La tienda de los horrores: Desafinado

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Perfecta combinación entre el fenómeno de los tres tenores y los antiguos programas televisivos de Javier Gurruchaga o los especiales de humor de fin de año, el director español Manuel Gómez Pereira (autor de otras películas interesantes como Entre las piernas o de comedias más afortunadas, como Boca a boca, Cosas que hacen que la vida valga la pena, Reinas, o en menor medida El amor perjudica seriamente la salud) filmó en 2000 el que iba a ser su salto al cine de reconocimiento internacional. Y el salto se convirtió más bien en patada de vuelta a casa.

Concebida como una comedia de altos vuelos, de ambiente lujoso, sofisticado, mezclado con grandes dosis de gamberrismo y líos familiares, la cinta narra las complejas relaciones que mantienen tres famosos tenores de ópera unidos para una gira de conciertos por todo el mundo (imposible evitar trazar paralelismos con la realidad del momento), en las cuales tienen mucho que ver las rencillas, los celos, las envidias, la codicia, las mujeres, el dinero, y sobre todo, el ego. Por lo tanto, el planteamiento, al hilo de la extraordinaria repercusión de las giras de los famosos tres tenores a raíz del campeonato mundial de fútbol de Italia en 1990, con el recordado concierto en las Termas de Caracalla, no carece de interés. El reparto, que aúna grandes nombres del cine americano (el trío protagonista, sin ir más lejos, Danny Aiello, Joe Mantegna y un acartonado George Hamilton) con solventes intérpretes europeos, parece idóneo para la explotación de las pertinentes situaciones cómicas. El problema es que los chispeantes diálogos, las desternillantes réplicas, los juegos de palabras, y los más puros gags de slapstick no están a la altura, sino más bien, se hunden ya en la mediocridad y el lugar común, ya en la simpleza sin gracia (no hay nada más triste que un cine en el que nadie ríe un número cómico). Podría haber sido peor. Hay programas o series de televisión sin gracia que cometen el acto criminal de añadir risas “de lata”. Horrible.

Esta película no llega a tanto, sin embargo. Aún resultando lamentable, hay que reconocer el enorme esfuerzo de producción de la película, con ricas escenografías, lujosas localizaciones y complementos (joyas y coches por doquier), y sobre todo, el esfuerzo presupuestario (a Andrés Vicente Gómez aún le duelen las agujetas) para contar con ilustres nombres (aunque venidos a menos) del cine norteamericano y europeo. El hecho de que el guión no esté a la altura (pese a contar con buenos profesionales como Juan Luis Iborra, Joaquín Oristrell o el propio Gómez Pereira) y que todo quede como a medias, como sin terminar de perfilar, que derive hacia el gag facilón y hacia la caracterización burda, dando la impresión de que las situaciones son provisionales o que no son explotadas a fondo, sino de manera superficial y chabacana, es una lástima y la verdadera razón por la que un producto tan caro y con tantos esfuerzos invertidos quedó desgraciadamente mutilado y muy por debajo del talento que Gómez Pereira ha demostrado en otras cintas, en las que sí recupera en algunos momentos el espíritu de la comedia clásica.

Por rescatar algo bueno de la cinta, la utilización irónica e insinuante de clásicos operísticos de Turandot, La Traviata, Las bodas de Fígaro o Madame Butterfly, que, encadenadas con el sentido de la película, sirven para acentuar determinados momentos que se salvan así del decepcionante conjunto. Más que Desafinado, un pedazo de gallo en toda regla.

Acusado: Manuel Gómez Pereira, Joe Mantegna, Danny Aiello, George Hamilton
Atenuantes: muchos, todas sus otras películas contienen al menos un momento recuperable
Agravantes: El amor perjudica seriamente la salud, en especial el papel de Penélope Cruz – Ana Belén; ridículo
Condena: culpable
Sentencia: Gómez Pereira, absuelto; Mantegna, Aiello y Hamilton, una gira mundial interpretando los éxitos de Los Panchos en swahili.

11 comentarios sobre “La tienda de los horrores: Desafinado

  1. No sé a qué fin pones esta pelicula en la tienda de los horrr. Está peli cumple una gran función médica y social. Médica porque produce sueño y social porque hace que te comportes mejor en la vida, alejándote de los gilipollas de la peli.
    Es excelente, mucho.
    Yo se la enviaría hoy a M.R.

