Música para una banda sonora vital – The Committments

Según una de esas múltiples e inútiles listas de las mejores canciones jamás compuestas, ésta es una de ellas: A whiter shade of pale (Con su blanca palidez), del grupo Procol Harum, tan célebre por esta canción, que sus componentes (que aparecen en el vídeo ya algo talluditos) acaban de zurrarse la badana en los tribunales a fin de ver quién tenía más derecho a cobrar más royalties. Eso no le quita ni una pizca de valor a esta maravillosa composición, cuya melodía tan tarareable es parte de una suite de Johann Sebastian Bach, y eso se nota. Precisamente, alguien dijo una vez que era la melodía de órgano más impresionante desde Bach. Se puede discutir, pero en todo caso sería no desde, sino de Bach.
Aparece en multitud de películas, mencionar cuántas y cuáles sería ocioso. Por citar dos, El cielo y la tierra, de Oliver Stone, y la escena con la que vamos a quedarnos, de The Committments, dirigida por Alan Parker en 1981.
Jimmy decide crear el grupo de soul que lleve este tipo de música a Irlanda. Con ese fin, y con la ayuda de dos compañeros músicos, buscan componentes para la banda: “¿Tienes soul? Si es así, la Banda más trabajadora del mundo te está buscando”. El grupo morirá de éxito nada más nacer, pero en la vida real, estos chicos grabaron varios discos, y el solista del grupo inició una carrera en solitario.
En la escena que ilustra esta canción, uno de los chicos del grupo, el que toca los teclados, ensaya en la iglesia donde asiste en los oficios. ¿Y qué usa para ensayar? El enorme órgano de tubos de plomo, por el que suena envolvente, A whiter shade of pale
En esta ocasión, por primera y única vez, la música va con dedicatoria incorporada. Es para una persona muy especial que tras mucho esfuerzo y duro trabajo está cerca de alcanzar el objetivo que sin duda merece. Con todo el cariño y nuestros mejores deseos, esta melodía inmortal es para ti.