Cine en serie – Leni Riefenstahl

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MALDITO CINE (IV)

Esta sección que comenzamos ya hace varias semanas tiene a esta cineasta alemana como punto de origen, como ejemplo de cine excepcional puesto al servicio de las tesis más repugnantes. Una Alemania convertida en monstruo una vez más por las cortas miras de un occidente demasiado pagado de sí mismo (como ha ocurrido con todos los “enemigos” oficiales desde entonces, incluido el actual terrorismo islamista) encumbró a un antiguo pintor, cabo del ejército en la Gran Guerra, el hijo menor, el séptimo, enfermizo y pusilánime, de un matrimonio austríaco (aquí no puedo sino remitirme una vez más a la gran frase del ácido Billy Wilder: “me encantan los austríacos -él lo era-, han convencido a todo el mundo de que Beethoven era austríaco y Hitler alemán”), y lo catapultó a unas cotas de poder que propiciaron la mayor tragedia de la Historia de la Humanidad. Un ser acomplejado, enclenque, de tendencia sexual indefinida, reprimido, vulgar, inmaduro, encontró en el odio, en la imposición, en el ejercicio de la barbarie y la autoexaltación el mecanismo de superar sus dificultades para relacionarse con los demás, hasta caer en la megalomanía más absoluta y en la autoadjudicación del papel mesiánico del salvador de la Historia. No, no estamos hablando de José María Aznar, sino de Adolf Hitler.

Hitler, a quien el anciano mariscal Hindenburg le vio de lejos el percal, hasta el punto de que sólo la muerte del viejo facilitó la imposición por parte de los empresarios y banqueros (y capitalistas en general) alemanes a Hitler como Canciller, con la connivencia de la aristocracia capitalista occidental ávida de políticos con “carácter” que supieran oponerse al comunismo aunque ello supusiera adoptar como propios a grandes fascistas como Franco, Salazar, Mussolini y toda la caterva de pequeños “Hitlers” que salpicaron Europa (Noruega, Austria, Hungría, Rumania, etc.), era un gran cinéfilo y conocía y entendía a la perfección el poder que el cine podía ejercer como propagador de sus repulsivas ideas. La obra maestra Metropolis de Fritz Lang simbolizaba para él a la perfección la nueva Alemania (conocida es la anécdota en la que Goebbels anunció a Lang el honor de una cita a la mañana siguiente en la Cancillería para que Hitler le nombrara director de la Cinematografía del Reich; Lang, sin decirle nada a su esposa, nazi fanática, hizo las maletas y tomó el primer tren fuera de Alemania que encontró). Por eso, entre otras razones, el propio Hitler en persona encargó a la antigua bailarina y actriz reconvertida en directora Leni Riefenstahl (fallecida no hace demasiados años y convenientemente amnésica a lo largo de toda su vida sobre su nazismo militante y convencido, que explicó de manera patética como una asunción inconsciente por mimetismo social, en un lamentable intento por contradecir las pruebas que apuntaban a su nazismo voluntario) la realización de una exaltación documental del fastuoso sexto congreso del Partido Nazi que se celebró en Nuremberg (como los juicios por crímenes de guerra al final de la contienda, elegida precisamente por haberse celebrado allí el congreso) en septiembre de 1934.

Hitler le dio a Riefenstahl una idea muy clara y concreta de lo que quería, e incluso le facilitó el título: El triunfo de la voluntad. Ella, todavía más ambiciosa que talentosa, que ya es decir, y de cuyo nazismo formaban a partes iguales la ingenuidad, el compromiso convencido, la astucia y las ganas de trepar (como demuestran sus reportajes fotográficos de la invasión polaca y el uso de prisioneros de campos de exterminio como figurantes en sus obras posteriores), elaboró un documental abrumador, técnicamente impecable, estéticamente sobrecogedor, brillante, impresionante.

