Segundo de Chomón: El hotel eléctrico

Un matrimonio llega a un hotel donde todo funciona automáticamente: la maleta se abre sola sobre la cama, despliega todo su contenido y luego este se introduce en los cajones; el cabello de la mujer es soltado y peinado por sí solo, sin que medie mano alguna; un cepillo lustra las botas del marido… Cuando el encargado de la maquinaria coge una borrachera, el orden del hotel se convertirá en un caos…

Segundo de Chomón, otro de los ilustres cineastas aragoneses, es un visionario, el precursor de los modernos efectos especiales. Recrea un hotel completamente robotizado, haciendo gala de una inagotable imaginación que George Méliès supo aprovechar haciéndose con sus servicios como colaborador. Inspirándose en los dibujos y proyectos de Leonardo Da Vinci (el genio italiano realizó varios esbozos de electrodomésticos y de cocinas automatizadas) realizó esta cinta, probablemente la primera película con efectos especiales de la historia, o al menos, la primera película en la que los efectos especiales son el motivo de la acción y a la vez el mensaje de fondo, el peligro del hombre sometido a la máquina, su esclavitud por la tecnología. Y estamos hablando de principios de siglo XX…

Este aragonés, que luego trabajaría en el primer gran peplum de la historia, Cabiria de Patrone (1914), además de fotógrafo e iluminador, inventó varios efectos de trucaje y los proto-efectos especiales (aunque los historiadores del cine franceses y americanos lo olviden y prefieran señalar inventores de sus nacionalidades). Pero su gran contribución al cine, el invento cuyo valor transformó la cinematografía hasta lo que es hoy, es el travelling. ¿Qué hubiese sido del cine sin el travelling? ¿Cuántas grandes escenas no podrían haberse rodado de igual manera? ¿Cuántas grandes películas hubieran perdido parte de su valor o su atractivo sin este invento? Era tan imprescindible que si Chomón no lo hubiera discurrido, alguien hubiera tenido que hacerlo. Pero fue él, y ya en 1905.

La filmación fotograma a fotograma, los planos cenitales y los movimientos invertidos o los encadenados y fundidos en negro, la utilización de los cachés, las tomas de diferentes proporciones y las sobreimpresiones, maquetas, y una de sus obsesiones, el coloreado del negativo (como en El escarabajo de oro, de 1907, precursor de una voluntad del cine en color) son algunas de las virtudes de este cineasta pionero, genio de una libertad creativa y de imaginación inusitada incluso ahora, que se ve con cierta nostalgia por la frescura, dinamismo y fantasía que destila cada plano, y sobre todo, por la falta de complejos y el deseo de sorprender al espectador con cada escena.

25 comentarios sobre “Segundo de Chomón: El hotel eléctrico

  1. ¡¡¡Qué madrugadora!!!
    Esta película es una pequeña maravilla desconocida y desapercibida en el cine español. Como casi todo lo que contiene talento.

    El bloggellón estuvo un pelín descafeinado por la coincidencia de con las jornadas del Boston y la derrota del Zaragoza (que sin duda, deprimió a posibles asistentes…). Pero ahí estuvimos los inasequibles al desaliento aguantando el tipo.

    Besos y buen fin de semana eléctrico

  2. Qué genial! Es una maravilla. Precursora, no obstante, de nuestra dependencia de la energía. El caos final es comparable al caos barcelonés de hace unas semanas.
    El modelito masculino y sus patillas son el perfecto despertador para esta mañana de viernes.

  3. Viendo el movimiento de los objetos, pienso en las actuales películas de ciencia ficción. Me parecen más impresionantes a pesar de ser menos realistas, porque tras ellos hay mucho trabajo y sobretodo muchísimo ingenio e imaginación.
    Y otra cosa, da envidia que en la “Rai Tre” emitan estas cosas.

