Mis escenas favoritas: Chaplin y Keaton, al fin juntos

La tragicomedia lacrimógena Limelight (Candilejas), de 1952, fue ocasión única para reunir en la pantalla, y sobre un escenario, a los dos cómicos más célebres de la época muda del cine: Charles Chaplin, autor y director de la película, y Buster Keaton.

Chaplin se encontraba ya en plena decadencia, rodando películas cada vez más mediocres de vez en cuando, en una larga caída creativa que duró décadas. Keaton no estaba teniendo más suerte: la llegada del sonoro le había afectado mucho más, y por esta época vivía de representar sus gags pobremente en escenarios mucho más inferiores y limitados que los cinematógrafos y salas de principios de siglo, y de pequeñas apariciones ocasionales en películas de categoría, como en El crepúsculo de los dioses echando una partida de cartas en casa de Norma Desmond, o más adelante, en La vuelta al mundo en 80 días, como revisor de un tren atacado por los indios.
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