Cine para pensar – En tierra de nadie

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Esta coproducción multinacional (bosnia, eslovena, italiana, francesa, belga y británica) filmada en 2001 toma su nombre de la expresión acuñada durante la I Guerra Mundial para referirse a la franja de terreno que se encontraba entre las líneas de trincheras francoalemanas del frente europeo occidental.

Su director, Danis Tanovic, que por cierto también es el guionista y compositor de la música, subraya que la película es su voto ”contra la violencia de cualquier tipo. No estoy tratando de negar ninguna responsabilidad por las atrocidades cometidas durante la guerra de Bosnia. Nunca haría algo así porque, por una parte, hubo víctimas y, por otra, gente que cometió crímenes. El planteamiento de la película no es acusar; la historia no está señalando a los que hicieron mal. La cuestión es alzar la voz contra este tipo de guerras”.

En 1993, una compañía de reconocimiento de las milicias bosnias se extravía por el bosque cuando camina de noche al frente de batalla. Excepto dos de los miembros de la patrulla, el resto caen abatidos en una emboscada de las fuerzas serbias. Pero pese a salir vivos, uno de ellos, Chiki, resulta herido de bala, y el otro, Cera, queda inconsciente por un golpe. Se refugian en una trinchera excavada y abandonada, pero al poco de esconderse, un par de soldados serbios llega a la zona. Chiki se oculta en el interior de un cubículo de tierra y madera, pero el cuerpo de Cera queda a la vista. Los soldados serbios, un joven y un veterano, preparan una bomba trampa para que estalle cuando los camilleros acudan a retirar el herido. Chiki mata al veterano, pero cuando Cera despierta, los dos bosnios y el joven serbio deben colaborar para sobrevivir porque los tres han quedado abandonados por sus respectivos bandos.

Mientras las bombas y los disparos se suceden entre los enconados enemigos, la única alternativa que tienen los tres combatientes ocultos es ponerse en contacto con las fuerzas de paz de Naciones Unidas, bajo bandera francesa, que a su vez son perseguidos por la prensa sensacionalista ávida de imágenes cruentas que enviar a los noticieros televisivos. La película deriva en una escalada violenta, desesperada e inútil, que muestra todo el odio que contiene la guerra y su incapacidad para resolver los conflictos. La película, antibélica hasta el extremo, critica abiertamente los vanos propósitos que mueven a los políticos a las guerras, y toma a Chiki, Cera y al joven serbio, Nino, como metáforas de los odios enconados de tinte nacionalista, las motivaciones políticas, las diferencias étnicas y religiosas, que envolvían, y aún condicionan, a los beligerantes de aquella cruel guerra cuyas secuelas todavía están presentes en el corazón de Europa.

Los jóvenes, generaciones enteras mueren sacrificadas por objetivos vacuos manejados desde despachos muy lejanos a los frentes de combate. La película es una experiencia cinematográfica antibelicista con una capa de comedia negra, y por eso su mensaje resulta tan profundo, tan hiriente, tan lleno de profundidad y reflexiones.

Pero la película despliega además una doble crítica que se clava como un dardo. En primer lugar, el tratamiento de la guerra en occidente a través de los medios de comunicación, buscando imágenes amarillistas, muertos, heridos, destrucción con que atragantar la comida al espectador de occidente, mientras que informan poco o nada de las motivaciones, de las causas, de las razones por las que un país “moderno” como cualquier otro puede caer en la barbarie. Por otro lado, la película realiza también una crítica no demasiado complaciente a la ONU, esa organización que sólo puede actuar contra países tercermundistas y que no se tienen en pie, y que cuando hay grandes intereses económico-políticos de las potencias occidentales mira para otro lado, poniendo parches de ayudas humanitarias que no llegan y discursos inútiles que al día siguiente la prensa del poder ni menciona en sus primeras páginas, esa organización cuyo papel en el mundo actual se constituye en ser una hipertrofia de occidente, que vele por sus intereses y su colonialismo económico, mientras en los países en conflicto miles de seres anónimos mueren cada día. La ONU, la coartada para no actuar, para no solucionar nada, para que algo haya cambiado sin que nada cambie. Sólo una vez la Organización de Naciones Unidas se ha levantado contra el poder, y fue cuando rechazó votar a favor de la invasión de Irak; gracias a países como Guinea, Guatemala o México, el Consejo de Seguridad manipulado por Estados Unidos y sus correveidiles Berlusconi y Aznar logró mantener la dignidad y hacernos mantener la esperanza de que los grandes seguirán saliéndose con la suya, pero se habrán dado cuenta de que no engañan a nadie, de que no hay tontos a los que vender sus patrañas.

