Música para una banda sonora vital – Elliot Murphy

Elliott Murphy es, sin duda, uno de los más extraordinarios personajes dentro de la historia del Rock. Neoyorquino residente en París, expatriado de la “gran manzana” y de las grandes discográficas multinacionales, muchos lo consideran uno de los más apasionados, cultos e inteligentes compositores del rock. Sus admiradores en el negocio de la música son legión, incluyendo luminarias como Peter Buck de R.E.M., Lou Reed, Tom Petty, John Mellencamp y Elvis Costello. En uno de sus últimos álbumes colabora Bruce Springsteen (quien por cierto, cada vez que toca en París, no puede resistirse a invitar a Murphy a subir al escenario).

Pero además de haber escrito una novela y varios volúmenes de relatos, ha hecho sus pinitos en el cine, componiendo la banda sonora de la película francesa Tout le mond descend, de 1998, e interviniendo como actor en pequeños papeles, como en New York beat movie (1981), tragicomedia acerca de un músico que necesita dinero con que pagar el alquiler, lo que le lleva a vivir la noche neoyorquina inmersa en uno de los periodos más atractivos de cultura americana, y con un cameo en Roma, de Federico Fellini (1972), retrato semi-autobiográfico de la ciudad eterna desde la particular óptica de sus más célebres habitantes.

Volviendo a Murphy, nos quedamos con uno de sus últimos temas, A touch of kindness, con un clip que ha debido costar un importe cercano a las propinas que dejo yo en el café de la mañana.