El solsticio de Ingmar Bergman: Sonrisas de una noche de verano

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Con esta deliciosa película de 1955, muy alejada de los caracteres que luego serán frecuentes en el cine de este director sueco y de los tópicos acerca de su densidad o inaguantable pesadez, Ingmar Bergman logró por vez primera el reconocimiento internacional y la crítica especializada volvió la vista al cine que se estaba desarrollando en el norte de Europa, hasta entonces sólo recordado por ser la cuna de actrices como Greta Garbo o Ingrid Bergman, directores como Dreyer o películas como la exótica La carreta fantasma, de 1927.

Esta anomalía fílmica en la carrera de Bergman se explica difícilmente. Él mismo asegura en las entrevistas que carece de talentos para rodar comedias, y a la vista de los resultados de algunas de sus películas pretendidamente cómicas, parece tener razón. Sin embargo, sí encontró un hallazgo que le permitió rodar películas ‘ligeras’ de éxito, como Tres mujeres (1952), Una lección de amor (1954) o estas Sonrisas de una noche de verano. Y el hallazgo se fundamenta en una premisa a priori sencilla, la colocación como protagonista de una pareja compuesta por hombre y mujer de mediana edad cuyo entretenimiento radica en despellejarse mutuamente, atormentarse de manera ingeniosa en privado o en público dentro de un ambiente sofisticado. Para ello, igual que Woody Allen, admirador confeso de Bergman y cuyas películas incluyen explícitos homenajes, plagios apenas encubiertos cuando no escenas enteras reconocidas y que sigue esta premisa bergmaniana a pies juntillas trasladando los ambientes aristocráticos suecos a la ‘aristocracia’ cultural neoyorquina, Bergman utiliza actores fetiche, como Gunnar Björnstrand y Eva Dahlbeck, que interpretan maravillosamente sus papeles en esta y otras cintas del director sueco.

En Sonrisas de una noche de veran Bergman parte de la base del clásico de Shakespeare traducida a una comedia decimonónica de argumento moral. Björnstrand interpreta a un hombre acomodado de mediana edad casado con una mujer más joven que no le es indiferente a su hijo, un joven nacido de un matrimonio anterior y que estudia, al menos eso parece, para pastor, pero que no vacila en tirar pellizcos a la hermosa criada, la sensual Harriett Andersson. Por su parte, Dahlbeck representa a una actriz madura, medio amante del hombre rico. Ambos son vanidosos, orgullosos, arrogantes, y no han encontrado en sus actuales relaciones la magia que haga olvidar su antiguo amor ni tampoco algo que evite sus frustraciones. Un vino afrodisiaco y el solsticio de verano se conjuran para que los verdaderos sentimientos de los personajes salgan a la luz y cada oveja vuelva con su pareja.

Esta visión complaciente y frívola de la burguesía, propia de las primeras cintas de Bergman no tardará en ser devastadoramente criticada por el mismo director, hasta ensañarse con ella en Secretos de un matrimonio o en Fanny y Alexander. Woody Allen le debe mucho a Bergman, y sobre todo a esta película, absolutamente recomendable para seguidores del excéntrico director neoyorquino, de la que partió para su Comedia sexual de una noche de verano.

13 comentarios sobre “El solsticio de Ingmar Bergman: Sonrisas de una noche de verano

  1. Uf, creo que de Bergman solo me ha gustado Fanny y Alexander: lo siento, no le encuentro el puntillo.
    Si puedo veo esta pero me parece que me quedaré con la versión Allen del asunto, que es genial.
    Besos y buena semana

  2. Creo que no he visto esta peli de Bergman. Sí he visto un montón de todas sus películas dramáticas y más que dramáticas. Me gustaban mucho. Pero ahora me agobian bastante. Casi te diría que prefiero la versión pasada por la ironía y el humor de Allen, que también me parece así como más contemporáneo, seguramente por los toques de superficialidad que introduce. No lo hubiera dicho hace unos años. Pero…
    Esta comedia tendré que añadirla a esa lista de tus recomendaciones y comentarios que ya se va haciendo larga. Ay, ay…

  3. Inma, no se lo digas a nadie, pero yo también me quedo con Allen. Aunque esta película tiene un tratamiento más cercano a Allen que el resto de las de Bergman, que son muy existenciales y muy religiosamente puritanas. Pero Allen, sin Bergman, no sería igual.

    Luisa, esta peli no tiene mucho que ver con los “tochos” que luego hizo Bergman, es más ligera y agradable de ver. Y dura apenas hora y media, nada que ver con las películas de tres horas que hizo después.

    Besos sendos

  4. ES ADORABLE LA PELI.
    A mí me gusta mucho Bergman, pero durante un tiempo lo rehusaba porque es el preferido de mi madre. Sus pelis son tan laberínticas como ella, jajaja.
    Como no me escucha lo digo. En fin, con el tiempo he ido comprendiendo la importancia de su cine y he descubierto algunas joyas. Fany y Alexander creo que es sublime, la atmósfera, los personajes, la luz, los diálogos.
    Creo que me he reconciliado con Bergman bastante bien. Y la peli de hoy es adorable.
    Besos suecosaragones

  5. A mí esta película me gusta mucho, y también “El manantial de la doncella” y, sobre todo “El rostro”, por no nombrar las más clásicas. A pesar de su densidad algunas de sus historias ejercen cierto efecto magnético.
    Besos de verano

  6. Me gustan mucho “Fanny y Alexander” , “El manantial de la doncella” y “Fresas salvajes”. Bueno, me gusta todo Bergman. Y a Allen lo adoro.
    Un abrazo rápido que tengo que hacer la maleta.

  7. No se enfade, Señorita Rouge, que nos gusta, y mucho, lo que pasa es que hasta en el afecto hay grados y hay algunos a los que queremos más que a Bergman. Pero, como es quien es y ha hecho lo que ha hecho, hablaremos varias veces más de él.
    Saludos

  8. Lucía, “Fresas salvajes”, qué peliculón, y qué “fusilada” hizo Woody Allen en “Desmontando a Harry”… Tienes razón, ambos son adorables.
    Cuidado con las maletas, que pasa como con algunas personas, que pueden engordar mucho en apenas unos días.
    Felices vacaciones. Un abrazo.

  9. hola, soy de Mexico y no queria dejar pasar la oportunidad de expresar mi placer de haber visto esta pelicula de comedia ligera pero fina y bien realizada a ala vez. No se mucho de cine de arte pero a mi me inspiro unas buenas risas y eso… es suficiente para mi
    Arturo Robledo

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