Cine para pensar – En el nombre del padre

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En las décadas de los sesenta y setenta proliferaron en Europa una serie de grupos terroristas de diversa índole cuyos planteamientos ideológicos iban desde el nacionalismo localista hasta las más diversas corrientes de la extrema izquierda, cuando no mezclaban ambos tipos de argumentos en las causas que pretendían reivindicar mediante sus actos criminales. Muchos de estos grupos desaparecieron por su propia debilidad interna, por la insuficiencia del número de sus militantes o por las formas ilegales que, desde el Estado, se utilizaban para combatirlos. Otros, subsisten hasta hoy convertidos en un grupo mafioso que extorsiona, chantajea y comercia con armas, droga o cualquier cosa que permita vivir holgadamente a quienes los dirigen. Hay otros grupos, en concreto el IRA, que si bien consolidaron mucho antes su actividad también incrementaron notablemente su escalada de atentados durante esta época. En este caso no era sino una nueva forma de enfrentarse al secular conflicto, tan antiguo como la propia monarquía inglesa, que suponía la ocupación británica de la isla de Irlanda. Hoy, todos en Irlanda (esperemos, definitivamente) han comprendido que el camino está cerrado por el lado de la violencia y se esfuerzan por abrirse paso dentro de la legalidad y el cumplimiento de la ley. Pero no hace mucho, nada de eso era así.
En aquellas décadas, como respuesta a este fenómeno creciente, surgido, como una corriente atrofiada, de las crisis económicas de aquellos años y de las protestas sociales del 68, muchos Estados europeos idearon auténticas aberraciones jurídicas llamadas en general con el apelativo de leyes especiales contra el terrorismo. Reino Unido, Francia, Italia o Alemania aprobaron leyes, del tipo que pretenden aprobar o han aprobado recientemente incluso Reino Unido y Estados Unidos, en las cuales, en aras de la protección contra el terrorismo, se permitían actos de dudosa legalidad en una democracia, tales como la anulación absoluta de cualquier mínimo de derechos básicos para quienes eran investigados y arrestados en acogimiento a las mencionadas leyes. Entre los actos que sin ningún tipo de control judicial permitían aquellas leyes hablamos de registros, de escuchas telefónicas, de grabación de conversaciones, de seguimientos, de toma de fotografías, de investigaciones en los lugares de trabajo, la apertura de correo privado, las detenciones preventivas y los interrogatorios sin presencia de abogados. Es decir, el mismo grado de paranoia y de histeria que posibilita actualmente a individuos como Bush utilizar la excusa del terrorismo para acrecentar el control absoluto sobre los gustos, costumbres, opiniones, manifestaciones, prácticas y deseos de sus ciudadanos, mientras él carece del más mínimo control y escapa a cualquier límite de legalidad y decencia. Es decir, en aquel entonces, una Europa repleta de pequeños Guantánamos.
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Uno de los aspectos más destacados y condenables de aquellas leyes eran las detenciones preventivas. En estos países de la civilizada Europa, que en el seno de la entonces Comunidad Económica Europea se definían como Estados democráticos de derecho, las fuerzas de seguridad del Estado podían retener, amparándose en las citadas leyes especiales contra el terrorismo, a sospechosos (fundada o infundadamente) durante largos períodos de días e incluso semanas, para ser investigados e interrogados sin la presencia de abogado y con total ausencia de las mínimas garantías de habeas corpus.
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En este marco es donde se ubica la historia de En el nombre del padre, que Jim Sheridan, director de la afamada Mi pie izquierdo entre otras, dirigió en 1995 y que se basa en la novela escrita por el auténtico Gerard Conlon, el personaje al que da vida en el cine Daniel Day-Lewis, y que describe la odisea de éste, su familia y un grupo de amigos en las cárceles británicas acusados de unos hechos que no cometieron, que jamás pudieron haber cometido, y cuya detención y posterior condena se produjo sobre la base de una de esas leyes antiterroristas que permitían la detención y custodia de los detenidos sin ser pasados a disposición judicial durante nada menos que diecinueve días.
