La tienda de los horrores – Sleepy Hollow

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Reconozco que la entrada de hoy tiene dos objetivos principales, además del habitual de la sección, que es sacarle los colores a los subproductos fílmicos que interesadamente se nos venden como buenos y que mejor hubieran hecho con quemar el guión en el cenicero más cercano, a saber: mosquear a algún fan de Tim Burton para que por una vez los comentarios a las entradas sean algo más que un reconocimiento de lo lozanos y hermosos que nos han criado nuestras madres, y además formular alguna consideración, al hilo de algunos de los comentarios más recientes en este blog, sobre el fenómeno de las adaptaciones a la pantalla de obras literarias y el respeto debido a su argumento, como demostración de cómo se puede mutilar, desenfocar, pervertir y destrozar una historia rica en matices y en psicología y convertirla en un engendro terrorífico de envoltorio digital sin sentido ni ganas de tenerlo, nada menos que esta película basada, no ya libremente, sino de forma delirante, en The legend of Sleepy Hollow, el relato clásico de la literatura norteamericana de Washington Irving.

Es digno de reconocer el indudable atractivo del universo creativo de Burton, más bien tirando a infantil que a juvenil o adolescente, desprovisto de profundidad en sus planteamientos y de falta de aspiraciones más allá del entretenimiento gratuito y arbitrario, pero magnífico en la recreación de la atmósfera opresiva, siniestra y engañosamente plácida y tranquila de los cuentos infantiles, capacidad que sumada a su enorme imaginación, su capacidad para el relato fantástico y la forma correcta, sugerente y eficaz de llevar esos excesos de delirio a la pantalla, no siempre acertadamente, eso sí, le otorgan categoría propia dentro del cine como objeto de consumo, es decir, de entretenimiento. Pese a ello, consideramos que su mejor película sigue siendo la única en la que ha utilizado la narrativa convencional, la magnífica Ed Wood, pero también se ha apuntado el tanto de realizar la mejor adaptación del cómic a la pantalla (Batman, 1989) y ha logrado recrear también magníficos cuentos para niños (recordando Eduardo Manostijeras es imposible no citar su adaptación pornográfica, en la que Eduardo en vez de tijeras en las manos tiene…). Pero también hay que dejar constancia de que en su filmografía abundan los productos decepcionantes e irrelevantes (Bitelchus, Mars Attacks, la secuela de su propio Batman, Batman vuelve, y sobre todo la pésima, horrible, dignísima en esta sección, El planeta de los simios).

En concreto, en esta película de 1999, Burton, algo escaso de ideas, se permite tomar un clásico literario y destrozarlo. Ichabod Crane, el joven, desgarbado, bonachón y algo tontorrón maestro de escuela es aquí convertido en joven inspector de la policía de Nueva York, igualmente tontorrón, eso sí, enviado a Sleepy Hollow para la investigación de una serie de truculentos asesinatos que están teniendo lugar en la localidad y que la tradición popular atribuye a la misteriosa aparición de un legendario guerrero del otro mundo que como nota característica tiene la ausencia de cabeza, para lo cual utiliza los métodos más modernos de investigación científica que chocan con las supersticiosas y puritanas costumbres del lugar. Por tanto, la película, lejos de tener algo que ver con la obra literaria, se atribuye los nombres de los personajes principales y el personaje legendario del Jinete sin Cabeza, y desvaría por unos derroteros que en la obra no son siquiera apuntados. Porque Irving concibe un pequeño relato en el que son los celos entre el maestro de escuela y el carnicero por el amor de la misma muchacha los que provocan la aparición del jinete, con cuya fantasmagórica leyenda el joven carnicero espera ahuyentar del pueblo al joven Ichabod, por el que la pánfila joven parece sentir algo más que deseos de aprender latín, es decir, que con una comedieta costumbrista y unos pocos gags se liquida el expediente, y listo. Pero este planteamiento, sin duda, era poco para Burton, que a partir del relato se monta una película, nunca mejor dicho, en la que desvaría a gusto llevando la historia por donde nunca debió llegar.

Con una estética menos atractiva que en otras ocasiones, en un mundo en continua penumbra y oscuridad, Burton nos muestra una película de crímenes sobrenaturales, en los que un jinete del infierno va amputando apéndices cerebrales por ahí y coleccionándolos en la copa de un árbol, mientras los temerosos habitantes del pueblo van haciendo apuestas sobre quién será el siguiente, todo ello con grandes dosis de brujería y una historia familiar de amores, traiciones y parentescos ocultos aún más delirante que la del verdadero Jinete, un soldado alemán (de estética y armamento puramente medievales) que combatía para los británicos en la Guerra de Independencia Americana de 1776-1783 (sí, esa que jamás hubieran ganado sin la ayuda francesa y española), que por lo visto no se lavó nunca los dientes en vida, y cuya extrema crueldad en los combates y los saqueos terminó cuando un grupo de soldados logró detenerlo y decapitarlo. Revivido años después gracias a los sortilegios de una bruja que lo controla, sirve con su destreza a los intereses financieros de la susodicha, que busca lucrarse con las muertes de sus ricos vecinos. En resumen, una choriza; infernal, pero choriza.

