Diálogos de celuloide – Las invasiones bárbaras

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– Mi esposa, Louise.

– Será duro ver a su marido en el hospital.

– Hace quince años que lo eché de casa, así que tenerlo aquí o en otro sitio tirándose a sus alumnas ya no va a cambiar mi vida.

(…)

– ¿Habéis pensado tener hijos?

– Claro.

– Hasta que no tienes hijos no sabes cuánto nos han querido nuestros padres. Tu padre te cambió los pañales casi tantas veces como yo. Desde preescolar hasta la universidad llamaba cada mes a tus profesores; tú nunca lo supiste. Le preocupaba que salieras adelante. Cuando tuviste meningitis a los tres años te cogió y te meció en brazos cuarenta y ocho horas seguidas, sin soltarte un segundo, sin pegar ojo, para que la muerte no se te acercara. Eso no puedes recordarlo.

(…)

– Eso lo dice porque vivimos en una época horrible…

– Ah, pero no es especialmente horrible, de eso nada. Contrariamente a lo que se piensa el siglo XX no fue particularmente sangriento. Las guerras causaron cien millones de muertos, es una cifra aceptada. Añádale diez millones más de los gulags rusos, los campamentos chinos nunca se sabrá, pero dicen que veinte millones. Llevamos ciento treinta o ciento treinta y cinco millones de muertos. No impresiona demasiado teniendo en cuenta que en el siglo XVI los españoles y portugueses consiguieron sin cámaras de gas ni bombas hacer desaparecer ciento cincuenta millones de indios en América Latina. Eso sí es un buen trabajo, hermana, ciento cincuenta millones de personas liquidadas. Usted dirá que tenían el apoyo de su Iglesia, pero hicieron un buen trabajo, tan bueno que en América del Norte holandeses, franceses, ingleses y luego los americanos se sintieron inspirados y degollaron a cincuenta millones de personas, doscientos millones de muertos en total, la mayor masacre de la Historia de la Humanidad. Eso ocurrió aquí, ahi, a nuestro alrededor, y ni un triste museo del holocausto. La Historia de la Humanidad, hermana, es una historia de horror.

(…)

– ¿Con quién tendría que haberme acostado para conseguir un trabajo así?

– Me temo, querida, que con los que tuve que acostarme yo habrían permanecido indiferentes a tus encantos, por muy abundantes que sean.

– La abundancia tiene sus adeptos, tesoro.

– No en Asuntos Exteriores.

(…)

– Tenemos que llegar al supermercado antes de que cierren. Necesitamos una tonelada de pañales. Tener hijos sale carísimo. Me pregunto por qué en el Tercer Mundo tienen tantos niños.

– Hay que ver las tonterías que dices. Como sea eso lo que enseñas en la Universidad tus alumnos estarán encantados.

(…)

– ¿Qué edad tiene?

– No es un problema de edad. Lo que pasa es que tiene más tetas que cerebro (…). Hace falta tal cantidad de sangre para irrigar todo eso que apenas le llega sangre al cerebro. Es un hecho fisiológico.

– No quiero oír un comentario más. Me ha dado dos hijas que han cambiado radicalmente mi vida y basta que haga un gesto descuidado con la mano para que me empalme como un animal.

(…)

– … los muslos de Inés Orsini. ¿Hace falta deciros los ríos de esperma que he derramado soñando con esos muslos?

– De hecho, creo que es una de las causas de la modificación de la cuenca hidrológica del St. Laurent.

(…)

– Durante toda mi vida me he acostado con las mujeres más bellas del mundo, hasta el terrible día que me desperté y me di cuenta de que la noche anterior me había dormido pensando en el Mar Caribe… Me había hecho viejo. Las mujeres habían abandonado mis sueños.

(…)

– Perdone… ¿un masaje?

– ¿Que si quiere un masaje? ¿Quiere un musulmán postrarse mirando a La Meca?