Más allá de las fantásticas interpretaciones de todo el elenco de actores de la película, lo que sobrecoge es comprender que es una historia real desde el principio al fin, lo cual nos hace profundamente conscientes de la debilidad del sistema de derechos en el que vivimos cuando cae en malas manos.
Nos encontramos en los 70, años de liberación sexual, música, drogas, huida de los convencionalismos sociales… En este clima, en Belfast, muchos jóvenes de familia católica, rechazada por la comunidad protestante, en cuyas manos están el poder político y las fuerzas de seguridad, malviven dado que no pueden acceder a los empleos y a la educación de los que disfrutan los protestantes. Son los excluidos sociales, los pobres. Muchos de ellos cometen pequeños delitos para ganar un dinero con el que salir adelante, pagar sus cervezas o sus drogas. Gerry Conlon-Daniel Day-Lewis es uno de ellos. Los contínuos problemas en los que se meten él y sus amigos (llegan a ser amenazados de muerte por el IRA a causa de su condición de ladrones de poca monta), hacen que algunos de ellos sean enviados a Inglaterra a buscar trabajo, o simplemente para huir de un ambiente duro que más tarde o temprano les pasará factura por cualquiera de sus extremos.
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Gerry Conlon es uno de los que hacen el viaje a Londres, donde vive una tía suya y unos primos. Una vez en Londres, decide no vivir con su tía y junto a unos amigos de origen irlandés entrará en una comuna en la que encontrará sexo y drogas.
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Poco imagina por aquel entonces que el IRA prepara un atentado con bomba en una taberna de Guildford que causará cinco muertos, y menos aún que, por su origen irlandés mezclado con un asunto de celos, será detenido durante una visita que realiza en Belfast a sus padres, acusado de los atentados de Guildford. La detención se ha producido porque su nombre aparece en las declaraciones de sus amigos, que han sido detenidos previamente en Londres.
A partir de ahí comenzará para los detenidos un interminable proceso de interrogatorios, presiones, torturas, agresiones, y muchas otras aberraciones que en la película solamente se apuntan, encaminadas a la obtención de unas confesiones en las que, más que el conocimiento de la verdad, se buscan unos responsables confesos que poder vender a las altas jerarquías políticas, a la prensa y a una sociedad atemorizada ante la proliferación del terrorismo irlandés en Inglaterra. De hecho, la coartada esgrimida por Gerry, el hecho de que a la hora de las explosiones se encontraba con un vagabundo en un parque, ni siquiera será investigada por la policía.
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La continuación de tan estrafalario montaje policial y de tan delirante investigación, dirigida por un inspector sin escrúpulos al que da vida un magnífico actor, poco conocido aquí, Corin Redgrave, lleva a la detención de la tía de Gerry, sus primos, y de su padre, que ha acudido a su casa de Londres para estar cerca de su hijo. En el expediente policial se incluyen pruebas manipuladas que incluyen restos de nitroglicerina en los guantes de fregar de la tía de Gerry, e incluso el hallazgo de restos del mismo explosivo en las manos y la ropa de los primos de Gerry, unos adolescentes que saben lo mismo del IRA que de física cuántica.
La culminación de toda la farsa tendrá lugar en un juicio-espectáculo en el que habrá abogados incompetentes, jueces predispuestos y policías perjuros y que terminará con la condena de todos los implicados a penas que van de los catorce años de cárcel a la cadena perpetua para Gerry y sus amigos. Su padre será condenado a 30 años, es decir, prácticamente a morir en prisión. Estas condenas no se conmutarán ni cuando el auténtico responsable de los atentados se declara culpable de los mismos cuando es detenido por la policía. Las jerarquías policiales se dan cuenta entonces del crimen que han cometido, pero deciden ‘no meneallo’ por el escándalo que puede producirse.