La película, repetitiva hasta la saciedad, estéticamente atractiva sólo a ratos (recuerda los clásicos de terror de la Hammer británica, con su sangre rojísima, los pronunciados escotes de las mujeres y la atmósfera tenebrosa en los exteriores bastante bien recreada, como una especie de homenaje a la serie B de terror) pero eminentemente degradada a la categoría de patochada digital por su pésimo guión, que oscila entre la parodia inicial y la indefinición final, una innecesaria presencia de simbología que queda sin explicación o utilidad alguna, la nula definición de los personajes y los cabos sueltos que va dejando (el trauma infantil de Depp, por ejemplo), amén de la inexistente química entre la pareja protagonista de la historia de amor, posee pocos atractivos. Entre ellos, un siempre correcto Johnny Depp (que empezaba a configurar ese personaje entre brillante e imbécil que le ha dado tantos réditos), un solvente Christopher Walken como Jinete (aunque no dice esta boca es mía) y unas cuantas imágenes atractivas muy conseguidas, además de la corrección de otros actores habitualmente presentes en las obras de Burton (como Jeffrey Jones).

Por otro lado, y en lo que al tema de las adaptaciones literarias se refiere, y comentando algunas de las reflexiones vertidas en este blog en entradas anteriores, nos encontramos con un caso paradigmático de falta de respeto por las tramas, la psicología de personajes, fines y utilidades de un relato, sólo comparable, a nuestro juicio, con la horrible, en cuanto a la calidad de la adaptación, El último mohicano de Michael Mann (1992), en la que por cambiar, hasta se realiza un intercambio de parejas entre las jóvenes inglesas y los aborígenes, en una clara muestra de que el cine de Hollywood no respeta ni siquiera a sus clásicos. Y es que, y seguro que alguien apunta este argumento, a pesar de que el cine y la literatura sean lenguajes diferentes y requieran medios propios de contar historias, tal cuestión no puede pasar por encima de la fidelidad al original, al menos cuando utilizamos título y caracteres literarios (es como si adaptamos la vida de Cristo pero al final no muere, por ejemplo, o los doce apóstoles son mujeres, o son una rondalla de jotas sólo porque al director le dé la santa gana, y en cuestión de libros y adaptaciones, la Biblia no ha de ser más que ningún otro), no ya porque entonces la historia que se nos cuenta ya no es la misma, sino porque los efectos son incalculables. El cine como medio de entretenimiento pero también como manifestación cultural no puede consentir que haya una o varias generaciones de norteamericanos que piensen que Washington Irving escribió una obra llena de asesinatos, brujería y ambientes lúgubres sólo porque pasan esta película los jueves por la tarde el día de Acción de Gracias, y desde luego, somos muy escépticos ante el argumento de que probablemente la película mueva a la curiosidad de muchos jóvenes hasta el punto de leer el relato original. Ese deber de fidelidad compete al cine y a quien lo financia. Todos aquellos productos que perviertan ese sentido de lealtad a la obra original encontrarán sin duda sitio en esta sección.

Y es que cuando algo se llama Sleepy Hollow, debe contar la historia de Irving, y no otra. Para contar otras cosas, hay otros nombres y otros personajes. Los de Irving no eran éstos. Que le cambien el nombre, a Burton no le falta imaginación para ello.

Acusado: Tim Burton
Atenuantes: su rico universo creativo
Agravantes: el maltrato a los clásicos
Condena: culpable
Sentencia: crear un cuento infantil en texano sobre las conferencias de Aznar en Georgetown. Demoledor.

42 comentarios sobre “La tienda de los horrores – Sleepy Hollow

  1. Yo me debo confesar fan absoluto de la obra de Burton, es uno de mis directores favoritos, y la verdad, de su filmografía, si quito Bitelchus (aunque era divertida) y sobretodo, su peor film, “El planeto de los simios”, me confieso seguidor acérrimo de este excepcional cineasta capaz de despertar ensoñaciones varias tras el visionado de sus películas. Sleepy Hollow también debo confesar que me encantó, me pareció en su momento una gran película, de Burton me encanta su estilo visual, sus cuentos para adultos, aunque es verdad que de fiel tiene poco la adaptación del jinete sin cabeza. En este caso me temo que discrepo sobre el director y este film en concreto, pero bueno, como se suele decir, toda opinión es válida expresada con fundamenteo, y desde luego, la reseña lo posee según el punto de vista.
    Saludos!

  2. SOrry, pero no me gusta Burton, tal vez algunas imágene, algunas escenas me parecen muy imaginativas, pero no, no me gusta.
    Y este Sleepy Hollow me parece un Sleepy Horror, me aburrí, me dormí, me volví a despertar para volverme a dormir. Acabe pensando ¿pero qué porras hago yo aquí? ay, con lo bien que se está leyendo un libro.

    Yo de sentencia le pongo: una visita de madrugada a la Antártida, en traje de baño y con un helado de limón en cada oreja, cantando boleros y bailando un vals sobre un iceberg.
    Y después un baño de algas heladas con hielo picado.
    Vale, después les damos unos churricos con té caliente.

    Besos de sábado temprano

  3. Iván, a mí Burton no me disgusta, pero se nota cuándo le apetece de verdad rodar algo y cuándo el agotamiento o los compromisos legales le obligan a crear ciertas cosas. Ésta a mí me parece del segundo grupo, y me resultó realmente decepcionante tras otros interesantes trabajos suyos anteriores. Ahora le ha tocado a “Alicia”; miedo me da. Pero la película posee algunas virtudes estéticas notables; ya se sabe, quien tuvo retuvo.
    Para mí la cuestión básica sobre Burton es que los adultos no necesitan cuentos para niños, sino para adultos.
    Un abrazo.

