La tienda de los horrores – James Cameron

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Pues sí, este modorro tiene bien ganado a pulso un puesto de honor en el Olimpo de los horrores, y me temo que de forma vitalicia, e incluso in memoriam. Guionista, director y productor por este orden, este merluzo ha sido calificado por la prensa no especializada y más bobalicona como “El rey Midas de Hollywood”, apelativo absolutamente imbécil reservado antes a Spielberg tras el fenómeno sin precedentes que supuso Tiburón, y que me provoca pústulas cada vez que lo oigo. Además, por qué no decirlo, no me cae excesivamente bien, por su manera de ver el cine solamente como espectáculo de entretenimiento, aunque él diga lo contrario y pretenda hacer películas muy sesudas, pero también porque es un individuo que carece de modestia y de humildad, imprescindibles cuando quien juzga tu trabajo ha de ser el público, y más aún cuando los dólares se ganan con su reconocimiento.

Especializado en películas de acción y ciencia ficción, destacó como guionista de películas más bien vomitivas, como Rambo II, antes de poder lanzarse a la dirección con ese total absurdo que es Terminator (1984), esa atroz historia en serie en la que se viaja tantas veces del presente al pasado, de éste al futuro, del futuro al pasado otra vez, y así hasta el hartazgo, tanto que le dio para filmar ese horrendo concepto que son las secuelas, que el poco interés inicial que pudiera tener un futuro apocalipsis en el que el hombre tuviera que luchar contra las máquinas, se diluye en un montón de saltos espacio-temporales que acaban por convertirlo todo en una gilipuertez suprema, muy bien contada, con mucha imaginación, gran inventiva, un marco majestuoso, pero una gilipuertez. Pero como más vale caer en gracia que ser gracioso, el tío se forró, lo cual nos condenó para los restos con tener que soportarlo más a menudo.

Lanzado con el éxito, tomó la responsabilidad de filmar Aliens, el regreso (1986), la segunda parte de la obra de Ridley Scott, y creó una caricatura que nada tenía que ver con el terror de la cinta original. Después dirigió su cinta más interesante, Abyss (1989), en la que unos exploradores submarinos encuentran en los fondos abisales algo que no esperaban, y por primera y única vez su cine alcanza algo de profundidad y logra ir más allá de una historia plana y absurda de mamporros en cadena.

Luego llegó la película con la que se consagró, aún no sé por qué, Mentiras arriesgadas, una comedia de acción con Chuachenaguer (Schwarzenegger) y Jamie Lee Curtis (el reparto lo dice todo), de envoltorio inmaculado y con menos seso y menos gracia que una conferencia de Aznar en Georgetown, que ya es decir. Poco después logró maquillar algo su penosa contribución al séptimo arte con el guión de Días extraños, la inquietante y algo fallida cinta de Kathryn Bigelow.

Pero el colmo llegó con ese infumable y caramelizado engendro que es Titanic, de 1997, con la que ganó todas esas figuritas de tienda de a veinte duros que lleva en la foto de arriba, y que además de ser una película espantosa, interminable, de efectos especiales que van desde la genialidad hasta lo más chabacano (las figuritas de supuestos pasajeros en la cubierta del buque en los planos aéreos, de videojuego comecocos total), logró algo que parecía imposible: condenarnos a soportar de por vida a ese tipo llamado Leonardo DiCaprio, al que hay gente que llama actor y todo, y del que ni siquiera presuntos genios como Scorsese se han dado cuenta de que su careto le impide una caracterización verosímil en la mayoría de sus papeles. Esta película es el paradigma del espanto cinematográfico por excelencia: almibarada, cursi, maniquea, estúpida, irregular, burda, zafia, plana y con una moralina insoportable. No es de extrañar, por tanto, que arrasara en los premios de la academia.

Después de Titanic y de su espantá subiendo al escenario y gritando eso de “Soy el rey del mundo”, emulando la frase que hizo pronunciar a su propio personaje en una de las escenas más lamentables de la historia del cine, Cameron se ha recreado tanto en su éxito que ha trabajado menos, y aún peor, si cabe. En particular, vuelve a darnos la chapa en los últimos tiempos como productor de pseudo-documentales en los que apoya las teorías de los más ortodoxos judíos, los defensores del Gran Israel, el imperio desde el Sinaí hasta el Éufrates, dedicándose a producir películas documentales dirigidas por el supuesto cineasta Simcha Jakobovici (el apellido no engaña), en las que pretende demostrar la cuadratura del círculo.

En concreto, en la primera de ellas pretende demostrar la verdad histórica de la fábula hebrea del éxodo, el viaje de Moisés y compañía por Egipto y el Sinaí, y para ello, no sólo enuncia un montón de teorías variopintas, desternillantes y ridículas (identifica el antiguo pueblo de los hicsos, de ignorada procedencia, con los hebreos, así porque sí, sin aportar razón para ello, mezcla el éxodo con Troya, con una erupción volcánica en Santorini, con la cultura de Micenas, y si llega el caso lo hubiera relacionado con los cinco Tours de Induráin), sin ninguna prueba concluyente, sino que se salta las dataciones arqueológicas enunciadas en los últimos trescientos años como quien se deja un grifo abierto, y con el único argumento de que “¿y si están equivocados?”. Un argumento de mucho peso, porque, ¿cómo no van a poder equivocarse los arqueólogos de medio mundo y ser corregidos por el antiguo guionista de Rambo y por un cineasta que no ha trabajado nunca de cineasta? El torpe ejercicio serviría a algún mendrugo de esos que llevan sombrero calado hasta las cejas sobre la permanente o a algún militar de esos que primero disparan y luego preguntan para reivindicar quién sabe qué.

En el segundo, presentado hace poco a bombo y platillo, el dúo dinámico del documental chapucero afirma haber encontrado la tumba de Jesús, con lo cual sigue las directrices de las tesis radicales de los judíos más ortodoxos, “eliminando” el supuesto carácter divino de Jesús de Nazaret, porque, claro está, si no resucita, no es dios alguno, y por tanto, debemos esperar felices a que llegue el Mesías de verdad (mejor esperamos sentados, por si se retrasa y el sol explosiona antes…). Este segundo documental consigue una cosa: es peor aún que el primero. Se basa en un montón de tonterías que sonrojarían a cualquiera, en planteamientos subjetivos sin contrastar, en resumen, en un montón de chorradas de las cuales extrae conclusiones estúpidas, a cotejar con una realidad bíblica que tiene su correspondiente dosis de delirio y no necesita que le añadan más (una vez más nos encontramos con la santificación de los números: si uno cree un disparate, lo llaman locura; si quinientos millones de personas creen en el mismo disparate, lo llaman religión).

Por todas estas mamarrachadas y por las que seguro vendrán, James Cameron tiene más que merecido un mullido asiento en el fuego sagrado de estos horrores, y además establece un claro listón a la hora de medir quién o qué merece aparecer entre estos despropósitos.

Acusado: James Cameron.
Atenuantes: Abyss, el guión de Días extraños.
Agravantes: toda su obra, sobre todo Titanic y sus bodrios documentales.
Sentencia: culpable total, total.
Condena: lapidación, no con piedras, sino con restos orgánicos expelidos por ganado bovino.