    Besos sin desafinados

    Manuel Gómez Pereira es un pufo en mi opinión, todo en el es desafinado.
    Sentencia: Comer fritada en porrón.

  2. Pues mira que yo no tenía ni idea de su existencia….por lo visto no me pierdo nada.
    Yo, de Gómez Pereira me quedo con Boca a boca, me gustó mucho.
    La cosa esta por lo que cuentas es un fiasco así que ni me molestaré en “encargarla”. Me gusta la sentencia de la fritada en porrón de las nómadas…jejejeje

  3. Entrenómadas, ¡fritada en porrón! No sé si sería un castigo adecuado (¿no estaba prohibida la fritada en porrón por la Convención de Ginebra?). Gómez Pereira me parece un tipo de momentos. En todas sus películas hay al menos una escena que me gusta, pero una por una probablemente no salvara ninguna de sus películas. Me da pena defenestrarlo ya; aún es un tipo recuperable.
    Besos

    Inma, en efecto, no te pierdes nada, haz caso a las nómadas y huye de estos gilipollas. ¿Supongo que lo de la fritada en porrón lo sugerís, pero por el agujero gordo, no?
    Besos

  4. siempre me pregunto como en USA pueden hacer tantas series de media hora distintas e igualmente ingeniosas, sin caer necesariamente en lo burdo y facilón…más dinero? parece que no, verdad? se comprueba cuando se lo dan a palas y el producto final sigue siendo burdo y facilón…no tendrá que ver con el saber sin más?

  5. Bueno, Cacho de pan, creo que eres muy generos@ con las series de media hora americanas. A mí particularmente la mayoría (de las cuales a España llega una mínima parte, afortunadamente) me parecen horribles. Sí es cierto que las que son buenas (“Cheers”, “Frasier”, “El show de Bill Cosby”, y algunas otras) son muy buenas, excelentes, pero no hay nada peor que una mala serie con risas de lata. En ese sentido, yo no ceñiría el saber a la televisión americana, sino sólo a algunos de sus profesionales, resultando el resto remedos a medio camino entre el humor penosos y el sentimentalismo más zafio.
    Saludos.

  6. jaja, es por eso: que por querer hacerla de altos vuelos, de chacotas y chistecitos inolvidables, pues que se vuelve tremendo bodrio…. una que siempre he disfrutado, por ejemplo, es El Armario, con Depardieu…
    El chiste al parecer es propio de personas sutiles; no de pesados.

    abrazos!!

  7. jaja, es por eso: que por querer hacerla de altos vuelos, de chacotas y chistecitos inolvidables, pues que se vuelve tremendo bodrio…. una que siempre he disfrutado, por ejemplo, es El Armario, con Depardieu…
    El chiste al parecer es propio de personas sutiles; no de pesados.

    abrazos!!

  8. No es el único caso de alguien que en su primera incursión holliwodiense hace un trullo. Yo creo que la forma de trabajar de allí coarta la creatividad de algunos. Así que realmente una pena que la idea, de partida buena, acabara perdiéndose. Para mí “El amor perjudica seriamente la salud” y “Boca a Boca” se encuentran entre las mejores comedias españolas de los últimos 20 años.

  9. Creo que sí, Malvisto, el chiste debe ser un ejercicio de sutilidad, como bien saben en las comedias inglesas o americanas clásicas. Buena sugerencia. Abrazos.

    Minerva, creo que es cosa del dinero. Cuando tienes poco das rienda suelta a la creatividad para lograr de modo artesanal lo que por falta de presupuesto no puede conseguirse. Pero cuando te lo dan todo hecho y hay cosas en las que no tienes que pensar, creo que se produce cierto vértigo que en vez de ayudar, limita. No sé por qué. Tienes razón, G. Pereira no es el único que se la ha pegado, y quizá en lo de sus comedias en los últimos 20 años pudieras también tener razón, pero no hay mucho donde comparar (Trueba, Colomo y poco más). O sea, que prácticamente lo es por omisión. Pero seguramente es cierto.

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