La mejor película británica: La vida de Brian

Según una reciente encuesta, La vida de Brian es la mejor película para los cinéfilos británicos. No deja de ser sorprendente el resultado habiendo tantas y tan buenas obras en esa cinematografía, pero es evidente que el humor que destila y su inmensa popularidad han podido más que el séptimo arte en sentido estricto. En los diez primeros puestos de la lista aparecen también obras maestras como Breve encuentro, películas más que aceptables como Trainspotting, y otras menores como Full Monty y Cuatro bodas y un funeral.

La vida de Brian es una película magistral por su explotación de situaciones cómicas y de pequeñas críticas (contra la enseñanza, por ejemplo), pero sobre todo por la ácida crítica, diversa y heterogénea que formula contra dos de los estamentos más firmemente asentados: la religión (con frases como “Tú eres el verdadero Mesías, y de eso entiendo porque he seguido varios”, o situaciones como los seguidores de Brian que se dividen entre adoradores de su zapato o de su calabaza) y la política, o más exactamente, de la burocracia de la política, de su verborrea, de su vaciado del significado de las palabras, de sus lugares comunes y sus tópicos más abominables.

Para muestra, un botón magnífico de una película de la que habrá que hacer un análisis minucioso próximamente.