La tienda de los horrores – Crash

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Paul Haggis ha labrado su fama como guionista colaborando en uno de los últimos éxitos de Clint Eastwood, Million dollar baby, y en el doble proyecto bélico sobre la batalla de Iwo Jima abordado recientemente por el mismo director.

Como escritor, cuenta por tanto con discretos aciertos, pero como director, hay que reconocer que se ha perdido. Haggis debutó en 2004 con Crash, un híbrido entre las cintas “corales”, estilo Robert Altman (sobre todo, Vidas cruzadas) o Paul Thomas Anderson (Magnolia), que han retratado a través de esta misma fórmula avatares de la vida de amplios grupos de personajes de los alrededores de Los Ángeles, California, y del cine violento y de estética videoclipera y avasalladora de Quentin Tarantino, cuyas más celebradas historias también se han ubicado en la zona de Los Ángeles (Reservoir Dogs, Pulp Fiction).

En este caso, Haggis, cuya mayor virtud como director ha sido servir de coartada a Hollywood para poder premiar una película que no tratara de vaqueros homosexuales, presenta unos personajes cuyas historias, marcadas por el odio racial y las diferencias de clase, están entrelazadas, destinos unidos por pequeños azares y casualidades, que conforman una cadena de hechos que constituyen finalmente las diferentes conclusiones morales con que pretende adoctrinarnos la película. Desde el principio, tan elogioso y ambicioso proyecto le queda grande a Haggis. Para su historia utiliza personajes como policías, rateros, inmigrantes, ricos productores de televisión pertenecientes a minorías étnicas, etc., y aborda temas como el racismo, las intolerancia, los prejuicios o las difíciles y deshumanizadas relaciones que se dan a veces entre los seres humanos que comparten vivencias en grandes urbes, con enormes diferencias de medios de vida, de situaciones personales, pero que pueden coincidir en plena calle como si tal cosa, y critica que la convivencia de tantas etnias, religiones, culturas, ideologías y perspectivas sobre la vida no sea una mejora del conjunto sino un crecimiento de la animadversión y la discrepancia, cuando no el odio, entre los distintos grupos.

Por tanto, la idea inicial no es criticable, al contrario, si bien, al igual que en Altman, la atmósfera de conflicto permanente en la que unos personajes indefensos y temerosos de enfrentarse a sus semejantes, y lo azaroso, lo increíble de los vínculos que poco a poco se extienden entre la multitud de personajes, es muy difícil de creer, y resultan, a pesar de estar muy bien encadenados, absolutamente inverosímiles y superan el límite de la narración seria para casi convertirse en gags.

Pero no es ese el principal problema de la película, sino la nula definición de los personajes, muy tópicos, a veces imbuidos de un sentimentalismo vacío y otras excesivamente planos en su maldad o en su incomprensión, son tipos humanos de los que no sabemos nada pero cuya evolución a partir del punto en que se nos muestran se puede prever sin dificultad, son personajes de los que no es posible extraer ninguna característica personal en sus breves apariciones por no hablar de la exposición de los continuos conflictos desde un punto de vista demasiado amarillista, demasiado morboso, maniqueo y facilón, de una postura moral asumible por el público sin que haga falta ejercicio de reflexión alguno, incluso autocomplaciente, resultando una explotación de situaciones excesivamente reiterativa y de esquemas repetidos hasta el hartazgo.

A pesar de eso, la película contiene alguna situación interesante, algún acierto (la historia del cerrajero, por ejemplo), aunque el número demasiado grande de personajes genera una dispersión del mensaje último de la película que repercute en un conjunto difuso y diluido.

En resumen, una buena idea mal llevada a la práctica, con un guión excesivamente poblado de matices y recovecos, con continuas situaciones de clímax que se suceden sin interrupción, que resultan incordiantes, los encuentros o jugadas por las cuales se van mezclando las historias de los personajes son demasiado artificiosos y enrevesados para resultar, no ya creíbles o verosímiles (eso sería lo de menos), sino continuistas de un hilo narrativo que termina siendo confuso y repetitivo.

Pero lo verdaderamente abominable de la película es su autocomplaciencia con el mensaje moral que postula, que más o menos puede plasmarse así: “¿ves qué malo es ser racista?”, y “¿ves qué fino es el límite que nos separa de convertirnos en un bárbaro racista asqueroso”?. Mensajes que están muy bien, por supuesto, pero que son repetidos hasta la saciedad desde el primer hasta el último minuto de la película, de manera harto pretenciosa: nos propone una determinada situación y nos determina con qué moral hay que juzgarla y qué conclusión hemos de sacar. En este sentido, el director no es neutral, nos dice que su visión moral del asunto es la que todos debemos seguir. Por tanto, difiere demasiado de las verdaderas obras maestras acerca de los temas sociales, como Los olvidados, de Luis Buñuel. El mensaje de esta obra maestra podría ser éste: “el mundo es horrible y maravilloso, el ser humano es cruel y primitivo, pero también es sensacional, pero todo es un conjunto indivisible”, es decir, una presentación objetiva de las relaciones humanas, buenas y malas, “el mundo es así”. El mensaje de Crash es más bien: “al mundo entero quiero dar un mensaje de paz, sed buenos, niños y niñas, que ser racista está muy mal y el destino natural (Dios) castiga a los niños malos y salva a los buenos (el vomitivo giro de la furgoneta cargada de inmigrantes asiáticos)”.

