La tienda de los horrores: La tabla de Flandes

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Decididamente, Arturo Pérez-Reverte no tiene suerte con las adaptaciones al cine de sus novelas. Y eso que, y que conste que es una opinión muy personal emitida desde la ignorancia en cuestiones de crítica literaria, el estilo narrativo de este escritor cartagenero se ajusta bastante bien a lo que, de un tiempo a esta parte, es una constante en la literatura, el convertirla en mera recopilación de diálogos de estilo cinematográfico y en una colección de planos y secuencias, en un estilo literario el de hoy, en general, demasiado tributario de lo audiovisual, en el que la disposición de los hechos, los puntos de clímax, la sucesión de eventos tiene más de guión que de literatura. Desde luego, siendo el autor español más adaptado a la pantalla de las últimas décadas, no dice mucho en favor de dichas adaptaciones que la mejor siga siendo la primera (El maestro de esgrima, de Pedro Olea, 1992, que, dicho sea de paso, también me sigue pareciendo la mejor novela de su autor, junto a El húsar), resultando otras imperfectas o incompletas (Alatriste, La novena puerta), y otras verdaderamente ridículas, como la presente, coproducción hispanobritánica dirigida por Jim McBride, director británico que mejor hubiera hecho yéndose de misionero al Congo.

La novela de Pérez-Reverte, muy cinematográfica en cuanto a que prácticamente sólo falta poner la cámara para rodar los planos y secuencias que expone, es un entretenimiento de primera. Julia, una restauradora de arte, huérfana y protegida de un veterano anticuario del madrileño barrio de los Austrias, está restaurando una pintura flamenca del siglo XV en la que encuentra un mensaje oculto tras unas capas de pintura añadidas por el autor una vez finalizado el cuadro: “¿Quién mató al caballero?”. La disposición de los personajes en el cuadro, jugando una partida de ajedrez mientras una hermosa mujer vestida de negro observa la partida y lee un libro, sus biografías en la vida real y la muerte de uno de ellos en una emboscada, mezclada con unos misteriosos asesinatos que se están produciendo alrededor de Julia y que parecen seguir el mismo patrón que la historia que se desprende del cuadro, ponen en bandeja una efectiva historia de suspense en la que el ajedrez, la historia de Borgoña y el mundo del arte, la restauración, las subastas y las viejas tiendas de antigüedades confieren un marco más que interesante, convirtiéndose la historia en un gigantesco tablero en el que las piezas son de carne y hueso y la dama negra cobra enorme protagonismo. No es de extrañar que algún productor de cine viera en esta cinta una magnífica historia de intriga con suficientes ingredientes como para crear un taquillazo.

Pero les salió rana de una manera apabullante, tanto que seguramente esta película optaría al primer premio en un concurso de las peores adaptaciones literarias al cine de todos los tiempos, lo cual es meritorio teniendo en cuenta la cantidad de películas del cine americano que contienen el mismo problema. La acción cambia el Madrid de la novela por Barcelona, lo cual ya no es en sí lo mismo dado el protagonismo que el Museo del Prado y otras instituciones culturales de Madrid tienen en la historia central de la novela. Pero ese sería un problema menor. La cuestión es que la película, partiendo de un inicio esperanzador en cuanto a la recreación de las primeras escenas, se va diluyendo cual azucarillo en un tratamiento que traiciona el espíritu de la novela y se va por otros derroteros muy distintos. El pésimo casting, el retrato de los personajes de manera tan alejada a los que refleja el libro (el gris Muñoz, genio del ajedrez que no gusta de jugar porque le avergüenza ganar partidas a troche y moche es aquí convertido en un joven gitano, de largos cabellos rubios y nórdicos ojos azules, que viste camisas hawaianas y juega partidas simultáneas en el parque Güell de Barcelona, por ejemplo), la horrorosa banda sonora, la dilapidación de los principales elementos de suspense de la trama novelística, la eliminación de personajes clave, pero sobre todo el horrible, horripilante, trabajo de los actores (una joven Kate Beckinsale, un veteranísimo John Wood, y los intrascendentes Sinead Cusack y Paudge Behan) y la pésima caracterización de los mismos, su nula correspondencia con los perfiles creados por el escritor (realmente lo único notable del libro) hacen que esta película pueda considerarse sin duda una broma de mal gusto que todos los participantes en esto quisieran gastarle a don Arturo, como un programa de bromas de cámara oculta en el que después hubiera un primer plano de la cara del primo al que todo el mundo le ha tomado el pelo. No quiero ni imaginarme el careto que se le quedaría al padre de la historia, pero considerando el genio que tiene, imagino rayos y centellas atravesando la sala de cine y maldiciones e improperios por doquier.