– ¿Desea la carmelita recibir las especias sacramentales?

– Señorita, no sé si usted cree en las manifestaciones gratuitas y aleatorias de bondad, pero en caso afirmativo, haga feliz a este enfermo, hágale la madre de todos los masajes. Puede que ese gesto le sea devuelto por centuplicado en esta vida o en otra.

(…)

– Hemos sido de todo, parece mentira: separatistas, independentistas, soberanistas, soberanistas asociacionistas…

– Bueno, al principio empezamos siendo existencialistas.

– Leímos a Sartre y a Camus.

– Luego leímos a Frank Fannon y nos volvimos anticolonialistas.

– Entonces leímos a Marcuse y nos hicimos marxistas.

– Marxistas-leninistas.

– Trotskistas.

– Maoístas.

– Después leímos a Solyenitsin y cambiamos de idea. Nos hicimos estructuralistas.

– Situacionistas.

– Desconstructivistas.

– Existe algún -ismo que no hayamos adorado?

– El cretinismo.

Les invasions barbares. Denys Arcand (2003).

22 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – Las invasiones bárbaras

  1. Me confieso gran admirador de esta pelicula. El guión es antológico, y muchas de las frases son para rebobinar bastante a menudo. Me parece una lúcida reflexión sobre nuestro mundo, y sobre lo que nos angustia.
    Un abrazo

  2. son diálogos llenos de ingenio… tanto “El declive del imperio americano” como “Las invasiones bárbaras” tienen algo fresco y lúcido al cine, son inteligentes, ácidas… y se quedan dentro, yo las recuerdo con mucho cariño… ah, felicidades por el homenaje que le has dedicado a Fernando Fernán Gómez, así de jodida es la vida, que como dice la canción es una lavadora que no distingue tejidos. Un abrazo.

  3. Alfredo, amigo, el guión, admirable y espléndido. Me encanta todo. Me identifico con la madre, cuando le dice a su hijo que su padre llámaba a menudo a su profesor para intererarse por su evolución.

    Si todos evolucionamos, ¿no?, y quién no lo haga anclado está en el más lejano pasado.

    Ay, la Iglesia, los américanos, ingleses y holandeses. ¿Cuándo pedirán perdón por sus crimenes cometidos? Recuerdo que hace años un Papa pidió perdón a aquel pueblo américano, pero nadie le perdonó ¿Es qué no hay nadie que perdona a alguien por su cruento pasado?

    A mí me parece sano pedir perdón cuándo cometo alguna fechoría, y no busco el perdón sino la comprensión de aquellos crímenes contra la humanidad, que aquellos siglos cometí a mucha gente de bien.

    Y ¿Los américanos, ingleses y holandeses? Nunca les he oido pronunciar de sus labios la palabra perdón. ¿Es qué tanto cuesta mirar atrás y ver que no hay nada bueno que hayas hecho?

    Ahora, querido hijo, miro a otros hombres simplemente por recrear mi vista un poquito. Tu padre merodea con esta, con aquella y la de más alla. La cuestión es ir detrás de unas faldas.

    ¡Tu padre¡ ay tu padre qué a sus alumnas les enseña esto y mucho más. Para esto alguien me ha creado.

    Alfredo, anda, susurrale a mi ‘viejecita de Atocha’ todo esto. Es que ella te está esperando, con su maleta en el pasado está pensando.

    Ay, las prisas que son malas consejeras. ¡Qué bien vivía yo en el campo!

    Abrazos desde Atocha, viendo pasar la vida …

  4. Efectivamente, Valentín, reflexiona acerca del hombre inmerso en un mundo que lo rodea, le oprime y lo limita, y de cómo a pesar de eso intenta ser feliz. Lúcido, agudo y penetrante guión.

    Samuel, ¿de quién es la canción? Adecuada metáfora, sin duda. Fernando F. Gómez se merecía algo, no un homenaje pomposo y necrológico de vida y milagros (a él no le hubiera gustado).
    Gracias, y un abrazo.