Volviendo a la película, Danis Tanovic, naturalizado belga, estudió su profesión en Sarajevo y Bruselas y ha dirigido varios documentales sobre la guerra en la ex Yugoslavia, lo que incluye su trabajo como responsable del archivo fílmico del ejército bosnio, el cual dio como resultado la grabación de unas 300 horas de enfrentamientos, que han servido como base para varios reportajes alrededor del planeta.

En 1994 filmó el documental Portrait d’artistes pendant la guerre, sobre la vida de cuatro artistas durante el cerco de Sarajevo; dos años después presentó L’Aube, filme reconocido en el festival de Auxerre (Francia) y el de Friburgo (Suiza), además de obtener el premio al mejor documental en los Echo de la Unión Europea. En 1998 filmó Ca ira, en el que toca el conflicto desde la perspectiva de la vida en Bosnia después de la guerra. En agosto de 2001 recibió la condecoración de Caballero de las Artes y las Letras de Francia.

En tierra de nadie debería ser de proyección obligatoria como contrapunto a ese cine bélico o de acción, triunfalista, violento y nacionalista e intolerante que nos llega desde Estados Unidos, y que resulta tan detestable, y al mismo tiempo, nos hace ruborizar pensando en quién puede ser el merluzo que lo filma, y sobre todo, el pobre hombre que se lo cree.

17 comentarios sobre “Cine para pensar – En tierra de nadie

  1. Hombre, no es karate a muerte en Torremolinos, aunque ésta tampoco está mal, ja ja.
    Es una de las películas que más me han llamado la atención en los últimos cinco años, y una buena muestra de la mucho que nos puede aportar el cine de las repúblicas ex-yuguslavas, más allá de la obra de mi admirado Emir.
    Coincido contigo, debería ser de visión obligatoria, sobre todo para aquellos que se creen las mentiras de los señores de la guerra.
    Un abrazo

  2. No la conozco, peor no había oído hablar sobre ella..
    Lo cierto es que hemos visto muy poco films sobre conflictos y guerras europeas.
    La buscaré, seguro.
    Y ahora un regalo para el señor Escalones
    ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,
    Kisses,

  3. Me da rabia no alcanzar a leer, ver, escuchar, tocar todo lo que se debería. Yo tampoco conozco esta peli, que parece de referencia obligatoria. Los recientes conflictos en Europa fueron sin duda uno de los máximos exponentes de la capacidad de barbarie del ser humano y de los sistemas políticos y bélicos: demostraron que no importa el grado de civilización alcanzado; desatados los truenos, todo es posible, la regresión es absoluta, pero todavía más brutal, porque encima es mantenida por la manipulación política. Es verdad, todavía sabemos muy poco de lo que pasó.

    Besos pacíficos.

  4. Lo triste es que lo que describe esta película sigue sucediendo hoy día en varios puntos del planeta. Continuamos cometiendo los mismos errores y la ONU se queda tan ancha.
    Beso.

  5. Valentín, lo del “Kárate” se está fraguando en el ambiente… Una muestra de que la diversión e incluso la comedia y el entretenimiento no está reñido con una profunda carga reflexiva.

    Entrenómadas, película muy interesante, de verdad. Sobre todo, nos enseña ciertas vergüenzas que no queremos ver, lo cual siempre está bien. Y por cierto, ¡¡¡¡aúpa Sporting!!!!

    Luisa, tienes razón. Y creo que a pesar de películas como ésta o como “Underground” de Kusturica, la gran película sobre la guerra de Yugoslavia aún está por hacer. La historia reciente es la que primero se olvida, porque todo el mundo nos quiere anestesiar.

    Besos y abrazos.

  6. Pues sí, Lucía, lo de la ONU es de juzgado de guardia. ¿Alguna vez ha logrado poner fin a un conflicto? Más bien siempre es la excusa para no actuar, la coartada que vender en los medios y a la opinión pública para retrasar interminablemente la solución de los problemas. El enredo burocrático, el funcionario global que siempre está pidiendo papeles pero nunca te pone el sello que te hace falta…
    Así son las cosas, no parece que, por desgracia, vayan a cambiar.

