay un vistazo al infame titular que aparece en el Daily Worker (diario comunista britanico) el 19 de Junio de 1937: Troskistas españoles con Franco -, la milicia de David es desarmada a la fuerza y su comandante es arrestado, seguramente para enfrentarse, como Andreu Nin (principal dirigente del POUM) a la tortura y a la muerte. Orwell da en la novela un recordatorio oportuno de quienes eran los del POUM: «Los milicianos del POUM eran principalmente miembros de la CNT». Añade: «Durante los primeros dos meses de la guerra eran los anarquistas, más que nadie, los que salvaron la situación, y mucho después sus milicias eran notablemente los mejores combatientes entre las fuerzas puramente españolas (eso teniendo en cuenta que poseían menos medios que otras unidades y que su armamento era el descartado por otros regimientos). A partir de Febrero de 1937 los anarquistas y el POUM podrian hasta cierto punto ser agrupados juntos».

La escena más llamativa de la película es la toma del pueblo en el que se han hecho fuertes los fascistas. La viveza del combate, los hombres agazapados en las esquinas, los disparos desde el campanario, las acusaciones de los ciudadanos contra el cura por delación de compañeros que han sido fusilados y el posterior asesinato de éste en represalia entre los cadáveres de quienes él denunció, la quema de imágenes religiosas y, sobre todo, el posterior debate sobre colectivizaciones de la tierra, con la cámara como mero testigo de una reunión real, que resulta absolutamente fresca y creíble, como si los personajes hablaran de manera improvisada, como si nos coláramos en un auténtico pueblo de Aragón en los duros días de 1936.

Pero el sueño no durará. Los intereses partidistas, la necesidad de ganar la guerra a los fascistas antes de plantear ahondamientos en materia de revolución, las presiones estalinistas desde el exterior, el recelo de occidente ante la radicalización revolucionaria del bando republicano, y los deseos del gobierno de aparentar moderación para así buscar la ayuda de las potencias democráticas una vez que estallara la guerra mundial que ya se veía inevitable y en la cual la República pretendía involucrar la lucha civil en España como medio para dar la vuelta al rumbo de la guerra, propiciaron la liquidación de las colectivizaciones por parte de la brigada Líster.

Como el mismo David dice despues de la aniquilación forzosa de su milicia, sólo unas semanas antes de que la división de Líster fuese enviada a destruir las colectividades en Aragón: «Si hubiesemos triunfado aquí, y se pudo haber hecho, hubiésemos cambiado el mundo». Como escribió el propio Orwell, Aragón es «la unica comunidad de cualquier tamaño en la Europa Occidental donde la conciencia política y la incredulidad en el capitalismo eran más normales que sus opuestos… Muchos de los motivos normales de la vida civilizada – snobismo, acopio de dinero, miedo al patrón etc. – simplemente habían dejado de existir. La división de clases ordinaria en la sociedad había desaparecido… una comunidad donde la esperanza era más normal que la apatía o el cinismo, donde la palabra «camarada» expresaba camaradería y no, como en otros países, falsedad…para la gran mayoría del pueblo socialismo significaba una sociedad sin clases, o no significaba nada .»

La grandeza de Tierra y Libertad es que articula esto, manteniendo la esperanza viva. El film se hace eco del entusiasmo de Orwell convaleciendo en Barcelona, en su carta a Cyril Connolly (8 de junio de 1937):»He visto cosas maravillosas y puedo, por fin, realmente creer en el socialismo, lo cual nunca creí antes». El día que se alistó en la milicia del POUM conoció a un italiano en el cuartel Lenin. Nunca lo volvió a ver pero se convirtió para Orwell en un símbolo de «la flor de la clase trabajadora europea, asediada por la policía de todos los países, el pueblo que llena los sepulcros de los campos de batalla españoles». Viendo en retrospectiva la guerra civil española, Orwell escribió un poema sobre ese obrero italiano, que dice:

«Pero eso que en tu rostro vi
No hay fuerza que desherede
No hay bomba que al explotar
Reviente el espiritu cristalino.»