    Diego, sobre tu comentario acerca del Papa que pidió perdón tengo por fuerza que puntualizar algo: a veces pedir perdón con la boca pequeña y mirando para otro lado mientras azuzas los perros de la Inquisición contra los curas que sí hacen su trabajo con la Teología de la Liberación en la mano, no es suficiente, ni siquiera admisible. No se puede reclamar el perdón sin asumir que se necesita que te perdonen. No ha de reducirse a una mera cuestión retórica que haga borrón y cuenta nueva a los ojos de los demás; debe ser un convencimiento propio del error que además mueva a un cambio de actitud. Si ese cambio se produce, el perdón viene solo; si no, si sólo es una apariencia para que lo veamos en los telediarios, no es más que una coartada publicitaria para que nada cambie (y allí nada ha cambiado). En ese aspecto, los perdones de la Iglesia (como el famoso a Galileo), y los perdones que pide la Iglesia (véase a Ricardo Blázquez esta semana) no me resultan creíbles porque no transmiten el hecho de provenir de una necesaria reflexión y cambio de actitud interiores, de un arrepentimiento sincero que mueva a un giro de 180 grados. En resumen, que no son creíbles.
    Pedir perdón es muy fácil; concederlo es muy difícil; la Iglesia no sabe hacerlo, nunca lo hace, pero siempre espera que los demás la perdonen sin pedirlo como es debido.
    Un abrazo.

  5. Lucía, como película creo que es ligeramente inferior a su antecesora “El declive del imperio americano”, pero sigue manteniendo un buen nivel en cuanto a diálogos mordientes.
    Besos desconstructivistas.

  6. Buenooooo, Entrenómadas, me tienes en ascuas. Ya nos contarás ese recelo de dónde viene, aunque algo me da en la narix. ¿Quizás percibes algún tufillo reaccionario tras tanta letra? Si has visto la película sabrás lo que quiero decir…
    Cuéntanos,
    Besos.

  7. El diálogo que mas me “toca” es el del padre meciendo a su hijo durante 48 horas sin soltarlo para evitar que la muerte se acerque.
    La madre de una amiga al nacer mi hijo, me dijo algo parecido a “ahora entenderás todo lo que tus padres han sufrido por ti”.
    Y efectivamente, cuando está enfermo, me encantaría cambiarle el papel. Enfermar yo y sanar él.
    Un abrazo.

  8. Isabel, ciertamente es conmovedor. La película acentúa la paradoja entre esa vida familiar del personaje de Rémy, y el hecho posterior de que además sea un tarambana de cuidado, poniendo en primer plano su doble naturaleza para que su hijo, ya mayor, contemple el hecho de que además de un pendón que se lía con todas, también tiene una parte última de responsabilidad y amor y que le debe algo más que rencor toda vez que el pobre Rémy se halla a las puertas de la muerte.
    ¿Por qué no hay un monumento público a las madres? Jamás nadie se lo ha merecido más.
    Un abrazo.

  9. Alfredo, amigo, te agradezco me digas tu pensar. ¿Sabes? El Papa del que hablo es la persona que sufrió los horrores del nazismo, de los comunistas. Sus padres y hermano, murieron en manos de unos asesinos. Luego, le obligaron a callar y a no tener voz. Todo, por un pensamiento único.

    Este Papa, amaba la libertad de expresión y por ella luchó. A veces criticamos algún medio de comunicación que yo también deploro y no me gusta.

    Pero, ay amigo, con la libertad de expresión hemos topado. Esta libertad de opinar como a uno le da la gana, parece estar cuestionada si no sigue la corriente del pensamiento único.

    “si tú opinas lo contrario, eres un hijo del dictador o fascista”. Ya, ya. Fíjate, es más Alfredo, si hay un punto que me gusta de esa radio es que algunos de sus comunicadores – sean como sean, crítiquen a quien critiquen, y opinen como opinen – ni tan siquiera creen en Dios.