Sin límite de fondos ni de presupuesto, con el respaldo del Estado, Leni utilizó la hermosa ciudad medieval bávara como un gigantesco estudio en el que se prepararon cuidadosamente una serie de platós convenientemente dispuestos para la exaltación del líder y el encumbramiento del partido. Incluso se construyeron nuevas infraestructuras en la ciudad únicamente para su aparición en el documental (puentes, torres, accesos, comunicaciones). Sin límite tampoco en cuanto al equipo humano (centenares de técnicos, decenas de cámaras), creó un documento cuyo único fin era la glorificación de la “cultura” nazi, de su pensamiento, de la magnificencia de la raza aria, con la única intención de depositar toda esa carga emotiva y simbólica en los corazones y pensamientos de todos los alemanes (técnica que las democracias de occidente han asimilado en cuanto a la difusión de las posturas de sus partidos políticos, por ejemplo, como bien puede verse en las continuas y absurdas campañas publicitarias, mítines, manifestaciones, etc., que pueden verse en España). El documental, entonces fastuoso, hoy en día resulta siniestro si pensamos en lo que vino a continuación, a los diez años de miseria y penurias y las décadas de desastre que siguieron a este congreso. Es el documental más grandioso de todos los tiempos, la mejor propaganda jamás elaborada, la película más repugnante que se rodará jamás.

Las dos horas de metraje del montaje final, reducido tras seis meses de trabajo a partir de las más de setenta rodadas, comienzan con Hitler llegando cual Mesías de los cielos, en un avión, su descenso entre música de Wagner, adornado con unos rayos de sol que se posan sobre su iluminada cabeza. La multitud le aclama, le saluda, suspira por él, lo adora realmente, es parte de la figuración de este inmenso teatro de los horrores, convirtiendo a un patético mamarracho amanerado y vulgar en un gigante político-filosófico por el arte de las imágenes (que inevitablemente recuerda la gran parodia de Chaplin en El Gran Dictador). Hitler queda convertido en un Olimpo en sí mismo ante el que se celebran rituales de sangre: ceremonias de banderas, combates de fuerza, procesiones de antorchas, desfiles, ensayos armamentísticos, miles de niños jurando fidelidad al Führer, la exaltación de coros y danzas… Una perfecta combinación de innovaciones técnicas, una composición magistral de planos y secuencias, y un montaje vertiginoso. Una demostración del poder del cine, quizá la mayor, por la que Riefenstahl pasó cuatro años encarcelada al final de la guerra a pesar de sus débiles argumentos en los que se presentaba como autora de cine histórico. Tras su excarcelación varias veces se intentó su vuelta al cine, pero siempre fracasó por el desprecio merecido que recibió.

Con todo, aún tuvo otro momento de gloria antes de que la guerra diera al traste con la cinematografía alemana, sus documentales sobre los Juegos Olímpicos de 1936, otro escenario propicio para que, esta vez el mundo entero, quedara fascinado por la grandeza de Hitler y la superioridad de la raza aria (lástima para Hitler que un joven Jesse Owens estropeara esa sarta de mamarrachadas batiendo a los atletas alemanes en todas las pruebas de atletismo). Editado en 1938, Olimpiada, con sus dos partes, El festival de los pueblos y El festival de la belleza, es otro documental épico pero esta vez más descargado políticamente (hasta el punto de que el Comité Olímpico Internacional premió a la directora con una medalla en 1948 por su importante labor en la filmación del deporte), aunque la propaganda nazi está presente igualmente (imposible si no recaudar los fondos y medios necesarios para la filmación). Pero en el fondo, el documental es un tributo al cuerpo humano, a las virtudes del hombre, de su esfuerzo y su movimiento, consiguiendo un resultado grandioso y difícil de igualar pese a la precariedad de medios de los años treinta (y a pesar de escenas como la del traslado de la antorcha desde Olimpia a Alemania, que parece una peregrinación santa). Una vez más no hubo reparo en los medios, construyendo torres enormes, plataformas y vías para travellings, y contratando a todo profesional disponible en Alemania. Se rodaron más de doscientas cincuenta horas de película (reducidas luego a unas cuatro horas entre ambas partes), y aunque políticamente apesta, es el mayor monumento jamás rodado sobre el deporte y la competencia física.

30 comentarios sobre “Cine en serie – Leni Riefenstahl

  1. El año pasado estuve en Nuremberg y vi lo que queda, que es bastante, de aquel sueño megalómano. En las tremendas explanadas para exhibiciones militares había una feria con tiovivos, norias y puestos de golosinas.

  2. En el Triunfo de la Voluntad te quedas con una abrumadora puesta de medios y, cuando escuchas el discurso de Hitler en el que sólo te queda clara la palabra Alemania, ves un discurso totalmente vacío de contenido. Eran tiempos en los que se necesitaban líderes que sacudieran una sociedad hundida moralmente después de la primera guerra mundial. La película es siniestra en su contenido, sobre todo en la segunda parte. En Olympia hay una mayor belleza de contenido y, aunque tiene un claro fondo político, hay un contenido de imágenes de tremenda calidad y con una lírica vibrante.