La película se detiene a examinar las relaciones tortuosas entre Gerry y su padre durante la larga estancia en la cárcel, la negación de Gerry de la realidad, su resignación, y su caída en las drogas. Incluso el auténtico responsable de los atentados coincide en la misma prisión que Gerry y su padre, y el odio que a Gerry le genera, unido a la enfermedad de su padre, harán que Gerry se dedique a buscar una salida a su situación dentro de los cauces legales, ayudado por una abogada que ha visitado la cárcel, interpretada por la fantástica Emma Thompson. Tras largos años de lucha legal lograrán reabrir el caso y revertir la injusta situación en uno de los finales más emotivos, furiosos y redondos de los últimos años. Pero para el padre de Gerry será tarde.
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La película parece un simple drama carcelario magníficamente interpretado. Pero no es sólo eso; diría que no es ni siquiera eso. Es el retrato de la falsedad de los valores de una sociedad, de la puesta en evidencia de una mentira y de la muerte de la inocencia ante esa mentira.
Como toda obra de arte, la película plantea diversos y casi interminables niveles de lectura: la marginación de los católicos en la Irlanda del Norte de la época (incluso de la actual) y cómo una minoría poderosa que ostente el poder es capaz de reservarse los derechos y los beneficios para sí, el hecho de que es obvio que esas sociedades son caldo de cultivo para el acrecentamiento de las filas de los delincuentes y de los grupos terroristas que quieran combatir esa desigualdad mediante la imposición de un sistema político diferente, el tejido social que estas organizaciones terroristas pueden lograr y el grado de asimilación que pueden conseguir entre las personas pacíficas (un grupo de niños lanza piedras a los blindados británicos en una manifestación al grito de ¡Viva el IRA!), el hecho de que incluso en el poder opresor hay quienes, como la abogada interpretada por Emma Thompson, ponen a las ideas y a las virtudes del sistema democrático por encima del interés partidista, el grado que las presiones políticas puede alcanzar, hasta el punto de arruinar la vida a ocho personas inocentes (dos de ellas niños aún) por entregar alguna cabeza que poder vender a la opinión pública… Como dice la abogada en el momento en que presenta al tribunal la prueba exculpatoria definitiva, ante los atónitos ojos del inspector Dixon: “este documento desacredita al sistema legal británico en su totalidad”. Eso lo muestra también la película: no hay excepciones, la ley no puede extralimitarse, dado que de ella depende la seguridad y la credibilidad de todo el sistema. Tal como hemos visto en España recientemente, y en contra de la opinión de quienes todavía establecen diferencias de clase, la ley ha de ser para todos igual, cuando nos gusta, y sobre todo, cuando no nos gusta, porque en ello descansa su fuerza, su legitimidad, y su credibilidad. Eso es lo que deberían entender determinados políticos y medios de comunicación españoles de tendencia reaccionaria cuando día a día cuestionan las instituciones, el trabajo policial, los tribunales, y las demás instancias que no les pertenecen y siguen sus corrientes de pensamiento (o directamente, de engaño), en su empeño por demostrar que el caballo blanco de Santiago es verde.
Capítulo aparte merece el particular sistema de justicia británico, en el que se inspira, casualmente, el norteamericano, basados ambos en la ausencia de códigos penales escritos, la atención a los precedentes y la gran cantidad de competencias personales atribuídas a los jueces, lo que posibilita manifiestas injusticias y genera una cantidad de errores judiciales incomparable, aunque en ambos sistemas se producen, con los sistemas judiciales que siguen el sistema de códigos continental originado tras la Revolución Francesa y el Código de Napoleón. El sistema judicial británico ha generado muchas situaciones paralelas e igualmente injustas que la de los llamados ‘Cuatro de Guildford’. Sin ir más lejos, en Birmingham, seis personas (conocidas por los ‘Seis de Birmingham’) fueron condenadas a largas penas de prisión por la muerte y posterior ocultación de la misma, de un niño, siendo demostrada su inocencia muchos años después. Igualmente, en la misma situación se encontraron siete miembros de una misma familia, los Macguire, detenidos y procesados por la ley antiterrorista, e igualmente inocentes.