35 comentarios sobre “La tienda de los horrores – James Cameron

  1. Que tipo tan tontarras!!!ç
    Pero coincido contigo, Abyss, me pareció inquietante. Me gustó.
    De acuerdo con la condena. Yo le añadiría probar el pastel de hierbas y especias que comí ayer durante tres días y tres noches. Dejará el cine por la oración. Seguro.

  2. “Tontarras” es un apelativo que le viene al dedo. Lo cierto es que ha digerido muy mal el éxito, se cree que es mejor de lo que realmente es y que tiene bula para hacer y decir lo que quiera por encima del gusto y juicio del público.
    En cuanto al pastel, en fin, no sé si conviene que este tío, con los documentales que hace, encima se dedique a orar. El resultado en cine podría ser espantoso.
    Besos desde el Abyssmo.

  3. Arg, es que solo verle el careto…pero mira, que impresentables así son los que se comen el pastel.
    Copan las carteleras y absorben el seso al respetable con publicidad machacona y al final ¡ala! todos como borregos al cine a dejarse deslumbrar por el poderío y sin cuestionar ni valorar nada de lo que se está viendo.
    La peña esta de ricachos del cine son como una secta. Que te lo digo yo.

  4. Quizá sería bueno en algún momento analizar los terribles efectos que tuvieron para el cine, en cuanto a mayor preocupación por el merchandising y los balances de cuentas que por el arte en sí, fenómenos como “Tiburón” o “Star Wars”. Es un poco como esa canción de “El vídeo mató a la estrella de la radio”, pero peor.
    En este tipo de películas se preparan tres o cuatro finales diferentes, se hacen tests de público, y según responde éste se coloca uno y otro final (aunque, desde que el cine es cine esto ha existido, e incluso los grandes maestros lo han padecido).
    Un abrazo.

  5. Veo que nos hemos quedado todos muy a gusto con tú post. Estoy de acuerdo en salvar Abyss pero el resto va directo al cubo de la basura.
    Cuándo tienes razón, tienes razón.
    Un abrazo.

  6. Pues yo soy fan total de “Terminator” y condeno a “Abyss” a los abismos que nombra. Lo de la tumba de Jesucristo tiene una pinta horripilante, pero seguro que al final pico y voy a verla. Aunque sólo sea para poder luego ponerla verde.
    Ha merecido la pena el riesgo. Me he reído un rato.

  7. Noemí, mi problema con Terminator no es la acción sin límites, ni la tensión ni la ambientación, que reconozco que están muy bien, sino que enredando la trama cada paso que avanza la serie y empieza a haber saltos adelante, atrás, enmedio, etc. todo acaba por perder el sitio y la secuencia de los hechos queda empantanada.
    De lo de Abyss, me parece interesante el argumento que subyace detrás, aunque aquí la forma no alcance los hitos de Terminator.
    Ahora, si me dices que te has reído, entonces el intercambio de opiniones aún vale más la pena.
    Un abrazo.

  8. *NUEVA NOVELA HISTORICA SOBRE JESUS: “EL REY DE LAS MARIPOSAS”
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    OS RECOMIENDO UN NUEVO Y EXCELENTE LIBRO (UNA NOVELA HISTORICA)sobre la vida de JESUS EL NAZAREO (como en el lo llaman), su familia y Judas Iscariote, cuyo contenido dista mucho de lo que dicen los Evangelios de la Iglesia Catolica, que me ha gustado mucho, y que estoy seguro NO OS VA A DEJAR INDIFERENTES. Os pongo aqui los datos mas importantes del libro, y si os decidis a leerlo espero os guste tanto como a mi.

    TITULO : EL REY DE LAS MARIPOSAS
    AUTOR : SEBASTIAN JIMENEZ PINTO
    EDITORIAL: LA TIERRA HOY
    PAGINAS : 384
    PRECIO : 17 EUROS

    Los podeis encontrar EN CUALQUIER LIBRERIA DE ESPAÑA o en:

    blog: //elreydelasmariposas.blogspot.com
    http://www.casadellibro.com
    http://www.latierrahoy.com

    ARGUMENTO : Jerusalen (año 1968 d.c.).- Tras una larga tarea de investigación un antropólogo hebreo y su ayudante española encuentran dentro de un enterramiento en Damasco el hueso de un tobillo que perteneció a un hombre crucificado. Oviedo ( año 2005 d.c.).- Treinta y siete años después, le es encargada a la empresa CREAR la restauración de una imagen muy venerada en la ciudad, la de San Salvador. Pero unos hallazgos dentro de esta imagen, un enigmatico juego, la Sabana Santa de Turín, el Sudario de Oviedo y un personaje anónimo que se hace llamar el Doctor Iluminado, les depararán a los miembros de CREAR la adquisición de una serie de conocimientos que le hacen recorrer un desconocido Camino, y que le harán dudar sobre lo que los Evangelios han contado sobre la vida de Jesús, su familia y todos los que le acompañaron en su Ministerio.
    – ¿Fue la infancia de Jesús tal como la cuentan los Evangelios?
    – ¿Su familia fue tan reducida, o por el contrario estaba formada pr más personas ?
    – ¿Fue Jesús célibe o por el contrario pudo haber estado casado y tener descendencia ?
    – ¿La Sabana Santa y el Sudario de Oviedo estuvieron en contacto en alguna ocasión sobre el cuerpo de Jesus
    el Nazareo?
    – ¿Murió Jesus en la cruz, o logró salvarse de ese cruel castigo ?

    Un ritmo trepidante hacen mantener al lector en vilo hasta su enigmático final.

  9. Bienvenido, Dailos. Personalmente, aunque no era el tema del post, te recomiendo “El Evangelio según Jesucristo”, de José Saramago.
    En cuanto al libro, no es de mis temas favoritos, pero lo buscaremos. Ahora, que como lo coja James Cameron para hacer una peli va a salirle un churro, aviso…
    Saludos

  10. creo que si alguien conoce a james cameron o save su my space diganle que yo le engo una historia que le puede interesar para que lleve al cine

  11. Tetanic no la he visto, ni muchas ganas la verdad, pero creo que con diferencia lo mejor que ha hecho es Terminator, la primera, la saga posterior es otra cosa. Abyss no es una maravilla pero tiene algo de interés. Terminator por desgracia creo que ha quedado afectada por la serie posterior que es bastante horrorosa, pero al igual que el primer Acorralado no tiene mucho que ver con las memeces de los rambos posteriores creo que Terminator sí ofrece algo medianamente digno, no soy fan pero me parece que tiene cierta interés. Una opinión.

    1. Lo que pasa es que nos encontramos de nuevo en la dicotomía entre lo verosímil y lo creíble. La ciencia ficción no tiene por qué ser verosímil, pero una película sí tiene que ser creíble. Y Terminator poco a poco avanza hacia el desvarío.
      Saludos.

