Underground, de Emir Kusturica

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“Una guerra no es una guerra hasta que el hermano mata al hermano”.

Tras la Primera Guerra Mundial, Francia e Italia estaban interesadísimas en que no se reconstruyera el Imperio Austro-Húngaro (tan grato para Luis G. Berlanga), y al mismo tiempo toda Europa sentía miedo de que, de pervivir el mapa político de los Balcanes que, en buena medida, había sido el causante de la conflagración mundial, la historia no tardara mucho tiempo en repetirse (como así fue de todos modos, y agravada, aunque por otras causas). Georges Clemenceau, el ‘Tigre’, Presidente de la República Francesa, apoyado por Orlando, el Presidente italiano, tuvo la ‘genial’ idea de crear un nuevo Estado donde tuvieran cabida todas esas naciones liberadas del hundimiento del Imperio Otomano que conservaban a duras penas su independencia ante la avaricia de Austria o Rusia, pensando en que un Estado fuerte y unido podría hacer frente mejor a esas amenazas, e incluso servir como un potente aliado a occidente en la zona. Así nació Yugoslavia en 1918, como la casa de todos los eslavos (a los cientos de miles que no lo eran, nadie les preguntó), y se puso la semilla de uno de los conflictos más enquistados y crueles de los últimos años.

“Una guerra no es una guerra hasta que el hermano mata al hermano”. Esta escalofriante frase la pronuncia Marko, antiguo poeta y político advenedizo, indefenso en su silla de ruedas, una vez que su hermano le ha molido a palos enmedio de un combate en la antigua Yugoslavia y durante la guerra que supuso la liquidación del país.
Underground, película absolutamente imprescindible para entender la narrativa cinematográfica de ese genio del panorama europeo que es Kusturica, relata, mientras hace un repaso por la historia de Yugoslavia en los cincuenta años que van del final de la Segunda Guerra Mundial al estallido del conflicto de los Balcanes en los noventa, la historia de Marko y Petar, inspirados en personajes reales de la historia yugoslava de la era de Tito, ladrones y guerrilleros durante la ocupación nazi del país iniciada en 1941, y Natalija, actriz en ciernes en esa misma época y amante de Petar, y el devenir de esta relación a tres bandas a lo largo del tiempo, todo ello pasado por continuas y deliciosas escenas de bailes y chunda-chunda de vientos propios del cine de Kusturica (Mesecina, pedazo de canción), de bodas celebradas con música, alcohol y comida sin límites, abundantes toques de humor, surrealismo y absurdo, y los habituales guiños cinéfilos del director.
Marko, a causa del amor que siente por Natalija, se aprovecha de las circunstancias para ocultar a Petar y a muchos otros, incluyendo a su propio hermano, Jovan, en el enorme, gigantesco sótano de la casa de su abuelo (cabe hasta un blindado), y se las arregla para mantenerlos ahí una vez terminada la guerra mintiéndoles acerca del curso final de la misma y logrando que se dediquen a la fabricación de armas, con las cuales él comercia y llega a alcanzar una cuantiosa fortuna.
Durante décadas permanecerán todos ellos encerrados en el sótano mientras Marko se lleva la gloria de la victoria contra los alemanes y asciende rápidamente en el escalafón de la Yugoslavia comunista del mariscal Tito.
El azar, el alcohol y un chimpancé se aliarán para que años más tarde por fin Petar pueda salir a la calle y comprobar que las cosas no han cambiado desde su encierro (la casualidad quiere que nada más salir vaya a parar a un set de rodaje donde se filma una película precisamente sobre su vida y supuesta muerte en la Segunda Guerra Mundial, con actores y figurantes vestidos de soldados alemanes, auspiciada por Marko, que ha creado un aura de heroísmo en torno a Petar, que para el resto del país está muerto, todo lo cual proporciona unos momentos de comedia de muchos kilates), y así será para él incluso hasta el momento en el que estalla la guerra que sellará el certificado de defunción para Yugoslavia, pues él sigue creyendo que combate contra los fascistas (confusión aparentemente intencionada por parte del autor, estableciendo un símil entre los nazis y los combatientes de aquella guerra reciente, muy dados ellos a las limpiezas étnicas).
La película es tan rica que cualquier intento de sinopsis se convierte en un ejercicio bastante torpe, porque el hilo argumental aquí expuesto se ve enriquecido con la maravillosa música, las poderosas imágenes, los intentos de Marko por manipular la realidad de los que se esconden en el sótano, simulando alarmas y bombardeos, la simbología apenas disimulada de muchos pasajes (el Cristo invertido del final de la película o los animales que aparecen, gansos, caballos o gatos, recurrentes en toda la filmografía del director), la crudeza de otros (el bombardeo del zoológico) y la absorbente magia de los más (los recorridos por las alcantarillas, los bailes, la música de los trombones y las trompetas), pero sobre todo, con las imágenes de archivo que Kusturica utiliza para ilustrar las diversas partes que establece en la narración (1ª – La guerra, 2ª – La Guerra Fría y 3ª – La Guerra, que subrayan la triste historia del país desde su invención), a veces introduciendo a sus propios actores con tecnología digital en los propios documentos históricos: imágenes de ciudades ocupadas por los nazis en 1941 y con el pueblo en las calles celebrándolo brazo en alto, ciudades derruidas, muertos y destrucción por doquier, imágenes también de la época de Tito, con los desfiles, los uniformes, el pueblo feliz y contento, y por último, los documentos visuales sobre la muerte del mariscal, los líderes mundiales que acudieron a las honras fúnebres (Ceaucescu, Breznev, Hussein de Jordania, Arafat, Helmut Schmitt, el Duque de Edimburgo, etc.), y toda una serie de imágenes precursoras del desastre que se avecinaba en un futuro no muy lejano, todo ello acompañado por los inmortales acordes de Lili Marleen, la canción ‘oficiosa’ de la Segunda Guerra Mundial, cantada por todos los ejércitos en todos los idiomas, y que llevó a la gloria Marlene Dietrich.

