Bergman y Antonioni: dos genios que nos han dejado a la vez

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Ingmar Bergman

Bergman es uno de los más importantes directores de la Historia del cine. Nació en Upsala en 1918, en el seno de una familia de profundas convicciones luteranas (su padre era pastor). Su estricta educación en principios religiosos como la austeridad y el puritanismo no le impidieron estudiar la carrera de Arte y Literatura en la Universidad de Estocolmo, época en la que recibió un verdadero shock a su escala de valores y enseñanzas al empezar a frecuentar tertulias de corte literario existencialista.
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Música para una banda sonora vital – Summer in the city

Es verano y este blog se toma unos días de asueto (no exentos de algún post ocasional), aunque la mayor parte del tiempo nos vamos a quedar en el asfixiante ambiente de la ciudad: calor, ruido, cemento, asfalto…, pero la noche es un mundo diferente, o al menos eso cantaba el grupo Lovin’ spoonful en su clásico Summer in the city, que sirve para abrir la tercera aventura de la Jungla de Cristal, con el estrafalario y harapiento detective John McLane (Bruce Willis) y su nuevo amigo Zeus (Samuel L. Jackson), solos ante los malos dirigidos por Jeremy Irons en las calles de Nueva York, y que se rompe con el estallido de una bomba en plena 5th Avenue.
Y de propina, la versión que hace relativamente poco hizo el gran Joe Cocker.
¡¡Feliz verano!! Volvemos el día 20 de agosto.
Verano en la ciudad…

Ha muerto Antonioni

Continuando con la sección de necrológicas de esta semana, nos enteramos del fallecimiento del gran maestro italiano Michelangelo Antonioni.

El director italiano de cine Michelangelo Antonioni ha fallecido a los 94 años de edad, según ha confirmado su familia. Antonioni murió a las ocho de la tarde de ayer en su casa de Roma, donde residía junto a su mujer Enrica Fico. El Ayuntamiento de la capital italiana acogerá la capilla ardiente con sus restos mortales. El entierro se celebrará el jueves en Ferrara, al norte del país, donde el director nació el 29 de septiembre de 1912. El cineasta sufría dificultades para hablar y desplazarse desde 1985 tras sufrir un acccidente cerebral.

Entre la filmografía de Antonioni destaca su película Blow-up, premiada en el festival de Cannes en 1967, basada en un relato del escritor argentino Julio Cortázar, en la que se narra la vida de un fotógrafo en Londres que descubre un asesinato a través de sus fotografías.

Una vieja leyenda de Hollywood advierte de que las estrellas del cine siempre mueren en grupos, preferentemente de tres en tres, de modo que en una semana o diez días suele concentrarse el adiós a viejas glorias del séptimo arte. En Europa esta leyenda parece haberse cebado con la muerte de Ullrich Muhe, Ingmar Bergman y Antonioni en una misma semana.

La mejor película británica: La vida de Brian

Según una reciente encuesta, La vida de Brian es la mejor película para los cinéfilos británicos. No deja de ser sorprendente el resultado habiendo tantas y tan buenas obras en esa cinematografía, pero es evidente que el humor que destila y su inmensa popularidad han podido más que el séptimo arte en sentido estricto. En los diez primeros puestos de la lista aparecen también obras maestras como Breve encuentro, películas más que aceptables como Trainspotting, y otras menores como Full Monty y Cuatro bodas y un funeral.

La vida de Brian es una película magistral por su explotación de situaciones cómicas y de pequeñas críticas (contra la enseñanza, por ejemplo), pero sobre todo por la ácida crítica, diversa y heterogénea que formula contra dos de los estamentos más firmemente asentados: la religión (con frases como “Tú eres el verdadero Mesías, y de eso entiendo porque he seguido varios”, o situaciones como los seguidores de Brian que se dividen entre adoradores de su zapato o de su calabaza) y la política, o más exactamente, de la burocracia de la política, de su verborrea, de su vaciado del significado de las palabras, de sus lugares comunes y sus tópicos más abominables.

Para muestra, un botón magnífico de una película de la que habrá que hacer un análisis minucioso próximamente.

Música para una banda sonora vital – Tom Petty & The Heartbreakers

Varias canciones de Tom Petty y su grupo, The Heartbreakers, aparecen en películas, como por ejemplo Free Fallin’ en Jerry Mcguire, o American Girl en El silencio de los corderos. Su música se caracteriza por ser rock americano tradicional, guitarras, bajo, baterías e incluso armónicas o banjos, aderezado con una voz pseudo-imitadora de Bob Dylan, junto al que formó el grupo Travelling Willburys (en el que también estaban el ex-Beatle George Harrison, Roy Orbison y el ex-lider de la E.L.O., Jeff Lynne), cuyos dos discos se reeditan ahora. Es decir, que Petty canta fatal el pobre.
Sin embargo, no vamos a quedarnos con ninguna de las canciones anteriores, sino con su clásico Mary Jane´s last dance (El último baile de Mary Jane), que más allá de aparecer o no en bandas sonoras, contiene en sí misma un pequeño prodigio.
Kim Basinger, reconocido florero de pantalla durante muchísimos años, no ha sido proclive en actuaciones magistrales. Si se pregunta por su mejor actuación, un grupo, generalmente público masculino y necesitado, declarará instantáneamente que es su insinuante baile en Nueve semanas y media al son de You can leave your hat on, canción de Randie Newman interpretada en la cinta por el gran Joe Cocker. Otro grupo, con algo más de criterio, dirá que su mejor (y probablemente, único) papel en condiciones es el de la prostituta Lynn, remedo de Veronica Lake, en L.A. Confidential.
Yo, sin embargo, me quedo con su interpretación en este video-clip de Tom Petty como su mayor logro, repleto de intensidad, dramatismo y rigor, sobre todo rigor. Rigor mortis.

La tienda de los horrores – Pearl Harbor

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Esta soplapollez dirigida y producida respectivamente por dos merluzos especializados en cine de acción, Michael Bay y Jerry Bruckheimer, es la cosa más nefasta que se ha podido rodar en muchísimos años. No sólo porque trata de continuar la veta comercialoide abierta con engendros como Titanic, es decir, una historia de amor bladorra y almibarada de tres al cuarto en un marco histórico decisivo y espectacular que permita alternar romance con acción y peligro, sino por el derroche de patrioterismo barato de cuchufleta del que tanto gustan nuestros amigos usamericanos.
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