Melodía de seducción (Sea of love): thriller erótico-policiaco por excelencia

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Filmar una película de género plantea muchos inconvenientes. El principal de ellos es el tópico, la idea repetida, los clichés inamovibles de cada género cinematográfico que están presentes en sus diversas formas y variaciones en cada una de las películas que se corresponden a un determinado grupo, y cuya presencia ineludible suele tener efectos perniciosos para el conjunto final de la película, tales como una excesiva facilidad para el espectador de establecer predicciones acertadas acerca de lo que va a ocurrir en la pantalla, con lo que se atenúa o elimina incluso el elemento sorpresa, si no la propia tensión dramática, cuando no llevan directamente al hartazgo ante la excesiva repetición de temas, situaciones, escenas y conflictos que se desarrollan de manera análoga, se tratan desde un mismo punto de vista, y a los que se da una conclusión semejante en películas que en principio no tendrían nada que ver por el largo tiempo transcurrido entre ellas o por sus distintos lugares de procedencia. Una lista de los tópicos de género más repetidos incluiría sin duda alguno de los siguientes: el policía medio alcohólico, divorciado, con una niña pequeña, cuyo compañero es asesinado; el soldado de Vietnam que tiene la ocurrencia de enseñar una fotografía de Nancy, la novia que le espera en Wichita, y que por lo tanto es el primero en morir a manos de los Charlies; la joven semidesnuda que en una casa encantada sale del dormitorio porque oye ruidos extraños que corresponden al asesino que va a degollarla; la niña fea y torpe que está enamorada del capitán del equipo de football, que a su vez sale con la jefe de animadoras del instituto; el oficial de policía burócrata que siempre intenta suspender del servicio al protagonista… (la lista es larga, cualquier lector está invitado a aumentarla). Sea of love, Melodía de seducción (1989), es un efectivo thriller policial que, a pesar de ahondar en los tópicos del género policiaco, sale más que airoso.

Tres años antes de que el holandés Paul Verhoeven fuera erigido con Instinto Básico y el cruce de piernas de Sharon Stone como renovador del thriller erótico-policial (tras Lawrence Kasdan y su Fuego en el cuerpo de unos cuantos años atrás), subgénero en el que confluyen una trama criminal y la tensión sexual (resuelta o no) entre el investigador protagonista y la principal sospechosa del delito, el intrascendente Harold Becker (que luego intentó repetir receta con la inapetente Sean Young en Impulso sensual y cuyos éxitos más destacados han sido City Hall, la sombra de la corrupción y Mercury Rising, con sus actores favoritos Al Pacino y Alec Baldwin, respectivamente) logró su mejor trabajo con esta película de intriga que cumple paso a paso todo lo que se espera de ella, y que sin embargo, supera los niveles habituales de calidad de este tipo de productos un tanto frecuentes y repetitivos. Al Pacino interpreta con su solvencia habitual a Frank Keller, inspector de la brigada de homicidos de Nueva York, bebedor y a punto de retirarse (nuevo tópico), quien, junto a su compañero Sherman (estupendo John Goodman), comienza a investigar una serie de muertes que se están produciendo y que parecen contener un móvil sexual. Los asesinados son invariablemente hombres, cuyos cadáveres siempre aparecen desnudos en una cama deshecha y con un disparo en la nuca. Indudablemente, el asesino es la misma persona, como así indica el modus operandi, las pruebas de balística, que determinan que los disparos proceden de la misma arma, y la marca que, como buen asesino en serie, ha dejado (otro tópico): un disco de vinilo de 33 revoluciones donde suena el éxito de los sesenta Sea of love, interpretado en este caso por The honeydripppers (con Robert Plant a la cabeza en una versión de 1984, y que puede recordarse en el siguiente vídeo, aun con la mala calidad de imagen y todavía mayor cursilería de lo que muestra).