  3. La repetición es una fantástica estrategia propagandística de Goebbels: “repetir y repetir una mentira la convierte en verdad”. Lo más lamentable de todo es que, como digo más arriba, esas técnicas de difusión de mensajes son las que han calado en el sistema político democrático gracias a su probada efectividad en el pasado. Y nosotros padecemos las consecuencias de los eternos debates vacíos y las palabras desprovistas de significado. Y tenemos ejemplos, recientes y no tan recientes, a ‘puñaos’.
    En cuanto a las películas, lo has resumido muy bien.

  4. Terrible como persona pero fabulosa artista. Olympia impresiona. Leni con ochenta años realizo unas fotografías submarinas impresionantes. Es un personaje que me atrae y me disgusta al mismo tiempo. Intento separar su trabajo de ella, es difícil porque están miserablemente unidos. Pero cuando lo consigo reconozco en ella a un genio.

    Besos de lunes

  5. aunque no he tenido aún la ocasión de ver algo de la Riefenstahl excepto un documental que rodó con más de 90 años… es inquietante su caso, parece el ejemplo más notable de talento al servicio del mal, y plantea muchas cosas sobre el innegable carácter de sugestión y persuasión del cine, que tanta gente ha utilizado para manipular a las masas… Calígula quería una especie de soga con la que ahorcar a todo el mundo, y el cine y la televisión pueden llegar a ser eso empleados con mala intención, menos mal que también estaban personas como Chaplin o Dreyer o… que intentaron que el cine nos elevara como personas y espiritualmente

  6. Samuel, al menos en caso de Riefenstahl y otros es evidente la intencionalidad. En el cine norteamericano actual hay mucha más sutilidad, pero igual contenido de adoctrinamiento. Estamos acostumbrados a identificar a los malos que parecen malos, pero no a los que se disfrazan de acción, tiroteos, comedias románticas almibaradas, dramas de contenido ultraconservador, y violencia generalizada. Y aunque no son tan violentos visualmente, sí son igualmente peligrosos.

  7. Me es muy dificil apreciar con ecuanimidad un trabajo tan brutalmente puesto al servicio de la barbaridad. ¿Cómo enjuiciarlo de forma positiva y no ser vehículo entonces del contenido planteado? Técnicamente es apabullante, claro. Y como dice la Nómada, sus fotografías son geniales también. Pero, lo reconozco, me puede la repugnancia hacia la posición ética del personaje. Por otro lado, es inevitable preguntarse cómo individuos de evidente inteligencia – digo gente como Riefenstahl, no como Hitler o Aznar- se sitúan tan convencidamente en la esfera del mal. El mal es un problema ontológico que cada día me preocupa y apabulla más.

    Besos insomnes hoy.

  8. Coincido contigo, Luisa, es una duda que me corroe y una cuestión que, hoy en día con lo que al parecer se nos avecina, resulta aún más inquietante y siniestro.
    Para el insomnio, voy a ser original ofreciéndote un remedio que es automático: “Matrix”. Excelente, te deja K.O. es un pispás.

    Besos.

  9. Bueno, querido, es que lo de Raza es tan malo que da risa y todo.
    Pero Leni, qué barbaridad. Será que la inteligencia no tiene nada que ver con lo que hablamos, que uno es un cabrón inteligente y punto, ya está. Un Mefisto, la fascinación del mal,etc. A mí la inteligencia a secas, a solas, cada vez me interesa menos.
    No me juzgues enseguida por lo que acabo de decir. Tomate tu tiempo. Este es un debate muy interesante. Y el personaje de hoy es pieza clave. Pero hay más…
    Besitos

  10. Calificas bien como siniestro el trabajo de esta mujer al servicio de Hitler….da escalofríos. Me cuesta creer que hiciese unos montajes de tal factura sin apoyar las ideas que transmitía; imposible. Creo que hay mucha “víscera” en esos montajes.
    Reconozco que las fotos para Olympia me parecen magníficas pero no encuentro sentido a que la misma persona alabe la “raza” de esa manera y luego sea capaz de hacer un reportaje a los Nuba. Por mucho que haya pasado tiempo. No sé, ¿el arte por el arte?¿su forma de redención?
    Desde luego es una figura que atrae sin remedio: como un Mefisto, si.
    Besicos “luneseros”.
    PD. Me ha gustado la referencia a Aznar, jeje, ya sabes: “parecidos razonables”

