Diálogos de celuloide – La chaqueta metálica

– ¡CUÁNTO MIDES, RECLUTA!

– ¡SEÑOR, UN METRO OCHENTA Y DOS, SEÑOR!

– ¡VAYA! ¡NO IMAGINABA QUE UNA MIERDA PUDIERA SER TAN ALTA!

(…)

– ¿DE DÓNDE ERES, RECLUTA?

– ¡SEÑOR, DE TEXAS, SEÑOR!

– ¡NO ME JODAS! ¡EN TEXAS SÓLO HAY VACAS Y MARICONES, Y TÚ NO TE PARECES A UNA VACA!

(…)

– Hoy es el último día antes de la graduación, y los reclutas de la compañía 3092 son cojonudos. Se comerían sus huevos y pedirían otra ración.

(…)

– HE MATADO A 150 AMARILLOS. Y A 57 BÚFALOS (…).

– ¿TAMBIÉN A MUJERES Y NIÑOS?

– ALGUNOS.

-¿Y CÓMO HAS PODIDO DISPARAR A MUJERES Y A NIÑOS?

– MUY FÁCIL; SÓLO HAY QUE APUNTAR MEJOR.

Full metal jacket. Stanley Kubrick (1987).
Director de doblaje al castellano: Mario Camus.
Diálogos en castellano: Vicente Molina Foix.

13 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – La chaqueta metálica

  1. Pues sí, gran película y geniales diálogos, aunque claro, algunas palabras como éstas nos hagan daño a los oidos. Era un diálogo de celuloide que esperábamos los asiduos al blog.
    Un abrazo

  2. Desde luego, los diálogos del sargento con los reclutas mueven a la risa, y al mismo tiempo, a la mayor de las repugnancias, sobre todo para quienes, por suerte, no hemos hecho servicio armado ninguno, y que en estas escenas nos llenamos de terror al pensar qué demonios haríamos nosotros en semejante situación, probablemente estallar. Desde luego, creo que yo sería un “Recluta Patoso”.
    Abrazos a todos

  3. Una película tremenda. Me impactó mucho el suicidio del recluta que interpretaba Vincent D’Onofrio.
    (No viene a cuento pero me gustó mucho la actuación de este actor en la serie Ley y Orden).
    Yo ni recluta patoso ni ná, no hubiese pasado ni las pruebas de selección (a dios gracias)
    Besos.

  4. Tremenda, es la palabra, aunque no exenta de cierta poesía: el plano de las piernas de una prostituta vietnamita caminando hacia un par de soldados que están tomando unas cervezas al son de “These boots are made for walking”, de Nancy Sinatra…
    Menos mal que yo no he ido a la “mili”; de todos modos no creo que a un perturbado como yo le dejaran portar armas…
    Besos

  5. Bueno, bueno, la verdad es que, hilaridades aparte, las reflexiones a las que mueve la película y el comportamiento de los personajes no nos llevan precisamente a la chacota, como prueba el último diáologo de los que he escogido. Eso sí, fuera de contexto, las frases tienen lo suyo…
    Un abrazo

  6. Volví a verla ayer. Y en este segundo visionado no ha perdido nada de valor. Genial. Muy acertado lo que comentaba el cr´tico de la tele: casi documental. La segunda parte es magnífica. Una de las cosas que más asombra es como así, sin comerlo ni beberlo, un tío completamente normal que estudia o trabaja, lo metan en semejante avispero y como a Cowboy le entreguen la tremenda responsabilidad de tener que jugar con la vida de sus amigos…
    También me llamó la atención esa música reservada para las escenas de tensión: las notas como de una bisagra oxidada que se abre y se cierra…

  7. Es que Kubrick supervisaba personalmente las músicas que utilizaba; bueno, todo lo que utilizaba realmente. Yo, sin embargo, me quedo con la primera parte, por razones ideológico-psicológicas.

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