Finalmente, y en los tiempos que corren aún mucho más, la película nos muestra los problemas que ocasiona un cuerpo policial corrupto y una justicia incompetente y acomodaticia, además de una clase política incapaz. Si individuos como Bush pueden aprobar las normas que aprueban es porque existen quienes le dan respaldo, y quienes las aplican y las acatan. Un cuerpo policial o militar y una judicatura que sirvan ideales previamente marcados o guionizados desde el poder, son el mayor grado de corrupción que puede darse en un Estado, como prueba el tratamiento judicial que los tribunales norteamericanos están dando al caso de Guantánamo, proporcionando la cobertura legal a un crimen contra la humanidad. No existen derechos cuando el poder no quiere que existan, por no existir, no deben existir opiniones diferentes a las que el poder permite que existan. ¿Qué diferencia a los policías de la película a aquellos de la Brigada Político-Social de Franco? Ambos buscaban culpables prescindiendo de si las confesiones eran o no auténticas, incluso si a costa de ello los verdaderos responsables huían para siempre, todo con el objeto de mantener la hipócrita fachada de orden y control, sin detenerse a pensar en la cantidad de vidas que arruinaban por el camino. Se puede esperar eso de una dictadura de corte fascista, en ello se basa, pero no es de recibo en supuestas democracias de derecho como el Reino Unido de los setenta o los Estados Unidos de hoy, con sus Guantánamos, sus cárceles flotantes en aguas internacionales con torturas y crímenes generalizados y sus cárceles secretas por la ‘civilizada’, pasiva y cómplice Europa. Nuestros sistemas de derecho nos protegen hasta que a alguien le conviene que no nos protejan. Y si ese día llega, nadie nos protegerá.
Volviendo a la película, todos los intérpretes plasman unos magníficos trabajos. En especial Daniel Day-Lewis, que en esta época de banalización de la profesión y de vulgarización de los premios, debería recibir uno cada mañana sólo por el hecho de abrir los ojos. Pero también están fantásticos Emma Thompson, Pette Postlethwaite o Corin Redgrave, y esas incontables gotas del inmenso océano de actores secundarios ingleses e irlandeses. Otro punto fuerte de la película es la música: Bono, Hendrix, Sinnead O’Connor (en uno de los momentos más emotivos de la cinta), Bob Marley…Banda sonora imprescindible en una discoteca, de la que pondremos algunos post dentro de no demasiado tiempo.
En el nombre del padre es toda una experiencia. En su momento se la calificó como película antibritánica y se creó cierta polémica por el retrato que daba del gobierno y policía británicos y norirlandeses. Sin duda, un argumento estúpido a la vista de los hechos reales de éste y otros casos. Criticar en una película las detenciones arbitrarias, las torturas, las condenas injustas, los regímenes corruptos, la justicia incompetente y todos los vicios que existen en nuestro cómodo sistema de vida es un aviso de que lo que ocurrió en el pasado puede darse, de hecho se está dando, en el presente y en el futuro inmediato, y en cualquier geografía. Quienes utilizaban argumentos de crítica tan torpes, no estaban más que confirmando la premisa mayor que mostraba la película. Pero si la historia que refleja la película la han vivido en primera persona seres de carne y hueso, que han perdido su juventud (en dos casos incluso la adolescencia) en una cárcel por un delito que no habían cometido, que llegaron incluso a morir en prisión sin que su nombre y su memoria fueran rehabilitados, entonces pasa a ser un testimonio, una verdad innegable, y quienes la disfrazan, la ocultan, la niegan, antes, ahora y siempre, son el enemigo. Sea británico, iraquí, estadounidense, argelino o español.