La cuestión es que las pistas parecen apuntar a una mujer con la que las víctimas habrían mantenido algún tipo de relación sexual y que mediante los asesinatos cumple una especie de ritual o venganza (más tópicos). La investigación preliminar establece pronto una conexión: todas las víctimas habían acudido en busca de compañía femenina a la sección de contactos de una conocida revista. El paso siguiente parece sencillo, la vieja (y tópica) teoría del cebo: se trata de poner un anuncio y dejar que la presunta asesina se presente sola, detenerla, y santas pascuas. Lo que no sabe Frank es que quien se va a presentar ante él es la perturbadora y sensual Helen (una magnífica Ellen Barkin, en uno de los mejores papeles de su, no demasiado extensa, pero sí sólida trayectoria). Frank queda subyugado por la fuerza y el atractivo de Helen, y no puede evitar que su atracción por ella le haga saltarse los límites éticos de su profesión. La apasionada relación que inicia con la mujer empieza a presionar a Frank cuando todos los indicios apuntan a que Helen es la mujer que andan buscando, con lo que se sirve un drama de interés doble, perfectamente encadenado y que, si bien un tanto tópico, está desarrollado muy correctamente y con absoluta fidelidad al carácter respectivo los personajes: por un lado, la identidad de la presunta asesina, por otro, el futuro de la relación entre ambos, de manera que de la culpabilidad o inocencia de Helen depende también su futuro como pareja, aunque la mera sospecha puede ser un detonante aún peor de la ruptura, en cuanto a que puede considerarse una traición a la confianza afectiva de la pareja, doble drama que, insistimos, no pervierte en ningún momento lo que se nos ha contado de cada personaje previamente ni utiliza giros efectistas de guión en cuanto a la presentación de los acontecimientos ni en la búsqueda constante de sorprender al espectador. Helen es una mujer decidida, ardiente, madura, que sabe lo que busca, a la que no le importa arriesgarse ni dejar cosas atrás si algo va mal. Frank, en cambio, es más caótico, se deja llevar por las impresiones (lo cual no es buena cosa para un policía), es impulsivo y violento. Y ese efectismo en el que se cae demasiado a menudo en el género, esta película lo elude gracias a que siempre vemos a Helen a través de los ojos de Frank, es decir, que no aparecen imágenes equívocas y tendenciosas de ella que puedan inducir al espectador a considerarla culpable o inocente aparte de lo que Frank ve por sí mismo (y que sirve para que nosotros entremos en la historia), sino que siempre es el punto de vista de Frank el que nos habla de ella, tanto cuando la conocemos, como cuando comprobamos su ardiente naturaleza, y sobre todo cuando empezamos a dudar de su culpablidad o inocencia. Lo que se nos muestra es lo que se le muestra a Frank, y por tanto el espectador sufre sus mismas dudas, y comparte sus mismos deseos una vez que los crímenes son esclarecidos, de tal manera que, si bien puede acusarse a la película de ofrecernos sólo una parte de la historia o el drama enfocado desde un único punto de vista (herramienta legítima y efectiva para mantener viva la intriga), en ningún momento pervierte el sentido de la misma ni busca despistar gratuitamente al espectador en aras de desarmarlo con un final inesperado.

Pero Becker además logra su mejor trabajo de dirección tanto en el ritmo narrativo (la película dura casi dos horas pero apenas posee momentos de transición) como en la elección de localizaciones, mostrándonos un Nueva York muy cinematográfico pero muy diferente al que estamos acostumbrados en otros cineastas (como Woody Allen, por ejemplo) y también en las secuencias de interiores, especialmente en las tórridas escenas de sexo (véase foto superior, con Pacino con la pistola preparada), rodadas con un gusto exquisito y en las que Ellen Barkin da un recital de cómo una actriz ha de moverse. La película, además de contar con una intriga que mueve a un interés creciente, contiene una banda sonora excepcional compuesta por Trevor Jones, una fotografía espléndida en la mejor tradición del cine negro norteamericano, y un trabajo, tanto de los actores protagonistas como el del secundario Goodman, excepcionales. Pacino está estupendo, pero la película sin duda se la lleva de calle Ellen Barkin, con una interpretación a medio camino entre la femme fatale clásica y el look ochentero algo macarra, sensual, con carácter, con un físico imponente, misterioso e inquietante, cuyo rostro, no precisamente una belleza convencional, sin embargo logra dotar a su personaje de ese aire de misterio, de mujer con pasado, de persona que arrastra una historia consigo propia de cualquier protagonista de lo más dorado del género negro, a la vez que hace un magistral derroche de registros gestuales que enriquecen su interpretación. En este aspecto, su actuación en la escena final de la película, donde pasa del rechazo más absoluto ante la aparición de Frank, de un escepticismo marcado en la cara, a la concesión, a la rendición en forma de sonrisa, sólo con una sonrisa y una mirada que encierra la cesión final al amor y la pasión, a la incertidumbre de un futuro, es ejemplar, pero Barkin despliega tanto talento que su mera presencia en un plano logra elevar su calidad.

