Buenos propósitos blogueros

Recojo el guante del amigo Valentín Cazaña, propietario y mantenedor del estupendo blog del mismo nombre, y anoto aquí tres buenos propósitos blogueros para 2008:

1) Escribir entradas más cortas y con menos desvaríos: el secreto de aburrir, como decía Voltaire, consiste en decirlo todo.

2) Publicar menos: más vale poco y bueno, que mucho y malo. Como decía mi paisano Gracián, lo bueno, si breve, dos veces bueno.

3) Recordar que el Sol sale para todos, que debo hablar menos de mí mismo y que para llegar al final de la escalera siempre hay que empezar por el primer escalón.

Valentín disculpará que deje consumirse aquí esta iniciativa, sin repercutirla en nadie.

La historia siempre se repite: Khartoum

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A los mandos y tropas norteamericanos que ocupan Irak se les proyecta regularmente, antes de su despliegue, una serie de películas de índole patriotera y violenta para incrementar el ardor guerrero del personal y la ofuscación armada que les haga cumplir cada una de las órdenes, por brutales, inadmisibles o sangrientas que sean. Los mandos, además, son obsequiados también con la exhibición de películas de más calado, con importantes enseñanzas para lo que es la complicada labor de ocupación y represión de un pueblo árabe invadido, como por ejemplo La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo. A nuestro juicio, y teniendo en cuenta que la calidad de Khartoum como película es notablemente inferior a la citada coproducción italo-argelina, también podría servir como botón de muestra a la flor y nata de los marines y demás destripaterrones de lo que significa enfrentarse a una comunidad enardecida por la religión en contra de los ocupantes extranjeros.
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