    Entrenómadas, a mí me gusta a ratos, pero tampoco me parece peor que otros que en teoría hacen cine “serio”. Sobre todo me gusta su imaginación sin límites (lo que le lleva a grandes aciertos y grandes pifias).
    Qué dura has sido, helados de limón, en las orejas, con lo que afecta a los tímpanos el limón…
    Besos

  4. Lucía, me has sorprendido. Si con toda la mercadotecnia y publicidad gratuita que se le hace a Burton en España te has logrado mantener alejada de él, te aconsejaría que si no sientes especial atracción por los cuentos de niños para mayores lo dejes a un lado. Eso sí, yo vería “Ed Wood”. Creo que esa te gustaría.
    Besos

  5. Yo es que soy uno de esos “niños” que no quiere crecer, con complejo interior (solo interior eh, jeje) de Peter Pan, a mi personalmente los cuentos infantiles para adultos me parecen honestos, que no es poco, aunque si que es verdad que en ocasiones se pasa mucho con ese esteticismo llevado al extremo. Por cierto, entrenomadas, no se me enfade, pero lo de libro es un poco demagógico, el arte no atiende a medios exclusivos, se expresa a través de todos ellos, incluido el cine. Por cierto Alfredo, he estado revisando todas las películas de esta sección, y la verdad, coincido con la inmensa mayoria, he llegado tarde a algunas que no me parecen merecedoras de tal “honor” (Indiana Jones, Los Otros, El club de la luche, Braveheart y Gladiator), aunque desde luego es loable tu iniciativa de ir contra viento y marea defendiendo la postura contra films incluso populares, claro que si.
    Saludos!

  6. Hola Alfredo.Con Barton lo tengo claro.Lo que más me gusta de él es su magnífico corto titulado Vicent,es un homenaje a Vicent Price.Eduardo Manostijeras y Ed Wood,esta última es magnífica.También me gusta sus ilustraciones como dibujante,rasgo personalísimo e imitado.¿Has leído su libro de cuentos publicado por Anagrama titulado El niño ostra?Es precioso y sus ilustraciones fenomenales.
    Es una lástima que sus últimas producciones me estén dejando frío,como que no me pasa con Terry Gilliam.
    Un abrazo.

  7. Yo, de Burton, siempre me quedaré con Eduardo Manostijeras. Para mí esa peli tiene un encanto especial.
    No he visto Ed Wood (si, aunque ande por ahí Deep) y veo que tendré que poner remedio.
    Jejeje…me encantan tus castigos pero aquí te has pasado un pelo majo. ¿Que me dices de una versión italiana?
    Besos findesemaneros

  8. vaya, que comentarios más ricos, evidentemente su adaptación de “el planeta de los simios” es innecesaria y nociva para el cine, y sus mejores películas “Ed Wood” “Eduardo Manostijeras” (no conozco de primera mano la adaptación porno…) y “Batman” está lograda… sobre las adaptaciones literarias realmente no hay verguenza a la hora de coger de un libro su nombre, fama y hasta gran parte del argumento y luego pervertirlo y prostituirlo (con perdón para las prostitutas) para conseguir mejor taquilla… creo que debería haber una ley por la cual una película no pudiera titularse igual que el libro, así de fácil, porque como es natural casi nadie puede leer todos los libros en los que se inspiran las películas y valorar correctamente si son adaptaciones que respetan el espíritu literario original o productos capitalistas y demoledores… Woody Allen, por lo que tengo entendido tuvo o aún tiene una claúsula por la que no se pueden traducir los títulos de sus películas ya que en algunos países las traducciones eran terribles, ¿por qué los escritores no se unen y exigen que cuando se adapten sus obras se titulen de otra manera? El problema es que ni yo ni la mayoría hemos podido leer el relato original, y claro, la imagen que nos llega es la que proyecta la adaptación, y además de que creo que adaptar una buena novela es muy difícil, es evidente que es más fácil no esforzarse en hacerlo y tirar por el camino fácil. Y una cosa máse en la que sigo coincidiendo, 39 escalones, el cine tiene una difusión enorme y la imagen que sobre una novela o sobre un acontecimiento histórico refleja o crea el cine es de una repercusión más grande de lo que suele creerse. El cine no es ni mucho menos un mero pasatiempo, no existe algo tan inocente como el mero entretenimiento, hay entretenimientos que hacen crecer a las personas y otros que las atontan o pervierten. Todos lor regímenes totalitarios lo primero que hicieron fue utilizar el cine como medio de propaganda y manipulación. El cine sigue siendo mayoritariamente un arma de propaganda y manipulación más que un arte o medio de expresión humana. Es verdaderamente grave que se siga creyendo que eso del cine de de cuatro peliculeros y que total son películas. Si sólo fueran películas, porqué las calificaciones por edades, y las censuras, porqué ciertas películas no se pueden estrenar en ciertos países… Saludos.

  9. Ahora si que me tengo que quedar calladita Alfredo, sólo he visto de Burton, Batman y sí me gustó. Batman es de mis comics favoritos, después del gran ‘Hombre araña’ que es mi héroe predilecto.