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55 comentarios sobre “Cine para pensar – En el nombre del padre

  1. Estoy convencido de que en todos los países en los que se pone en práctica este tipo de legislación excepcional antiterrorista, el único efecto que se produce es el aumento de atentados y el otorgamiento a estos grupos de argumentos de legitimidad basados en estas actuaciones de lo que debería ser un estado de derecho.
    La película fue un gran éxito en la época, y efectivamente en ella vemos como la población republicana y católica era tratada como ciudadanos de segunda en su propia tierra, en una situación que en nada se podía diferenciar de los países sojuzgados por el imperio colonial británico.
    Todavía está por rodar alguna película de ficción que denuncie las torturas llevadas a cabo en Guantánamo y otros campos de detención. ¿Se atreverá algún cineasta independiente norteamericano? Creo que desde luego en los próximos años no lo veremos.

  2. Estoy de acuerdo. No lo veremos. Aún no. Como no hemos visto ninguna película que retrate los crímenes de guerra norteamericanos en la II Guerra Mundial, en Corea, en Vietnam (más allá de referencias aisladas e incluso metafóricas -como el asalto al poblado indio en “Pequeño gran hombre”, crítica con la masacre de Mai Lai-), en sus múltiples invasiones en Iberoamérica o el sostenimiento de sus dictaduras. El caso de Guantánamo es igualmente flagrante, quizá haya más suerte, pero tendrá que ser un cineasta extranjero, con capital independiente, y con actores y técnicos que no teman o no puedan sufrir represalias por parte de la industria. De momento, nos quedamos con ‘Camino a Guantánamo’.

  3. Hola, ‘Quaid’. Quizá “En el nombre del hijo” y “The boxer” no sean tan buenas como “En el nombre del padre”, pero juntas las tres conforman una visión muy completa del histórico conflicto en Irlanda desde la perspectiva de la sociedad civil: las víctimas inocentes, las madres que los implicados, las esposas e hijos de los presos o de los muertos. Toda la trilogía es muy interesante. Gracias por el comentario.

  4. Excepcional película y excepcional post. Permíteme que te cite en Innisfree. Ciertamente si desapareciera la historia de Irlanda se podría reconstruir con las películas que la han tratado, desde ‘El delator’ hasta ‘El viento que agita la cebada’, pasando por ‘Michael Collins’ y la gran trilogía de Jim Sheridan y Terry George, a la que te refieres en el último comentario, cuya primera pieza es precisamente ‘En el nombre del padre’. George produjo las dos que dirigió Sheridan y éste produjo la única que dirigió aquél, ‘En el nombre del hijo’. Buen cine e impresionante testimonio de una época. Y a modo de epílogo, como un gesto dentro del proceso de paz exigido por los republicanos, en febrero de 2005 Tony Blair pidió perdón pública y solemnemente a la familia Conlon y al resto de implicados, reconociendo la inocencia de las víctimas de uno de los errores judiciales más sangrantes del Reino Unido.
    Gracias por acordarte del cine irlandés.

  5. Muchas gracias por tu comentario. En efecto, lo de Tony Blair fue un gesto, algo tardío, pero más vale tarde… La cultura irlandesa, y también el cine, ocupan un lugar mucho más preminente en la cultura occidental que el que podría esperarse por su pequeño tamaño y el hecho de haber sido una colonia durante tanto tiempo. Ya verás cuando hablemos de John Ford.
    Un saludo

  6. He elegido un buen momento para leer este post impecable.
    Creo que lo has dicho todo, y bien claro. No puedo estar mas de acuerdo contigo en el análisis de las actuaciones antiterroristas de los gobiernos, en el de esa magnifica película.. pero es todo tan difícil….
    Ah, te reconozco que yo ahora tengo miedo. De un lado y de otro. Nada bueno, nada bueno…
    P.D. Creo que habrá que volver a ver la peli, precisamente ahora. Para poner los pies en el suelo.

  7. Yo también tengo algo de miedo, no sólo por los de siempre, sino por las reacciones y el provecho que otros van a intentar sacar de los males que puedan acontecernos. Se avecinan malos tiempos, y las labores pedagógicas son más necesarias que nunca.
    Personalmente, siempre he recomendado no leer periódicos, uno nunca llega a saber la verdad de los temas que cuentan. Por el contrario, siempre recomiendo leer libros de historia: para cada situación hay un precedente, unas decisiones y unos resultados, y de eso sí podemos aprender para no volver a errar, y sobre todo, para que los de siempre no puedan engañarlos, porque seguro que intentarlo, lo intentan.
    Un abrazo.

  8. Olá
    gostaria saber quem é o autor da fotografia preto e branco do Jim Sheridan, do artigo:
    Cine para pensar – En el nombre del padre
    20/04/07

    Poderia dar-me o contacto dele, pois queria falar com ele.
    Gracias
    Anja

  9. La verdad, Hello, no sé qué tiene que ver aquí el sistema monárquico, ni Luis XIV ni sus valores. No me importa responderte, ampliamente si te hace falta, pero aclárame antes por qué preguntas eso o lo relacionas con esta película.