  12. Nunca había hecho yo caso del Terminator. Había visto trocicos de las 3 pelis y no me atraía. Pero la semana pasada ponían la primera y como curiosidad anterior a la era digital quise verla y pasé un buen rato, la verdad. He leído comentarios tuyos por ahí relativos a su simpleza, a que si vende un mensaje relioso y fascista, etc y, bien, tienes razón. Pero a mí me ha gustado por otros motivos. Aparte del ritmo, pues, por lo anteriormente apuntado, porque no deja de ser una visita a la mitad de los 80 y su estilo de vida, y su tecnología del ocio y su discoteca y su moda. Por sus destellos de ingenio “tecnológico y por su manera artesana de trabajar los efectos especiales, construyendo una máquina de metal a la que darle vida en la mejor tradición del Cine. En cambio, la segunda parte que ponían esta semana… parece mentira que entre ambas pelis sólo haya una distancia de 7 años, comparando los efectos especiales. Y cuánto alarde digital y cómo desbarra ya la historia, con la tecnologia increíble del metal líquido , la madre guerrilleray ese Terminator amoroso que parece Franquenstein. A mí me parecieron ridículos y para colmo me dormía con tanto tiroteo. Desde luego me quedo con el primer T 800 frío e insensible como el varillje de metal de sus entrañas.

  13. Muy bueno tu comentario, Carlos, creo que retratas muy bien la decadencia de la saga desde su primera entrega, a la que hay que reconocerle, si no la calidad de su guión ni lo edificante de sus mensajes, al menos sí la ilusión y la “ingenuidad” por ofrecer algo meritorio, atrevido, distinto. Pero esos detalles que señalas son poca cosa, retazos sueltos que no van acompañados de ensamblaje alguno. Pirotecnia pura.

  14. 39escalones, acabo de leer el artículo y debo reconocer que eres un crack del insulto y el menosprecio. Ojalá yo supiera descalificar de una manera tan hábil para poder “criticar” tu estúpido y vacío comentario de la manera que se merece.

    Saludos

  15. Buenas de nuevo! Tras nuestro gran debate acerca de Master and Commander vuelvo por aquí a reivindicar el cine palomitero vacío que por lo menos te hace pasar un buen rato de entretenimiento! No me digas que no es mas divertido verse una de Terminador que por ejemplo… a ver si se me ocurre algo… si! El Arbol de la Vida! (bueno la primera media hora de pajas mentales que luego ya mejora), o alguna chorrada de esas que nos venden como “cine de autor”. Yo estoy convencido de que esto último es incluso más nocivo para la salud mental.
    Eso sí en lo de los judeomasónicos y lo de Titanic no puedo estar mas de acuerdo, porque esa encima tiene infulas de trascendencia que para mí es lo peor de todo.

    Un saludo!

  16. Te propongo una corrección, Miguelito: el cine palomitero vacío no te hace pasar un buen rato de entretenimiento; te hace pasar el rato, nada más. “Entretenimiento” implica utilizar el cerebro como espectador; cuando esto no es así, hablamos de pasatiempo, esto es, lo mismo te da mirar la película como mirar una lavadora dando vueltas.
    No estoy de acuerdo en eso de una “chorrada de esas que nos venden como cine de autor”. Las chorradas son chorradas, vengan de donde vengan, pero estoy en contra de que la mayoría de la gente sea más permisiva con las chorradas infantiloides, tipo Cameron, que con las que pretenden ofrecer algo más que idioteces a mansalva, aunque fallen el tiro.
    Saludos, y bienvenido de vuelta

  17. ¿En lo de corto de entendederas te refieres a mí?.

    Lo que yo decía, eres un crack del insulto y el menosprecio (y añado gratuíto).

    Hablando de Terminator… ¿de verdad no te invita a pensar un poquito? ¿no te sugiere nada de nada?.

  18. ¿Gratuito? No te lees, obviamente. Ni me lees, más obvio todavía. En cualquier caso: “le dijo la sartén al cazo”.

    “Terminator”… ¿Invita a pensar? En efecto, invita a pensar lo que es un guión lleno de huecos, en un producto de ciencia ficción pretendidamente moderno que sin embargo cuenta una historia arcaica de corte mesiánico-religioso bastante previsible, y que pretende ocultar con apelaciones a los efectos especiales y continuos efectismos de guión lo que no son sino lagunas narrativas. Pero cuando no se construye un guión desarrollando una idea, sino acumulando meros efectos de manera inconsistente, no se puede ofrecer más. En cualquier caso, tienes un comentario sobre la película en esta misma sección, en la que se comentan las cosas con HUMOR especialmente hiriente cuanto peor es el cineasta o la película.
    A mí lo que me genera curiosidad es lo siguiente: ¿qué es lo que te hace pensar un guión tan malo? ¿Qué te sugiere? Siento curiosidad por ver si eres otro de esos espectadores pasivos que le buscan tres pies al gato a peliculitas de tiros y efectos especiales para venderlas como intelectualoides y evitar reconocer así que les gusta el cine plano y vacío de muñequitos diseñado para críos de catorce años. Me gustará ver cómo pretendes sustentar tus sesudas conclusiones en argumentos extraídos de un guión tan paupérrimo.
    Lo dicho, no has entendido nada.

  19. A ver alma de cántaro… es posible que no entienda tu humor. Menospreciar a la gente no me parece divertido ni inteligente (sobre todo cuando no hay ninguna evidencia clara de que NO es un menosprecio real), pero bueno para gustos hay colores, y nadie me obliga a leerte.

    En cuanto a Terminator vaya por delante (y me gustaría que el lector lo tuviera presente en todo momento) que no pretendo decir que sea una película compleja ni mucho menos innovadora en cuanto a temática.

    Para decir lo que yo pienso de Terminator me serviré de esa diferenciación que taaaaanto te gusta hacer a ti entre “película entretenimiento” y “película de pasatiempo”.

    Lo que yo pienso sobre Terminator es que no es una película sólo de pasatiempo, es una “película de entretenimiento” que puede ser vista como “película de pasatiempo” y en la que aquellos que quieran mover un poco sus neuronas (está claro que no fue tu caso) también pueden encontrar algunas ideas y reflexiones interesantes.

    Dicho de otra manera: no es que Terminator sea una “película de pasatiempo”, es que tú te sentaste a ver Terminator como “película de pasatiempo”. No culpes a la película ni a Cameron de tu vagancia mental.

    De acuerdo que el tema de las paradojas temporales en esta película roza (o sobrepasa) lo absurdo, como en cualquier película en la que aparezcan paradojas temporales.

    Pero es que ¿no te has dado cuenta de que el tema de la película no son los viajes en el tiempo?. Por esto mismo me atrevería a decir que Cameron sólo recurrió a los viajes temporales porque quería hablar del futuro, y con la mierda de presupuesto con la que hizo Terminator, no tenía posibilidad de ambientarla en el futuro, así que recurrió a los viajes temporales para eludir este problema.

    Y antes de explicar cual creo yo que es el tema de la película he de decir que, obviando el hecho de que las paradojas rocen lo absurdo, a mí me encantaba de pequeño oir al hombre hablando del futuro en tiempo pasado. Me resultaba de lo más perturbador… En general me parece que el ritmo y la atmósfera son muy buenos.