    Esto es lo que llamo yo la libertad, pero de pleno. Luego, claro que si esta emisora por aquí, que si esta emisora por allá.

    Sí, sí. Estoy contigo que sus opiniones dejan mucho que desear, es verdad. Pero están ejerciendo su derecho a la libertad de expresión. Esto es lo más bonito de todo esto.

    Luego hablas del perdón. Al menos lo dicen y cuando se expresa tan abiertamente es porque antes lo han pasado por el corazón. ¿O no? ¿Es qué lo hacen para la galeria?

    Yo creo que no, que hay detrás no ya un sentimiento, no se trata de eso, sino una actitud de cambiar. También en esto estoy de acuerdo.

    Es muy fácil criticar, y soy el primero, pero ¿Cuántos comunicadores o políticos piden disculpas cuándo se han equivocado? Pocos, digo yo, por no contar ninguno.

    Abrazos,

  10. Si yo te entiendo, Diego, sé lo que quieres decir. Pero ten en cuenta que no sólo los padres y hermanos de ese Papa murieron, y que no sólo se mata en nombre de los nazis o de los comunistas. Hay que entender que si de números hablamos, las muertes provocadas por Dios o por la idea de Dios ganan por goleada, y en muchos casos, a manos de los que dicen creer en él.
    Por otro lado, los teólogos de la Liberación también tienen derecho a la libertad de expresión, y ese Papa que citas creo que lo olvidó, por no mencionar otros grupos a los que igualmente ha contribuido a discriminar.
    Yo creo que la libertad de expresión y de opinión terminan donde están los hechos, que como tales, no son opinables ni se sujetan a tergiversaciones, suceden y punto. Si damos un paso más allá, hablamos de mentiras. Por otro lado, yo no me refería a la emisora de radio, sino a sus dueños.
    Yo no soy tan optimista como tú en cuanto a la sinceridad del perdón o de las peticiones de perdón. Me gustaría, pero el mundo, como dice el diálogo, es un lugar de horror, y no puedo creer en la bondad de quienes contribuyen a mantener ese horror.
    En cuanto al resto, nadie con puestos de responsabilidad pide perdón o reconoce sus errores; de acuerdo totalmente. ¿Cuántos lo hacemos en nuestra vida personal?
    Abrazos.

  11. Pero Diego hablas del Papa que prohibió el uso de preservativos en AFrica y provocó con ello la muerte de miles de niñas y niños que nacieron con el SIDA. Yo a eso lo llamo “UN CRIMEN”. Tengos dos amigas en ÁFrica, una trabajando, es española, y la otra es de allí. Y claro, la información que tengo es de primera mano.
    Claro que no hay películas que hablan del tema, sólo muertos que esa decisión siniestra produjo, lástima que no aprendiera nada de sus años de perseguido.

    A ver quién les pide perdón ahora a los condenados a muerte.

    Besos,

  12. Qué guión!!! Tiene una manera muy sutil de acercarse a lo literario, pero no aquello de las palabras bonitas, y todas esas chorradas; a aquello de enfrentarse inteligentemente a las cosas, volviéndola una reflexión llena de humor, sarcasmo… es una joya.

    Habías hablado de otra parte de esta película hace un tiempito: ¿me podrías refrescar la memoria?

    abrazos!!

  13. Alfredo, amigo, me encanta tu sentido del diálogo que me produce cierta envidia, de la sana. La pena es que tu sentido abierto al ejercicio de opinar escasea en este mundo.

    Me siento expuesto aquí, pero me da igual. Cómo siempre dice Entrenómada, que te leo, uno si es comprometido tiene que asumir que va a recibir por todos los lados. Sin riesgos no hay dialogo.

    Y esto es lo que me encanta de los blogs, que aquí hablamos, discutimos pero desde el respeto. ¿Ves?