Mala, malísima, un espanto entre ridículo y patético, sin duda de lo peor que ha habido en esta sección.

Acusado: Jim McBride.
Atenuante: ninguno.
Agravantes: escribió el guión ayudado por Michael Hirst y Jack Baran.
Sentencia: culpables.
Condena: ser sometidos a fusilamiento mediante lanzamiento de guisantes duros con canuto, uno de esos deportes absurdos de la Pérfida Albión, pero doloroso, muy doloroso.

32 comentarios sobre “La tienda de los horrores: La tabla de Flandes

  1. Esta no la he visto nunca, y no me llamaba mucho la atención excepto por un detalle, y espero que no me acusen de frívolo, pero me plantee verla por el mero hecho de ver a Kate Beckinsale, si es que uno tiene sus debilidades….
    Saludos afectuosos

  2. Creo que me dormí al comienzo de la peli. Tengo un problema, no me gusta el autor, me cae fatal. I m sorry.

    Kisses,

    Oye, los guisantes duros con canuto duelen, uffff, qué tal con buñuelos. Yo les castigaba con horas de plancha, en una TABLA DE PLANCHAR. Y de paso que van buen cine para aprender un poco.

  3. Iván, es un motivo como cualquier otro, y desde luego, el único permisible para que alguien tolere ver esto.
    Un abrazo.

    Entrenómadas, a mí el autor tampoco me va mucho, cuando he leído sus libros es cuando necesito una transición ligera y fácil entre libros pesados y profundos, a modo de divertimento y para desengrasar. No me extraña que te durmieras, e imagino que tendrías pesadillas…
    Por eso, por eso, porque duelen, aunque lo de La Tabla de Planchar, no me parece nada mal.

    Besos.

  4. No he leído nada de Pérez-Reverte ni he visto ninguna de esas películas. Bueno, creo que un cacho de la del profe de esgrima en la tele. En fin, que quizá no debería decir nada, pero ya que tengo un recuadrito… Opino humildemente que son todos productos que se lanzan con demasiado ruido para tan pocas nueces. Y me pasmo: ¿qué hacía mi querido McBride metido en ese lío?

  5. ¿No te parece, Noe, que hubiera estado mejor en el Congo? Es un resultado tan alejado de lo que suele hacer… Tienes razón, pero con Pérez-Reverte ha sido un deterioro progresivo. No empezó mal, los primeros libros son potables, algunos incluso decentes y un par buenos. Y luego, vulgaridad y más de lo mismo. Creo que ha ido empeorando a medida que se lo ha ido creyendo…

  6. Debo admitir,mi querido amigo,que para empezar no me entusiasma mucho la obra de Pérez-Reverte,como tampoco las películas basadas en sus novelas.Si quiero entrar en fuego,en territorio comanche,todavía me aventuro con gran placer en Conrad,Stevenson,London,Kipling,etc.Si quiero cine de dieciocho kilátes veo El hombre que quiso reinar de Huston,eso si que és pasión por narrar.Veo cualquier película del gran David Lean,todo un espectáculo de reflexión y mordacidad,en fin,eso que suelen llamar;sustancia.
    Un abrazo.