  11. Entrenómadas, de “Raza” habrá una amplia cobertura próximamente.
    Es muy interesante lo que apuntas sobre la inteligencia del mal, algo que a cineastas como Hitchcock le interesaba vivamente. Creo que la ingeligencia no es más que una facultad, una potencialidad del ser humano, tal como los músculos o las habilidades, y que necesita un desarrollo para mostrarse. Con todo, la primera base del uso de la inteligencia debería ser la plena conciencia de sus limitaciones. Pero yo estoy de acuerdo contigo, como mera cualidad humana, la mera inteligencia no me dice nada si no se proyecta en algo más.
    Besos

    laMima, lo de los Nuba sería para disimular. Es una de sus mejores coartadas para desacreditar a quienes hablan de su nazismo militante. El personaje desde luego es interesante, inquietante y vergonzoso a la vez. Riefenstahl, no Aznar (que también).
    Besos

  12. Repugnante, desde luego, pero magistral lección de cine la que dio esta mujer, ex bailarina y actroz de cine de montaña, que inventó una forma de filmar la belleza física (de arios y nubas, también) sin precedentes y creo que sin descendientes tampoco. Muy bellas sus películas del mundo submarino y algunas de las escenas de La luz azul. Yo leí hace tiempo sus memorias y me parecieron un ejercicio vergonzoso de falsificación de la realidad, pero una gran directora, desde luego que lo fue.

  13. Pat, a mí las memorias de esta mujer me pusieron de tan mala leche que ni las terminé. Un talento superior puesto al servicio de lo peor que ha dado de sí el ser humano. Ahora que caigo, es un poco triste que la primera vez que hablo de una directora sea precisamente ésta. Habrá que compensar.

  14. Rodando también voy por tu post: ¿que es extenso? Eso no es nada; me los saboreo todos. Excelente, compa…. 😉
    A esta la conocía por unas clases de medios, y de arte que tomé hace ya mucho: me estoy volviendo viejo: pronto tendré que ir a mi propio congreso a rendir cuentas por lo quehe hecho de mi vida. jeje

    abrazos!!

  15. Querido amigo Malvisto, soy famoso por mi tamaño. También por el de los posts, pero no puedo evitarlo. Aunque te parezca mentira, he tenido que recortar, e incluso tengo alguno preparado mucho más largo. Pido paciencia. Las cosas necesitan sus palabras justas, ni más ni menos.
    No digas viejo, di sabio.
    Abrazos

  16. Alfredo, estos post de Maldito Cine siempre me hacen pensar. No deja de asombrarme la capacidad que tiene el hombre para realizar cosas hermosas y a la vez siniestras, y de como algunos se dejan deslumbrar por fanatismos y palabras vacías. Será cosa de eso del yin y el yan.
    Besos.

  17. Lucía, creo que estas películas, con sus diferencias de intensidad y también en cuanto a la violencia de sus planteamientos, son muestra de lo mejor y lo peor, como la famosa frase de “El tercer hombre” que dice Orson Welles, lo del Renacimiento italiano. Es la paradoja del propio ser humano. Creo que por eso es tan inquietante.
    Besos.

  18. La verdad que siempre que se habla de esta realizadora surge la polémica y es que uno no puede de repudiar la ideología de tan siniestro régimen y por otro lado la avanzada técnica cinematográfica o la belleza visual de las películas de la directora generan algo extraño. Saludos!

  19. El arte esta por encima de todo, muchos artistas estaban “locos”, pero ese ansia por crear los convertian en algo escepcional…

    “un loco es un genio con falta de cariño”

    P.D: esta de puta madre tu blog

  20. Gracias, Alberto, lo mismo digo. Creo que el asunto Riefenstahl es algo más que locura artística. También es ambición, deslumbramiento ante el poderío nazi, reconocimiento, incluso megalomanía (la puesta infinita de medios a su disposición y la idolatría como cineasta del Reich). Pero su cine era excepcional.
    Saludos

  21. Red Ciudadana

    Lo que comenzó como un impulso individual, se está convirtiendo en una plaza de encuentro para la discusión y el debate. Generación Y ha logrado involucrar a un montón de personas en todas partes del mundo que me ayudan con la actualización, las traducciones y la difusión de los textos. La colaboración principal ha sido para colgar los posts, pues desde la última semana de marzo no he podido acceder al sitio en los cibercafé públicos ni en los hoteles. De manera que envío mis textos por email, algunos amigos los publican y me mandan -también por correo electrónico- los comentarios que dejan los lectores. Soy una blogger a ciegas, una cibernauta con una balsa que hace aguas y que logra flotar gracias al apoyo de una espontánea red ciudadana.

