La tienda de los horrores – Waterworld

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Pues no, no es el barco que España va a presentar a la próxima Copa del América (aunque podría), infame evento (presuntamente deportivo) para yuppies con el que nos han dado la chapa este año y cuya próxima edición, a celebrar de nuevo en aguas del Mediterráneo español, ha sido afortunadamente retrasada, esperemos que para siempre jamás. Es el catamarán de contrachapado, aglomerado y piel de bovino que Kevin Costner pilotaba en Waterworld, la patética cinta con la que Costner intentaba recuperarse de sus últimos fracasos (la interesante La guerra, en la que hacía un papel secundario, y sobre todo, la decepcionante Wyatt Earp) tras la exitosa Bailando con lobos, que le colocó en lo más alto con una película defensora del punto de vista de los indios de Norteamérica frente a la colonización, justo antes de participar comercialmente a título particular en el enésimo acto de usurpación de tierras a las tribus con el fin de levantar un complejo hotelero con campos de golf; como en los Monegros, vamos, pero con indios expulsados de sus casas. Waterworld, una especie de Mad Max en remojo, dirigido por Kevin Reynolds (que ya trabajó con Costner en Robin Hood, príncipe de los ladrones), en lugar de flamante recuperación, fue la puntilla, la patada en el culo hacia el siniestro total.

Esta película de acción encuadrable dentro del género de ciencia ficción-western acuosoapocalíptico que acabo de inventarme, cuenta una historia clásica de buenos y malos en el húmedo marco de un mundo en el que se han derretido los casquetes polares y el agua ha inundado la superficie terrestre, si bien subsiste la leyenda de Tierra Firme, un lugar en el que, cual palomo con rama de olivo en el pico visitando a Noé, el ser humano puede vivir contento y feliz como una lombriz, y lo que es más importante, en seco. Hasta que alguien la halle, los seres humanos malviven en una especie de plataformas, algo así como un Marina d’Or de hierro forjado, acero inoxidable y formica pero sin música, campos de golf, vestíbulos ni salas de fiestas, y sin anuncios de rubias cursis. Allí la gente comercia con lo poco que puede y se dedica a buscar agua potable, ya que las desaladoras, el agua mineral natural rica en potasio, carbono y cañería, la tecnología, la ciencia, y todos y cada uno de los avances científicotécnicos y culturales de los últimos cuarenta siglos parecen haberse esfumado junto con la tierra, excepto las motos de agua, las lanchas de desembarco, la gasolina y las armas. Mariner (el nombre le viene al pelo, es como ponerle Lander a un minero o a un cultivador de cebollinos), interpretado por Kevin Costner, es un aguerrido lobo de mar que malvive de plataforma en plataforma gracias al trueque. Cuando llega a un atolón de hojalata logra hacer buenos negocios intercambiando unos saquitos de tierra por utensilios y objetos varios, cual trapero. Sin embargo, cuando en el atolón descubren que es un mutante, o sea, un hombre que está desarrollando ya los sistemas de supervivencia de los peces (branquias, los dedos de los pies unidos por membranas como primitivas aletas, cara de besugo…), lo condenan a muerte (asado al ajillo vuelta y vuelta a la parrilla, previa limpieza de espinas). Sin embargo, la llegada de los malos, comandados por un grotesco y ridículo Dennis Hopper, convierte al prisionero en mesías libertador (como siempre termina pasando con Costner, no sé cómo se lo monta, aunque para lo que le vale…).

Vendida como la película más cara del cine hasta la fecha, con un gasto en publicidad y promoción incalculable, fue uno de los fiascos más gordos que se recuerdan. Sin embargo, la megaproducción sirvió muy pronto a la crítica americana para hacer jueguecitos de palabras en las columnas de la prensa especializada (“la película se hunde”, “apenas sale a flote”, “hace agua”, “los productores tienen agallas”…). El descalabro monumental de esta superproducción no fue bastante para Costner, que tiempo después se pasó al secano y montó una parecida, pero quieto en la mata: The Postman, Mensajero del futuro, otra chochez. Sin embargo, tanto ésta como Waterworld no son tan repelentes como gran parte de la crítica y del público han hecho notar. El peor defecto de la película, que parte de una idea inicial, el mundo bajo el agua, bastante original y potencialmente aprovechable, es haberse limitado a parodiar a Mad Max con el agua al cuello, con unos personajes arquetípicos de verdadera traca, en lugar de fantasear en cuanto a las dificultades prácticas de vida cotidiana, incluso de organización de colectividades, con las que permitiría jugar un planteamiento tan imaginativo y ambicioso. Por no mencionar que, como casi siempre, lo que podría ser un ejercicio de imaginación termina derivando en la acción más vulgar y la doctrina de malos y buenos en la que los primeros han de morir y los segundos se quedan con la chica, aunque sean medio sardinas.