  7. Seguro que has visto La hija de Ryan de David Lean.Sinceramente me parece una obra maestra,o Pasaje a la India.Lawrence de Arabia.Lean murió mientras planeaba una película basada en la obra de Nostromo de Conrad.Dejó escrito unas pocas páginas sobre lo que sería su nueva obra,y amigo,tiene más valor que todo lo escrito por Pérez-Reverte.
    Un abrazo y ahora sí que me voy.

  8. Bueno, pues yo reconozco que no me disgusta Reverte: alguna de sus novelas salvó noches muy duras hace tiempo. Resultan una buena forma de evadirse, al menos para mí.
    Eso sí, no he visto ninguna de sus adaptaciones (tienes razón, lees sus novelas y las estás “viendo”, no me extrañaría que lo hciciese a propósito) y tampoco tengo intención, la verdad.
    De todas formas me parece que aquí se han cometido fallos de principiante ¿no?..o de soberbios…o quizá es esa complacencia que tienen los ingleses hacia nosotros y que presupone que van a mejorar cualquier cosa que salga de aquí..vete a saber.
    Bien pues por el canuto con guisantes…que los garbanzos costaría más lanzarlos.
    Besos findesemaneros.

  9. Veo que te entusiasma Lean, Francisco. Imperdonable que no hayamos hablado de él aún en este blog. Tomo nota.
    No te vayas muy lejos. Un abrazo.

    LaMima, lo dicho, buena evasión, algo de cultura y emoción. No es mala receta, pero me gustaron sus dos o tres primeros libros. Luego, es otra cosa. Creo que la visualización en sus libros no es que sea a propósito, sino que es su estilo, que no sabe hacerlo de otro modo. En cuanto a los ingleses, creo que en este caso nos partimos las culpas a medias.
    Menudo canuto haría falta para los garbanzos…
    Besos.

  10. Como lector apasionado del libro me sentí completamente defraudado con la película. Estoy completamente de acuerdo con todo lo dicho en el comentario de la peli, que sin duda es una de las peores adapticiones que habré visto. Curiosamente el otro día J.S.Noriega en una clase sobre las adaptaciones literarias también se quedo bien ancho con Reverte, diciendo que Revertes habrá siempre. Ahora y en el 2050. Es decir, que su literatura es como esa películas de quema rápida en cartelera que llegan desde EEUU. Y si lo dice Noriega…algo de cierto tendrá ¿no?
    Un saludo!

  11. Ocupa merecedidamente un espacio en la tienda de los horrores. Recuerdo haber leido el libro y haberme dejado buen sabor de boca. Sin embargo, la adaptación es un truño con todas las letras.
    Un abrazo

  12. Le tengo un poco de manía a Pérez-Reverte y no he leído nada suyo. De las películas adaptadas de sus novelas sólo vi Alatriste y no me gustó.
    Es muy difícil adaptar libros para el cine, hay que tener muy buenos guionistas. Yo soy partidaria de no ver películas sobre libros que haya leído porque siempre te decepcionan.
    Besos.

  13. confieso el mismo pecado, la vi más por la actriz que otra cosa… no conocía el libro así que quizá no me defraudó mucho porque no esperaba algo en concreto… creo que Lucía tiene bastante razón sobre la adaptación de libros, y creo que las adaptaciones casi siempre nos decepcionan (aunque a mí la adaptación de “El perfume” me ha gustado) porque entre otras cosas de alguna manera al leer ya rodamos nosotros mismos la película, y además la mayoría de adaptaciones son muy aligeradas y superficiales, se pierden muchos matices, y cuando se pierden los matices al final se va perdiendo la esencia y no queda más que el nombre… Un abrazo.

  14. Nacho, si lo dice Noriega, va a misa más que si lo dice la COPE. Un abrazo.

    Valentín, a mucha gente le gusta el libro; yo se lo presté a dos personas y me lo devolvieron sin terminar. Abrazos.

    Lucía, siempre es decir mucho. Casi siempre, tienes razón. Y en lo demás también. La verdad es que siempre tienes razón.
    Besos.