    En cuanto al tema de la película, como he dicho, no es el de las paradojas temporales, creo que el tema del que nos habla, el tema que hace que Terminator sea cienciaficción (y no ficción a secas) no son los viajes en el tiempo, sino el hablar de un mundo donde las máquinas han adquirido conciencia de sí mismas y usan todo su poder (el poder de nuestras máquinas (como una simple excavadora o un avion estrellado contra un edificio) es enorme si se vuelve contra
    nosotros) para someter a los seres humanos.

    Ah no… espera… a lo mejor lo que querían las máquinas no era someternos, sino simplemente liberarse de la esclavitud a la que las sometían los seres humanos. Porque es posible que los seres humanos aceptaran muy mal eso de dejar de ser la “especie” dominante y más inteligente del planeta.

    A mí esta película me ha invitado a buscar libros y artículos sobre temas muy interesantes y complejos, como la inteligencia artificial o la posibilidades de que algún día las máquinas lleguen a ser conscientes de su propia existencia. Por ejemplo te invito a leer este sencillo pero apasionante artículo a cerca de este asunto:

    http://retis.sssup.it/~giorgio/movies/ac-eng.html

    Si el artículo te sabe a poco, encontrarás en él referencias adicionales que a podrían satisfacer tus pretendidamente inquietas neuronas (o más bien dejarte aun más intrigado porque es un tema fascinante y todavía no resuelto).

    No me digas que he tenido que “buscar los tres pies al gato” para encontrar estas reflexines en la película, porque están a flor de piel a poco que agites un poco las neuronas. Porque no se puede confundir que la película sea innovadora (posiblemente no lo sea) con que sea trivial y no invite a reflexionar. NO es lo mismo, por tanto no mezclemos.

    Sinceramente, yo sólo veo 2 posibilidades:

    – O estos temas científicos se salen totalmente de tus áreas de interés y por eso la película no te inspira nada (en cuyo caso deberías ser en general más prudente al hacer críticas de cualquier película de ciencia ficción).
    – Eres una de esas personas normales con vidas normales, que para destacar y ponerse en una dimensión superior, únicamente se dedica a descalificar a la mayoría, en vez de hacer un esfuerzo real e intentar hacer algo especial en su vida sólo critican y faltan al respeto a los demás.

    Quiero creer que tu caso es el primero.

    En cuanto a las ideas mesiánicas: es verdad que presenta esa idea, y la detesto tanto o más que tú (como en Matrix), pero dudo mucho que la película tenga la más mínima intención evangelizadora… más que nada porque es demasiado sutíl, quiero decir, que nadie después de ver una película de robots y viajes en el tiempo va a pensar que entonces necesariamente existe Dios y que nos va a enviar un mesias. No hay relación causa-efecto. Si eres ateo no vas a dejar de serlo. Si no lo eres a lo mejor te sientes identificado, pero no te vas a volver mas ferviente en tu fe.

    El cine es entretenimiento y cualquiera que se separe demasiado de eso o es un documental o es un tostón. Si quieres reflexiones profundas lee libros, y no novelas sino ensayos, libros de texto, de filosofía… Las películas y novelas, salvo muy contadas excepciones, sólo pueden sugerir ideas, no desarrollarlas en profundidad. Parece que hoy en día para que una película sea considerada inteligente tiene que ser además un poco aburrida y/o un poco desagradable. Así los intelectualoides pueden fácilmente decir que a ellos sí les han gustado y diferenciarse del rebaño.

    En fin… como se dice por ahí: “rectificar es de sabios” así que si me das buenos argumentos estaré gustoso de retractarme de mis comentarios.

    Saludos

  20. Justo el tipo de comentario que esperaba, pretendidamente sarcástico (aunque sin la aguda inteligencia que el sarcasmo precisa) y vulgarmente superficial, como corresponde a la película y al director, dicho sea de paso.

    El fin del menosprecio, en este caso, es compensar el ego de un director que carece de talento y de méritos artísticos para sostener la posición que él mismo y el poderío económico de quienes venden sus abominables películas al público más acomodaticio se han otorgado. Una especie de venganza, de equilibrio, de justicia poética para colocar en su sitio a semejante mandarra. Un director igualmente carente de virtudes, pero modesto, humilde y consciente de lo pírrico de su cine se merece nuestro respeto, como hacemos con tantos otros.

    Por lo demás, veo que eres otro damnificado del cine de los ochenta, del maltrato al lenguaje audiovisual y de el arrinconamiento del guión como pilar fundamental de lo que es cine con cerebro (para hacerlo y para verlo). Nada dices en tu comentario de un guión cogido con alfileres, repleto de lagunas, incongruencias y vueltas de tuerca absurdas que pretende tapar con lagunas convenientemente colocadas. La cuestión no es querer o no mover las neuronas (veo que te gusta hacerte el listillo), sino si la película da o no para moverlas. Para ti, que por lo visto te gustan los temas superficiales expuestos de manera torpe y zafia, sí; para mí, que no me dejo llevar por los farsantes carentes de talento que disfrazan lo plano de sus argumentos de maquillaje técnico, no. Por tanto no se trata de vagancia mental, sino de que algunos, como tú, buscan motivos para no avergonzarse ante otros de que les gusta una estupidez formal que encubre un mensaje de corte fascista, mientras que otros, como yo, no tememos afirmar, como en el cuento de Andersen, que el Emperador va desnudo por la calle.

    Sé perfectamente que el tema de la película no son los viajes en el tiempo (¿qué crees, que hablas con un niño de cuatro años?). Pero también sé que, como otros damnificados del cine de los ochenta, confundes el pretexto con el tema. La ciencia ficción no nos habla del futuro; la ciencia ficción (en sus grandes películas, no en “Star Wars” y otro cine de aventuras rebozado de futurismo) utiliza otros mundos y otros planos temporales para hablar de nuestro mundo y de nuestro tiempo, para señalar nuestras paradojas existenciales; el de la época de la Guerra Fría, se atrevía además a realizar advertencias admonitorias, estilo “El increíble hombre menguante”,pero ya no cuela. Por el contrario, la cuestión del viaje temporal es decisiva para la construcción de la historia, porque el fin de ésta no es filosofar acerca de la “rebelión de las máquinas”, tema antiquísimo y mucho mejor expuesto, expresado y reflexionado en clásicos como “El Golem” o “Doctor Frankenstein”, por citar sólo dos, o en un montón de literatura filosófico-fantástica del siglo XIX, desde Shelley a H.G. Welles, desde Stevenson a Chesterton.

    Tienes razón en una cosa: el ritmo y la atmósfera son muy buenos. Han de serlo, precisamente, porque son la coartada que utiliza Cameron para camuflar que bajo su historia no hay sino un gigantesco vacío, y que el único componente intelectual que nutre su filme tiende a ser más vergonzoso que encomiable. Desde ese punto de vista, creo que confundes, como te decía más arriba, el pretexto, esto es, la “rebelión de las máquinas”, propuesto con mayor estilo, efectividad, reflexión, conocimiento y capacidad en “Blade Runner” dos años antes, con el tema, esto es, el mensaje de corte fascista que Cameron inocula en su película, la recuperación, defensa y reivindicación del caudillo mesiánico como eje del futuro y de la violencia indiscriminada como método legítimo de defensa, incluso si es utilizada con carácter preventivo (disparar, por si acaso, y luego preguntar, típico argumento neocon). Por tanto, en cuanto al pretexto, que sí va muy próximo a eso que enuncias, el ansia de las máquinas por liberarse de la esclavitud y la vida temporal propias de su naturaleza de máquinas, repito, presentado de manera extraordinariamente torpe, simplona y maniquea, nada que ver con la agudeza de Scott en “Blade Runner” (porque sabe escoger mejor sus fuentes de inspiración y a sus guionistas), y en relación al tema, que omites en tu comentario, pues resulta para vomitar.