  10. La verdad, Hello, no sé qué tiene que ver aquí el sistema monárquico, ni Luis XIV ni sus valores. No me importa responderte, ampliamente si te hace falta, pero aclárame antes por qué preguntas eso o lo relacionas con esta película.

  11. aloo, winston smith al habla; respecto a este peliculoon basado en la historia de giussepe y gerard conlonn, podemos decir no solo que es una critica al modelo y velores legales imperantes en una epoca y lugar determinados( inglaterra, años 70)es mas bien una historia que nos quiere mostrar como la frase tan utilizada por muchos y no entendida de Kant “el hombre no es un medio, es un fin en si mismo”se sigue ignorando por los poderosos, como un sistema tan democratico y garantista como el modelo penal anglosajon, a pesar de sus años de hsoria juridica , utilizando una moralidad absolutamente utilitarista, condena de por vida a esto hombres cuyo unico crimen fue haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado; el punto es que esta plicula es tremendamente cntingente, las violaciones a los derechos fundamentales aparesidas en la pelicula se siguen cometiendo; y no solo en sistemas socialistas; como les gusta parfrasear a la clases politica del nuevo estilo; se comete dia tras dia en sistemans llamados democraticos , donde en realidad solo vivimos sujetos a una oligarquia, la que nunca sera criminalizada(tomemos en cuenta que en las carceles solo hay gente pobre)el derecho penal es solo aplicado a los mas vulnerables, sencillamente un medio de control paRA LAS CLASES MAS DESPOSEIDAS, INCAPACES DE PAGAR UN ABOGADO; esto se denota claramente en la pelicula; el debido proceo, la igualdad de las partes, todo se obvia, en aras del el bien comun, el problema es que en la actualidad , todos podemos ser potenciales “conlonn” todos podemos vernos envueltos en una situacion similar, est pasa dia tras dia, finalmenmte somo utilizados por el sistema para la propia conservacion del sistema, la democracia y gobiernos representativos, no son medios para el bienestar general, son fines en si mismo, su accionar es para la autoconservacion , no para abogar por los derechos y el bienestar de las personas, el problema es que vvimos alienados, sn darnos cuenta de que sto paa frente a nuestros ojos, somo pequeñas marionetas en manos de los poderosos, por esto demostrare lo siguiente
    “.. mi padre murio en sus carceles , por un crimen que no cometio, y por l tanto seguire luchando por demostrar sus inocencia, in the name of the father”
    me despido felicitanto este sitio de libre expreion, sn manipulacion oligarquca, se agradecen estos pequeños espacios.
    Hasta pronto dice, winston smith…..

  12. Buenoooo, Winston, qué análisis. Tienes razón en la mayor parte de lo que dices. Yo matizaría algunas cosas, pero en general es como dices. Aunque no hay sistema legal, por su propia definición, que sea perfecto.
    Gracias, y un saludo

  13. ERRORES JUDICIALES

    Rafael del Barco Carreras

    Estos días se habla mucho en las televisiones de errores judiciales. En la Dictadura, y hasta muchos años después, no existieron los ERRORES. Nadie se atrevió a dudarlo, con solo el ya suprimido Desacato hubiera acabado en prisión. Pero ahora, y además de corrupciones, el ADN ha puesto encima de la mesa algunos violadores que no han sido. Un tema tabú, tan tabú que los dos marroquíes que conocí en la enfermería de Brians, 1993-94, al que quedó vivo después de más de una docena de años de cárcel el SISTEMA no le concedió la libertad a pesar de las evidencias sino dentro de otro engendro, el Reglamento Penitenciario. La cuadratura del círculo porque el hombre nunca se arrepintió de lo que no había hecho y por lo tanto le aplicaron el REGLAMENTO, ni permisos ni tercer grado, y ya sabiéndole inocente ni siquiera el INDULTO.