Pero la película es tan rica y compleja que resulta imposible catalogarla en ninguna de las categorías establecidas: es un drama con partes de comedia, de acción, pero también un musical, una película política, y sobre todo, una historia que desprende nostalgia y amargura. Lo que se desprende de ella es una reflexión en la que pueden verse dos cuestiones principales. En primer lugar, la crítica de la guerra como medio para la resolución de conflictos, pero también su aceptación como último medio cuando todos los demás han fracasado (el propio Kusturica se retrata como operador de fuego en una de las baterías de artillería que disparan al final de la película), lamentando, no obstante, las consecuencias de la misma: muertos, familias rotas, destrucción, países arrasados y ausencia de felicidad y bienestar durante generaciones. En segundo lugar, la película destila nostalgia por la patria desaparecida, por Yugoslavia tal como fue entre 1918 y los años noventa, ruptura de la que responsabiliza a las díscolas repúblicas de Eslovenia, Croacia y Bosnia.
La película está repleta de amor por Yugoslavia, por sus viejas señas de identidad, por su bandera, por la grandeza de la convivencia pacífica de tantas naciones y culturas diferentes, y es en el fondo la crónica de una despedida personal a ese país por parte del director. Esta visión generó una dura polémica ante lo que puede interpretarse como un mensaje proserbio (por cierto, ¿alguien puede explicar por qué cuando yo estudiaba en el instituto, Serbia se escribía Servia, como Yugoslavia o Moldavia, es decir, con ‘v’, y desde la guerra se escribe con ‘b’?), y por su postura abiertamente, en teoría, contraria a la ruptura del país. Personalmente, creo que más que proserbia (Kusturica es de familia de origen musulmán bosnio), su postura defiende un nacionalismo yugoslavo, un orgullo por el conjunto, y no por nacionalismos locales pertenecientes a minúsculos Estados separados y divididos en un territorio tan relativamente pequeño.
Pero todas estas connotaciones culturales, políticas y personales, quedan en un segundo plano por debajo de los personajes, que simbolizan a sus propios conciudadanos y a las generaciones que tuvieron que luchar por unas u otras causas contra sus hermanos. La cruda belleza de las últimas escenas, en las que, con unas vacas cruzando el río que simbolizan el paso de la vida a la muerte, todos los personajes de la película, todos fallecidos violentamente (excepto el chimpancé, único superviviente) se encuentran, una vez más, en torno a una larga mesa celebrando una boda, con música de viento, comida, bebida y contorsiones eléctricas, y con Jovan saltándose las reglas del drama para hablar a cámara y homenajear en tono emotivo a los muertos, no a los de la película, sino a los muertos reales, auténticos, a los de 1941-1945 y a los de la década de los noventa, mientras esa franja de tierra se separa del resto, supuestamente Bosnia, la tierra de nacimiento de Kusturica, que abandona a su nación ‘madre’ y deambula libremente por el río del mundo, son todo un reconocimiento de Kusturica a los hombres anónimos que, por las circunstancias de la política o la economía, que a menudo les son ajenas, tienen que matarse y morir y hacer de su vida un cúmulo de desgracias, manipulados por quienes les han encerrado en un sótano imaginario y les manejan cuales marionetas desde el piso de arriba, subiendo o bajando el volumen de las sirenas de los bombardeos según su propia conveniencia, mientras les hacen trabajar a destajo, sin asomar la cabeza al exterior, y mientras se lucran con su esfuerzo y ganan fama y gloria a costa de su memoria y de las mentiras, aunque, finalmente, tras la muerte ya nada tiene importancia y sólo cuenta la diversión y los recuerdos agradables de la vida.
Una película absolutamente redonda, cuyas casi tres horas de metraje no resultan para nada excesivas, y que contiene todas las claves de un cineasta que se ha convertido en imprescindible en los últimos años, con otras joyas como Papá está en viaje de negocios, El tiempo de los gitanos, Gato negro, gato blanco, o La vida es un milagro.