    Y en cuanto al tema de la inteligencia artificial (tendrías que pillar el guión original en el que trabajaba Stanley Kubrick para “Inteligencia artificial”, la misma que estropeó Spielberg con su manía de buscar la figura paterna en el cine), en la película no es más que un ingrediente tangencial, un elemento accesorio, casi accidental (sin que en ningún momento se analice en profundidad) para lo que a Cameron le interesa contar y que es lo único que no pretende camuflar, es decir la reivindicación del mito profético-redentor de la divinidad judeocristiana; el caudillo político-espiritual nacido de una “virgen”, futuro liberador de su pueblo, cuya vida está amenazada por un faraón-Herodes en su infancia y que de mayor ofrece una Tierra Prometida, en este caso conseguida por medio de la violencia y la muerte, legitimadas en su caso, moralmente correctas al pertenecer al “grupo elegido”. En ese sentido, el interés que suscita el artículo que comentas (más escaso de lo que esperaba, más que nada, por la pobreza de algunas de sus referencias cinematográficas) permanece intacto, pero no salva la mediocridad de la película, básicamente porque ese no es su tema, sino su pretexto.

    Esas ideas mesiánicas (detestables en la detestable “Matrix”, de acuerdo) que rechazas por resultar sutiles, están presentes en casi todo el cine de Cameron de manera soterrada (en “Alien 2” o en “Abyss”, por citar dos de las más evidentes, pero también salta a la vista en los documentales pseudocientíficos que financia y que abordan cuestiones del judaísmo más radical con pretendidos aires divulgativos que no son sino meramente propagandísticos), en la mejor tradición del cine americano, especialmente el creado por el marketing de lo que Eisenhower llamaba el “complejo militar-industrial”, de inocular mensajes de carácter subliminal, inoculación que veo que en tu caso ha tenido éxito. No se trata, por tanto, de enunciar por cauces explícitos un mensaje del que convencer al espectador, de pensarlo, por tanto, a la salida del cine o al acabar la película, sino de introducirlo en el subconsciente y el inconsciente de los espectadores a través del lenguaje audiovisual interpretado equivocadamente o asimilado irreflexivamente por nuestros sentidos. De este modo, introduce en la mente del espectador una idea que ni él mismo sabe que tiene pero con la que, hondamente, estará de acuerdo en el momento en que la chispa adecuada se active. El cine americano lleva mucho tiempo haciéndolo muy bien con el público menos preparado; eso le ha permitido tener un país complaciente con la presencia pública de las armas, a una gran masa de ciudadanos con una mentalidad infantil rayando en lo preescolar, o incluso mantenerlo en los convenientes cauces políticos de la paranoia colectiva de los 50 y 60 durante la Guerra Fría a fin de venderle política y socialmente proyectos bélico-tecnológicos (las bombas atómicas, la guerra de Vietnam, la carrera espacial y la “guerra de las galaxias” de Reagan, que cualquier persona razonable rechazaría. Para pretender ser tan agudo e inteligente, veo que no conoces el funcionamiento del lenguaje audiovisual en cuanto a lo subliminal, y que desconoces sus aplicaciones prácticas a la hora de controlar al público –o incluso de torturarlo-; échale un vistazo, para variar, a cine de ciencia ficción que vale la pena: “La naranja mecánica”.

    Por último, tu afirmación sobre el cine es incompleta (sin mencionar el hecho de que también es un poquito ignorante: el cine nace como documental, luego es una atracción de feria, luego es literatura puesta en imágenes y, finalmente, se convierte en un fenómeno bipolar, a veces coincidente y a veces no: arte y negocio), como en general tu comentario. Decir que el cine es entretenimiento es lo mismo que decir que la pintura es decoración. Si la cabeza no te da para entender la dimensión que el cine tiene como instrumento de comunicación (el mayor desde la creación de la imprenta, como dejó dicho Orson Welles) no me extraña que cosas como “Terminator” sean las que te hagan “pensar”. Si quienes convirtieron al cine en lo que ha sido el único arte nacido de una invención, el único puesto en marcha en el siglo XX, pensaran como tú, ahora mismo no existiría. Y por no salirnos de Welles, prueba a ver “El cuarto mandamiento” (1942). Verás que el cine puede ofrecer ideas complejas, desarrollarlas en apenas ochenta minutos, con guiones inteligentes, interpretaciones soberbias, sin ninguna complejidad narrativa ni doctrinas complicadas, y sin necesidad de recurrir a los libros y a la filosofía. Y cito una que habla de la “rebelión de las máquinas” mucho mejor de lo que lo hará Cameron en mil años.

    Hay cineastas que tienen grandes ideas, las desarrollan, y luego buscan el dinero para filmarlas. Y hay directores mediocres que tienen el dinero para desarrollar ideas; ésa es la diferencia. Cada uno tiene su público; el problema es cuando los que gustan de los segundos pretenden convertirlos en los primeros. Insistes, equivocadamente, en contraponer lo cultural a lo popular. No son términos contrapuestos, al contrario; la cuestión es que cuando lo falsamente cultural llega a ser popular por influencia del marketing, la propaganda y el dinero, siempre hay quienes pretenden convencernos de que el Emperador va vestido porque se sienten más cómodos en una masa aborregada. No es cuestión de diferenciarse del rebaño; la cuestión es negar el rebaño. Tampoco has entendido eso; quizá deberías escoger mejor el cine que ves (no te remito, por tanto, a libros ni a filosofía).

    Saludos

  21. Bla bla bla… palabras vacías…

    Ya sabemos que manejas muy bien una guía de léxico cinematográfico, el diccionario de sinónimos (los de las palabras despectivas seguramente ya te los sabes de memoria) y la base de datos de IMDb (por aquello de mencionar películas antiguas). Por favor… deja de recordarnoslo… resulta un poco cargante y además no te hace parecer más inteligente.

    Lo que yo te he pedidio es que me convenzas, pero con argumentos, no con afirmciones vacías.

    Es decir, para convencerme (a mi y a otros lectores) tendrías que desgranar al menos una película de esas que mencionas y justificarme así que esas son realmente más interesantes, y que no sólo sugieren temas, sino que ahondan en ellos.

    Podrías hacerlon alguna delas que has mencionado:
    – Yo robot
    – Inteligencia artificial
    – El hombre menguante
    – El cuarto mandamiento
    – La Naranja mecánica
    – 2001
    – El Golem
    – Doctor Frankenstein
    – Balde Runner

    ¿Te fijas que has mencionado unas 9 películas y no has desgranado ni un detalle de ninguna? Sólo les has aplicado calificativos en función de tu conveniencia. Mencionas lagunas, incongruencias, etc, pero no explicas NI UNA.