    Reconduciendo las aguas a mi molino voy a apuntar la historia de un argentino violador. Le conocí en La Modelo, 2003. Si los marroquíes fueron identificados por FEOS, así de simple y triste (el 13-04-08 los telediarios me los han recordado), éste era un guaperas cincuentón, un clásico argentino tan leído que hasta podía caer mal, con piso decorado en la zona yuppy vip del Borne, al que una noche llevó a una de sus varias amigas del ambiente Open & Down, despertando con la policía deteniéndolo por violación. Ningún testigo, las declaraciones de la violada, creíbles para todos los profesionales que intervinieron.

    No me unió a él su historia, la mitad de los violadores repiten una y otra vez su inocencia, pero que le defendiera el BUFETE PIQUÉ VIDAL me atrajo. Lo de menos, y me pareció poco, porque en sus buenos tiempos el bufete no aceptaba un caso por menos de 5.000.000 de pesetas iniciales (siempre en NEGRO), y sin compromiso, que le cobraran 2.000.000 por un par de escritos y unas visitas a prisión, y pretendieran 700.000 para rematar la faena en el SUPREMO, en un viaje de ida y vuelta a Madrid el mismo día que confirmaría sus NUEVE AÑOS DE CONDENA. O ni siquiera eso porque el Bufete tiene corresponsales con poderes en Madrid. Me sonaba a vendetta, o una de tantas variantes de EXTORSIÓN con el bufete haciendo CAJA (fe caixa, en barçaluní). E insistiéndome que le recomendara, una vez en prisión, UNA FISCAL del “ambiente”, no me cupo duda que la recomendadora sabía sobradamente que PIQUÉ VIDAL estaba procesado, y de las mil fábulas del TODO BARCELONA, y ninguna buena. Mi amigo se negaba a renunciar a su última esperanza, el SUPREMO, y me repetía que Piqué, al que ni conocía, tenía amigos jueces, y que le aseguraban solucionaría el entuerto.

    El sumario era corto para lo habitual, y del recurso al SUPREMO anoté la argumentación del defensor sobre la moderación que la jurisprudencia del Supremo y el Constitucional imponían a la SOBERANÍA de la SALA sobre su valoración de las PRUEBAS… ya no se argumentaba la Íntima Convicción tan recurrida en otros tiempos, o la Inquisitorial Falsedad Intelectual que me aplicó a mi el Juez de Instrucción, un buceador de cerebros con gran piso de Piqué Vidal, pero si antes los Tribunales no necesitaban ni PRUEBAS, con el atestado policial más que suficiente, fuente de infinidad de DENUNCIAS FALSAS, ya muy avanzada esta Democracia, para acompasar lo del Recurso de Casación a lo de la SEGUNDA INSTANCIA de la Carta de los Derechos Humanos de la ONU, la JURISPRUDENCIA había moderado la infinita discrecionalidad y SOBERANÍA de los Tribunales de Justicia.

    Por lo que sé, por sus cartas, se gastó los pocos ahorros que le quedaban, cumple la condena, y nunca tuvo una visita más allá de los PROFESIONALES.

  14. No es exactamente el tema, porque en el caso de la película no se trataba de un error judicial, o no solamente, sino del encarcelamiento premeditado de quien se sabía que no era culpable con el fin de vender la captura de los asesinos a la opinión pública. Un error judicial es una consecuencia nefasta de las imperfecciones del sistema; una condena premeditada de inocentes es la demolición del sistema.

  15. Me pareció muy bueno tu comentario, y la verdad que lo comparto…
    He visto la película porque mi profesor de cultura y sociedad contemporánea la ha puesto como ejemplo y relamente me encantó! Tiene muchos aspectos de la vida cotidiana que son aberrantes!!!… Cuándo será el dia que se pongan los pies sobre la tierra!!…

    Te cuento también que tengo que hacer un trabajo sobre las raíces psicosociales del terrorismo, ¿tendrías alguna bibliografía o sitio web recomendable?

    Desde ya muchas gracias

    1. Pues no, Anaclara, lo siento, es un tema cuyo estudio abandoné hace bastante tiempo. En cambio sí puedo recomendarte otra película: “RAF: Fracción del ejército rojo”, de 2008.