    Todo el portal http://www.desdecuba.com sigue bloqueado en los servidores de locales públicos. He ido haciendo una copia de los mensajes de error que muestran los navegadores cuando intento acceder y aquí les dejo una muestra. También sé que el apagón no es total. Amigos que tienen internet en sus centros de trabajo pueden visitar el sitio, pero eso me sirve de poco, pues a esos lugares soy yo la que no puedo entrar.

    No obstante, tengo los mismos deseos de escribir en esta bitácora que cuando empecé. Ahora con más testarudez, pues no hay nada que me resulte más atractivo que aquello que se me impide hacer. Para saltar las dificultades de la conectividad y llegar a los lectores dentro de la Isla, otros amigos han creado un minidisk con el contenido del Blog, que distribuyen gratuitamente. A todos quiero agradecerles el apoyo, los remos y el viento que me permite mantener el rumbo.

    Escrito por:
    Yoani Sanchez, Blogg Generacion Y, 1 Julio 2008
    Blogera cubana perseguida por la dictadura cubana

    Exigimos
    Libertad de expresiòn en Cuba
    Libre y total acceso a Internet para el pueblo cubano
    Cese a la represiòn y persecuciòn polìtica
    Libertad a los presos politicos, a los periodistas encarcelados

    ¡Viva Cuba Libre!

  22. De la misma manera que puedo admirar la música de Wagner, puedo reconocer la grandeza del trabajo de Leni Reifenstahl. Sus vidas son bastante detestables pero sus obras alcanzan niveles raramente
    alcanzados. Y mucho menos en estos tiempos. Es curioso observar como la obra de muchos hombres y mujeres de la hsitoria no concuerdan con su vida, con sus hechos. Y es difícil comprenderlo.
    Leni Reinfenstahl poseía el sentido innato de la imágen y el movi-
    miento. Bailarina en sus primeros años, más tarde actriz (“La luz azul”)…Y una mujer en esos años 30 y principio de los 40, en la que la misma filosofía nazi – Y la del resto del mundo – proclama-
    ba el supremo estado ideal de la mujer como el de la novia, la madre y el reposo del guerrero. Un curioso estudio pendiente.

  23. Muy interesante esta página y enhorabuena al autor/a de la misma. Llegué a ella a través de algunas cosas relacionados con el “caso” Rifenstahl. Creo que estoy en desacuerdo con algunas afirmaciones leidas más arriba; por ejemplo que lo de la dualidad humana sea algo curioso o que muchos artistas estaban locos o que los montajes extraordinarios implican las vísceras. En realidad la dualidad (¿el bien y el mal en abstracto? ¿la “eterna lucha” de las religiones monoteistas?), la inteligencia para una actividad no se relacionan con otras capacidades del ser humano necesariamente, la capacidad de percibir la belleza no nos hace que se sepa ni mejores ni peores en otros aspectos. Hay tantos ejemplos que me sigue sorprendiendo esa creencia. Ni Bobby Fisher, Paganini, Wagner, Beethoven, (y se podría seguir con una larga lista) tenian obligatoriamente que tener unas propiedades “politicamente correctas” en áreas al margen de las disciplinas que los convierten en excepcionales y que nos permiten a los de a pie ver más lejos de nuestra cotidianeidad. Eso no tien nada que ver con la locura (que en sus diferentes formas alcanza porcentajes altos y la mayor parte de los que por desgracia la sufren no crean nada de valor (y he escrito la mayor parte para evitar polémicas innecesarias). Creo que es la tendencia inmoderada a la generalización la que nos lleva a pensar así. Eso es lo que hace que todo el mundo se sorprenda cuando del vecino amable, pulcro y educado se descubre que era un asesino en serie (como el oscuro funcionario de M el vampiro de Düsseldorf, al que no que no encontraban entre los enfermos, los marginados ni los “sospechosos habituales” (¿Casablaca?). Fritz lang tambien fue tentado por los nazis en el 32 y no aceptó (tenía 30 años) y Leni R. solo con 22 ganó reconociemiento internacional con “La luz azul”. No estoy justificando a Leni riefenstahl, sinó hablando de su obra. Ni yo mismo, antifascista de toda la vida, puedo saber lo que habría hecho en la Alemania humillada tras la primera guerra mundial.