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41 comentarios sobre “Underground, de Emir Kusturica

  1. Underground es mi película favorita. Cuando la vi por primera vez en la Filmoteca en el noventa y tantos me impactó de de forma contundente. Cuando salí de la Casa de los Morlanes me pareció haber vivido los últimos cincuenta años de Yugoslavia.
    No sé si la hace genial la mezcla de géneros, la caracterización de los personajes, la música extraordinaria de Bregovic, las metáforas que nos propone Kusturica a lo largo de la película o qué exactamente. La cuestión es que para mi es uno de las mejores aportaciones del cine europeo a la cinematografía.

  2. Totalmente de acuerdo, de lo mejor del cine europeo en los noventa, y posiblemente, poco se ha hecho igual o mejor desde entonces. Parte de la crítica la ‘vende’ simplonamente como una sátira de la vida en Yugoslavia durante la posguerra mundial y hasta la guerra “civil”, y la tachan de retocada para gustar al público norteamericano. Hay críticos (a lo mejor debería incluírme yo, no lo sé), que se ponen a decir gilipolleces en vez de fijarse en lo que están viendo.
    Para saber de historia, y del drama que supone para un país, como el nuestro, que ha pasado la tragedia de que sus ciudadanos se odien y maten durante años, nada mejor que ver esta película: te hace reír, y al tiempo te encoge el corazón.

  3. De Kusturica solo he visto “El tiempo de los gitanos”, que me gustó mucho. La banda sonora de Goran Bregovic es fabulosa. Intentaré ver “Underground” y así quizás entienda un poquito mejor la historia europea.
    Un abrazo.

  4. Te animo a verla. Yo la he descubierto hace no mucho y me encantó. Además se aprende mucho, no sólo de historia europea, sino también sobre la tremenda tragedia que es el odio entre hermanos y todas las desgracias de todo tipo que conlleva.
    Un abrazo

  5. Lamento reconocer que no ha le he visto. He oído mucho hablar de ellas. Y ahora leyendo el post me entran unas ganas terribles de buscarla. Me parece genial todo lo que cuentas: el planteamiento de fondo, el desarrollo de la historia, la mezcla de géneros, la confusión de realidad y ficción, qué barbaridad… Así que prometo aplicarme. Con el cine voy que me mato, y me mira que me gusta. El tiempo, el tiempo… ay.

  6. Underground es de esas películas que te marcan, que te encadenan al sillón, que no desearías que terminase nunca. Como bien dices lo tiene todo: comedia, drama, ternura, dosis de cruda realidad … y todo ello aderezado con una música que te hace mover los pies inconscientemente. Es una música de las que llevamos en los genes, implantada en nuestro cerebro de mono.
    Después de leer tu magnífico post, todavía me gusta más. Una tarea pendiente para un fin de semana de letargo.