Como suele decir Manuel Ramírez, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza, España es un país de oportunidades perdidas: 1812, 1868, 1931… La última ha sido 1978. Vemos cada día como trata de torpedearse también esta gran oportunidad desde el mismo lado que siempre. Quizá si se utilizaran películas como Tierra y libertad o novelas como Homenaje a Cataluña con finalidades pedagógicas alejadas de los planteamientos de trinchera, sino con ánimo de explicar y comprender adónde pueden llevar los radicalismos y las desgracias que provocan, quizá educásemos a futuras generaciones en valores de respeto, discusión civilizada y búsqueda de acuerdos. Valores que, hoy en día, y un vistazo a cualquier periódico no nos desmentirá, brillan por su ausencia en España.

Pese a lo que digan algunos, la llegada de la República a España en 1931 fue acogida con esperanza. Este es un artículo publicado en el periódico El Crisol, firmado por Luis Bello y fechado el 14 de abril de 1931: «En la tarde del 12, ganadas ya las elecciones, vi que desembocaba en la Puerta del Sol por la calle Alcalá enarenada, el cortejo de la República. No era sueño. tal como yo lo vi entonces lo vio Madrid a los dos días. Y aquí conviene decir qué género de manifestaciones ha suscitado el entusiasmo popular por el triunfo de la voluntad nacional. Faltaba el aparato escénico, el orden premeditato y estético de los regocijos públicos franceses. No desfilaba la muchedumbre con grandes gestos heroicos (…). Manifestación cívica en patrullas alegres, en grupos de doscientas o trescientas personas (…). Muchos jóvenes, estudiantes y obreros. Y alguna vez todo el pueblo saliendo de su habitual actitud: la del espectador, para entrar calurosamente en el espectáculo. Nada de violencia. Alegría. Podían los buenos burgueses salir a sus balcones, en la seguridad de que no verían pasar ninguna cabeza en lo alto de una pica. Manifestación por el triunfo electoral, cuya virtud llega a derribar un régimen. ¡Maravillosa revolución!
¡Maravillosa España, donde se da de pronto el suceso revelador de la máxima capacidad política, como un baobab en el desierto o un bosque de palmeras en el cículo polar! ¡Maravillosa revolución sin sangre! ¡Maravillosa revolución española sin sangre y sin dinero!
Con esos dos poderosos ingredientes amasan las revoluciones que, por ello, arrastran levadura de lágrimas y una parte no pequeña de vileza: la del interés de los empréstitos. Nuestra Revolución llega con las manos limpias (…). Viene ya acostumbrada en la emigración a persecuciones y privaciones. Trae los hábitos de austeridad y de sobriedad que el mundo iba olvidando; y no llega comprometida con lazos onerosos al capitalismo extranjero.
Sangre, sí, se ha vertido sangre, mucha sangre, para llegar a este 14 de abril. Pero no la causan los hombres de la Revolución. Es la sangre de los pobres soldados, víctimas del estúpido avance de Annual y la odiosa retirada de Xauen. Quizá pensando en ellos, el último examen de conciencia que un rey ha de imponerse antes de perder la corona, le diría que doce mil muertos son bastantes. Y quizá también pensando en ellos, la primera previsión política de un gobierno que quiere entrar pacificando, le diría que era preciso no derramar más sangre, ni siquiera la de una sola víctima. Los muertos han vuelto para el último Alfonso de Borbón. Volvieron los muertos del 21. Volvieron Fermín Galán y García Hernández.
Esta República que llega con las manos limpias tiene mucho que hacer (…)., y sus primeros actos, tanto como sus primeras palabras, revelan que no trae la cabeza vacía (…). Un gobierno de hombre inteligentes y bien preparados no perderá el tiempo en efusiones sentimentales y desde la primera hora se pondrá a trabajar (…) Pero son muchos los problemas que le ha dejado, turbios y revueltos, el régimen caído. Mejor dicho, el régimen, en su raíz, no ha caído aún. Sigue vivo en esos problemas. Para desarraigarlos, necesita el concurso, no ya del entusiasmo, sino de la voluntad popular».

No tardaron en truncarse esas esperanzas, por la ingenuidad de algunos, la impericia de otros, la buena voluntad de los más, y el deseo intrínseco de los poderosos de seguir siéndolo de modo señorial y sin concesión alguna. Este 14 de abril, reflexionemos sobre el pasado para no repetir sus errores.
SALUD Y REPÚBLICA

18 comentarios sobre “Segunda República Española – Tierra y Libertad

  1. Pues sí, hoy nos ha dado a todos por Recordar la República. La historia es cíclica, se ve que la memoria también. Deberían ir más veces juntas.
    SALUD, REPÚBLICA Y CINE Y… MÁS COSAS.