Por ser una película tan pretenciosa, tan mal dirigida a partir de una idea de la que bien podría haber surgido una obra mayor, le concedemos un sitio preferente en esta tienda de los horrores.

Acusado: Paul Haggis
Atenuantes: algunos momentos de la dirección de actores
Agravantes: logra que un tema importante resulte aburrido y hastiante
Sentencia: culpable
Condena: rodar remakes de los éxitos de Mariano Ozores, Pajares, Esteso, Antonio Ozores y Juanito Navarro.

9 comentarios sobre “La tienda de los horrores – Crash

  1. Crash tenia todos los boletos para ser una buena película, pero falló, no sé dónde, pero falló.
    Eso sí, la historia del cerrajer es buenísima, creo que da para otra historia, otra movie.
    Hay momentos brillantes y otros en los que todo es fácil, muy fácil. Demasiado.

    Estoy de acuerdo contigo. No sé si es para la tienda de los horrores, pero me fastidia que siendo una idea buena acabe en un Crash.

    Sentencia: Buscar actores mejores, tener menos prisa por alcanzar el éxito.

    Yo creo que para salir del lío mental que lleva debería leer mucho más a Chéjov. Y aprender del maestro de la tensión sin hacer demasiado ruido.

    Besos de fin de semana

  2. Me lo pensé, de verdad, meterla en la tienda de los horrores. Para esta sección se exige un nivel superior al del friki, e inferior al del cine de calidad, o que al menos tenga algún elemento a considerar o a rescatar. En realidad la he puesto aquí porque si no no creo que llegara a hablar de ella nunca.
    (Y además, para ver si enfado a alguien y se abre alguna polémica).

    Besos desde el rellano

  3. Lo siento, conmigo no vas a tener polémica: está muy bien en la tienda de los horrores. Es un ladrillo pretencioso y nada original, como construida con cachitos válidos de otras pelis mucho mejores, pero que no llegan a ensamblar bien.
    ¡Y lo de la nieve catártica final…! Qué espanto. ¿Pero qué pasó? ¿Se murió de repente el guionista y tuvieron que llamar al de CSI Miami?

  4. Totalmente de acuerdo contigo. El guionista se fue desesperado de la vida y cogieron a algún reporterillo de sucesos.
    Y también de acuerdo con lo de Matt Dillon. Realmente lo poco salvable lo constituyen algunas actuaciones y caracterizaciones, como Dillon, Cheadle, y alguno más. Pero Brendan Fraser y la Bullock, ¿por qué? ¿qué hacen ahí que no pudieran haberlo hecho otros mejor?
    Saludos

  5. Siento discrepar con vosotros, pero a mi me gustó. Sin más pretensiones. Nos tragamos unos bodrios horrorosos y ésta no me pareció mal.
    Cierto que trata el tema del racismo como si los espectadores fuesemos chiquillos de seis años, pero es que quizás en USA (yúesei, como dice Bryce Echenique) es la mejor forma de difundir un mensaje. De ahí el óscar ¿no?

  6. Pues a lo mejor tienes razón. A mí no me gustó principalmente por eso, y por cierta artificiosidad en los enlaces entre historias y algunos personajes que me sobran y actores que mejor harían en no salir.
    Pero probablemente estés en lo cierto en cuanto a su reconocimiento.
    Saludos

  7. Hola,no entiendo por qué odiais tanto la película de crash,a mí me pareció muy buena y los actores…bueno bueno,se podría mejorar, la verdad.Me parece una muy buena historia,no te impacta ni te deja pensando ni nada que supongo que es lo que pretendían haciéndola,simplemente son un conjunto de historias que estan bien y son entretenidas y que llevan un buen mensaje aintiracismo y tal…pero bueno,allá cada uno con sus gustos.Ahora sí,el personaje de Sandra Bullock sobra todo y más,eso y que se pasan con los mensajes moralizantes es lo único que veo de malo en esta película.Al margen de todo esto me parece una buena película y recomendable a todo el mundo.

    Buenas noches.

    PD:creo que esta película sobra en la tienda de los horrorres

  8. Hola, Erika. Completamente de acuerdo sobre la Bullock, y también sobre alguno más. También, como ya dije en otro comentario, es cierto que quizá no es una película apropiada para la sección, pero como también dije, si no la incluía aquí era difícil que hablara de ella algún día.
    Por otro lado, el problema es el que precisamente señalas: que se pasan con los mensajes moralizantes. Eso es lo que no me gusta.
    Buenas noches para ti también

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