50 años de la muerte de Erich von Stroheim

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Recientemente se han cumplido 50 años de la desaparición de Erich von Stroheim, uno de los grandes cineastas de la época muda del cine, un aniversario que ha pasado completamente desaparecido. Para no olvidar a este maestro, al autor de obras maestras como Avaricia o Esposas frívolas, y que participó como actor en clásicos como La gran ilusión o El crepúsculo de los dioses, recogemos aquí la biografía del genio que aparece en Wikipedia.

Erich Oswald, nombre real, nació en Viena el 22 de septiembre de 1885. en una acomodada familia de comerciantes judíos. Estudió en la Academia Militar de Viena, pero su carrera militar terminó en 1909 cuando desertó y emigra a los Estados Unidos debido a unas deudas. Durante cinco años trabajó en los más variopintos empleos hasta que en 1914 llegó a Hollywood para trabajar de figurante, especialista y actor. Sus conocimientos militares le conviertieron en asesor y ayudante de dirección. Durante la I Guerra Mundial encarnó a malvados oficiales prusianos, lo que le convirtió en un renombrado actor. Fue el protagonista de una campaña de publicidad de guerra con su imagen y con la frase “este es el hombre al que le gustaría odiar”.

Decidió ser director de cine después de trabajar como actor y ayudante con David W. Griffith en El nacimiento de una nación e Intolerancia en 1916. Convenció al productor Carl Laemmle, creador de los estudios Universal, para que le dejara escribir, producir y protagonizar Corazón olvidado, donde aparece su interés por el naturalismo y los personajes problemáticos. En 1920 dirigió La ganzúa del diablo, primera película que no protagonizaba él mismo. En 1922 comenzaron sus problemas. Finalizó Esposas frívolas, una historia de sexo ambientada en Montecarlo, y que dura cuatro horas, pensada para ser exhibida en dos partes. El director de producción Irving Thalberg, le obligó a cortarla por la mitad y durante el rodaje de Los amores de un príncipe fue despedido. Así, von Stroheim se convirtió en el primer director despedido de la historia. A pesar del despido, trabaja para la Goldwyn, que le produjo Avaricia en 1923. Durante el largo rodaje del film, que duró más de 9 meses, a los que siguieron 6 de montaje, la Goldwyn se unió con la Metro Corporation. El jefe que le había amargado la vida en la Metro, Irving Thalberg, volvió y se produjo otro enfrentamiento entre director y productor, quien redujo el metraje de la película de las 9 originales montadas por el director (a partir de las 96 horas de material filmado) a sólo dos horas y la saboteó. Erich von Stroheim nunca quiso ver el resultado de esa mutilación de su obra.

En compensación por esto Thalberg le dio amplio presupuesto para rodar La viuda alegre, versión muda de la famosa opereta de Victor Leon y Leon Stein, que se convirtió en un gran éxito, siendo uno de sus pocos trabajos que no fue manipulado por productores. Fue contratado por la Paramount y realizó La marcha nupcial, pero su larga duración hizo que los problemas se repitieran. El estudio la dividió en dos partes para su exhibición, Stroheim no lo aceptó porque se daba a la segunda parte el nombre de Luna de miel. La actriz Gloria Swanson, convenció a su amante, el banquero Joseph P. Kennedy para que financiara La reina Kelly, un proyecto del controvertido director con ella de protagonista, donde una vez más la acción transcurre en un inventado país centroeuropeo en medio de una decadente aristocracia. Durante el rodaje se deterioraron las relaciones entre director y estrella, la censura presionó para que se cambiara el final, situado en un prostíbulo africano y la llegada del sonido cambió muchas cosas: Joseph P. Kennedy se dedicó a la política y la película quedó inacabada. En 1931 Gloria Swanson estrenó una versión sonorizada de la parte grabada y en 1985 se distribuyó una versión en la que aparecían algunas fotografías y nuevos rótulos. Su actividad como director acaba a los 48 años con ¡Hola hermanita!, su única producción sonora, con la que volvió a tener problemas con las productoras y que acabó en el olvido.

Durante la primera mitad de los años treinta volvió a trabajar como actor, guionista y asesor en irregulares filmes. En 1937 Jean Renoir le ofreció encarnar al comandante Rauffenstein en La gran ilusión. Esto le llevó a Francia donde intervino en 16 películas. La II Guerra Mundial le llevó de vuelta a los Estados Unidos y rodó allí nuevas películas, entre las que destacan Cinco tumbas a El Cairo de Billy Wilder, donde interpreta al mariscal Rommel y el policiaco de Anthony Mann El Gran Flamarion. Volvió a Francia, donde le ofrecieron peores papeles pero le trataron mejor. En 1950 Wilder le llamó para que co-protagonizara El crepúsculo de los dioses, donde interpreta a Max von Mayerling, ex-director, chófer y mayordomo de la antigua estrella del cine mudo, Norma Desmond, interpretada por su antigua colaboradora, Gloria Swanson.

Murió el 12 de mayo de 1957 en la localidad francesa de Maurepas.

9 comentarios sobre “50 años de la muerte de Erich von Stroheim

  1. Siempre lo relaciono con El Crepúsculo de los Dioses, cuanto me gusta esa peli.
    De todas formas una persona que se presta a ser la imagen mas odiada…en fin, peculiar el tipo.
    (Eso sí, se empeñaba el hombre en tenernos rato pegados a la butaca ¿eh?)
    Nunca te levantarás sin saber una cosa más.
    Buen día!

  2. Como suele ocurrir, relacionamos actores de gran trayectoria con sus últimos papeles porque han sido más populares. Pero claro, se nos olvida que en el cine mudo ya estaba todo hecho, todo, todo, y tras la llegada del sonido únicamente se vuelven a rodar las mismas historias, y así hasta ahora. Stroheim es uno de los “damnificados del sonoro”, como creador y actor, aunque su imagen icónica siempre será la del mayordomo de Gloria Swanson y el primer plano de sus manos tocando el piano mientras William Holden entra por la puerta del fondo…
    En cuanto a lo de hacerse odiar, hay muchos actores que prefieren hacer de malos; es mucho más divertido.

    Gran día para ti también. Besos.

  3. Madre mía la de cosas que le pasaron. Y lo de hacer pelis tan largas con un loco que las quería cortas es muy peculiar.
    Coincido con LAMIMA, en el Crepúsculo está muy bien, pero qué triste me pone esa historia.
    Besos de martes

  4. Era un tipo chocante, como casi todos los pioneros del mundillo éste.
    En “La gran ilusión” está genial, y marca el retrato que más adelante van a tener todos los oficiales alemanes del cine.
    Besos martianos

  5. tengo su avaricia en un pedestal. no te leo nombrar un rey que hizo también con gran ostentación de decorado, pero bueno, como no la nombras no sé si es suya ahora mismo…
    alé!

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