  2. Así es. Por cierto, que entre otras muchísimas cosas que Franco se cargó, estaba el cine. Ya hablaremos de cómo Franco nos condenó a sufrir ‘Cine de barrio’ durante cuarenta años, y de que algunos aún no se han enterado de que Franco murió hace mucho, pero desgraciadamente, no antes de lo que debía. Un saludo

  3. Lo que recuerdo de la primera vez que vi Tierra y libertad, es la impresión por las luchas fratricidas entre los diferentes grupos de la izquierda, mientras el más oscuro fascismo avanzaba inexorable hacia la liquidación del régimen republicano. Creo que de este momento histórico y de algún otro, todos los que nos sentimos identificados en lo que llamamos «izquierda» podemos extraer la enseñanza de que ante determinados enemigos y situaciones históricas concretas, las fuerzas que defienden mayor justicia social y un mayor grado de libertades, deben encontrar puntos en común, teniendo bien claro quién es el auténtico enemigo.

  4. ‘Tierra y libertad’ nos muestra el error que es para la izquierda gobernar al margen de los ideales que la llevan al poder, es decir, cuando el interés supera al idealismo, cosa que por desgracia, ha ocurrido demasiado a menudo. Son paradojas, como el hecho de que nuestro país se califique de democracia y a la vez como monarquía, o como el hecho de que en el escudo de la bandera republicana haya una corona.

  5. Estoy de acuerdo. Cuando una y otra vez caemos en el error de ver en los de casa al enemigo,(llamende: familias, sensibilidades, etc.) está claro: queremos disputarle algo en el propio beneficio. Ideales kaput.

  6. En efecto, el propio beneficio es el oponente de las ideas, salvo que éstas se basen únicamente en el propio beneficio. La cuestión es ¿el egoísmo humano tiene límites? Si los hay, ¿cuáles son? ¿Existe realmente alguna posibilidad de que alguna vez el interés sincero por el bienestar común supere al deseo de interés propio?

  7. Todo cierto, sin duda…

    Pero echo de menos un poquito de mala baba, y una oportuna comparación con una película española de tan solo un año después…
    Además creo recordar que por su breve distancia temporal, incomprensiblemente se hablaba de una en relación a la otra…

    Igualita igualita «Tierra y libertad» de Loach, que las «Libertarias» de Vicente Aranda inspiradas en el texto de Antonio Rabinad…
    ¡Esas revolucionarias de Channel y Dior…!

  8. Ufff, qué razón tienes!!! Yo personalmente aborrezco casi todo el cine de Vicente Aranda, muy poquitas cosas se salvan, y especialmente, «Libertarias» me resultó horrenda. Por eso mismo supongo que la he omitido, más bien tendría que ir a parar a la sección «La tienda de los horrores». No sé, quizá algún día que esté quemado hable del cine de Vicente Aranda, aunque miedo me da, que se me calienta la boca… Gracias por tu comentario.

  9. Estimado «falanjista». Además de ser lo suficientemente estúpido como para calificarte como tal y vomitar sandeces como las que has escrito, debidas sin duda a una tara mental que te lleva a admirar y mezclarte con elementos tan impresentables del género humano, si es que llegan a eso, y repetir eslóganes para mastuerzos que no saben en qué mundo viven, deberías aprender a escribir y no cometer faltas de ortografía en tu, seguramente, adorado idioma. Dicho lo cual, que te zurzan. Mamarrachos como vosotros son los que sobran en este país.

  10. Hola Alfredo. El otro día vi Tierra y Libertad, recomendada por Lilian. He de decir antes de nada que yo ni soy reublicano ni monárquico, ni de izquierdas y quizá algo de derechas, qué se le va a hacer.