    Abrazos cálidos desde el sol de la atenas veracuzana y ciudad de las flores
    Magda 🙂

  10. Iván, el Quijote dice que “no hay libro malo que no contenga algo bueno”: un tanto a favor de los libros. Pero los buenos libros y las buenas películas han de ser de disfrute complementario. Menuda suerte que así sea. En cuanto a la sección, son muchas las razones que motivan la inclusión en ella de películas: un argumento torticero o tendencioso, el cutrerío, la cobardía, la torpeza, las pifias, el aburrimiento… En algunas de ellas me han surgido dudas tras su inclusión; pero precisamente esas que nombras las tuve muy, muy claras. Creo que la peor de las que he hablado es “El club de la lucha”, de verdad.
    La sección es fruto del rechazo a la gran mayoría del cine actual, sobre todo de Hollywood (casi todas las películas son americanas o producidas según modelo americano), el que es vendido en los telediarios como la panacea, y combatir la desmemoria y la falta de cultura cinematográfica de un público generalista que por falta de referentes encumbra obras medianas o mediocres que no resisten la comparación con el cine verdaderamente artístico, honesto y artesano, y que se plasma, por ejemplo, en el rechazo visceral a películas “viejas” o rodadas en blanco y negro. Tampoco se trata de ir contra nadie ni de criticar lo popular (lo comercial tiene buenas cosas, como por ejemplo la primera parte de Indiana Jones, y malas, como Braveheart, una película muy tramposa, y lo mismo ocurre con el cine artístico, que cuando sale mal es peor que el mal cine comercial todavía), sino que es un intento de abrir ojos, de una valoración de las cosas desprovista de marketing y de factores extracinematográficos, de no dejarse influir ni por el star-system, ni por las recaudaciones millonarias ni por los bellos y bellas. Para mí es obvio que quien tiene como su película favorita “Piratas del Caribe” lo es por ausencia de comparación, por falta de referentes, y lo mismo me ocurre con otras de las recogidas en esta sección y que quedan en la memoria colectiva y receptiva de lo que les es vendido por la tele como maravillas y que son vulgares (como “La vida es bella”, por ejemplo). Pero en el fondo lo importante es hablar de cine, porque el malo también lo es.
    Un abrazo.

  11. Eryx, tengo el almacén llenito de género para abastecer la tienda.
    Abrazos.

    Francisco, fenomenal apunte. Su libro es estupendo, y las películas que citas creo que son sus mejores obras. Por otro lado, añades la oportuna nota del homenaje a Vincent Price, y al hilo de mi comentario anterior en respuesta a Iván, me sirve para añadir que quien no ha visto el cine de terror de la Hammer carece de elementos de juicio suficientes para determinar la calidad de películas como “Sleepy Hollow” de las que es tributaria: aquellas obras con Christopher Lee, Vincent Price, Lon Chaney Jr., Peter Lorre, aquellas adaptaciones de los cuentos de E. Allan Poe… Sí, era serie B, pero Burton no pretendía serlo.
    Como siempre, enriquecedores tus comentarios (y de acuerdo en lo de Gilliam). Un abrazo.

    LaMima, busca “Ed Wood”. Es estupenda.
    En cuanto al castigo, a lo mejor le hago un favor, porque terrorífico es un rato.
    Besos.

    Uf, Samuel, dices muchas cosas, y todas buenas. La diferencia de rigor en la adaptación suele venir marcada en los títulos de crédito en las palabras “based on” o “inspired on”, y nada más, porque luego, con la excusa de la diferencia de lenguaje artístico, el productor y el director hacen de su capa un sayo. Sin embargo, no soy partidario de prohibir, sino de educar. Si la sociedad es culta, si posee conocimientos, no acepta gato por liebre. Y en cuanto a la fidelidad, yo estaría más a gusto si la intención es cargarse el argumento con el hecho de que variaran los títulos, los nombres, las localizaciones, etc. No les cuesta ningún esfuerzo (quizá suponga alguna dificultad publicitaria, pero nada más); simplemente que si lo que se va a hacer es una “versión libre”, que se reconozca como tal. No por ello tiene que ser una mala película, pero que sean honestos con la fuente de la historia. Creo que es lo mínimo que se debe exigir: respeto por la obra. Sin embargo, de malas novelas, cambiando determinados aspectos, también surgen grandes obras maestras, fíjate en el cine de Hitchcock, sus soberbias historias nacen de la mala literatura casi siempre.
    Por lo demás, totalmente de acuerdo con el tema de la propaganda. Y el cine americano actual no vacila en vender la ideología del imperio incluso pervirtiendo a veces el contenido literario de las obras en las que se inspira, que muchas veces, como en este caso, pertenecen a su rica literatura y cuyo mensaje suele ser de intencionalidad absolutamente diferente.
    Un abrazo.

    Magda, menuda envidia me das. Procura ver “Ed Wood”. Te va a gustar. Un abrazo.