    Allí fuera, en el mundo real, los políticos de m .. lo único que hacen es insultarse, venga a insultarse sin profundizar apenas en los temas. Es decir, impera el discutir por discutir, el imponer y no el convencer.

    Y a mí me encanta que me convenzan. Fíjate últimamente en otros blogs abiertos hemos hablado de este tema, el de la Iglesia, el de los dueños de la emisora de radio que tanta ‘cizaña’ da y reparte.

    Pues bien, yo he comentado desde el respeto pero ahí nadie me ha contestado. Incluso he querido perdonar a otros que les han hecho daño. Oye, y cómo un bicho raro parece que soy.

    Los blogs me encantan por aquí se puede hablar sin hacer daño a nadie, ni a sus ideas, ni a sus experiencias, ni se discute vivan con quién vivan. Allá cada cual. ¡Viva la libertad! que es el don más preciado.

    El otro día les decía a Marta y Julia, mis queridas Nómadas, que gracias a ellas había aprendido más a sosegarme y a leer más. No ya libros, sino blogs que es dónde ahora vivo.

    Bueno, anda, volviendo a entrar en materia. Me parece bien lo que dices de Juan Pablo II con respecto a la teoría de La Liberación y que expulso de la Iglesia a muchos otros teólogos.

    Por citarte ejemplos de teólogos que recriminó y que luego los volvió a acoger, como un padre acoge a un hijo pródigo. Yo alguna vez en la vida, me he sentido acogido de nuevo por mi padre, después de pulular por el desierto.

    Pues bien, a esos teólogos estos que te digo los volvió a acoger e incluso les elevó a cardenales. Te digo nombres: Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac, Yves Congar o Walter Kasper, a quien puso al frente de la acción ecuménica de la Iglesia.

    En cuanto a Leonardo Boff o Hans Küng o Lefevré, por seguir tus ejemplos, es que resulta que estos cuestionaban cuestiones dogmáticas, es decir, dogmas de Fe y con esto no se juega.

    Es como si yo, que soy profesor de teología – imaginate que lo fuera pero del Islam – a los musulmanes les digo que no que Mahoma no es profeta y que por tanto, que no rezen mirando a La Meca.

    Eso sería atentar o enjuiciar sus leyes o sus dogmas o sus creencias. No sé si me explico.

    Por tanto, Alfredo, no juguemos con palabras o con teorias que nos pueden despitar. Es decir, que un profesor de teología (que enseña a futuros sacerdotes de la Iglesia) no puede ejercer su pastoral con teorias falsas y que están fuera de contexto. Y, por esto se les aparto a Boff y a compañía. Por nada más.

    Alfredo, amigo, hablas de la credibilidad en la bondad de aquellos que promulgan el horror. Pero, ¿Qué horror? Mira, te voy a contar un secreto.

    Estuve yendo muchos veranos a África, a América, a poblados muy lejanos. Ibamos allí un grupo de gente joven. Ya sabes para ayudar y apoya a todas aquellas gentes necesitadas.

    ¿A qué no sabemos a quién querían de verdad? Pues aquellos que no sólo les dan cariño, amor, ternura y amistad. Aparte de alimentos, medicinas y todo aquello necesario. Sino a aquellos que les enseñan a pescar.

    Con esto te quiero decir, Alfredo amigo, que la Iglesia Católica hace mucho más labor de la que aquí en España se habla en los medios de comunicación.

    Es cierto que los católicos parece que somos ‘apestados’ cuando es todo lo contrario. Oye, que soy un tipo normal, que quiero a todo el mundo y a todas las cosas de esta vida. Repito, piensen como piensen, y digan lo que digan.

    Tan sólo pido, en general y no a tí, un poco de respeto. Que se vengan conmigo y así les podré enseñar lo que hacen los religiosos y religiosas, sacerdotes y gentes de bien por los demás.