    Pero venga ya… si en una clase de filosofía de esas del instituto en las que los profesores no se tienen que preocupar demasiado de entretener, sino sólo de explicar el tema, en una hora no eran capaces de desarrollar las teorías de un filósofo, ¿me quieres decir que existe una película de 2 horas que entretiene y a la vez desarrolla un tema en profundidad?. ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?. Anda y vete por ahí… habrá a lo sumo contadísimas excepciones.

    Por cierto, si te las das de tan listo y ducho en cine deberías tener cuidado con lo que dices porque vas a perder la escasa credibilidad que te queda: en Terminator en ningún sitio se sugiere que las máquinas temen “la vida temporal propias de su naturaleza de máquinas”. Eso listillo, está en Blade Runner, no ne Terminator.

    En Terminator 1 y Terminator 2 se sugieren varios temas, pero ninguno es ese. En Terminator sugieren:

    – Inteligencia articifial
    – Consciencia de las computadoras sobre su propia existencia
    – ¿Tendrían moral las computadoras si llegaran a ser conscientes?
    – ¿Por qué tenemos moral los seres humanos? ¿Qué nos hace diferente de las máquinas?.
    – En general, ¿qué hace diferente nustra mente de una computadora? ¿Hasta qué punto una compuattdora podría imitar la mente humana?
    – Relaciones o sentimientos de afecto entre hombre y máquina (un humano podría llegar a amar una máquina sin sentimientos (como pasa en Terminator 2))
    – ¿Se deben imponer restricciones a la investigación científica?, ¿debemos anular la curiosidad innata humana por traspasar fronteras sólo para non correr el riesgo de que un día pase lo mismo que en Terminator? ¿Debemos condenarnos a la ignorancia en determinados campos a sabiendas de que podríamos llegar más lejos para evitar riesgos? ¿deberíamos renunciar a los avances tecnológicos que las máquinas inteligentes podrían proporcionarnos?
    – Si las computadoras llegaran a ser conscientes ¿deberían tener derechos “humanos”?
    – Etc

    Todas estas cuestiones son muy intersantes y por cierto muy controvertidas para los Cristianos (lo cual me parece que va muy en contra de la supuesta función evangelizadora que según tú tiene esta película).

    A todas estas preguntas podríamos tener que enfrentarnos el día menos pensado (bueno, eso si la gente inteligente se dedica a pensar, no a insultar al rebaño como hacen algunos presuntos inteligentes).

    Esta lista de temas sugeridos en Terminator es la pruba de que no he olvidado, como dices, que el cine es un medio de comunicación. Porque precisamente Cameron es un genio haciendo llegar estas películas (que sugieren temas como estos) a todos los públicos, y de este modo da una oportunidad de “estimular” incluso a las sectores menos “sensibles” de la sociedad. Esto no lo consiguó Kubrik ni con 2001, ni con La Naranja Mecánica, ni R.Scott con Blade Runner. que sí, que son muy interesantes, pero son un poco tostón. Esas sí que no tienen función educativa, esas películas están echas por sus autores con la única función de consagrarlos (a sus autores) gracias a listillos gafpasta intelectualoides como tú, que esperáis a que aparezca una película con algo de profundidad pero un pelín aburridas y/o desagradables, para ponerlas en un altar, y diferenciaros de la mayoría, que sabéis que la van a rechazar.

    Es decir, puede que Terminator no sea innovadora en sus temas, pero es innovadora en ponerlos al alcance de todos los públicos, poniéndolos en unas películas maravillosaemente bien narradas, con un ritmo excepcional y una estética y ambientación fuera de lo común (veo que esto al menos lo reconoces).

    Y por favor, no vuelvas a decir que el cine es literatura ne imágnes porque una película nunca jamás podrá llegar a ser la mitad de la mitad de lo complejo que puede llegar a ser un libro (lo que no quita que haya películas más complejas que algunos libros).

    Ahora hazte un favor a ti mismo y antes de volver a eechar la lengua a pacer vuelve a ver todas las películas de Cameron, pero esta vez no las veas como “pasatiempo”, velas como “entretenimiento con chispas de ideas interesantes”. Te aseguro que todas (o casi) sugieren temas tan intersantes como los anteriores (no me hagas decírtelos, por favor).

    Y dale con lo de los mensajes fascistas y religiosos. ¿Pero de verdad te crees que es es así como se manipula a la gente? ¿No ves que manipular es mucho más facil? ¿Has leído alguna vez de verdad los esloganes que usaban los Nazis?¿Te has parado a pensar en cómo intentan manipularnos nuestros políticos de hoy en día? Eran y son mensajes muuuucho más directos. Si quieres manipular a la gente tienes que ser más directo. Y es que eso es lo que fucniona, porque la gente está dispuesta a creer más de lo que piensas. Eso que dices es una leyenda urbana estúpida como lo de que sólo usamos el 10% de nuestra capacidad mental, la homeopatía, que el hombre no llegó a la luna, que la bala que mató a de Kenedy siguió una trayectoria muy curva, o que hay una conspiración de las petroleras para ocultar un motor que fucniona con agua…

    Son tonterías peseudocientíficas que se presentan en los medios porque se sabe que el mundo está lleno de gente crédula que le gusta oirlas sólo porque es muy divertido contarlas tomando un café o unas cañas con los colegas. Muchos son inteligentes, pero eligen consciente o inconscientemente vivir cómodamente en la ignorancia del rebaño.

    Por cierto, la proxima vez que menciones la diferencia entre “tema” y “pretexto”, deberías justificarlo. Porque yo también podría decir algo similar de la Naranja Mecánica y quedarme tan ancho…

    En cuanto a tus despectivos comentarios hacia elartículo que recomendé sólo puedo concluír que te lo leiste como “pasatiempo” y que posiblemente no llegaste al final, cuando deja de hablar de películas.

    Saludos,

  22. ¿Palabras vacías? Recuerda que a quien le gusta el cine vacío es a ti…

    Lo siento, no soy usuario de todas esas cosas que parece que tienes que consultar para tener opiniones propias. En cuanto a los títulos propuestos, como comprenderás es mi casa y en ella hago lo que me da la gana, y cuando acepto propuestas de desglosar alguna película trato de complacer a lectores educados, inteligentes y cultos. Alguna de ellas ya ha aparecido aquí; a ello me remito: no se comentan películas en los comentarios, sino en los posts. Si te gusta, bien, y si no, es tu problema. Por otro lado, veo que no tienes ni idea de lo que es el cine, y por tanto no me molesto en contestar un buen puñado de estupideces monumentales que dices, como las chorradas sobre las clases de filosofía y demás sandeces. Pero ya que lo mencionas, léete “Lo que Sócrates diría a Woody Allen” para empezar. Y luego léete “100 películas sobre Historia Contemporánea”, y luego una cincuentena más de libros que te callarán la boca mucho mejor que yo.

    En cuanto a lo que dices que se supone que yo he dicho de “Terminator”, no he comentado la película, sino un comentario previo tuyo; pero claro, si lees como ves el cine, no me extraña que sigas igual de corto que desde el primer comentario.