  12. Bueno, en realidad “El club de la lucha” me pareció interesante pero harto sobrevalorada la verdad, aunque interesante, eso si. De las otras si que me gustaron para ser sincero, y Braveheart me pareció estupenda, aunque como bien dices, si la cuestión es fidelidad a un libro o una historia real, toda adaptación (y no solo actual) deberia tenerse poco en cuenta. De todas formas, no olvidemos que el cine que ahora todos consideramos obras maestras, en su época fueron de rechazo como lo son ahora algunas producciones de estudio, asi que ya se verá si de aqui a 20 años algunas de esas que he comentado serán alabadas por nuevas generaciones de cinéfilos o de la crítica más sesuda. En cualquier caso, yo, apasionado del cine clásico (que por cierto, a ver si me pongo en mi blog con algunas pendientes, que tanto cine moderno me nubla la vista), considero que es injusto comparar la epoca actual del cine con la antigua, porque quizás el mero hecho de ser el cine un arte considerado menor por ciertos medios, lleva a la tendencia a creer que es el único arte que ahora es peor que antes, cosa que también sucede con libros actuales que son alabados (y no me refiero solo a best sellers millonarios e insulsos), a ver si resisten comparación con obras literarias antiguas. Yo creo, y sin animo de polemizar, ya me conoces, que soy de mente muy abierta, que es un poco injusta la comparación, y ojo, que no soy yo un defensor acerrimo del cine actual, ni mucho menos, que a veces me quedo de piedra cuando alguna gente me dice su opinión sobre películas actuales y las eleva a los altares sin motivo.
    Aunque la base de la sección, y con la cual no estoy del todo de acuerdo, es la fidelidad, cosa que en esta ocasión no comparto, yo soy defensor de lo licito que resulta coger una obra y versionarla a su gusto por parte de otro creador. Ya tenemos bastante con que nos vendan lo sagrado que son algunos aspectos reaccionarios de nuestra sociedad, para que encima el arte, que vive de la incorreción, resulte correcto.
    El baso de Braveheart, Los otros, etc, pues bueno, yo creo que son al cine actual lo que obras maestras consideradas en su epoca, obras de cabecera, pero repito, lo popular despierta controversia, siempre suele pasar, y entiendo tu postura, que nos vendan algo cada dia con insistencia cansa, pero yo es que suelo librarme de toda influencia a la hora de ver o leer o escuchar cualquier manifestación artística.
    De todas formas, apasionante el debate, como debe ser.
    Saludos afectuosos!

  13. Tienes mucha razón, Iván, el tiempo pone las cosas en su lugar, y grandes obras reconocidas en su momento fueron rechazadas, Hitchcock sin ir más lejos. Yo me mojo, y aquí queda escrito para la posteridad, pero dudo de que ninguna de éstas pase el corte. En cuanto a las versiones, no digo que esté en contra de que se hagan, sino de que no se advierta convenientemente de las diferencias introducidas o de la existencia de la obra de referencia. Insisto, una cosa es versionar y otra inventar, cambiando el sentido último, la intención del creador, que como bien sabe la SGAE (aunque tiene una curiosa forma de demostrarlo), es sagrado. Si me venden el título “Anna Karenina”, quiero ver la historia que pensó Tolstoi y la habilidad del director consiste en plasmar el mensaje de Tolstoi con sus propias aportaciones a través de su técnica. Si alguien quiere contar otra cosa partiendo de la obra, que advierta que no es de Tolstoi, sino suya, y que la llame Petra Pérez. No cuesta nada, lo contrario se acerca bastante a la estafa (obra del gancho publicitario deliberadamente buscado).
    A mí Braveheart se me cayó con el tema de la paternidad de Wiiliam Wallace del hijo de la princesa de Gales: estupidez total, su rocambolesca historia de amor es una concesión a un público bobo que detona la película.
    Y muy interesante lo que apuntas en cuanto a la comparación de épocas: no es sólo cosa del cine, sino también de la literatura, la pintura, la arquitectura… La decadencia no es tal. Recordamos las grandes obras de cada época, y hemos olvidado la basurilla, como sucederá con la nuestra. Las comparaciones con otras épocas son capitales, sin referentes el nivel cae en picado. No se trata de copiar (nadie pintará jamás otra Capilla Sixtina), sino que es una cuestión de actitud, de amor y de respeto por lo que se hace, de no banalizar, de no vulgarizar, de no repetir. Las obras encaradas con la misma actitud, amor y respeto que los grandes clásicos, aunque pertenezcan a otro estilo, aunque respondan a modas nunca antes vistas, tienen medio ganado el camino de la trascendencia y garantizado un mínimo de calidad. Lo alimenticio nunca sobrevive, por suerte, pero en todas las épocas, incluso en ésta, se producen con cierta frecuencia obras maestras que aguantan la comparación con obras clásicas, incluso en el cine, aunque no coincidan con las que nos venden en la tele. Afortunadamente.
    Un abrazo.

  14. Burton es un buen director. Consigue escenas bellísimas, como el cierre de Ed Wood, pero suele tener problemas con el ritmo. En su obra prima la brillantez parcial sobre la totalidad. Sólo Eduardo Manostijeras funciona como una auténtica turbina Rolls Royce. Saludos y enhorabuena por el blog.

  15. Muy interesante el debate, a ver si un dia conversamos largo y tendido sobre cine Alfredo, que da gusto los argumentos inteligentes. Por cierto, como adaptación poco fiel pero brillante te recomiendo (aunque probablemente ya la habrás visto) “Historias Extraordinarias” del año 1968, en la cual Vadim, Malle y Fellini adaptaron bastante a su manera el genio de Poe, sobretodo Fellini, precisamente creo yo el mejor segmento del film, siendo el de Vadim bastante flojo, eso si. El maestro italiano se limitó a reescribirlo y no solo a adaptarlo a la pantalla, con ciertas licencias, y a mi personalmente me encanta.
    Saludos!

  16. Es verdad, no es necesario prohibir, pero si una película no respeta fielmente el contenido literario (ya sea una buena novela o una obra mediocre, en el fondo el respeto es el respeto) no es muy noble aprovecharse del título original. De alguna manera hay que proteger que no se dé una imagen equivocada de una obra porque se le hace daño de verdad. No se trata de prohibir por prohibir pero tampoco está bien que se permita, se está dando un margen de libertad tal que a lo que es libertinaje se le llama libertad, y no es lo mismo. Me interesa mucho el asunto de las adaptaciones literarias, teatrales, y de las películas históricas, campos en los que el cine suele servir para propósitos que son vulgarizadores y desvirtuadores. Hitchcock era un maestro, está claro, sacaba oro de relatos que no eran bronce siquiera en ocasiones, pero incluso esos relatos menores, en mi opinión, merecen una adaptación fiel o con un nombre distinto. Un abrazo, este debate tiene mucha miga, y la verdad es que las autoridades culturales tendrían que intervenir, ya estará bien de libre mercado que al final es saqueo y más saqueo, clásicos saqueados y ultrajados, hechos históricos rebajados o reflejados sin rigor… Un abrazo.