    Besos

  7. Yo me acuerdo cuando vi esta película. Competía con Amelie y El hijo de la novia al Oscar a la mejor película extranjera. Competía con las dos, y ganó. Me sorprendió, y por supuesto, tras verla, descubrí por qué. Un peliculón. Que hace pensar. Que hace reír. Y que te sorprende con un rictus amargo en la cara. La pongo con Mediterráneo en el bloque “películas antimilitaristas que, además, hacen pensar y sonreír”.

  8. ¡¡Hombre, ya tenía ganas de ver un comentario tuyo!!
    Tienes razón, aunque a mí de las tres concursantes me parece la mejor con mucha diferencia, principalmente porque no contiene moralina, como las otras dos.
    “Mediterráneo” me parece algo más floja, pero como paradigma del antimilitarismo, “Senderos de gloria” de Kubrick es lo más.
    Un abrazo

  9. Por supuesto…pero “Senderos…” no tiene el componente de comedia que tienen las otras dos. Por cierto, que hace poco volví a ver “Senderos de Gloria” y además de ser una obra maestra…es supercorta!!! En poco tiempo todas las cosas que se pueden decir..oye.

  10. Pues sí, magistral y cortísima, lo bueno si breve…
    Ya podrían aprender quienes ahora sólo saben rodar películas-videojuego de dos horas y media (o algunos que dejan comentarios larguísimos en los blogs; si es que hay cada uno por ahí…)

  11. Me apunto a los comentaristas que no han visto la película (pero la apuntamos) y que todavía después de tantos años nos desconcierta la ignorancia sobre lo que realmente pasó en Los Balcanes.
    Sobre este tema, me gustaría recordar la escena de Coixet cuando en “La verdadera historia de las palabras”, comenta la protagonista todas las barbaridades que le habían hecho durante su cautiverio a ella y a su amiga. Y que el desconcierto, el absurdo, la mayor de las injurias era que sus verdugos “eran de los nuestros”. Hermanos del mismo bando. Se me ponen los pelos de punta al recordarlo. No puede haber mayor atrocidad y sin razón que la locura de una guerra, pero cuando tus “amigos” se comportan como los más bestias de tus enemigos, ¿dónde nos colocamos?, ¿dónde queda nuestra identidad perdida?
    Y me paro. Ya veo que os gustan los comentarios cortos. Y así debe de ser.

  12. Qué va, qué va. Si vieras los comentarios que yo voy dejando por ahí… Me riñen continuamente. Expláyate cuanto quieras.

    La escena de “La vida secreta de las palabras” es sobrecogedora, aunque la película resulte algo fallida para mi gusto. Aqui la cosa va de comedia negra, así que es menos cruda, pero no menos cierta su historia. Sobre todo, estas películas van para los Rambos que ven en la guerra fanfarria, gloria, reconocimiento, honor y heroísmo, y se olvidan de la muerte, la sangre, el sufrimiento, la crueldad, la deshumanización, y sobre todo el olor. Quien ha estado en una guerra nunca puede olvidar los olores.

  13. Me ha encantado esta película. Es muy significativa y muy fiel a la realidad. Pero lo que más me ha llamado la atención es el poder de los medios de comunicación en el mundo actual. Es cierto que buscan el show y el impacto mediático pero gracias a ellos los políticos se sientes presionados por la opinión pública y buscan soluciones a algunos problemas. Por ejemplo en la película, aunque finalmente no se pudo salvar al hombre que tenía una mina debajo de su cuerpo, se buscó a un experto en minas porque los medios de comunicación estaban informando sobre este asunto, si no fuera por ellos no habrían hecho nada.

  14. Tienes razón, Martina. La riqueza de lecturas de la película es lo que lo hace tan estupenda. Y, realmente, también es cierta la ambivalencia de unos medios de comunicación mercenarios. Pero sólo a veces, porque lo que les interesa es poder hacer lo que quieren salvando la cara. Pero no nos olvidemos de que al final hacen lo que quieren…

  15. una pelicula que refleja el drama de la guerra, la guerra es siempre una derrota, y en la guerra sólo vence quien ha vendido más armas que la competencia. Un saludo.

    1. En realidad, Sam, aparte del drama de la guerra, lo que muestra la película es la paradoja de que, quienes pensamos así, podemos vernos igualmente convertidos en verdugos, en asesinos. Eso es lo verdaderamente trágico de la guerra, que lo pudre, todo, nos pudre a todos.
      Saludos.

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