El enigma de Kaspar Hauser, el enigma del ser humano

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El fenómeno Kaspar Hauser conmovió a Alemania en 1828, especialmente a Nuremberg y las ciudades cercanas, siendo objeto de interés, estudios e investigaciones durante mucho tiempo. Y no era para menos. De repente, en una ciudad próspera y de vida tranquila, los lugareños se levantan con la noticia de la extraña aparición de un joven que ha permanecido aislado y atado desde su más tierna infancia, y que, por lo tanto, ha desarrollado una muy particular forma de autismo. Tal es así, que se trata de un ser humano completamente insólito, absolutamente ajeno a cualquier clase de socialización. En 1974, el director alemán Werner Herzog llevó esta historia al cine, y aprovechó para levantar la alfombra y mostrar la suciedad moral de las sociedades acomodadas.

Premiada en el Festival de Cannes, la película toma la acción desde el momento en que el ser que tiene a Kaspar retenido, lo libera, adjuntando una carta para el burgomaestre del lugar, en la cual da algunos datos sobre el joven. El revuelo organizado es enorme, y más por la curiosidad y por erigirse en centro de atención de la localidad que por altruismo, un personaje notable de la ciudad se muestra dispuesto a acoger a Kaspar y facilitarle los pasos hacia una “normalización” de sus relaciones con sus semejantes. En poco tiempo, se convierte en la atracción del lugar, y todos los vecinos se muestran ansiosos por comprobar sus rápidos avances: en poco tiempo aprende a hablar, escribir e incluso a tocar el piano. Pero las trampas de un mundo despiadado, competitivo y cruel no tardan en caer sobre su inocencia, y terminan pervirtiendo su proceso de adaptación al mundo. Para contribuir a los gastos que ocasiona su mantenimiento, y al no estar preparado para ningún oficio, la rentabilidad económica se extrae de su exhibición como mono de feria junto a otros personajes que muestran algún tipo de discapacidad física o mental, o simplemente, junto a individuos sacados a la fuerza de su propio mundo y transplantados a la Europa Central (un indio americano y un fakir, en concreto), en lo que constituye la escena más desgarradora de la película, la denigración a la que la sociedad burguesa somete a este grupo de personajes, en los que se mezclan las características personales de cada cual con la “rareza” cultural de algunos de ellos, menospreciando a quienes presentan discapacidades físicas y psíquicas y equiparando esta circunstancia con el rasgo cultural o antropológico de otros individuos, en un acto con el cual Herzog señala la crueldad y falta de sentido de los valores de la vida moderna, su sustitución por la competitividad y el rendimiento económico como formas de escala social.

Pero por otro lado la película critica la falta de perspectiva de la educación. Aprovechando el terreno virgen de la mente de Kaspar, libre de prejuicios y creencias inducidas, Herzog nos muestra cómo la acumulación de conocimientos y la tendenciosidad ideológica y moral de quienes los transmiten, logran despistarnos en lo que resulta más importante para nosotros, creando por igual el desarrollo de la inteligencia y de las capacidades de deducción y una lista interminable de prohibiciones, prejuicios, reservas y mezquindades personales que suponen más barreras que ayudas en cuanto a nuestro desenvolvimiento por el mundo y nuestra aceptación o rechazo con respecto a nuestros semejantes. La paradoja de esta pretendida iluminación de la mente de Hauser, que en realidad supone tantas tinieblas como luz, se muestra claramente en las respuestas lúcidas y sensatas, absolutamente producto de la intuición natural y del sentido común, que Kaspar emite a determinadas cuestiones que le formulan sus preceptores, inamovibles dentro de las enseñanzas clásicas y de la moral puritana de la época, y que son totalmente contrarias a la doctrina socialmente imperante, pero del todo lógicas y oportunas, en una demostración de que a veces la inteligencia “oficial” va en contra del deseo real y del sentido común de los seres humanos.

Herzog, para rematar el cuadro pesimista acerca de todas estas cuestiones, retrata fielmente el trágico final de Kaspar. Un día cualquiera, el joven Kaspar Hauser, antigua atracción de feria y noticia social y que tras su “normalización” había dejado de resultar ya una rareza del lugar para convertirse en un ciudadano más, fue asesinado de una cuchillada en plena calle, por un desconocido (aunque se apunta la posibilidad de que su antiguo custodio medrara en su muerte). Aun así, ni siquiera es este el final de Kaspar, porque, reviviendo el antiguo interés por su caso, su cuerpo será objeto de exámenes, estudios, disecciones, amputaciones y manipulaciones varias que suponen una nueva degradación, esta vez física, a la que se somete a Kaspar en aras del academicismo intelectual más rígido, sin detenerse a considerar nunca al ser humano más allá de su interés científico, lo que supone que, para la moral imperante en la acomodada sociedad burguesa y su forma de acercarse al conocimiento limitada por la religión o los cánones éticos impuestos desde el poder, el carácter diferente de las personas, sus discapacidades físicas, psíquicas, incluso su origen étnico, racial o cultural diferente, tiende a su animalización, a que los juzguemos no como seres humanos iguales, sino como criaturas animales, poniendo sobre la mesa (mesa de operaciones) de manera explícita, lo que ha sido una corriente continua y habitual (y por desgracia, sigue siéndolo también hoy en día) en la Historia de la Humanidad, un objeto de estudio y disección por el que nadie derrama una lágrima.