  17. Samuel, te olvidas del dinero que recibe cierta gente por esas adaptaciones, llamemos a las cosas por su nombre. Eso entra ya en opiniones personales, yo creo que si se puede respetar una obra y enfocarla desde otro punto de vista. Cuestión de puntos de vista.
    Saludos

  18. Recaredo, bienvenido, y gracias. Creo que tu apunte es acertado, y que las películas de Burton se resienten muchísimo de sus pequeñas orgías y la multiplicación de los puntos de clímax visuales.
    Saludos.

    Iván, de las buenas conversaciones con fundamento uno termina dándose cuenta de que las diferentes posturas no son más que formas de decir lo mismo. Para mí el director que versiona ha de mostrar el sentido del autor original, si quiere pasado por la batidora de sus propios sentimientos, de lo que la obra le sugiere a él, pero sin tergiversar los hechos. Por otro lado, el director que parte de una obra y luego inventa, si bien creo que debe ser fiel al autor y desmarcarse de la obra original convenientemente, puede dar lugar a nuevas y enriquecedoras perspectivas, no de la obra original, que ha de conservarse lo más impoluta posible si de títulos hablamos, sino de su tema de fondo. Exactamente lo que ocurre con el ejemplo que citas: una cosa es la mera puesta en imágenes, y otra utilizar una obra que plantea una serie de cuestiones como vehículo para mostrar una opinión o un sentimiento propio de una época más actual, para lo cual a veces hay que dar nuevos sentidos o añadir aspectos concretos. Eso sí, con el límite de los títulos y los personajes, eso me parece fundamental.

    En cuanto al debate sobre las adaptaciones, proliferan los hechos históricos convenientemente tergiversados y vendidos con fines publicitarios o políticamente interesados (casi siempre), y también la cobardía o el miedo por parte de los estudios de cargar al público con obras literarias densas, trivializando por tanto las situaciones o introduciendo aditivos (sobre todo historias insulsas de amor) en cintas sobre obras que a priori no las contienen. Quiero decir que a veces esas adaptaciones parten del poder político para fortalecer su mensaje y otras del poder económico del cine, que busca rentabilidad ampliando el espectro de público destinatario del cine para lo cual exige historias convencionales sobre caminos muy trillados. Luego, claro está, también está la incompetencia del adaptador (os remito a la horrorosa entrada del próximo sábado).
    Insisto, no soy partidario de prohibir, pero sí de la educación plena del espectador, para lo cual intento aportar mi granito de arena en este blog. Lo verdaderamente triste es que haya quien crea que la verdad es la del cine comercial, y no la de la Historia, en hechos como por ejemplo el ataque japonés a Pearl Harbor, la reina Isabel I de Inglaterra o el cine de régimen del franquismo. En Estados Unidos una encuesta dio como resultado que una gran mayoría de los jóvenes de allí creían que “El Señor de los Anillos” era una trilogía inspirada por hechos históricos. La solución no sería prohibir una mala adaptación, sino la educación real de la gente.
    Echamos esa charla cuando queráis.
    Abrazos

  19. Ivan, no olvido que se paga, pero el dinero no da derecho a todo, como es natural hay gente que vende su obra y le importa nada si la dejan en poca cosa, pero quienes han puesto su amor en crear una obra, si la ven banalizada en una adaptación sin respeto por su obra, se quejan amargamente, y de autores vivos la lista es muy larga. Que yo insisto, quizá no me he explicado bien, se puede hacer cualquier tipo de adaptación, versión libre, con licencias, darle la vuelta como a un calcetín si se quiere a la mejor novela del mundo, y salir una obra maestra incluso, pero si la adaptación es así de libre y distinta ¿porqué debe llevar el mismo título? Lo que opino es que sobre cualquier base literaria se haga la película que se quiera, claro que sí, pero si no se hace una película basada fielmente y con todo respeto sobre la obra original, que tenga un título distinto al original. Y claro que se puede respetar una obra y enfocarla desde otro punto de vista, aunque no es fácil, pero es bastante común y perjudicial que se adapten obras dejándose fuera muchos matices, rebajando cosas muy importantes, que se cuadricule o haga papilla lo que son manjares, y no digo que el cine-papilla a veces no esté mal del todo, pero que no es justo que la imagen que se dé sobre un manjar sea que total era una papilla, y es lo que se hace cuando a las dos cosas, a la papilla y a los manjares se les llama por el mismo nombre. No sería tan difícil que una adaptación no fiel se titulara de otra manera, pero la picaresca industrial del cine se aprovecha del título original que ya es conocido para que la película ya tenga un nombre. Si tiene un nombre que tenga también una fidelidad al original; y si quiere no respetar el original sino tomarlo como base, pues se puede titular de otra manera. No se trata de que yo diga que o se hace una adaptación fiel o no se hace, lo que digo es que si la adaptación es fiel merece llevar el título original, y si es una versión libre que lleve un título libre también de la fuente original. En el fondo no es tan complicado pero eso supondría a las productoras tener que calentarse la cabeza para buscar un título, y empezar sin la publicidad anterior y el nombre ya hecho que da la obra original. Mucha picaresca hay en el mundo cinematográfico a costa de las adaptaciones literarias. Saludos

  20. Samuel, Iván, creo que los tres estamos diciendo lo mismo aunque no nos aclaramos entre nosotros. Sólo un apunte más: ¿y los autores que con tal de cobrar sus derechos ni se molestan en comprobar la fidelidad de las versiones cinematográficas sobre sus obras? Porque haberlos, haylos.

