La noche de San Lorenzo

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La noche de San Lorenzo, la noche del diez de agosto, dicen que todos los sueños se hacen realidad. Esa noche, mientras la suave brisa de la noche entra por una ventana abierta de la casa y la lluvia de estrellas surca radiante el cielo nocturno, una madre relata una vieja historia a su bebé dormido, un cuento de invasores alemanes y fascistas italianos justo antes de la “liberación” de 1944, cuando, contando la narradora con seis años de edad, en su pueblo natal la población se dividía en el cumplimiento estricto de las ordenanzas nazis bajo pena de muerte en caso contrario y el continuo intento de borrar de sus rostros y sus gestos la euforia apenas contenida por la llegada inminente de la libertad. Un grupo de los vecinos del pueblo se lanza sin miedo a la campiña de Toscana en busca de las tropas liberadoras, sin saber siquiera si se encuentran con seguridad en la ruta que deciden seguir.

Esta gran obra de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, pese a estar rodada en tono de fábula, de cuento de atmósfera casi onírica, no pasa por alto los horrores de la guerra, sus miserias, el sufrimiento que provoca, pero se concentra en el viaje del grupo protagonista, y utiliza éste como metáfora de la resistencia civil y pacífica al tiempo que se postula como el mejor método de combate para lograr objetivos políticos y sociales. En esta lucha es prioritaria la supervivencia diaria por encima de las estrategias, las balas, las operaciones y los objetivos militares. El único objetivo es comer, beber, vivir, dormir, ser feliz con las pequeñas cosas. Y para ello adquiere ese aire de cuento, a veces surrealista, que tiende a minimizar la importancia del momento histórico con escenas a veces surrealistas y tragicómicas.

Rodada como película coral, con múltiples y pintorescos personajes, los actores están soberbios. Pero la película también posee imágenes poderosas que muestran la crudeza de la guerra, como el bombardeo de una catedral por los alemanes con el objeto de acabar con los fieles que en ella se ocultan, o los asesinatos por motivos políticos entre amigos, como símbolos de la dureza de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra en Italia. Pero también contiene momentos de homenaje a la normalidad, a la tranquila placidez de la vida cotidiana como único lugar donde lograr la ansiada felicidad: los fugitivos que devoran las sandías silvestres que se encuentran en un campo, o la pareja ya anciana que por fin consigue consumar el amor que ambos sienten desde hace decenios. El triunfo del amor y de la concordia por encima de la guerra, una guerra que, no obstante, deja secuelas físicas, psicológicas y morales para siempre.

16 comentarios sobre “La noche de San Lorenzo

  1. Haré por verla..me interesa.
    La normalidad, el discurso de la vida común siempre está con nosotros. Hemos de dejar sitio a lo cotidiano siempre. Por muy duras que sean las circunstancias.
    Un abrazo.

  2. Sí, es una película estupenda, que te hace pasar por un montón de emociones. La vi hace mucho tiempo. No me importaría revisarla. Quizás el cine de los Taviani merece también una buena revisión, porque estoy de acuerdo en que en este país no se les ha hecho demasiado caso. Creo que han hecho una película este año, ¿no? Por supuesto no la estrenarán aquí.

    Besotes.

  3. Pues sí, Luisa a los Taviani (aparte del homenaje que han recibido en el pasado festival de Huesca) en España no se les ha hecho ni caso.
    Lo haremos tarde y a toro pasado, cuando no haya remedio, como siempre. Sus más recientes estrenos, en España sólo los hemos visto pasar.
    Una pena.

    Besos

  4. Tomo nota.
    y en cuanto al reconocimento: es algo raro, pero existen cosas, libros, peliculas, personas, que necesitan que pasen, para que las podamos ver. Pasa como esto de: no me equivoqué en nada importante, excepto en lo que me importaba a mi.

    saludo

  5. Es cierto, lo que pasa es que no sé si eso vale para nosotros. Normalmente tiene que venir alguien de fuera y decirnos, ¡fíjate! Y entonces, en vez de mirar lo que señala, le miramos el dedo…

  6. Mónica, salvo que tu retiro sea Beirut, te tengo mucha, muchísima envidia…

    Martín, en España muchas cosas de mérito pasan de largo. Aquí todo es Almodóvar o cine norteamericano para bobos. Qué suerte tenéis.

    Budokan, revísala, revísala, que te va a gustar.

    Luigis, lo mismo digo. No se te olvide decirme lo que te ha parecido. Gracias a ti.

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