  7. Pues nada, nada, Luisa, a buscarla. De verdad que merece la pena. Pero tranquila, con el cine no conviene tener prisa, cuando menos lo esperas es la película la que viene a verte a ti.
    Un abrazo

  8. Gracias Magda. Reservarte un hueco de tiempo en este mundo tan loco para ver una película que puede decirte tantas cosas e incluso hacerte bailar sin darte cuenta, es uno de esos placeres de la vida que reconfortan…
    Un abrazo

  9. Ostras, y yo sin verla. Y eso que he visto dos de este director “El tiempo de los gitanos” me gusto mucho. Tanto que compré la banda sonora, tengo dos ó tres cosas de Goran Bregovic. Me pasa igual que a Lucia no he visto la de hoy. Pregunta: Sr Escalones ¿cuál es tu opinión el mejor video-club de la city? No todos son muy allá. Quizá sepas de alguno, no sé.
    Kisses

  10. Pues hay que verla, merece mucho, muchísimo, la pena.
    En cuanto a los video-clubs, chungo tema, porque algunos que merecían la pena y que tenía localizados (por ejemplo, Lacruz, en Cº Alierta) cerraron ya hace tiempo, ya sabes, la aparición del DVD y el pirateo por internez han acabado poco a poco con el negocio. Hay uno en Tenor Fleta, más o menos a la altura de la confluencia con la bajada hacia Pº Rosales, casi enfrente de las pistas deportivas de Agustinos, en el que al menos hay bastante cine clásico decente y no sólo estrenos, pero de esas cadenas de videoclubs tipo Blockbuster, mejor olvídate, porque el 90% de lo que tienen es basurilla…
    Besos

  11. La película es fabulosa: la bada sonora es: eso ya dan nervios de lo estupenda que es es… por cierto: Kusturica tiene una llamada Super 8 Stories, que es un documental de su banda No Smoking.

    saludo

  12. La música de la película, la de la banda de Kusturica y en general la música balcánica, es genial. Su inmensa riqueza proviene de su mezcla tan heterogénea: ritmos eslavos, mediterráneos y turcos. Tendremos que poner algo de este grupo algún día.
    Saludos

  13. Underground es también mi película favorita, ya que, a pesar de su carácter vertiginoso y deshilachado, muestra de forma sólida todos los sentimientos posibles: la amistad, el amor, la venganza, la fraternidad, la paternidad, la alegría , la tristeza, la nostalgia.
    Además, los continuos contrastes se funden perfectamente gracias a las técnicas que utiliza Kusturica, que lo acercan al realismo mágico. Los hechos históricos se funden con la fantasía de una forma que parece natural. La alegría más desenfrenada y el drama más patético se unen al son de la música para bodas y funerales con que Bregovic adereza la fuerza de las imágenes.
    Fantástica película, en definitiva.

  14. David, bienvenido, y totalmente de acuerdo con lo que dices. Y además, tiene muchas otras lecturas políticas, históricas e incluso sociales. Es lo mínimo que se puede pedir de una obra de primer nivel.
    Saludos

  15. Sin duda a sido la pelicula que más me a cautivado, distinto a todo lo conocido por mi anteriormente y completamente fascinada por este hallazgo,Kusturica fuera de serie…

  16. este film es sencillamente genial, logra llevarte a fusionar sentimientos profundos casi incompatibles, muestra crudamente la realidad con ironía y lucidez. Tengo 26 años y creo que a cualquier persona como yo que no vivio esa época debería mirarla para poder comprender más sobre la historia del mundo.

  17. Bienvenida, Patricia, y gracias por tu comentario. Efectivamente, el cine cuando es arte es sobre todo un instrumento de aprendizaje, y si además va acompañado de un entretenimiento de calidad, la mezcla es fantástica. En este caso, sirve para aprender de nosotros mismos y para relativizar cosas como el nacionalismo.

  18. Bien, como cinéfilo no he visto mejor película que UNDERGROUND, yo me considero marxista, y Kusturica crítica la forma del como se expreso el sociualismo en Yugoslavia, es uno de los temas centrales, sino el más importante. Sin embargo, aprecio su trabajada crítica, el asublime arte, el realismo mágico, la bella música, las profundas sátiras. Digo que ataca centralmente el comunismo, pues, Marko y Blaky, son miembros del Partido Conmunista yugoslavo. En la primera parte del film, son mujeriegos, ladrones, aventureros; en la segunda, un Marko “comunista” manipulador, genocida; en la tercera parte, un Blaky responsable de la guerra de secesión yugoslava, y un Marko traficante de armas. Es decir la temática política es anticomunista, pero pienso que por ello no de ja para nada de ser una de las más fabulosas producciones artísticas de finales del siglo pasado, bella al fin. Gran película.