  21. Sé que los hay, claro que los hay, nunca he creído ni dicho que los escritores sean más nobles o mejores que los directores de cine, de todo hay… aunque creo que más o menos coincidimos todos en que no es lo mismo una adaptación fiel y una adaptación que distorsiona al original. Si al autor de verdad le da igual cómo se adapte su propia obra, pues perfecto; pero creo que lo más habitual es que los autores amen sus propias obras (que han hecho con esfuerzo y amor) y les disguste que las traicionen al adaptarlas, cosa que no se paga con dinero y que ha hecho que más de uno no vuelva a consentir que se adapten más novelas suyas al cine, o que se hayan arrepentido de haber vendido los derechos. Perdón si me extiendo, el asunto es importante, y creo que si la cultura se considerara como merece cuando se realiza una película con supuesta base histórica o con base literaria, igual que se califica por edades se decidiría si merece titularse como la obra original o con el nombre de personajes históricos, o se comercializa con otro título. El cine está sirviendo para despropósitos nefastos, y no se puede confiar en la bondad de la industria del cine, que antes que otra cosa es industria, y a cualquier precio. Entiendo que nadie quiere trabajar para perder dinero o ganar poco pero la industria del cine mayoritariamente funciona explotando hasta la náusea si es preciso para ganar una millonada, a costa de la historia, de la literatura o de lo que venga a cuento. Felicidades por dar pie a este debate que ojalá llegara a instancias superiores en las que se hiciera algo más y mejor, o hubiera un poquito más de nobleza en la propia industria. Saludos.

  22. Coincido contigo en la importancia capital del tema, y parte de la caída libre que experimenta el cine, al menos en cuanto al entretenimiento, es culpa de esa tendencia entre el panfleto, la desmemoria y la idiotez. El remedio no parece fácil, pero al menos aportamos algo de reflexión.
    Un abrazo.

  23. Estoy contigo en que Ed Wood es la mejor película de Tim Burton hasta la fecha. Es sublime, al menos para mí. Pero antes de meter a este Sleepy Hollow en la tienda de los horrores metería a algunas más que has nombrado más arriba. Eso sí, reconozco que eres bien atrevido, hay mucha gente a la que le encanta esta película (no he leido los 25 comentarios anteriores y no sé si alguno estará entre ellos), no es mi caso del todo, pero sí la considero bastante entretenida… eso sí, como el relato original ninguno 🙂

    Un abrazo

  24. nunca defenderé a burton, de quien ni siquiera me gusta demasiado su ed wood. le reconozco audacia y, mira por donde, me reí bastante con sus burlas a los crédulos en mars a., pero no me interesa especialmente su obra. wnders tampoco me merece respeto. odié el cielo sobre berlín, tan pretenciosa y cursi, tan intelectualoide. sin embargo rescato todas las escenas con los ángeles susurrando (¿o me confundo con la, aún peor, versión USA?)
    coincido contigo en cuanto a ang lee: no acaba de encontrar su ritmo. de cualquier manera, viendo lo que se ve habitualmente, prefiero que siga haciendo cine.

  25. Cacho de Pan, una cosa es que no te guste Wenders, y otra que no te merezca respeto… Estamos de acuerdo en Lee, y casi del todo en Burton. En Wenders no, al menos hasta sus tres o cuatro últimos trabajos. Pero sus cintas “alemanas” son muy notables. A mí al menos no me parecen intelectualoides ni pretenciosas, sino más bien sentimentales.

  26. No me habia dado cuenta de la continuación del tema, que despistado estoy. Estoy de acuerdo contigo Samuel, cuando se reversiona deberían cambiarle el nombre al film, despegándose del término adaptación, pero claro, no olvidemos, que mal que nos pese, el cine tiene su parte de negocio, y el hecho de ponerle el mismo título solo hace que otorgarle a la obra un supuesto prestigio cuyo objetivo final por parte de los productores es atraer a gente al cine, porque el dinero es importante y más como funciona el tema producción en USA. De todas formas, entiendo la postura contraria y la verdad, estoy realmente de acuerdo, mi postura no defendia que fuera correcto hacerlo, sino un punto de vista un poco distanciado y poco apasionado para “comprender” en cierta medida la inversión económica y su riesgo, que conlleva usar a su manera los libros adaptados para sacar provecho.
    Por cierto, no viene a cuento, pero a mi tanto Wenders, Burton como Ang Lee me parecen estupendos directores (sobretodo el primero), aunque me gustaría “denunciar” una cosa que igual no viene a cuento, pero el exito de aquel film de nombre “Tigre y Dragon” que fue recibido con tanta alabanza (en gran parte merecido en mi opinión por ser una gran película), no era más que una puesta en escena al gusto occidental de las innumerables muestras de wuxia de Hong Kong (y que por cierto, un servidor llevaba viendo desde mucho antes de ese estreno)
    Perdón por la extensa respusta (y sobretodo fuera de tiempo)
    Saludos!