La película, eso sí, pese a que no llega a completar las dos horas de duración, sí puede resultar un tanto lánguida, de ritmo lento, contemplativo, recreándose en largas y repetitivas escenas que pueden ocasionar cierta sensación de pesadez acrecentada con los diálogos minimalistas de algunos fragmentos, con escenas más en clave de documental pedagógico que de drama personal, una combinación entre realismo y la tradición alemana del expresionismo´(acentuada gracias a la magnífica fotografía, a medio camino entre lo bucólico y lo tangible), pero que sirven para mostrar a una sociedad cruel y egoísta. Por otro lado, la música de la película, tomada de obras de Mozart, Pachelbel o Albinoni, es excepcional. Pero el mayor descubrimiento de la película (al igual que de Stroszec, otra cinta de Herzog) es su protagonista, Bruno S., antiguo indigente con problemas mentales cuya caracterización de Kaspar Hauser es sencillamente magistral, una nueva paradoja acerca del tema central de la película y una demostración real de lo que el instinto y la capacidad humana libre de influencias tendenciosas puede conseguir.

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15 comentarios sobre “El enigma de Kaspar Hauser, el enigma del ser humano

  1. Uf, terrible historia, si. Estudiemos a los diferentes (sin involucrarnos demasiado con ellos, claro), veamos que podemos hacer para rentabilizar sus vidas miserables y obtener así el premio por nuestra generosidad. Intentemos fabricar seres perfectos.¡Ay!
    No he visto la película aunque había oído hablar sobre ella. Me ha llamado la atención eso de que el protagonista fuese un antiguo indigente:Herzog fue a por todas con esta historia ¿no?…seguramente estaría encantado de leer tu crónica.
    A mi me ha dejado en el sitio.
    Abrazos.

  2. Hace muchos años que no veo la película. Tengo que reconocer mi entusiasmo antiguo por Herzog. Para mí fue un cine impactante. Veía todo lo que hacía. Ahora no sé si sería capaz de soportarlo con la misma entereza de antaño. Seguramente porque reconozco mejor todas las implicaciones filosóficas y sociales que sus planteamientos pueden alcanzar en la realidad y en la historia.
    Esta película, como Stroszec, ya lo dices tú, son implacables, son demoledoras. TAmbién Woyzec, Aguirre, Fizcarraldo… Herzog busca siempre personajes singulares, fuera del sistema, que ponen a este en evidencia. Sin embargo el sistema cruelmente siempre vence, en Herzog y en la realidad, claro. En esta película sobre K. Hauser la desesperanza es total, porque la sociedad no sólo es incapaz de asimilar a un individuo como Hauser, que la enfrenta inocentemente consigo misma, sino que adopta la burla, la explotación, para destruirlo. Y Hauser no tiene ninguna posibilidd de defenderse. En esta peli, Herzog no da ni un solo balón de oxígeno, y ello ambientando en entornos casi bucólicos, es todavía más desolador.

    Respiro hondo, y te mando besotes.

  3. Me resultó muy dura esta película, casi la dejo a la mitad porque me estaba poniendo muy nerviosa. Al final me quedé con una pesadumbre que me duro días. Igual que Luisa no creo que pudiese volver a verla.
    Besos.

  4. Otra película que si vi, Alfredo, qué bien. Las películas llamadas de época, no se si esté correcto lo que digo, me gustan mucho: el vestuario, la escenografía, el momento histórico, etc. Las disfruto mucho. Ahora, El enigma de Kaspar Hauser, me resultó sobrecogedora e impactante, quizá por saber que está basada en un personaje real. Deprime ¿cómo puede vivir esto un ser humano? Recuerdo en este momento la película “El pequeño salvaje”, de Truffaut…

    Un abrazo de mañana de jueves
    Magda

  5. Esta del Herzog me gusto mucho, bastante; recuerdo que me tocó verla en la bibloteca de la universidad; en una cinta de vhs, en un televisor cuya imagen era verde. Mal sonido, en un cuarto pequeño, silla incómoda, mucho frío, y ni aún así me la perdí: ni aún así dejé de gozarla. Me impresionó bastante; luego todo se explica porque tenía el cerebro así y asá, patatin y patatan. El verdadero prejuicio es tener la mente tan cerrada.

    abrazos,

  6. Alfredo, no la he visto, no la conozco. Y sobe el director sólo decirte que me parece frío, muy frío, pero supongo que es calculado.
    Ya perdonarás la demora, es que ahora estoy leyendo cuentos, y uno en especial me está gustando mucho.jajajieieiajaja

    Kisses de viernes

    Malvisto, tienes razón, tener la mente cerrada es una gilipollez tremenda.

