Rouben Mamoulian, maestro incomprendido

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Se cumplen veinte años de la muerte de Rouben Mamoulian, cineasta norteamericano de origen georgiano (pero no de la Georgia del Viejo Sur de los Estados Unidos de Norteamérica del Norte, sino de la Vieja Georgia del Cáucaso, de Tiblisi, en concreto). De una formación académica e intelectual envidiable adquirida en sus continuos viajes de juventud a Moscú, París o Londres, comenzó su carrera como director de teatro, dirigiendo incluso una compañía en su ciudad natal con la que siguió las enseñanzas y principios del método Stanislavski.

Llegado a Estados Unidos en 1923, tuvo tiempo de participar y de aportar nuevas ideas al naciente cine sonoro, sobre todo con innovaciones técnicas en cuanto a los movimientos de cámara y narrativo-dramáticas gracias a su utilización de los diálogos en contrapunto. Quizá algo inconstante, no quiso abandonar del todo su ocupación de director teatral (que alternó con la dirección de películas hasta bien entrada la década de los sesenta), lo cual contribuyó a cierto descuido o relajación en la configuración de una verdadera trayectoria personal y autónoma como director de cine, ya que el conjunto de su obra está repleta de remakes, adaptaciones teatrales o películas cuyos cánones narrativos se limitan al mero teatro filmado. Su debut, alabadísimo y novedoso por el empleo de la cámara subjetiva fue la gran Applause (1929), pero fue en el cine de género donde realmente explotó todas sus cualidades, el cine policíaco con City streets (1931), el cine de terror con la que sigue siendo hasta hoy la mejor versión de Dr. Jekyll y Mr. Hyde (con permiso de la de Victor Fleming con Spencer Tracy como protagonista), titulada en castellano El hombre y el monstruo (1932), la comedia alocada con Love me tonight, del mismo año, el género histórico con La reina Cristina de Suecia, con Greta Garbo (1933), el cine de aventuras con Desperado (1936) o La marca del Zorro (1940), y sobre todo, con la adaptación de Sangre y arena (1941), la novela del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (que sigue siendo el autor español más adaptado por el cine de Hollywood) y la adaptación musical de Ninotchka, la célebre cinta de Lubitsch, protagonizada por la bailarina de interminables piernas Cyd Charisse y titulada La bella de Moscú (1957).

Firmemente defensor de la independencia creadora del director en un ambiente, el de Hollywood, totalmente inapropiado para semejante conducta, entró pronto en conflictos reiterados y permanentes con el estamento monetario de la industria norteamericana, lo que le ocasionó ser despedido de los rodajes de Laura, Porgy and Bess (finalizadas por Otto Preminger, en el primer caso, logrando una auténtica obra maestra) o de la monumental y épica Cleopatra (terminada por Joseph L. Mankiewicz, favorito de este blog).

De resultados estéticos impecables, con acertadas elecciones en cuanto vestimentas y decorados, resultó ser también un gran director de actores, incluso de estrellas de la talla de Greta Garbo o Marlene Dietrich. Pero su gran contribución al arte del cine, por la que es recordado y sigue siendo un cineasta influyente muchas décadas después de su temprana retirada fue su original y poética forma de rodar en technicolor, que ha marcado la forma de entender el cine desde entonces, ya que a él se debe la realización de la primera película íntegramente en color de la Historia del cine, La feria de la vanidad (Becky Sharp, 1935).

16 comentarios sobre “Rouben Mamoulian, maestro incomprendido

  1. Recuerdo con especial cariño “el hombre y el monstruo” y “la marca del zorro” , entonces si que se hacia verdaderamente cine de género de calidad, y recuerdo ver alguna más de Mamoulian hace muchos años, aunque ahora no me viene a la mente, en cualquier caso, un gran director, ya me gustaría ver a mi en el cine actual directores que en aquella época no estaban tan considerados traslados al cine actual, probablemente otro gallo cantaría y todos saldriamos ganando.
    Estupenda reseña. Por cierto, este mes de diciembre se cumple el 30 aniversario del fallecimiento de otro grande, bueno, más que grande inmenso, director. Me veo en la obligación moral de homenajearlo en mi blog. Te animo a hacer lo mismo, aunque dada la trayectoria del blog seguro que no se hubiera pasado por alto.
    Saludos!

  2. Cacho de Pan, desde luego, otro damnificado de la mala memoria del cine… Apunto Mr. Brooks para la Tienda de los Horrores.
    Saludos.

    Iván, llevo una temporada de necrológicas bastante importante, y decidí que no haría ninguna más por el momento… Aunque, seguramente, en este caso no podré resistirme.
    El cine de género siempre es calificado de serie B, y directores como Mamoulian demostraron que siguiendo los cánones del género se podían hacer grandes trabajos.
    Un abrazo.

  3. Entrenómadas, muchas gracias, es otro damnificado, pero entre los críticos, sobre todo los de cierta edad, tiene un buen nombre.
    Buen finde. Besos.

    Malvisto, pues nada, nada, a hacerlos…
    Abrazos.

    Lucía, no sé si me lo preguntas por el valor de la película (agradable, discreta, amable, pero tampoco da para mucho más) o por la historia truculenta de lo sucedido a la directora. En cualquier caso, bien para pasar el rato, y muy bien algunos de los actores.
    Besos.

    Diego, ¿otro viaje? No paras. Échale un ojo a alguna peli de Mamoulian, de verdad.
    Un abrazo.

  4. me alegra que coincidamos en lo de hacer justicia con cineastas que no son lo bastante conocidos y valorados… para ejemplo de conocido y poco valorado durante mucho tiempo el maestro Hitchcock, tu, nuestro admirado Hitchcock… a ver si puedo encontrar cosas de Mamoulian, de quien sabía sobre todo lo independiente que era, eso siempre se paga caro… Un saludo

  5. Te lo comentaba por todo un poco. Me da pena que vaya a pasar desapercibida para el público español. Me pareció que Keri Russell lo hacía muy bien, por lo menos mejor que en Felicity que no me gustaba nada.
    Besos.

  6. Samuel, seguro que encuentras algo, pero yo te recomiendo especialmente “El hombre y el monstruo”, magnífica. Seguiremos recuperando nombres olvidados.
    Saludos.

    Lucía, tienes razón, ha pasado, o está pasando, desapercibida, y en realidad, sin ser gran cosa sí se superior a la media de lo que nos suele llegar. Esta vez ni la etiqueta de Sundance la ha ayudado, e imagino que la muerte truculenta de la directora no ha querido utilizarse como baza comercial, con buen criterio. Y Keri Russell creo que está estupenda.
    Besos.

  7. Me gusta tanto el cine que incluso de las malas películas encuentro cosas maravillosas. No es el caso de Mamoulian,porque me gusta.Por ejemplo,también me gusta mucho las películas olvidadas de Gregory LaCava,que dirigía sus filmes en estado de embriaguez.Siempre llevaba una botella de whiski en un bolsillo de su gabardina.Como dice Lucía,personajes de carne y hueso.
    Un abrazo.

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