    El tema de la Segunda República y nuestra infausta y vergonzosa guerra fraticida me interesa bastante y gusto de leer libros sobre ello. Sin duda estoy contigo en que la Segunda República se recibió con gran entusiasmo porque era una oportunidad de eliminar esa improductiva,zote y después se vio que cobarde monarquía que tanto daño hacía a España. Pero lo cierto es que no fue la cosa como se esperaba y aquello se convirtió en poco tiempo en una «casa de putas», y permíteme la expresión. Problemas económicos, sociales, culturales, nacionalismos… Esto fue así, por mucho que quieran contarnos lo contrario. España tenía graves problemas que lejos de solucionarse se agravaron: problema agrario (nuestra gran cruz), analfabetismo, hambre,… Se censuraron durante la Segunda República gran cantidad de diarios. Vamos, que la cosa no era de color de rosa como ahora quieren pintarla. La guerra civil se veía venir, como tú sabrás, incluso el propio Gobierno esperaba que saltase para aplastar a los golpistas como hizo con la Sanjurjada y eliminar del todo futuros alzamientos. Cabe recordar que el propio Partido Socialista junto con la izquierda republicana catalana se alzó contra la República en 1934, y fue en ese caso la Ceda, que aún sin estar de acuerdo con la Constitución, la defendió en ese caso como parte de la legalidad vigente en la época. Vamos, que se mataban entre unos y otros, izquierdistas y derechistas, atentados, asesinatos, ya sabes… Y eso, sin duda no es bueno para ningún país, para ningún pueblo.

    Durante cuarenta años se nos estuvo contando a los españoles lo malos que eran los «rojos», llevamos 33 años en los que nos están contando lo malos que eran los «fascistas». Ya sólo quedan siete años para que por fin nos quitemos la venda y veamos sin tapujos la verdad de nuestra historia más reciente.

    Un saludo.

  11. Y ahora voy a escribir sobre la peli. Me gustó bastante. Refleja muy bien lo que tuvo que ser la vida de un voluntario en las trincheras de Aragón, y la guerra entre izquierdistas en Barcelona. Creo que es una película muy realista y muy recomendable para todos, sean del color que sean. En la versión que vi yo hablaban indistintamente en inglés y en español, incluso en catalán. Costaba un poco seguirla pero con el contexto se entendía todo.

    Hay un par de detalles que no me parecen del todo muy creíbles, y es que ahí hablaba inglés hasta el apuntador, y esto es raro en un país en el que aún hoy en día no habla inglés más que cuatro gatos, por tanto en aquella época dudo mucho que cavales y mozas de pueblo o de ciudad se desenvolviesen de esa manera con el idioma de Churchill, pero en fin… Lo mismo ocurre con la que es sin duda una de las mejores escenas, cuando debaten en la «casa de pueblo», antes del cura, sobre la colectivización. Es una escena que parece de verdad, como si se hubiera colado una cámara aquel día. Da la sensacion de que no son actores. Pero ocurre lo mismo con el idioma; gente de pueblo, analfabeta, escuchando sin preguntar y entendiendo todo a unos milicianos extranjeros que hablan inglés, como si nada. Además, la señora que insiste en colectivizar está la mar de contenta, cuando en la escena anterior se ve desconsolada y llorando de una manera desgarradora porque han fusilado a un ser querido suyo, ¿cuánto ha podido pasar, un día, una tarde?. Pero son detalles nimios que no desmerecen para nada la película.

    Es todo. Un saludo.

    Salud y … ¿República?… ¿por qué no?.

  12. Curiosidad sobre la bandera tricolor.

    Fue instaurada en 1933 ó 1934, no recuerdo exactamente, por Lerroux, del Partido Radical (derechas). Y todo viene de un error suyo, y si no error sí muestra del analfabetismo de la época: Siendo él Presidente del Gobierno y viajando por Castilla vio en un edificio oficial unos pendones o banderas con los colores de Castilla y pensó que era buena cosa que en la bandera Española estubiese representado también el color de Castilla, que el sin duda vio que era morado, pero en realidad era colorado, lo que ocurre es que con el sol y la lluvia se había decolorado dando ese aspecto morado y creyendo Lerroux que el morado era el color de la bandera de esa región.

    Así pues estimado Alfredo oso decir que la bandera Instaurada a mitad de la Segunda República es un error, o al menos proviene de uno.

    Y no admito discusión sobre ello. Y si no ya sabes… no quedará sino batirnos.

    Un saludo.

