Duelo de Titanes, la historia que el cine convirtió en leyenda

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El 26 de octubre de 1881, en el O.K. Corral, una especie de estancia de paso para el ganado en travesía por la ciudad de Tombstone, en el estado de Arizona, tuvo lugar un tiroteo (de los no demasiado frecuentes que hubo en el oeste, pese a que el cine nos diga lo contrario) que el cine ha convertido en mito: la lucha entre el Marshal Wyatt Earp (que terminó sus días como asesor en las producciones de las adaptaciones cinematográficas de sus propias vivencias, incluso como cronista cultural y deportivo), sus hermanos, y el dentista retirado y jugador y bebedor empedernido, Doc Holliday, y la banda de los Clanton, conocido grupo de tratantes de ganado, cuatreros y extorsionadores.

El cine de Estados Unidos, país de escasa historia, sintió la necesidad de contribuir a la construcción artificiosa de una historiografía hecha a golpe de guión cinematográfico sin tener en cuenta la realidad de los hechos nada más que para lo que se ajustara a los gustos del público o a las necesidades expansionistas del modo de vida y los valores norteamericanos. La historia de Wyatt Earp y los Clanton ha dado pie a innumerables películas del género del western, e incluso ha servido de base a filmes en otras coyunturas más recientes. Hablando puramente del western, además de las recientes y fallidas Tombstone (a esta el título le quedaría mejor como Tostón), con el infumable Kurt Russell o Wyatt Earp, con un Kevin Costner hundido en la miseria, al mismo hecho se refieren la obra maestra Pasión de los fuertes (John Ford, 1946), con Henry Fonda como Earp, y Duelo de Titanes, del eficiente John Sturges.

La película de Sturges es la más precisa históricamente, aunque buscando la aceptación del público manipule algunos hechos, y sobre todo, parte de los resultados del tiroteo real. Aun con todo, es la más rigurosa (sin ir más lejos, en Pasión de los fuertes, John Ford hacía morir a Doc Holliday en la lucha, aunque en realidad murió seis días después). La película, que contó con un alto presupuesto, tiene un acabado estupendo y consta de un reparto envidiable. Burt Lancaster da vida a un magnífico Wyatt Earp, glacial, incorruptible, determinado a cumplir con su obligación pese a poner en riesgo su vida y la de sus tres hermanos. Kirk Douglas se lleva, no obstante, la gloria de la película, y merecidamente. No parece actuar, sino divertirse, exprimir hasta el meollo el juego al que le invita el personaje, jugador, bebedor, enfermo crónico de tisis, pendenciero, mujeriego, socarrón, irónico, un caballero del viejo sur, y finalmente, con un último vestigio de honor y responsabilidad que le llevará a no dejar solo a su nuevo amigo Earp, quien le ha salvado antes de ser linchado, cuando se está jugando la vida a pesar del ataque de tisis que ha sufrido la noche anterior y que le ha dejado muy mermado, o a controlarse cuando sus excesos en la bebida y en el juego pueden hacer peligrar los planes de Wyatt para encarcelar a los cuatreros. Mención especial para Jo Van Fleet como Kate (Big Nose, “Narizotas”, Kate, en realidad) la sufrida amante de Doc, traidora por despecho a causa de los líos de faldas y el menosprecio al que es sometida rudamente siempre por Holliday, pero que no vacilará en volver a su lado cuando esté al borde de la muerte. Y también para el comedido John Ireland como Ringo, el rápido pistolero a abatir. El punto romántico, lo más flojo de la cinta, lo pone Rhonda Fleming, sosainas total.

Dimitri Tiomkin, compositor también de las músicas de Solo ante el peligro o Río Bravo, compuso para la cinta una banda sonora soberbia, pero el aire mítico lo adquiere gracias a la canción interpretada por Frankie Laine, éxito durante muchos meses en 1957 y aún recordada.

En resumen, una película para degustar tranquilamente una de esas tardes en las que no apetece salir de casa, con acción, sentimientos, profundidad psicológica, y con grandes temas como el amor cuestionado, la amistad desinteresada, el orgullo familiar y la venganza certeramente pincelados y demoledores. John Sturges rodó diez años más tarde La hora de las pistolas, secuela de esta cinta y que narra, esta vez sí, con precisión histórica absoluta, los sucesos posteriores a este mítico enfrentamiento en O.K. Corral.