  24. Muchas gracias Ludovico. Aunque disiento sobre la interpretación que hace de lo leído. El sentido de las referencias a Riefenstahl puede resumirse en este párrafo: “todavía más ambiciosa que talentosa, que ya es decir, y de cuyo nazismo formaban a partes iguales la ingenuidad, el compromiso convencido, la astucia y las ganas de trepar (como demuestran sus reportajes fotográficos de la invasión polaca y el uso de prisioneros de campos de exterminio como figurantes en sus obras posteriores), elaboró un documental abrumador, técnicamente impecable, estéticamente sobrecogedor, brillante, impresionante”.
    Eso es todo. En cualquier caso me permitirá hacerle notar que no creo haberle dado tanta importancia al tema de la locura y me reconocerá que para asumir determinados postulados políticos como propios hace falta que algunos cables no funcionen.

  25. Estimado 39escalones. Aprecio el comentario y algunas precisiones. Al tema de la locura no le di más importancia que la anecdótica del film de Lang y no es tema que valga la pena; tal vez me expresé mal a mi pesar. Con respecto a asunto de los gitanos de campos de exterminio, solamente conozco opiniones y ocurrencias, y en ausencia de otra documentación (creo recordar que ganó todos los juicios al respecto y sobrevivo indemne a un internamiento “psiquiático” al parecer electroshok incluido tras haber sido “desnacificada” por los norteamericanos,) mantengo la duda ya que he leido opiniones (especialmente de autores franceses algo sospechosas y que espero no “habituales”). Asumir detereminados postulados políticos, desgraciadamente no se relaciona con cables disfuncionales necesarimente ( ver ejemplos de europeos de pro en las catástrofes de la ex-yugoeslavia, de asociados a la invasión de Irak, y de mis congéneres españoles tras la horrenda guerra civil, etc). El asumir postulados políticos es algo complicado ya que sin experiencia previa que permita el distanciamiento, creo que no son fáciles si uno es joven y en una pequeña parte producto del entorno; y el entorno es fundamentalmente la propaganda oficial, los medios de comunicación, el cine y los Nodos, los campamentos juveniles, la educación (aquí en manos de la iglesia por completo hasta no hace tanto), el silencio aterrorizado de los padres etc. Y los postulados políticos en esos casos no son explícitos en ensayos literarios sino implícitos y forman parte de la vida misma. Mis detestados Von Karajan y el ex-cardenal Ratzinguer y mis admirados a pesar de sus controvertidas relaciones y situaciones de Klemperer, Fürtwangler, Hindemit o Carl Orff son un ejemplo de que el asunto no es sencillo y desde luego muy lejos de mis capacidades de análisis.

    En resumen de lego curioso, se me ocurre que los verdaderos artistas intentan comununicar algo que perciben como obligatorio y que suele estar, en general más allá de la rutina de su época independientemente del éxito de público (que a veces lo tienen, pero eso no es lo más importante para el verdadero creador). Los artistas son ambiciosos (sinó no serían artistas) pero la cualidad de su ambición varía según las circunstancias. En todo caso, desde el punto de vista del razonamiento (y a lo peor es un defecto personal) el hecho de que si fué “más ambiciosa que talentosa” no creo que se hablara mucho de ella tras el final de la segunda guerra mundial. Si se hace es muy probablente por su obra (“talentosa” másque por su ambición, que supongo que ambiciosos habría muchos en su época en todas partes y se recuerda a pocos. Gracias por contestar a mi comentario y es un placer en estos tiempos poder charlar relajadamente sin necesidad de publicar un bestseller o salir en la tele. Saludos afectuosos.

  26. Es que Ludovico, humildemente, creo que determinadas acciones no se llevan a cabo por la asunción de determinados ideales políticos, sino por la pérdida del equilibrio mental, de la perspectiva, por culpa de dejarse llevar por un determinado clima o ambiente. Por otro lado Riefenstahl ha ganado juicios con respecto a su debido derecho a la intimidad, al honor y a la vida privada, pero no en cuanto al fondo de la cuestión. Por otro lado, es un campo de debate muy amplio, pero la diferencia de actitud entre ella y Lang es muy distinta ante un fenómeno similar. A eso precisamente me refiero a ella como más ambiciosa que talentosa; en el sentido no de su falta de talento (no podría afirmarse semejante cosa a la vista de su cine) sino al peso de la ambición para el desarrollo de su talento, hasta el punto, bien se seguir una ideología con la que estaba de acuerdo, bien al aliarse con ella con tal de sacar adelante sus proyectos.
    En cualquier caso, es un debate interesante y fecundo.
    Saludos

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