    Samuel, es un tema sempiterno, el tema de los dos lenguajes distintos, etc. Yo soy muy estricto en estas cuestiones. Creo que para adaptar algo mal o a medias, mejor no hacerlo. Y si una película tiene un título y unos personajes de un libro, no puede contar cosas diferentes ni añadir ni cortar; si va a ser así, que pongan un rotulito de “inspirado en”, que le cambien el nombre y los personajes, y todos contentos. ¿No te parece?
    Un abrazo.

    Fernando, cuidado con los cuartos oscuros; que no haya luz no quiere decir que no haya nadie… Mejor las mandamos a noviembre.
    Abrazos.

  15. Yo debo reconocer que soy de la opinión que mejor separo los medios, es decir, jamás comparo una película con un libro, quiero decir, valoro una obra en función del medio del cual se trata, nunca he sido muy partidario de la típica frase de “el libro estaba mejor”, es más, me suele irritar un poco, porque se abusa demasiado, todo el mundo lo dice, cuando al ser medios distintos, creo que no pueden compararse. La descripción detallada de un libro no puede compararse en profundidad (casi nunca) con el cine, pero en cambio la capacidad visual otro medio no lo tiene.
    No soy partidario de comparar medios, aunque en este caso, la película me han comentado ya antes que es bastante mala, así que ni libro, ni tan siquiera prospecto farmaceutico podria haber adaptado.
    Saludos

  16. Tienes mucha razón, Iván, en cuanto a evaluar la calidad. Pero yo, y creo que mucha gente como yo, espera que cuando una película se llama Anna Karenina, te cuente la historia de Anna Karenina, y no otra, puesto que el personaje es el que es porque le pasa lo que le pasa, y cualquier alteración o falta de rigor en el tratamiento se lo carga todo. Por eso hay tan pocas buenas adaptaciones literarias de grandes obras a la pantalla, porque en aras del uso de otro lenguaje, termina pervirtiendo el sentido de lo que se cuenta. Por eso yo prefiero el “inspirado en” y luego que el director llame como quiera y ponga los aditivos que quiera, eso sí sin relación directa con la fuente original simplemente por el ánimo de respetar la obra.
    Pero en cuanto a evaluaciones y comparaciones, das en el clavo.
    Un abrazo.

  17. Iván, “María Antonieta”, para gustos. Y excede, con mucho, el concepto de licencia, de verdad. No me desagrada especialmente, pero desde luego, supone pasar por la batidora a Luis XVI y compañía.
    En el tema de la adaptación literaria al cine y la necesidad de fidelidad o no, siempre pongo el mismo ejemplo: ¿qué pasaría si en una adaptación a la pantalla de la vida de Cristo éste no fuera crucificado sino ahorcado, si en vez de hacer milagros cantara canciones, si en vez de ser hijo de José y María sus padres se llamaran Judas y Sigrith? No sería lo mismo. ¿Qué diferencia hay entre La Biblia y cualquier otra historia?
    Saludos

  18. Si, está claro que cuando se adapta una historia hay una serie de elementos a seguir, y no sería la primera ni la última que eso no es así, cambiando cosas de manera denigrante, como bien comentas, yo más bien me referia a condensar en dos horas de metraje historias que quizás daban para mucho más, pero claro, por supuesto, no cambiar los hechos en si mismos. Interesante debate.
    Saludos afectuosos

  19. Casualmente ayer, domingo 2 de diciembre, en un programa sobre literatura que dan los domingos a eso de las nueve de la noche en La 2, apareció Reverte para presentar una novela histórica nueva, sobre el dos de mayo en Madrid. Al parecer, cuatro días después de salir a la venta, ya está en las listas de best-sellers. El programa en cuestión se llama Página 2 y no está mal. Incluso tiene un apartado dedicado a pelis basadas en obras literarias.

  20. Sí, lo vi, Noe, pero de Reverte ya he decidido no leer nada más. Para este tipo de libros he decidido pasarme a la fuente original: “Del 19 de marzo al 2 de mayo”, de don Benito Pérez Galdós, que para estas cosas de la novela histórica nacional no hay quien le supere. El programa está bien, muy dinámico, nada que ver con los tochazos de programas de libros de siempre.