  13. Pues vamos a tener que batirnos, muchacho. Porque si lo que dices sobre la bandera es cierto, ¿cómo es posible que en las fotografías de Madrid del 14 de abril de 1931 la gente ondee banderas tricolores republicanas? Échale un ojo a los grabados de la Primera República, año 1873, y quizá te ilustren un poco sobre la bandera tricolor y su verdadero origen. Puede que la anécdota de su origen sea cierta, pero desde luego no lo es la cronología que apuntas. El tricolor del republicanismo viene directamente de la emulación que se hace de los ideales republicanos franceses y de la adopción por estos de la escarapela primero, y bandera después, tricolor como símbolo.
    Por lo demás, estoy bastante de acuerdo contigo en todo lo que resulta postizo en la película, sin duda en aras del mensaje político que Ken Loach y Paul Laverty intentan meter en todas sus películas (no sólo en esta) y que llegan a cruzar el peligroso límite de lo panfletario, lo cual a veces, aunque los mensajes sean ciertos, redunda en perjuicio de la credibilidad del conjunto, como le pasa a Michael Moore. También estoy de acuerdo sobre lo del idioma.
    En cuanto a la Historia, cometes creo un error de planteamiento. Problemas como el agrario o el educativo tuvieron un avance sin precedentes en apenas cinco años. Por ejemplo no tienes más que ir a mi pueblo y ver que antes de 1931 las tierras de todo el término municipal pertenecían a tres terratenientes: dos señores y la Iglesia, y no había escuela. Sin embargo, la República, como en tantos pueblos, repartió tierras y abrió un colegio que continúa hasta hoy. Y eso lo hizo la República.
    Pero no es ese el error. El error es interpretar que los desmanes y problemas que se generaron dentro de la propia República (y no olvides que muchos de ellos teledirigidos desde una aristocracia económica y nobiliaria que se negaba, como siempre, a perder sus privilegios) hacían inevitable la guerra, o incluso la convierten en una consecuencia lógica. No señor. Los golpistas eran unos fascistas y criminales y el gobierno, con todos sus errores, era un gobierno legítimo y democrático. La única lectura válida es esa. Lo contrario supone adoptar las tesis de personajillos despreciables como Pío Moa en el sentido de que los militares no tuvieron más remedio que asesinar a medio país para «reinstaurar el orden». Mentiras que desde medios de la derecha se difunden incluso hoy en día y que hacen que esa fecha de 40 años que tú señalas sea más inviable que nunca, menos todavía cuando la derecha española no ha condenado la dictadura franquista hasta hace apenas dos años. Nunca hay excusa ni motivo para la guerra ni esta es fruto de una obligación. Quien se levanta en armas contra un gobierno del pueblo, es un criminal, un asesino y un fascista. En esto no valen medias tintas.
    Saludos

  14. Hola Alfredo.

    Aunque vemos las cosas desde un punto de vista distinto creo que en lo esencial estamos en total acuerdo: aquello no debió suceder jamás. Pese a todo sigo pensando que la guerra estalló porque el país estaba hecho una mierda. Si la democracia en la segunda República hubiese sido tal y no hubiese habido los problemas que hubo, si la vida en esa segunda República hubiera sido un camino de rosas como, insisto, se nos quiere hacer ver 70 años después, parte del ejército no se habría sublevado y no habría tenido apenas apoyo social. ¿Tú crees que si España hubiese estado bien se habría llegado a la guerra?, ¿crees de verdad que un país que en cinco años ha tenido tres presidentes de la República y ocho cambios de jefe de gobierno funciona bien?, ¿no es eso el caldo de cultivo ideal para que un país se inestabilice?. Con estos comentarios no pretendo justificar nada, por supuesto que no. No hay nada más triste que una guerra entre hermanos.

    Cierto es que la derecha española hasta hace bien poco no condenó oficalmente la dictadura franquista pero aún estamos esperando a que partidos como PSOE, PCE o ERC, que ya existían en la segunda República, condenen todas las atrocidades que hicieron en retaguardia, todos los fusilamientos a civiles, torturas, asesinatos, dirigidos por mandatarios y jefecillos de estos partidos (defensores de la libertad e igualdad dicen) mientras sus compañeros se jugaban la vida en las trincheras defendiendo la legalidad republicana y sindo leales hasta la muerte a ella.
    ¿Pedirán perdón por alzarse contra el gobierno legítimo elegido democráticamente en 1934?, ¿son entonces ellos también fascistas?.