    Respecto a las supuestas cuestiones que se supone que plantea James Cameron en sus orgías de cables, chapa y pintura, me parece muy bien que te lo parezca. A mí me parecen una sandez monumental, y me remito a los títulos citados para referirme a películas que han tratado esos aspectos, y muchos otros, de mejor manera. Si te apetece las ves, y si no, peor para ti. Lo que no voy a hacer es contártelas. Gástate el dinero o piratéalas en la red. Y cuando lo compruebes y te des cuenta de tu ridículo, pues si quieres, lloras.

    Luego dices un montón de idioteces que no merecen más comentarios. Pero vamos, en tu línea.

  23. Joder como esta el patio… bueno yo me situo en un termino medio reconociendo que pensar pues mucho no hace pensar, es mas bien filosofia barata, algo que ocurre tambien en Matrix bajo mi punto de vista. Pero si uno se abstrae de todo eso, y no se deja engañar por las soflamas fascias que dices que tiene, tanto la 1 como la 2 me parecen un muy digno entretenimiento o pasatiempo como se quiera llamar, algo que repito para mí es muy respetable, siempre que consiga lo que se propone o para lo que ha sido creado.
    No se puede meter a este tipo de cine todo en el mismo saco, y nos guste o no es parte del cine, para explicarme, yo distingo entre peliculas de entretenimiento buenas (que consiguen lo que pretenden, esto es, hacerte pasar un buen rato) y las malas (que no consiguen ni eso, un ejemplo claro, la mayor parte del cine de este tipo actual). Obviamente sería una herejía compararlas con el cine de Ford o Welles, pero es que yo creo que eso es desbarrar un poquito.
    Y te lo digo yo que dos de mis peliculas preferidas son “La Naranja Mecánica” y “Blade Runner”, por hablar de dos ejemplos puestos aquí.
    Eso sí el personaje de Cameron da bastante grima, pero decir que no tiene talento…
    Un saludo y por favor que haya paz niños no me obligueis a quitarme el cinto jeje

    1. Sólo dos puntualizaciones: cuando se hace propaganda o se vierte lenguaje panfletario en una película pasatiempo (esto es, espectador pasivo), la intención nunca es la de entretener, sino utilizar el entretenimiento como pretexto para colarte un gol. Y segundo, habrás leído el comentario en el que hablo de directores con ideas que buscan dinero para ponerlas en marcha y directores con dinero que buscan ideas. La diferencia de tener o no talento estriba ahí.

  24. Nota: este mensaje no es apto para su lectura como pasatiempo. Tampoco se recomienda responder de manera inmediata.

    Yo creo que no procede calificar de filosofía buena o de filosofía barata, porque la película no pretende filosofar (ya dije que NO es una película compleja).

    Lo único que hacen la película es sugerir temas, luego las reflexiones filosóficas y científicas quedan para el expectador que se moleste y le interese.

    Y por si queda duda explico en qué escenas creo que se sugieren los temas que mencioné:

    – Inteligencia articifial: está presente constantemente en las dos películas. Aquellos a los que como a mí este tema les parezca fascinante buscarán información al respecto y encontraran que hay mucha gente investigando en estos temas y que hoy en día tanto en en áreas industrials como en ocio digital hay gran cantidad de sistemas inteligentes (eso sí, poco inteligentes coparados con nosotros).
    – Consciencia de las computadoras sobre su propia existencia: la computadora Skynet que aparece en Terminator es una red neuronal que aprende de forma autónoma y a gran velocidad y termina adquiriendo consciencia de su propia existencia. Hoy en día hay por todas partes redes neuronales artificiales capaces de aprender por sí mismas. Nada sabemos de dónde reside la consciencia y ni siquiera podemos tener la certeza de si cualquiera de las personas que nos rodea es consciente. Sólo podemos suponer que lo son por su similaridad con nosotros mismos. Muchas opiniones no científicas dicen que la consciencia es algo espiritual, pero no hay ninguna evidencia científica de que sea imposible construír una computadora capaz de ser consciente. Parece que la estructura de un cerebro es ya hoy reproducible de forma artificial, lo que no es tan fácil es reproducir su velocidad de proceso y su capacidad e almacenamiento, pero tiempo al tiempo… no será en breve, pero es muy posible que se logre algún día.
    Una vez lograda una computadora igual de potente que un cerebro y con capacidad percibir el entorno y aprender… ¿sería tan raro que consiguiéramos hacerla consciente?
    – ¿Tendrían moral las computadoras si llegaran a ser conscientes? Está presente constantemente en las 2 películas. ¿Por qué las máquinas querrían aniquilar a los humanos (a sus creadores)?. ¿Para poder dejar de ser esclavos de los humanos? ¿Por un sentimiento de deseo de dominio o ego? ¿Los sentimientos están directamente asociados a la autoconsciencia, o son un paso más que tendrían que dar las computadoras? ¿Por qué tenemos moral los seres humanos? ¿Qué nos hace diferente de las máquinas?.¿Qué hace diferente nustra mente de una computadora? ¿Hasta qué punto una compuatadora podría imitar la mente humana?
    – ¿Tendrían sentimientos las computadoras si llegaran a ser conscientes? En Terminator 2 el chico se encariña con el T800, que parece no ser consciente de sí mismo (aunque deja la duda). Y es que de momento no sabemos comprobar si otro ser es consciente o no, pero en principio sería posible programar un robot suficientemente bien como para que parezca consciente, sin serlo. Si algún día lo conseguimos, podríamos encariñarnos con amasijos de chapa sin llegar nunca a saber si sienten algo (sí, ya sé que esto se trató antes en otras como Blade Runner).
    – ¿Se deben imponer restricciones a la investigación científica? en terminator 2 convencen al científico que creo Skynet de que destruya todo su trabajo, de que no debe nunca más seguir investigando el tema. Al final lo consiguen y éste les ayuda a destruírlo todo. ¿Debemos anular la curiosidad innata humana por traspasar fronteras sólo para non correr el riesgo de que un día pase lo mismo que en Terminator? ¿Debemos condenarnos a la ignorancia en determinados campos a sabiendas de que podríamos llegar más lejos para evitar riesgos? ¿deberíamos renunciar a los avances tecnológicos que las máquinas inteligentes podrían proporcionarnos?
    – Si las computadoras llegaran a ser conscientes ¿deberíamos darles derechos “humanos” o las esclavizarlas?

    Pues eso, no piensa el que no quiere, o el que ya sabe mucho del tema y esto le sabe a poco, o el que sabe tan poco de programación de ordenadores que es incapaz de analizar lo que ve, o el que está interesado sólo en la historia del arte o sólo en el futbol.

    En cualquiera de los casos antes de criticar y despreciar convienen pensar 2 veces y respetar los intereses de los demás.

    Además de la inteligencia hay otras virtudes como la prudencia.

    Por cierto, en 2001, odisea en el espacio hay temas muy similares. En cambio El Golem y Frankenstein son uno fruto de la magia y el otro de algo parecido (son restos humanos unidos), pero no tienen nada que ver con la ciencia de la computación, que es alrededor de lo que gira Terminator.