  21. El libro me gustó, pero la película empecé a verla por encima, a saltos de Güindous Media Player, y la verdad es que me espantó ver aquello. No se parecía en nada al libro. Además, no creo que sea tan difícil para un profesional del cine ambientar, al menos, la historia tal como la relata el libro.

    Por supuesto que no la vi, ni la veré.

    Un saludo.

  22. Hiciste muy bien, Quevedillo. Es realmente espantosa, lamentable y las patadas al libro son constantes. En un concurso de peores adaptaciones como mínimo tendría un áccesit.
    Saludos.

  23. Me gustaron mucho las novelas El Club Dumas y La Tabla de Flandes, y ciertamente no puedo hablar con propiedad porque no he visto las películas pero el Holliwood Comercial actual no puede rodar estas películas porque por un lado no puede recoger el sabor autóctono conocido por nosotros y por otro lado se necesita otra forma distinta, más realista, de concebir los personajes (¡Un protagonista feo,por favor, más parecido a un Colombo calvo, que es como yo me imginé el prota del Club Dumas), y se necesita otro ritmo y no la acción a la que nos tiene acostumbrados, se necesita sutileza y psicología para mostrar el encanto de los personajes y mostrarlos con el caracter local, de aquí, que tienen en las novelas, ejemplo, el malo de la Tabla de Flandes, y también mostrar esos guiños que tienen las novelas de Reverte a la Historia y a las Artes, y a las Bibliotecas y a todo un universo que supongo es muy dificil encajar en 2 horas…¿es que aquí no sabemos hacerlo o qué?… ¡y si es mucho material para un filme pues se hace una miniserie!
    en fín, que no me disgusta Reverte pese a su malgenio, en cierto modo es como tú, 39: en sus artículos del Semanal dice lo que piensa sin ceñirse a lo políticamente correcto, y muchas veces coincide con lo que yo y la mayoría de la gente pensamos y no nos atravemos a denunciar: como en el artículo de esta semana.

  24. Bueno, Carlos, yo tengo sentimientos ambivalentes con respecto a Pérez-Reverte. Sus libros son ya casi guiones, todos están documentalmente muy trabajados y son muy personales (quiero decir, que tira mucho de experiencia y memoria propia a la hora de dotar de rasgos a sus personajes), pero no sé, las historias, a veces… Como entretenimiento son inmejorables, pero de ahí a hacerlo académico nada menos… Y en cuanto al carácter y a sus artículos (no sé cómo tomarme esa comparación entre él y yo…), yo hay veces que comparto esa sensación tuya y otras que me toca bastante las narices. Pero para eso está, supongo. Es un tipo que, sin gustarme, no me apasiona, que, a pesar de algunas reservas, no me cae mal, que, aun en desacuerdo, me parece respetable porque siempre argumenta y busca sus razones en los libros y en la historia, que es algo que hoy nadie, repito, nadie, hace.
    En cuanto a esta película, en realidad es europea, hispanobritánica, si no recuerdo mal, así que, por una vez, Hollywood no tiene la culpa.

  25. Ah!… Pues siento haber metido la pata. Ya veo que La Novena Puerta-Club Dumas también es una coproducción europea y americana. O sea que en europa nos contagiamos de los modos hollywodienses y aún encima lo hacemos peor…¡pues tenemos delito! Mis disculpas a Hollywood.
    Oye, y la comparación con Reverte tomátela a bien, que yo me refería a que los dos tenéis pocos pelos en la lengua, naturalmente no quería decir que siempre opinéis lo mismo.

  26. Por supuesto, Carlos, me la tomo a bien. Si no…
    En realidad lo peor del cine europeo es cuando se pone a imitar los modos y maneras americanos, se olvida de contar sus historias a su manera y a su ritmo, se empecina en triunfar en América dándoles lo mismo que hacen allí y, generalmente, peor hecho. Dicho lo cual, los americanos fallan en lo mismo a la inversa.

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