  4. Es que en el cine originario, Srta. Rouge, miraban a Europa como un sitio de dónde aprender, y de hecho, no hay un solo clásico norteamericano en blanco y negro (westerns aparte) de los diez primeros años de la historia del cine que no esté inspirado en Méliès o sus colaboradores en cuanto a las novedades y formas de trabajar. Hasta que llegó Griffith…
    Saludos

  5. ¡Jolín! En esta conexión el video se me para. Luego lo veo. Con curiosidad y con ganas, que ésto no lo conozco y tiene que ser una joya, joya…
    39, ya sabes de quien tendrás que escribir en un otro próximo número del Cronista…. (je, je, qué abusica soy)

  6. Abusa, abusa sin miedo (dentro de un orden…). De Chomón fue un genio de su tiempo, y por supuesto, si hubiese nacido en otro sitio estaría a la altura de Méliès sin duda alguna. Todo eso, además de ser precursor de los muchos y buenos que en esta tierra le han seguido.
    Besos

  7. Renovarse o morir, ya sabes… Lo cierto es que ayer algunos de mis queridos compañeros blogueros de Zaragoza me comentaron el principio de ceguera que les sobrevenía a causa de mi anterior presentación.
    Probaremos así durante unos días, y si el diagnóstico de cataratas mejora, seguiremos.
    Un abrazo

  8. Sr. Escalones. Veo que en lugar de depilarse las cejas se ha teñido el pelo. UFFF, un problema, ahora con el fondo de blanco se ven más los errores al escribir. Y usted con lo largo que es, miedo me da.
    Esta muy bonito, aunque la letra es un poco pequeña. ¿Es definitivo o estamos tanteando? A mí me gusta. ¿Se puede votar? ¿Incordio mucho?

    Besos

  9. Entrenómadas, después de muchos dimes y diretes en el reciente evento bloguellonero acerca del tamaño de mis escritos y de la ceguera incipiente del personal al leer los comentarios en la plantilla anterior (gris sobre negro), me he convencido de que los textos largos en fondo blanco perjudican menos a la vista. Trataremos de no cometer errores, así no se verán. En cuanto al tamaño de los posts, de momento se quedan como están (yo necesito espacio para todo).
    En cualquier caso es una prueba, y sí, la letra es un poco más pequeña, pero, afortunadamente existe el menú “Ver”, y dentro de él, “Tamaño del texto: grande, mediano, pequeño…”, aunque ya sé que es un engorro ir cambiando.
    No es un cambio definitivo, sino más bien a ver qué tal resulta. Y de momento, estoy bastante contento.
    Contabilizo tu voto.

    Besos

  10. Bueno, bueno. ¡¡Segundo de Chomón!!

    Jo, pues no pude ir al Bloggellón porque me perdí. Busqué en GoogleMaps, me dije “bueno, cerca de la Aljafería”… y por allí me quedé. Y me volví a casa, claro.

    ¿Nuestros caminos académicos se cruzan? ¿Y eso? ¿Estudias o has estudiado Hispánicas? ¿Eres el profesor que me suspendió el año pasado? jaja.

    muak!

  11. Ana M., no me lo puedo creer, perdida en la ciudad… De todos modos quedó un poco deslucido por la escasa asistencia, demasiados eventos el mismo día.
    A Frankie de momento no lo cambiamos, me gustan las cicatrices y los tornillos.
    Besotes

    Por cierto, no estudio ni he estudiado Hispánicas, ni tampoco soy profesor (de eso), Pero soy criatura habitual del Departamento de Literatura… (dejémoslo así, no rompamos el encanto del anonimato por descubrir demasiado).

  12. Malvisto, amigo, aunque a mí también me gusta lo oscuro, que da un aire de misterio e inquietud, los ojos no opinan igual, y el gris sobre negro, por desgracia, a la larga causa problemas de visión. He recibido comentarios en ese sentido, y me parece razonable atenderlos. Pero el contenido va a ser igual…

    Abrazos

  13. jajaj… a partir de ahora me pasearé por los pasillos del departamento de literatura. dispongo de pocos datos, pero menos es nada. buscaré cicatrices y tornillos… aunque quizás me manden a medicina, o a algún módulo de mecánica.

    PD: no eres profesor (de eso).

    muak.

  14. Paséate, paséate, Ana M., si te cruzas a un tipo con la elegancia de Cary Grant, la locuacidad de Groucho Marx, el sex-appeal de Clive Owen y el encanto de George Clooney… no soy yo.
    Lo de profesor es porque a veces doy clases, aunque, para mi desgracia, no de literatura, sino de cosas mucho más materialistas, y además nada que ver con la Universidad (ni con el reavivamiento de cadáveres).
    Besos

  15. Me alegra leer que si Chomón hubiera nacido en otra parte sería tan considerado com Meliés, es lo que pienso desde que lo conozco. Es un placer encontrar este reducto cinéfilo, y este corto immpresionante que siempre es agradable volver a ver. Un saludo.

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