  27. Completamente de acuerdo en lo de “Tigre y dragón”, Iván. La novedad del no habituado hizo escalar una película que en otras geografías u otras cinematografías probablemente resultara descafeinada. En plan guerreros voladores me quedo con “Hero”, de Zhang Yimou.
    Saludos.

  28. Xarleen, veo que te gusta el cine de Burton. A mí no demasiado, pero algunas cosas buenas tiene. Ésta en particular no me gustó. Si acudes a las fuentes literarias del personaje, verás que el jinete es mera leyenda y que no mata a nadie…
    Feliz año para ti también

  29. Me gustó más la peli de dibujos de Disney que la de Burton…
    La verdad es que Burton no me gusta especialmente…todo el mundo dice que Pesadilla antes de Navidad es genial y a mí me pareció lo peor ¬¬

  30. Bueno, Vero, a mí todo lo que lleva la palabra “Disney” me hace ser precavido. Muy bueno tiene que ser para que lo soporte.
    Tampoco a mí me gusta especialmente Burton, pero hay cosas que no están nada mal.

  31. Jo, ¡pues a mí me gustan los cuentos de niños para adultos!…Y cuando ví esta me encantó… y la de Mars atack… y la del musical sobre el barbero diabólico…y la Novia Cadáver…Tú eres el entendido 39, pero a mí estas pelis me encantan.
    Ah, por cierto, siento molestar pero no has comentado Amadeus ¿verdad? ¿Nos darás tu opinión? gracias.

    1. Carlos, aquí no valoramos el gusto personal. Los gustos son soberanos y no dependen directamente de la calidad. A mí por ejemplo, me gustan películas realmente malas, como las de Bud Spencer y Terence Hill o algunas de Pajares y Esteso. Ahora bien, en el caso de Sleepy Hollow cabe partir del hecho de que traiciona la forma y el espíritu de una obra seria, profunda y literariamente estimable y la convierte en un devaluado y facilón cuento superficial y pobre. Que disfrutes con ello es otro cantar y aquí ni se juzga ni se discute eso.
      Lo de Amadeus, ya veremos. Está pendiente hablar de algo de Milos Forman, desde luego, pero también tengo por ahí dando vueltas la idea de hacer un cine en serie con biopics de compositores, en cuyo caso estaría allí sin falta. Me lo pienso, pero acepto cualquier sugerencia al respecto. Si se trata de una petición formal…
      Gracias a ti.

  32. Hola 39. Veo que lo que valoras realmente de una adaptación es que la peli respete el original. A mí, como mero consumidor que soy, sinceramente, en muchos casos me da igual que la peli no lo haga y según tú comentas, la trama en libro de Irving es menos complicada y según eso me parece bien que Tim Burton lo traicione. Pasa como en Drácula de Coppola que se inventa esa historia de amor en el siglo XV y la blasfemia posterior que da pie a su condena eterna que como tú apuntaste en el post dedicado son puras invenciones de los guionistas de la peli. Y sin embargo, a mi juicio inexperto, enriquecen la historia. Ahora que, por respeto al autor y la obra original, haya que indicar que las pelis se basan en ellas, me parece perfecto y necesario. Es mi opinión, ya te digo, de sólo consumidor.

    1. Vamos a ver, Carlos. Si realmente es una adaptación, si tomas un título, los nombres de unos personajes, una historia… sólo es tal si la respetas. Las historias tienen un espíritu, una finalidad, una moraleja, una enseñanza, que les ha conferido el autor y que son para algo. Y luego llega un cineasta, si hay suerte (como Hitchcock, que con novelas mediocres hacía películas magistrales, incluso metiendo cambios), o un directorcete, si no la hay, que escriben un guión que pervierte todo y osa a pesar de todo llamarlo igual. A mí me parece una falta de respeto. La película puede ser buena igualmente, pero lo justo es no llamarlo adaptación, no utilizar el título, no denominar a los personajes del mismo modo ni contemplar el mismo marco narrativo. Uno puede basarse en una historia para contar la suya propia; ahora, si ponemos que es Sleepy Hollow de Washington Irving quiero que me cuenten Sleepy Hollow de Washington Irving, más sencilla, sí, y por eso mismo mejor.
      En cuanto a si enriquecen o no, en los dos casos que citas las dos historias literarias resultan muchísimo más ricas que sus adaptaciones, pero menos comerciales desde el punto de vista de las “exigencias” (que son más bien no-exigencias) del público de hoy, sobre todo del norteamericano. Cambiar el profundo romanticismo y la dialéctica filosofía-modernidad de 1897 de la obra de Stoker por un pastel, por muy recargado que sea, que lo es, no me parece enriquecer. Devaluar una historia sencilla, humana, pequeña pero con mucho contenido emocional e intelectual por un cuento de brujas lleno de pirotecnia que tampoco consigue asustar, es más de lo mismo. Es mi opinión de consumidor de cine y de libros, pero ya te digo que hay críticos muy sesudos que, amparándose en el hecho de que cine y literatura son lenguajes diferentes, consienten todo. Yo no: fíjate en el caso de Todas las almas, el libro de Javier Marías que terminó llamándose en cine El último viaje de Robert Rylands…
      Creo que la cuestión es, de todos modos, más fácil de lo que creemos: piensa en una adaptación de La Biblia en la que Jesús no muriera, Poncio Pilatos fuera una mujer, o los hechos sucedieran de manera distinta. ¿Lo consentiríamos? Difícilmente. ¿Por qué sí con otras obras igualmente inmortales?

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