  19. Yo creo, Mario, que no es una película solamente anticomunista, o al menos no condena al comunismo más que a otros. Creo que carga más las tintas contra el nacionalismo sectario. En realidad Kusturica es un nostálgico de la Yugoslavia en la que creció, si bien, más que nostalgia siente lástima por la Yugoslavia libre que pudiera haber sido y no fue.
    Por lo demás, de acuerdo.

  20. wow. . .hace 2 años tuve la oportunidad de ver Underground. . .me mató la ironía con la que el director demuestra aquella época. . .no tengo más palabras. . .sólo una admiración por esta gran película. . .adios ~~

  21. Saludos a todos. Underground es mi fetiche cinematográfico. No soy ningún experto, pero la avalancha de sensaciones y emociones que generó en mi la película la primera vez que la vi fue tal que no pude dejar de adorarla. La vi hace unos ocho años y, con veinte años no pude comprender la amplitud de matices que como habéis comentado tiene. Pero los sentí. Sentí rabia, amor, risa, pena, profunda tristeza, admiración… Con el paso de los años he indagado sobre la historia de la ex-Yugoslavia, y tras nuevos visionados he ido comprendiendo más las distintas lecturas que hace de la historia y de la política. Y estoy completamente de acuerdo con el Sr. Escalones en que no es una crítica al comunismo, es una critica al comunismo que engañó al pueblo, al totalitarismo en modo generico de izquierda y de derecha, a la ambigüedad de los poderosos, a la traición entre hermanos, a la guerra siempre inútil. En fin, un canto a la vida de las gentes de lo pueblos y a sus sueños.

  22. yo sinceramente me atrevo a decir que underground es la mejor pelicula d loa 90, una fabula sobre cono la sociedad y especialmente el poder manejan y redusen al ser humano, definitivamente se la recomiendo a todo el mundo, pero como dijo en 1984 o’brien a winston smith,¿cuantos dedos ves? es una pelicula cargada de simbolismos que no se puede ver a la ligera, que sin mas es una critica a la estupidez de los gobiernos con la guerra cmo un eterno retorno de nunca acabar , la historia de la ex-yugoslavia se sigue peleando dia a dia en distinto puntos de la tierra……
    Sin mas que decir me despido, y si ademas desean intentar comprender los factores que llevarona a la fractura de este pais tan eslavo, les recomiendo que vean “la vida es un milagro”

  23. Excelente Filme. Personalmente m atran este tipo de filmes, aunque debo confesar que nunca había visto algo parecido. Aunque e algunos momento la película llega a ser un tanto tediosa, no tarda en sorprendernos de nuevo. Ampliamente recomendada.

    1. Así es Christian, película imprescindible que, con momentos álgidos y baches narrativos, como casi siempre en Kusturica, impresiona por su fuerza y su simbolismo. Magnífica.

  24. es fantastica kusturica es un personaje que vino para ser grande un total artista, solo una gran coincidencia utiliza mucho animales, que buen puntaje eso, la similitud de esta eplicula con la vida es un milagro s e centra en la tematica d el guerra y que uno d elos personajes principales es un animal en este caso fue un mono y en la vida es un milagro fue una ula…jejeje ironica, sarcastica, critica, devastadora, imprscindible una total obra maestra, palma de oro merecidisima…..

    led_zeppelin_57@hotmail.com, mi correo para todo aquel que disfrute del buen cine y la musica rock y metal.

    1. Gracias Robert por tu visita y tu comentario. “Underground” es de lo mejor de Kusturica. Lamentablemente, a mí me parece que en los últimos tiempos se limita a repetirse a sí mismo.

  25. oh si concuerdo contigo, por ejemplo en promise me this, no se reinvento y uso la misma formula autoctona de la region baltica europea, a pesar de tener grandes obras maestras como gato negro, gato blanco… ahora se limita tambien a dirigir documentales sobre su otra pasion y su idolo deportivo, maradona, aunque eso mas bien parece un capricho, ya que debemos recordar que el tenia amplias oportunidades para ser jugador profesional d efutbol, y es este deporte que cuenta tambien con un antagonismo en sus peliculas que aparecen citadas como juegos callejeros en underground y vuelvo arepetir la vida es un milagro, en el anhelo de Milos, por ser jugador profesional, antes de ser llamado a la guerra.
    Kusturica se encuentra a la altura de un Van Sant, un Von Trier, un Egoyan , su obra lo tiene en el pedestal de los directores mas creativos y sobretodo sinceros.

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