Quien desee contemplar una buena película de cine negro con toques eróticos, con personajes sólidos, creíbles, en una historia madura, verosímil, interesante y con una intriga bien resuelta, no debe perderse esta cinta de Harold Becker. Otras de este estilo son perfectamente olvidables, ésta engancha.

20 comentarios sobre “Melodía de seducción (Sea of love): thriller erótico-policiaco por excelencia

  1. Buenos días Alfredo.Estoy en el curro y todavía con legañas en los ojos.
    Totalmente de acuerdo.Y como siempre un acierto de post.Me encantan todas estas películas.Por cierto,¡La que liaron Chandler y Wilder! ¡Fue toda una Perdición para todos nosotros,los amantes del cine!
    Un abrazo somnoliento.

  2. Tengo predilección por el cine (y la literatura, y la pintura, etc.) erótico (como ‘El portero’), y de igual manera me fascina la novela negra, en este caso se conjuntan las dos cosas: erótico-policial, así que para mi esta sería una película muy disfrutable, y más después de leer tu reseña que la salva totalmente de todo lo que apuntas a veces sucede en este tipo de cintas. Mañana r3egreso a ver el video, ahora me voy a dormir que ya son casi las 2 y media de la mañana y estoy cansada, fue un día ajetreado.

    Un abrazo para ti

  3. Pues mira, a mí esta peli no me dejo huella, sí, me gustó pero nada más. Quizá porque me parece que están los dos muy exageraditos, que es lo que a veces le pasa al gran Alpacino, sobreactúa en mi opinión, otras es grandioso.
    El otro día vi su “Looking for Richard” que es el resultado de su pasión por Ricardo III, me encantó.
    Bueno, que me voy del tema. Me encanta el genero de la novela negra, el cine, intentaré ver otra vez la peli. La parte erótica ni fu ni fa… no le vi tensión.

    Besos de seducción

  4. ¡Aaaaaahhhhh, el video! Alfred, por favor, casi se me espachurran las pocas neuronas que me dejan sanas mi no muy buen estado físico de hoy… Memorable. Me lo voy a quedar para el museo de los horrores que tenemos en el curro.

    Bueno, en serio. Me gusta mucho el cine negro; y creo el más atractivo siempre es que que incluye la tensión sentimental y sexual entre poli y chica. Intriga, misterio, cierto temor y sexo casan perfectamente en nuestras mentes aventureras. Al Pacino me gusta mucho; no sé muy bien por qué. Y Ellen Barkin también me suele parecer. No la recuerdo bien, pero sé que la película la he visto (soy un desastre en cuanto a memorizar argumentos literarios y películas), y sé que me lo pasé bien viéndola. Y no te digo nada más, porque la tos petarda y la impresión del video casi ni me dejan.
    Besos virtuales (para no pegar nada)

  5. Francisco, la liaron como sólo pueden liarla los más grandes… y además del lío salió una obra maestra, ¿qué más se puede pedir? Cine con leyenda incorporada…
    Un abrazo.

    Magda, felices sueños… Deja el vídeo, puedes dejarlo, temo por tu salud mental si te expones a él mucho rato.
    Un abrazo.

    Entrenómadas, a mí Pacino me resultó indigesto en “Heat”, no pude con él. Barkin está estupenda.
    Besos.

    Luisa, cuídate esa salud, que sólo tienes una. Sí, el vídeo es lo que hay, no es una canción que abunde por ahí (me caí al suelo cuando lo puse; pensé que rompería el hilo narrativo de la entrada, pero no pude resistirme a tanta casposidad).
    Que te mejores. Besicos.

  6. Jaja, me hace mucha gracia eso de “thriller erótico-policíaco”, como un género más… ¡¡es cierto!!

    por cierto, genial tu comentario sobre las terceras personas… si me acuerdo, lo transcribo mañana.

    Muak.