A pesar de eso, no todo es malo en la película, mala, sí, pero no quizá merecedora de la mala saña que ha caído sobre ella y que casualmente suele ser más indulgente con productos igualmente o incluso más infumables. La dirección y la fotografía son notables; hay que tener en cuenta lo complicado que es rodar esta película, en el agua, en amplios espacios abiertos y con abundancia de tomas aéreas. Por otro lado, la fotografía del mar, del cielo, de la luz, es espléndida. Como otra nota positiva, la música de James Newton Howard, compositor casi siempre acertado.

La película, cuyo único objetivo es la evasión, precisamente por eso se ha ganado a pulso el sitio en la sección, es decir, por la timorata actitud de quienes hallándose ante una buena idea de partida la terminaron convirtiendo en un innecesario producto de acción (muy limpio y muy salado, eso sí, continuando con los chistes marinos), que no aporta nada más que el mero entretenimiento, por desgracia, un poco largo (más de dos horas y cuarto). Apta sólo para amantes del cine de evasión y del agua salada a pozales.

Acusados: Kevin Reynolds, Kevin Costner y Kevin Kline (que no sale, pero sirve para completar el terceto).
Atenuantes: la gran dificultad técnica de un proyecto tan ambicioso.
Agravantes: la torpeza a la hora de escoger el material de interés y descartar la ponzoña.
Sentencia: culpables.
Condena: rodar los anuncios de la nueva campaña publicitaria de atún claro Calvo, pena conmutable por rodar una segunda parte de la película que coincida con la celebración de la próxima Copa del América en Valencia, siempre y cuando incluya ensalada de tiros, violencia a tutiplén, incendios y abordajes.

28 comentarios sobre “La tienda de los horrores – Waterworld

  1. Precisamente iba a escribir algo parecido cuando he llegado al momento en el cual comentas que tampoco era para tanto, yo me sorprendí por el ataque descarnado tanto a esta película como Mensajero del futuro, es justo reconocer que las dos son malas películas, pero yo creo que no tan horrorosas como la gente y parte de la prensa quiso vender, actualmente hay películas peores que esta a mansalva, sin ir más lejos, hoy he visto “Stardust” y sinceramente, me quedo con cualquier de las dos propuestas de Costner, al menos me divertia un rato si desconectaba el cerebro. Que conste que lo digo sinceramente, aún hoy en dia si las dan por la tv y no tengo nada que hacer no tengo el menor prejuicio en pasar el rato entretenido. Eso si, malas lo son un rato. Yo siempre me pregunte como podia ser que dejando claro a lo largo del metraje que solo existian peces asesinos descomunales en el mar, se podían alimentar las gaviotas, siempre me pregunto las cosas más tontas.
    Lo de Costner es curioso, o lo borda o se va a pique, porque sus otras dos propuestas, tanto “bailando con lobos” como la reivindicable, y estupenda en mi opinión, Open Range, demostraron que este hombre sabe rodar.
    Sin duda, película apropiada para la sección.
    Saludos afectuosos

  2. Coincido plenamente, no es ninguna maravilla cinematográfica pero no es tan mala como quisieron hacernos creer. A mí me da bastante pena el pobre Costner, no levanta cabeza, unas veces con más razón que otras.

  3. Iván, creo que te haces las preguntas correctas; a mí me ponen malo los cabos sueltos, y también en cuanto a la cantidad de películas que son al menos tan malas, si no más, que éstas y que tienen mejor prensa. Supongo que algo personal hay contra Costner por gran parte de la crítica americana (ya desde “Bailando con lobos”), seguida por todos los demás como quien lee el evangelio. Y también tienes mucha, pero que muchísima razón sobre “Open Range”. Me parece el esfuerzo más honesto por recuperar el western de calidad desde “Unforgiven”.
    Un abrazo.

    Minerva, la última ya es para echarlo a los leones, de verdad.
    Un abrazo.

  4. Ja,ja,ja.Como siempre,me resulta agradable tu humor,por otro lado,muy acertado.Bailando con lobos y Open Range son las películas que prefiero de Costner,como director.Como actor,sinceramente me resulta muy limitado,tanto como Mel Gibson a escepción de El año que vivimos peligrosamente.
    Lo de atún claro Calvo está genial.Porque si lo hiciera sería lo único que éste hombre tendría “claro”.
    Un abrazo.

  5. JAJAJAJAJA, no sé qué decir, salvo que es verdad que Kostner iba con los pantalones mojadas y con cara de acelga todo el día. Mamma mía que tostón de película, que tontarras todos. Qué rollo más rollo.
    Yo los enviaba a barrer el desierto a mano y a preparar, también a mano, croquetas para 5000 personas. Y de paso, al responsable de vestuario lo enviaba a vestir escobas. Qué pintas, qué pintas…

    Besos de sábado

  6. Francisco, es que hay cosas que sólo entran con algo de humor, que si no…
    Un abrazo.

    Malvisto, mojados, sí, pero no sé si siempre de agua…
    Abrazos.

    Entrenómadas, creo que podrías ayudar a Rubalcaba aportando soluciones imaginativas para la próxima vez que reformen el Código Penal. Tostón pictures, sí señora.
    Besos.