  7. Mima, lo mismo desde otro punto de vista todavía más radical lo plantea “Freaks”, de Tod Browning (1932), reducida durante años a ser catalogada como terror de serie B y que en profundidad es noqueante en cuanto a lanzarnos nuestros estúpidos prejuicios a la cara. Sensacional.
    Y sí, tienes razón, Herzog siempre va a tope.
    Besos

    Luisa, me descubro las calvas ante tu reflexión, efectivamente, Herzog no abre ni un ápice la puerta a la esperanza. En cierto modo, al igual que Buñuel en muchas de sus películas.
    Besos

    Lucía, si el cine logra traspasar la pantalla, entonces hablamos de arte, aunque sea un poco desasosegante en cierto modo. Es una película que mueve a pensar y a sacar conclusiones incómodas.
    Besos

    En realidad, Magda, no es tanto una película de época (no carga tanto la atmósfera en los entornos sino en el mensaje), aunque sí se encuadre en otra época. Su mensaje está vigente a día de hoy ocmo lo estaba en 1974.
    Abrazos ya de mediodía

    Malvisto, lo tuyo es resistencia y vocación, sí señor. Y tu máxima final es una verdad como un templo de mil puertas.
    Abrazos,

    Entrenómadas, échale un ojo si puedes que merece la pena; aunque no es cómoda ni agradable de ver, el poso de reflexión que deja es a la par inquietante e interesante.
    ¿Cuál es ese cuento que te está gustando tanto? ¿El de María Sarmiento…?
    Besos de jueves (qué suerte que para ti sea viernes…)

  8. Esta no la he visto, aunque si la conocía, pero por diversos motivos no he podido echarle el guante aún, la buscaré insistentemente estos dias a ver si le echo un vistazo, que parece muy interesante, y sobretodo irreverente, como debe ser.
    De nuevo, tras unos dias sin pasarme, una gran review, y he visto algunas superinteresantes en anteriores dias, tengo trabajo de lectura inteligente acumulado
    un abrazo

  9. Iván, pues después de esas lecturas inteligentes no olvides pasarte por aquí…
    La película no es cómoda ni fácil de ver; al contrario, es dura, no da un segundo de respiro ni descanso. Pero merece la pena.
    Abrazos.

  10. Pues parece interesante de todas formas, las películas duras siempre están bien para remover conciencias, y sobre las lecturas, no seas modesto, que me referia a este blog, estaba claro, en otros lugares me cuesta encontrar de eso tan necesario como la buena cinefília (que por cierto, a ver si me pongo un poco más en el mio con ello, que tanto cine reciente está nublando mi juicio poco a poco)
    Saludos!!

  11. Sí, Alfred, Herzog y Buñuel comparten la visión absolutamente pesimista no sólo de la sociedad, también del individuo. Hauser es una excepción. Herzog se interroga si puede ser posible alguién así entre nosotros. Y llega a la conclusión de que no, porque de haberlo, tendría que estar aislado, y si no lo destruiríamos. Si uno no quiere ser destruido, debe abandonar la bondad. O estar loco: Woyzeck, Fizcarraldo; o estar loco y ser cruel: Aguirre. En Buñuel hasta los indigentes pueden ser crueles y malvados, claro, también a ellos el sistema que los excluye, los “pervierte”. En ambos, pues, la semilla del mal parece estar en el fondo. En el fondo de la sociedad, pero también desconfían del hombre. Sólo que en Buñuel hay humor e ironía. Y eso nos salva un poco; nos sitúa en la distancia de nosotros mismos necesaria para pensar en algún momento que habrá una vía láctea. Herzog es un romántico alemán del siglo XX (buffff).

    Menos mal que me han pasado un cuento para leer, que me han dicho que es bueno y me distraeré de estos pensamientos que me has provocado.

    2007 Besos

  12. Tienes razón, Luisa, veo paralelismos entre Hauser y el niño Pedro de “Los olvidados”, un producto marginal y violento de la sociedad cruel que intenta reiteradamente regenerarse y al que la propia sociedad condena (el plano final, su cadáver en el basurero, es genial). Quizá ahí aparcó el humor y la ironía y creó una película abrumadora.
    Uy, Luisa, ten cuidado con los cuentos, que algunos son indigestos y otros no son para tanto… Sobre todo no le hagas caso a uno que yo me sé…

    Besotes

  13. Iván (siento la tardanza en responderte, pero el servidor te ha identificado, inadmisiblemente, como spam…). Es una película muy, muy recomendable, como todo Herzog, a veces filma verdaderas fotografías.
    Dale, dale al blog, que está muy, muy bien, sobre todo para los que no solemos llegar a ese cine reciente porque le faltan clásicos…
    Un abrazo

  14. a casi un año de los comentarios previos.
    veo una extraña verosimilitud entre kaspar hauser y chausei gardiner( chans el jardinero) de la pelicula Desde el Jardín, interpretada por Peter Sellers.
    dos caras para una misma tragedia : una sociedad caníbal.

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