  7. Ana M., últimamente es un género en toda regla: “Instinto básico”, “Melodía de seducción”, “Jade”, “Juegos salvajes”, etc., unos mejores y otros peores, pero todos con la misma intención, multiplicar las “tensiones”.
    Es que cuando me pongo las gafas de comentar…
    Besos

  8. Alfredo, amigo, has dado en el clavo en el guión, en tu sentido proporcional del argumento, director y – sobre todooo – en la descripción sociopsicológica de los personajes en este maravilloso thriller (erótico policial) o lo que sea.

    Al Pacino, es uno de mis favoritos y grandes del cine. Junto con Jack Nickolson y el otro Jack, Hackman. Ah, también Robert de Niro. Me encantan. Hay más, pero estos son los que siempre me encandilan y me ‘mueven’ de la butaca.

    Esta película es una de mis preferidas, no ya por la escenita erótica, que como Entrenómadas ni fu ni fá, bueno algo hay. Pero sobre todo me encanta la actriz Helen Barkin.

    Me enamore de ella y desde esta película soy un fiel seguidor suya. Aunque no es guapa de cara, tú lo dices, es muy atractiva.

    Un abrazo, amigo y gracias por recordar …

  9. Diego, supongo que te refieres a Gene Hackman. No te apures, sus amigos le llaman Jack, no sabía yo que te codeabas con estrellas…
    Ellen Barkin es un cañón, nada de clasicismo, puramente macarra, pero con estilo.
    Un abrazo.

  10. Pues regreso a ver el video y sí, ahora nos parece cursi, pero sinceramente creo que es injusto calificarlo de esta forma: primero, porque suena un éxito de los 60′ que es precioso, dulzón, romántico, bobalicón, sí, pero así era la época y creo que si las cosas en esta época las ubicamos en su momento histórico las comprendemos mucho más. A mi sí me gustó el video, con todo y sus “cosillas”. Si vemos ahora la de ‘Fiebre del sábado por la noche’, con Trabolta, quizá nos parezca cursi, pero insisto en que sería bueno transportarse a esos años y con películas comerciales (porque en esos años las había excelentes).

    En fin, el video es simpático, digamos.

  11. ESta debi haberla visto en la vida pasada. Se me hace como estas lindas piezas que uno suele ver en los museos: un cañón, digamos, le enseñan a uno el mecanismo, la zona de destrucción, y la potente imagen nostálgica que eso causa ahora. Esta la vi antes de nacer.
    Eso sí, esta mujer me parece bien guapa: yo no sé si es su nariz, o cierto aire… atractiva.

    Alfredo, compa: espero con ansia cada vez mayor una entradita sobre INTE MOOD FOR LOVE. Me parece estar viviéndola en carne propia.

    .
    abrazos,

  12. Magda, estoy muy de acuerdo contigo, pero el vídeo no es de los sesenta, sino de 1984. Es un poco pasteloso, eso pase, pero el tipo en bañador con el traje colgando de la percha…. ¿no te parece cutre?
    Me quedo con lo de ‘simpático’.
    Abrazos.

    Malvisto, cuenta con la entrada de Wong Kar-Wai para, no la semana que viene, sino la siguiente (del 17 al 23). Prometido.
    Abrazos.

    Diego, llen Barkin es otra actriz desaprovechada por la falta de papeles intersantes para mujeres.
    Un abrazo.

  13. Pues yo, esta sugerencia no la he visto… y la tengo como prioridad… así que pondré al burro por la noche a ver si mañana me da una sorpresa y la tengo a punto, que tengo ganas de ver a Al Pacino en esta historia.

    Un abrazo

  14. Recuerdo esta película. Me gustó. Creo que desde entonces incluí a John Goodman entre mis actores favoritos (creo que es un autor desaprovechado). Y Ellen Barkin no ha vuelto a hacer nada que se le parezca, ni por asomo. Una pena. La escena del supermercado… turbadora.
    Muy acertado tu comentario.
    Saludos.

  15. Miguel, tienes mucha razón con Goodman. Lamentablemente, en una cinematografía tan timorata como la americana no ha tenido ni tendrá oportunidad de lucirse en algún papel dramático con cierto protagonismo más allá del acompañamiento. Quizá la excepción son sus papeles con los hermanos Coen, ahí siempre está superior.
    Lo de Ellen Barkin es una pena; hace poco se ha unido a la recua de “Ocean’s 13”, y poquito más en los últimos tiempos.
    Gracias, saludos cordiales.

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