  7. no fui al cine a verla y en la tele sólo aguanté los títulos. kevin estaba muy bien en todos los sentidos, de atrás y de adelante quiero decir, en aquel thriller “militarizado” con sean young: no way out.
    hace unos días pagué aquel karma vicioso tragando la horrorosa Mr Brooks, aunque esto ya te lo dije.

  8. Por cierto, hablando del director del film, Kevin Reynolds, otro que parece que no tiene termino medio, a mi personalmente me resultó entretenido en “La bestia de la guerra” y “Robin Hood”, con el mismo Costner, esta última. Un claro ejemplo de cine deudor de los tics de nuestra época pero que me resultaba simpático y entretenido. Bueno, no era “Robin de los bosques”, pero bueno, me pareció un buen trabajo de evasión. Cuestión aparte, y probablemente sea una debilidad personal, para “la venganza del conde de montecristo”, que voy a reconocer que me gustó mucho, quizás porque intentaba tener un cierto tono clásico. Ahora bien, Rapa Nui y Waterworld, vaya dos maneras de lucirse. De la de Tristán e Isolda pues tampoco mucho que decir, como un postre ligero que no indigesta.
    Otra cuestión curiosa de Waterworld, de donde sacarían tanto tabaco? porque nunca se les acababa y dudo que creciera en el mar. En fin, que divertidas son estas cosillas.
    Saludos afectuosos

  9. Cacho de Pan, buen thriller ese que comentas, no estaba mal (aunque no puedo con Sean Young).
    Saludos.

    Iván, Kevin Reynolds una de cal y dos de arene. Pero me gusta que menciones lo de Robin Hood, porque yo la salvaría de la quema, en especial a Alan Rickman y su Sheriff de Nottingham. Es una extraña mezcla de versiones anteriores (incluida la de Disney de dibujos animados) muy efectiva. En lo demás, totalmente de acuerdo.
    Muy bueno lo del tabaco, es cierto.
    Un abrazo.

  10. qué razón con la copa esa de vela, qué paliza, y aquí todavía más… y la peli, bueno, a veces creo que esta sección de la casa de los horrores hace más propaganda que otra cosa a películas que no merecen tanto comentario, que si uno ha visto más bien se arrepiente de haber visto, y si no ha visto pues mejor… Un saludo.

  11. Uy, Samuel, me gustaría pensar que la sección cumple una función social, algo así como el ciego de “Julio César”, de Mankiewicz, ese que le grita a César: ¡¡¡GUÁRDATE DE LOS IDUS DE MARZO!!!
    Me gustaría que la sección fuera una gigantesca advertencia lanzada al viento, disuasoria, claro.
    Saludos.

  12. Qué queréis que os diga, para mí cumpió su función. Cuando fui al cine vi tiros, a “cara de palo” Costner haciendo de Jacques Cousteau (si, he tenido que recurrir a Glogle para poner bien el nombrecito de marras) y un petrolero reconvertido a galera ¿qué mas se puede pedir una en tarde ociosa?

    Por cierto, que el presupuesto se disparase por las dificultades técnicas no quiere decir que fuese irrentable, el cuento de negocio ruinoso pululaba en las fechas del estreno, pero terminó evaporándose al confirmarse las buenas perras que sacaron en taquilla, no solo cubrieron gastos sino que les llegó para pagarse alguna ronda de cubatas a la salud de la madre de mas de un crítico de cine.

  13. Espontáneo, la película, efectivamente, se salvó económicamente gracias a una mejor aceptación en Europa que en América. Lo cual no quita para que sea mala con ganas, aunque quizá no tanto como la crítica americana la puso.
    En cuanto al criterio de este blog, la recaudación, la aceptación popular, es irrelevante. Es una regla peligrosa que pervierte el sentido de las cosas y que consagra la publicidad y las técnicas de marketing sobre el trabajo bien hecho. Por esa razón, no nos parece un criterio válido.

  14. Lo siento Nacho, pero carecemos de espacio suficiente para enunciar lo repelente que nos resulta una competición para diversión de yuppies, famosetes de medio pelo y familias reales de cartón cuya financiación sale de los bolsillos de todos los ciudadanos mientras cosas mucho más importantes duermen el sueño de los justos esperando poder pagarlas. Eso es sólo el principio.

  15. ignorante no es un catamaran lo de kevin, es un trimaran y es el ex francois 1 ganadore de la ruta del rhum y no esta hecho en piel de bovino sino en kevlar!!!!!!! vaya pela , tienes el verbo muy agresivo , y tus conocimientos , tan povres como decia tabarly;
    vuelas tan bajo que los cangrejos tienen que ponerse cascos de guerra

  16. Disculpa, amigo Max, que no tenga ni idea de qué coño es la bañera de piel de lombriz con la que Costner se maneja en este espantoso film. Como verás, es una página de cine, no de barquitos, y de paso te diré que me importa un carajo qué coño sea. Basta con decir que la película es una basura.
    Es curioso que me llame ignorante un cretino que escribe “pobres” con “v”. Eso te retrata adecuadamente. Quizá yo vuelo bajo; tú aún no has aprendido a leer ni a escribir.

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