    Mira Alfredo, podríamos estar llenando páginas discutiendo de este tema y no llegar a ningún lado, quizá porque el punto donde queremos llegar sea el mismo. Soy hombre de ciencias y creo que la historia hay que verla desde fuera y desde distintos puntos de vista. Dos más dos son cuatro, pero ocho entre dos también son cuatro y la raíz cuadrada de dieciseis también es cuatro. No tengo los argumentos que puedas tener tú porque sabes infinitamente más de historia que yo, pero seguiré aprendiendo.
    Podrás darme mil estocadas pero las recibiré y no caeré, así que por mi parte envaino mi estoque y marcho a la taberna de la Lebrijana , donde me espera un buen cuartillo de vino. Y a fe que si gustais estareis convidado y podremos derivar nuestras pugnas en otros menesteres más terrenales como lo son las mujeres, cosa que Lilian agradecerá, o esa última obra que se representa en la corrala de la casa donde resido. Y estaré más que gustoso de escuchar una de vuestras pláticas sobre esa que dicen es de las artes la séptima, que voto a Dios que parece cosa de brujería y que mi palabra de buen español tiene vuesa merced que no soltaré prenda, que no es menester que corra la voz y que llegue a oídos de la Santa Inquisición, que otros por menos han sido pira.

    Que me place.

  15. Insisto. Partes de un error de planteamiento muy común en la derecha española, remontar el origen de la guerra civil a 1934, craso error, por cierto, o comparar y equiparar las retaguardias de la guerra con su origen indiscutible. Pío Moa y sus congéneres suelen difundir la misma teoría con el fin de condenar el gobierno republicano y «disculpar» la sublevación contra la legalidad. Insisto, aunque ambas merecedoras de condena, no son hechos equiparables, y si ambos bandos fueron en su actuación criminales, los sublevados añaden a sus crímenes el de derribar un gobierno democrático, que es el mayor pecado que puede cometerse contra un pueblo. Si a eso sumamos la represión subsiguiente durante cuarenta años, creo que no hay similitud ni equiparación que valga. La guerra es la guerra, y todos los contendientes cometen actos de barbarie. Quien la provoca es el mayor criminal.
    Y piensa que cualquier desastre político que aconteciera en la República no, repito, no justifica ninguna acción militar, luego no les resta ni un ápice de responsabilidad por lo sucedido a los sublevados. Es Franco y los suyos el último responsable de las muertes sucedidas en ambos bandos y en ambas retaguardias. Por otro lado, que un gobierno no funcione no significa nada ni legitima ninguna acción militar. Italia ha tenido setenta y pico gobiernos desde 1945, es obvio que tiene problemas enormes, corrupción, mafia, problemas de censura y presidentes ladrones y criminales como el actual. ¿Te atreves a decir que en Italia estaría hoy justificado un golpe militar? ¿No es acaso Italia uno de los miembros del G-8 a pesar de todo?
    Partes de la presuposición de que España estaba mal y que los militares tuvieron que hacer lo que hicieron. Error: España estaba mejor que nunca en su historia desde que se creó en el siglo XVIII. La única diferencia es que estaba mejor para todos, y no sólo para las clases privilegiadas que vivían a costa de los desfavorecidos desde la presencia humana en la Península. Yo no creo que la República fueran los mundos de Yuppi, pero fue el primer sistema político elegido democráticamente por los españoles y con todo el derecho y legitimación de cometer sus propios errores y de apuntarse todos los tantos que le corresponden (entre ellos los pantanos de los que se vanagloriaba Franco, que eran un proyecto republicano). Y ningún militar ni ningún cronista ex-terrorista como Pío Moa puede cambiar eso.
    Tienes razón acerca de la interpretación de la Historia. Hay interpretaciones sujetas a opinión, pero los hechos son hechos, y son indiscutibles.
    Por lo demás, convidados quedamos cuando sea menester con el estoque a buen recaudo. Mujeres, vino, cine y buena compañía, excelente combinación. Con eso la política nunca ha de poder.
    Un abrazo

  16. «… truncadas por la ingenuidad de algunos, la impericia de otros, la buena voluntad de los más…» Seamos autocríticos y mencionemos también la mala baba de algunos de los nuestros, su intolerancia, su egoísmo disfrazado ó su envidia de clase.
    Así y todo que vivan los valores republicanos (los de EEUU no)

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