Dos curiosidades. Uno de los tres vaqueros que cabalgan por la pradera en la escena de inicio es Lee Van Cleef, que seis años más tarde será pieza básica en la Trilogía del Dólar de Sergio Leone junto a Clint Eastwood, Eli Wallach y Gian María Volonté. Además, en la parte final también aparece Dennis Hopper en el papel que significó su debut cinematográfico como hermano pequeño de los Clanton que intenta huir de la violencia pero sucumbe por cumplir su deber respecto a sus hermanos.

Como complemento, unos vídeos. El primero ofrece el trailer que pudo verse en los cines en 1957 como promoción de la cinta, en versión original, y con la famosa canción. El otro recoge la realidad de Tombstone hoy en día. Como es natural, intentan sacar todo el provecho posible de su mítica fama, y por ello conservan y explotan elementos que recuerden el famoso encuentro armado entre los Earp y Holliday, por un lado, y los Clanton por otro, además de promocionar otros hechos violentos sucedidos en aquella ciudad de paso obligado y cuya vida criminal supuso un verdadero hito en el oeste. Este vídeo se acompaña de música típica de la zona y de una melodía que John Barry compuso para Bailando con lobos, de Kevin Costner, titulada Journey to Sedgewick.

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19 comentarios sobre “Duelo de Titanes, la historia que el cine convirtió en leyenda

  1. Una vez más tenemos un western que, a pesar de su estética y su momento histórico concreto, trata de grandes cuestiones eternas para el ser humano, y además con un acabado grandioso. Se respira leyenda viendo esta película.

  2. Entrenómadas, puedes ver un porno-western (que los hay, y muchos) y así matar dos pájaros de un tiro. No veas qué duelos al amanecer, qué peleas en el Saloon, qué indios/as aparecen en un porno-western…

    Besos

  3. Para mi los westerns son sinónimo de tarde de fin de semana, de película tras el telediario y los dibujos. Viendo el trailer pensaba en lo estupendo que debe ser ver estas películas en una gran sala de cine y no en una tele en blanco y negro.
    Por cierto, me ha parecido muy curioso que en las lápidas de las tumbas ponía “killed” para los Clanton y “shot by” para los buenos.

  4. Excelente apreciación la tuya, la diferencia de juicio respecto a quién aprieta el gatillo…
    En pantalla grande esta película tenía que impresionar. Imagínate la voz de Frankie Laine en Dolby atronando por los altavoces…

  5. Yo vi mogollón de western en el cine cuando era pequeña (íbamos al cine toooodos los domingos)cine de pueblo ¡ojo!.
    Recuerdo este, si, como uno de los chulis. Me ha encantado ese trailer…y déjame que te diga algo: ese acento americanazo me ha parecido siempre como de broma.
    Besos.

  6. Inma, qué envidia… Los westerns legendarios para mí siempre han sido en televisión. A mí el acento americano tan cerrado siempre me da la impresión de que les patina la dentadura dentro de la boca…
    Besos

  7. Yo también tuve la suerte de tragarme infinitas matinales (y vespertinas también) con westerns clásicos, aunque, como en mi barrio no sabíamos inglés, decíamos “películas de vaqueros” o “del Oeste”. Y desde que no los veo en pantalla grande, no es lo mismo.

  8. Pues sí, aquí la “culpa” de que se haya extendido lo de western la tiene Garci y su cuadrilla… Ven westerns por todas partes; fíjate, que “Canción de cuna”, Garci la definió como “un western de sentimientos”. Nada más alejado. El caso es meter la palabrita.
    Abrazos

  9. Es mi duelo en el OK corral preferido. K.D. y B.L. estaban grandiosos (fue la pelicula que me dio la medida inmensa de Burt Lancaster) pero Kevin Costner y Val Kilmer siguen siendo mis favoritos en esos papeles. Bueno, algunos dias, Henry Fonda se impone.