    Parece que no soy de este mundo, pero precisamente porque soy del mundo quiero un mundo mejor. Aunque sólo sea por mis hijos, pero Dios, un mundo en el que haya paz y no rencor, existe la armonia y no lo contrario.

    Sólo pido un poquito de amor. ¿Sabes? querido Alfredo, a veces pienso que los bloggers tenemos que ser ejemplo para los políticos y para todos los del mundo real. Es que nosotros vivimos en realidad.

    En fin, confío en que me perdones pero necesitaba explayarme tan sólo un poquito. Ya iremos hablando.

    A mi querida Entrenómada, te leo, pero dejame descansar que estoy agotado de tanto pensar. Te quiero.

    Abrazos de la ‘Vieja de atocha’

  14. Entrenómadas, no te quito la razón porque la tienes. Eso son hechos, no sujetos a opinión ni a desmentidos. Otra cosa es establecer responsabilidades, y creo que los mandatarios, cuando opinan en voz alta, sientan cátedra y han de asumir sus errores.
    Besos.

    Malvisto, en su momento puse algunas frases de diálogo de “El declive del imperio americano”, la película antecesora de la actual. Aquí tienes el enlace.
    https://39escalones.wordpress.com/2007/10/10/dialogos-de-celuloide-el-declive-del-imperio-americano/
    Pero sin duda, son películas que merecen análisis más detenido y muchos temas de reflexión que sin duda trataremos.
    Abrazos.

    Diego, no pretendo, ni mucho menos señalarte con el dedo ni nada de eso. Pero en el asunto de la Teología de la Liberación no estamos de acuerdo. Esos teólogos “perdonados” a los que citas es porque se retractaron, no se respetó su libertad de pensamiento, sino que fueron acogidos al redil cuando renunciaron a sus ideas. En cambio, quienes han seguido en sus trece siguen perseguidos. Por otro lado, quienes no creemos en ningún dios establecemos claramente la diferencia entre la divinidad y una pseudociencia, la teología, que es creada por los hombres a su imagen y semejanza, no a la de Dios. Dices que con los dogmas de fe no se juega. Ese es precisamente el problema, el concepto de dogma, el pensamiento único y obligatorio que citabas en un comentario anterior. ¿Por qué son incuestionables los dogmas, porque unos estudios creados por el hombre han inventado ese concepto, que no es de Dios, como forma de eliminar las disensiones y la diferencia de pensamiento? El dogma de fe no es racional, no tiene en cuenta la libertad ni la subjetividad, diferentes opciones, ni el análisis ni el estudio de causas y efectos, y por tanto a quienes no somos creyentes nos parece peligroso como doctrina incapaz de evolucionar y de ajustarse a la realidad. Acusas a otras ideas de falsas, ¿por qué lo son si resultan igualmente arbitrarias que cualquier dogma de fe, instaurados, repito, no por el Dios en el que muchos creen sino por los hombres que administran política y económicamente la fe de sus semejantes? ¿es que el poder religioso tiene el monopolio de la invención?
    Por último, te digo que yo defiendo el papel social de la Iglesia porque es un hecho incuestionable y la labor que ejerce en todo el mundo en ese aspecto es encomiable (en el terreno, no en los despachos cardenalicios ni en los palacios episcopales o vaticanos); pero cuando le atribuyo una participación en el horror, me estoy refiriendo precisamente al asunto que han mencionado nuestras amigas Nómadas, a que decisiones que se fundamentan en una fe incapaz de adaptarse a la realidad pueden ocasionar indirectamente desgracias incontables a las mismas personas a las que por otro lado se pretende ayudar. Nada más.
    En cualquier caso, no es el tema del post, y por tanto, lo dejo aquí (quería aclarar los comentarios para que no surjan dudas en cuanto a la respetabilidad que todo comentarista de este blog merece). Sólo quiero añadir que un mundo mejor poco tiene que ver con los dogmas de fe (o de la política, igualmente peligrosos), sea cual sea la religión que pretenda imponerlos.
    Un abrazo

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