  16. No me gusta que las paginas copien el contenido de la wikipedia. Si así se hiciera, habría que poner de donde se ha sacadao la informacion

      1. Hay un fragmento que sí ha sido copiado de Wikipedia, porque antes de entrar en este post entré en Wikipedia.

        Pero también es cierto que es un comentario magnífico y me has ayudado a hacer un trabajo.

  17. Lo que más me ha gustado de la película ha sido la primera parte, hasta que ingresan en prisión: esa visión de la vida cotidiana tan anormal de gente tan normal, en Belfast y las andanzas en Londres de los dos amigos. También el resto de la peli con el acercamiento padre-hijo y la campaña de denuncia y la relación con el terrorista pero sobre todo esa primera parte casi documental de unas formas de vivir tan dispares.

  18. MUCHISIMAS GRACIAS POR ESTO QUE HAN PUBLICADO!!HME HA RE SERVIDO PARA EL DESARROLLO DE TODO EL TRABAJO Y PARA UNA MEJOR COMPRENSION DEL FILM! MUY BIEN EXPUESTA LA CRITICA Y LA CARACTERIZACION DEL FILM! ESPERO OBTENER UNA BUENA CALIFICACION POR EL TRABAJO QUE HE HECHO Y HE OBTENMIDO AYUDA DE ESTE SITIO.

  19. me deslumbró este articulo felicito al autor por su increible capacidad de llevar al lector más alla de la actuacion y el buen cine y sumergirlo en una necesaria critica a una sociedad que en busca de supuesta proteccion esta dispuesta a cerrar sus ojos a la verdad de que la ignorancia y el miedo solo ocasionan que nos seguemos a la verdad y la razon.

  20. Pues en el caso del individuo que comentas, hay un periódico, un montón de conspiranoicos bastante analfabetos, chapuceros y lerdos, y un buen puñado de ciudadanos incultos y miserables que siguen a los anteriores, que ven realidades donde hay, no ya ficciones, sino fantasías de mentes perturbadas. Y eso siendo suaves, porque esa patología, que mezcla estupidez y maldad en estado puro, precisa de la invención de un nombre para describir su terrible naturaleza.

  21. Bueno, Nara, como bien sabes, esa expresión es la primera de la tríada que compone la bendición cristiana, junto al Hijo (“En el nombre del hijo” es la segunda parte de la trilogía de Jim Sheridan sobre el conflicto irlandés) y al Espíritu Santo. En este caso, se conecta esa bendición con la figura paterna, como bien señalas, con ánimo reivindicatorio de la muerte en prisión de un absoluto inocente, como Jesús en la cruz, se supone. De este modo se hace hincapié en la idea de sacrificio, de víctima inocente de una guerra que ni siquiera tiene que ver con él (Giuseppe Conlon vive al margen de las cuestiones políticas).

  22. Anónimo, normalmente no contestamos a gente tan mal educada, pero haremos una excepción con eso de que hace poco que hemos empezado el año, a ver si así aprendes algo. El personaje es Charlie Burke; el actor es Joe McPartland.

  23. Estoy indignada con las injusticias cometidas en esta pelicula!.Giusepe hombre kantiano a mas no poder! La demostracion de amor y lealtad hacia su hijo en todo el correr del film es brillante!.No solo la lealtad a su hijo sino la lealtad al deber. Las cosas tienen que ser asi porque solo asi se cumple con el deber. Deber de hijo ,deber de ciudadano,deber por el simple respeto al deber.Admirable el personaje de Giusepe!

  24. Y la indignación aumenta, Silvana, si piensas que la mayor parte de lo que ocurre en la película, sucedió de verdad, que todavía sucedieron más cosas de las que se cuentan aquí y que, encima de todo, no fue un caso único, en Gran Bretaña y fuera de ella. El sistema, cuando falla, causa terremotos irreparables.

  25. Interesante critica de una película que alguna vez vi co toda honestidad no me acordaba de que película era pero con tu gran retrato me puso al dia y se me vino a la mente si mal no recuerdo en la última escena el protagonista que no creo recordar el nombre pues es una cinta con actores no tan conocidos es declarado inocente luego de muchos años en prision por un crimen que no cometio y como inocente no sale por una puerta trasera o lateral si no que lo hace por la puerta principal del juzgado realmente memorable… un saludo

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