  10. No he podido evitarlo, así que escribo agradeciendo de antemano a quién lea estás hunildes líneas y pidiendo perdón a quién no las comparta.
    Sin menospreciar el excelente trabajo de Sturges y de Burt Lancaster y Kirk Douglas en una de sus mejores películas (K.Douglas tiene seis o siete mejores), la versión impagable de este western es la de John Ford, Pasión de los fuertes. Casualmente la ví de nuevo hace un par de meses y reafirmó la espectacularidad de esta película en la que Henry Fonda y Víctor Mature( Increible en este actor) gracias a Ford muestran el empaque y la autenticidad de Earp y Doc. Puede ser cierto que Doc muriese seis días después del duelo. Seguro que es así este dato y no lo sabía pero los hechos son más fiables en esta primera versión en la que Ford llegó a entrevistarse con el propio Wyatt Earp antes de rodar la película y le contó de primera mano cómo fue el duelo. Cuento esto aunque estoy convencido de que una película no es mejor por reflejar la autenticidad de la historia real. El cine es un arte y hay que enjuiciar la película por la obra artística que muestra, para la información ya están los documentales. Si no fuese así no serían obras fenomenales películas como “Robin Hood”, “Lo que el viento se llevó”, “Ivanhoe” por poner ejemplos de cine que hemos visto todos. Hay miles.
    En cuanto al cine del Oeste, que es uno de los géneros que ha aportado obras maestras, destacaría “Centauros del desierto” de John Ford, nominada varias veces como la mejor película de la historia del cine. Steven Spielberg dice que la ve cada año para saber en qué consiste su oficio de director, Michael Cimmino “El cazador” comentaba que la vio más de cien veces y cuando a Orson Well le preguntaron por el mejor director de cine dijo “Los grandes clásicos, e decir John Ford, John Ford….y John Ford”.
    Particularmente la que más me gusta es “El hombre que mató a Liberty Valance”. “Pasión de los Fuertes”, “Fort Apache”, ” Misión de audaces”, “La diligencia” todas ellas de Ford son excepcionales. La trilogía de Anthony Mann “Horizontes de grandeza”, “Colorado Jim” y “Winchester 73”, están muy bien aunque no llegan a la excelencia.
    Fantástica “El Dorado” de Howard Hawks, maravillosa “Johny Guitar” de Nicholas Ray, divertida “Dos hombres y un destino”, “Sólo los valientes cabalgan solos” en la que un espléndido y nostálgico K. Douglas se enfrenta al ocaso del oeste y a las alambradas en “Pradera sin ley”, pero hay tantas…….”Solo ante el peligro”,”Fort Apache”, “Los tres padrinos”. Precisamente me han hablado de una maravlla que no he visto todavía y que me he bajado ya. “Incidente en Ox Bow”. Estoy deseando encontrar el momento propicio….tiempo libre de madrugada con cigarro y copa de vino para degustarla como se merece.
    NB: Me gustaría dar un consejo aunque nadie debería decir esto y odio que me lo digan, pero que leches, lo doy y me arrepentiré luego. Mi admiración por Ford no tiene límites aunque sólo haya nombrado sus western. Se podría hacer un post sobre su obra. Ahí queda. Ya me estoy arrepintiendo…

  11. Ja, ja… estoy tan tranquilo y me llega (no sé cómo) copia de este mensaje.
    Me río porque proponer un “post” sobre John Ford es ¡imposible!
    ¡Si solo para John Wayne, en un sólo libro (muy bueno) se alcanzan casi 500 páginas!
    De acuerdo con lo demás, por descontado… 🙂

    Saludos.

  12. Bueno, “Duke”, impresionante declaración de principios “western”. Me parece muy bien lo que comentas, aunque lo del post de Ford es una tarea inabarcable. Cualquier texto que no tuviera cientos de páginas sería torpe, breve e injusto. Sólo discrepo abiertamente de una cosa que comentas: “El cine es un arte y hay que enjuiciar la película por la obra artística que muestra, para la información ya están los documentales”. El propio Welles afirmaba que el cine no era un mero entretenimiento, sino el medio más importante para la transmisión de información desde la invención de la imprenta. Creo que te equivocas en separar el concepto de obra artística del de información. La obra es un todo: estilo, contenido, forma, ritmo, etc. Yo siempre planteo la misma cuestión cuando se debate la cuestión de la fidelidad a una historia, a un original: imaginemos una adaptación de La Biblia en la que se cambiara el final. ¿Por qué hemos de aceptar que se haga con unas historias lo que no estamos dispuestos a aceptar con otras?
    Un saludo.

    Josep, lo dicho. Una propuesta interesante, conveniente, pero imposible de aceptar. Nuestra humildad y nuestras posibilidades no nos lo permiten.
    Saludos.

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