    Pero claro, esto pasa cuando se menciona por mencionar, sin intentar explicar nada…

    Procedería un poco más (si es que procede algo) citarlas para hablar de Blade Runner, porque en ésta la computación no está tan presente. Ah… pero resulta que para Terminator es un problema, pero como Blade Runner es sagrada pues no. Sin comentarios.

  25. Disculpa la tardanza en contestar, y no por esa irrelevante entrada de tu comentario (graciosete, chistoso, pretendidamente ocurrente, pero cortito también de eso), sino por las carcajadas, que no me dejaban ver ni la pantalla ni las teclas…

    Dices, “no piensa el que no quiere”, y en eso tienes razón. Por eso mismo decir que “Terminator gira alrededor de la teoría de la computación” es no tener ni idea de cómo se ven las películas. Deduzco, por tanto, que eres informático, profesional o más que aficionado, lo cual explica muchas cosas. Por ejemplo, que no hayas visto ninguna de las películas que cito más arriba, que si las has visto no las hayas entendido, y que en tal caso hayas sustituido su visionado por la búsqueda en la red de fichas técnicas o referencias de otros comentaristas. Tampoco sabes entender comentarios, porque si hubieras leído lo que escribí sobre Blade Runner, no dirías tonterías como que uno la considera sagrada.

    Por último, decir que “Frankenstein” o “El Golem” nada tienen que ver con “Blade Runner” o con las ínfulas de las que Cameron -o sus espectadores tan poco preparados como él, hechos a la “cultura rápida” o al “cine basura de usar y tirar”- pretende revestir a sus películas es justamente no entender nada. Porque la esencia de esas historias no está en si el ser artificial nace de la magia o de la computación -una estupidez monumental que retrata el absurdo de una conversación mantenida con alguien que, simplemente, no sabe ver cine- sino en el reflejo que esas criaturas suponen de las inquietudes humanas ligadas a las respuestas, sobre la trascendencia o el enigma del universo, que, ni a través de la filosofía ni de la religión o similares, ha encontrado jamás (y que tampoco están en la computación, de hecho es donde menos podrían estar) a las preguntas que acucian su espíritu acerca de la búsqueda de sentido a su existencia.

    Y ahora te dejo, que he vuelto a leerte y han vuelto las carcajadas, más todavía al comprobar cómo tus comentarios preteciosamente didácticos, rigurosos y lapidarios, se quedan en mera caricatura de un espectador incapaz. “Sin comentarios”, dices. Ja.

  26. Disculpas aceptadas.

    Pues no, no soy informático ni nada parecido, aunque trabajo mucho con ordenadores. Pero no creo que eso sea lo más importantante, lo que importa es mi ansia por entender cualquier tema cientifico.

    Es verdad que sólo he visto 4 de las películas que mencionas, no me importa reconocerlo (aunque sé que probablemente lo usarás para atacarme):
    – La Naranja mecánica
    – 2001 odisea en el espacio
    – Doctor Frankenstein
    – Balde Runner

    Puede que no entienda tus comentarios, pero tú tampoco entiendes los míos, si no no responderías del modo que lo haces: no dije Blade Runner fuera sagrada para tí, sólo quise decir que los listillos como tú criticáis en Terminator que tenga temas comunes con Frankenstein o El Golem, pero sin embargo aunque Blade Runner también comparta temas con éstas en ese caso no lo véis un problema.

    Y insististe (reiteradamente, no lo niegues) en que en Terminator el pretexto (tema) es la “rebelíon de las máquinas” y en que en Blade Runner, El Golem y Frankenstein se trata mucho mejor que en Terminator el tema de “reflejar en seres artificiales las inquietudes humanas y su trascendencia ligadas a las respuestas, sobre la trascendencia o el enigma del universo”.

    Esos insistentes y reiterativos comentarios demuestran que NO entendiste NADA de la película (ni con la ayuda de mis comentarios), así no me extraña que no te guste, porque buscas en ella cosas que no hay. Claro que esas otras películas tratan mejor esos temas, el motivo es que Terminator ni siquiera los trata (por tanto no lo hace ni mejor ni peor). Si buscas en Terminator lo que no tiene y no ves lo que sí, es normal que te decepcione.

    En cambio los temas que sugiere Terminator (ver mis posts anteriores) son más científicos que filosóficos, y son nada más y nada menos que las cuestiones a las que la humanidad se tendrá que enfrentar en el bastante probable caso de que lleguemos a desarrollar computadoras muy inteligentes (por cierto que las computadoras inteligentes ya existen, la magia de el Golem de momento no, por eso es importante el dato de que Terminator gira alrededor las computadoras y no de “seres artificiales” en general).

    Puede que yo no sepa ver cine, pero tengo la valentía de intentar justificar mis afirmaciones con argumentos. También te escribo con la esperanza (frustrada) de que me expliques tu punto de vista y poder aprender algo de tí (por ejemplo a ver cine), pero para que lo sepas, con insultos, descalificaciones y sarcasmos no vas a conseguir convencerme de que el equivocado no eres tú sino yo. Leer tus afirmaciones sin justificar es como mirar a una lavadora dando vueltas.

    ¿Mi tono didáctico? Lo que pasa es que yo intento explicar lo que digo.

    Por cierto… me pregunto quíen es más prepotente: tú o Cameron.

    Saludos,

  27. Pues no, no voy a atacarte con eso; simplemente todavía miro con más escepticismo tus opiniones por falta de rigor, nada más. Y no, tampoco es ése el problema de “Blade Runner”. La película tiene otros problemas, pero no el de su tema, precisamente. Su problema principal son los huecos de guión, dos en concreto, del tamaño de un autobús.

    Sí, claro, si no entendemos nada, si no captamos la sutileza de Cameron al plasmar en el rostro de Chuachenaguer las esotéricas implicaciones de la teoría de la computación, si está más claro que el agua… Joder…

    Vuelves a equivocarte respecto a la inteligencia artificial y demás mandangas. Y también sobre “El Golem”, porque no va de eso ni tiene que ver con la magia ni cosas raras excepto como pretexto (una vez más). Tienes que verla para entenderlo. Bueno, en este caso, no sé, creo que tampoco servirá de nada. Más que nada, porque no habla de la teoría de la computación…

    Repito: no voy a contarte películas. Ve a verlas y luego, si tienes dudas, me las preguntas. Pero PE-LÍ-CU-LAS, no videoclips.

    En cualquier caso, primera lección (y única): el tema es el resumen de una película en una frase. Si usamos un párrafo, se trata de una sinopsis. Si utilizamos varios párrafos e incluso varias páginas, hablamos de argumento. Si hablamos de todo lo que ocurre y cómo se cuenta lo que ocurre, hablamos de guión. Pues hala, resume “Terminator” en una frase.

  28. Pues para no explicar nada podrías haberte ahorrado los insultos, las descalificaciones y los sarcasmos. Así te hubieras librado de mí mucho antes.

    Ánimo con tu blog que sí he visto alguna entrada interesante ; )

  29. Cuando no estamos de coña, siempre intentamos, y casi nunca conseguimos, escribir cosas interesantes.

    No se trata de librarse de nadie; y en cuanto a las formas, repasa tu primer comentario y quizá entiendas por qué las formas han sido las que han sido. Nos limitamos a responder en el mismo tono que usa quien comenta, ni más ni menos.

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