Cine en serie – El club de los poetas muertos

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LA ENSEÑANZA EN EL CINE (IV)

Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, en el umbral de la muerte, que no había vivido (Walden, de Henry David Thoreau).

El extraño profesor Keating, interpretado por Robin Williams, en quien los jóvenes alumnos de Literatura Norteamericana no ven sino una continuación del espíritu del colegio Welton, una de esas rancias instituciones educativas de Nueva Inglaterra que pretenden conservar la estética y los valores trasnochados de los internados británicos más de cien años después de la independencia americana, les sorprende cuando les pide que le acompañen al vestíbulo del edificio principal para contemplar las viejas fotografías de los antiguos alumnos. “Carpe diem“, “aprovecha el momento”, repite el viejo lema del Collige, virgo, rosas, “coged las rosas mientras podáis”…, mientras les invita a fijarse con detenimiento en los rostros petrificados de antiguos jóvenes alumnos de un siglo atrás que son ya alimento para los gusanos en 1954, cuando se inicia la trama, rostros ante los que pasan cada día varias veces aunque no se detienen a mirarlos, son parte de la estética del lugar, entre trofeos, medallas, camisetas de rugby, rostros como los suyos.

Esta cinta de 1989 del director australiano emigrado a Hollywood Peter Weir es un verdadero clásico iniciático para toda una generación de estudiantes aficionados al cine que en aquel tiempo contaban entre catorce y dieciocho años, y entre los que se desató una fiebre de interés por la literatura, en especial por la poesía. Para todos ellos, el personaje de Keating simboliza ese profesor que todos recordamos especialmente (bueno, yo no), quien nos inoculó el amor por una u otra materia, el que de alguna forma y en algunos casos, nos ha conducido a un camino vital determinado con su ejemplo, sus enseñanzas, y su pasión. Pero también es el eje en torno al cual se construyen las dos diferentes perspectivas de la vida que ofrece la película. Porque John Keating, o como hace llamarse enseguida por sus alumnos, “Oh capitán mi capitán“, según el verso de Whitman, es un antiguo estudiante del colegio Welton, un brillante cerebro cuya vocación por la enseñanza, pero sobre todo, cuya experiencia adquirida una vez superados los muros de tan antigua institución, le obligan prácticamente a presentarse de nuevo allí para redimirse con el intento de que los jóvenes de 1954 no partan de la escuela preparatoria de la universidad con la bisoñez con la que él mismo salió en su día. Ese intento de redención le hace abandonar lejos a la mujer que ama para acudir a una fosilizada institución y “salvar” a los jóvenes cachorros que ésta moldea a la vieja usanza utilizando la Literatura Inglesa y Norteamericana, aderezada con su particular visión del mundo y un método de enseñanza poco académico, como vehículo para crear nuevas perspectivas en los jóvenes.

Este choque entre lo viejo y lo nuevo, lo anquilosado y lo que se mueve, se apunta con decenas de situaciones a lo largo de la película: los severos y trajeados profesores, todos de edad, que agobian a los chicos desde el primer día hablando ya de exámenes, puntuaciones, calificaciones, trabajos, informes académicos, amenazas de entrar o no en las Universidades escogidas por sus padres… frente a un Keating que ni siquiera se encuentra en su mesa cuando los alumnos ocupan el aula, que marcha en mangas de camisa silbando la Obertura 1812 de Tchaikovski, que imparte sus enseñanzas en el aula pero también en el patio, en el vestíbulo, en el campo de fútbol, en el teatro; los ritos y ceremoniales pseudomasónicos, con togas, birretes, velas, cirios semisagrados, luces de la sabiduría, frente a un profesor que invita a sus alumnos a gritar, a improvisar, a subirse a las mesas para contemplar el mundo desde otro ángulo; la categorización de la calidad literaria según fórmulas matemáticas de ancianos y sesudos profesores, frente a un profesor que pide a sus alumnos arrancar esa página del libro, olvidarse de dogmas y sentir las palabras… Keating, sus enseñanzas, sus palabras, el mundo que les descubre les hace a todos ellos replantearse su futuro, el programa vital que sus acaudalados padres han diseñado para ellos, futuros abogados, arquitectos, científicos, políticos, médicos. La influencia que Keating, la poesía que les lee y las enseñanzas sobre la vida que les ofrece ejerce una auténtica catarsis en unos jóvenes encorsetados por la tradición, la jerarquía patriarcal y la severa institución educativa. Ante este fenómeno, las respuestas serán tantas y tan variadas como son en la vida: los acomodaticios, los soñadores, los rebeldes, los hooligans, los temerosos, los frágiles, los entusiastas… la traición, cómo no, que también forma parte de la vida. En su idolatría por Keating, los jóvenes logran bucear en el pasado del colegio y recuperan una antigua sociedad secreta de alumnos, El club de los poetas muertos, que respondía al lema de Thoreau enunciado al principio de la entrada: en una antigua cueva india, en el bosque más allá de los edificios de ladrillo y piedra de Welton, la libertad de pensamiento, los sueños y la rebeldía les permite ser ellos mismos, algo que con los trajes, las corbatas y las togas del colegio les está vetado. Cuando algunas de esas ansias de libertad de los jóvenes choquen con el estricto proceder de Welton o con el diseño de sus vidas por parte de sus padres, las consecuencias, desde la represión física ejercida por el director del colegio hasta las amenazas de ingreso en una escuela militar y la tragedia que esas amenazas desencadenan, recaerán sobre Keating, que tendrá que abandonar Welton antes de tiempo, pero habiendo puesto una semilla imborrable en esos jóvenes que nunca podrán olvidar las enseñanzas recibidas en tan breve tiempo, como muestra la emotiva (y un tanto “peliculera”) escena final con los muchachos en pie sobre la mesa, mientras el director, que minutos antes ha intentado retomar la enseñanza académica de la literatura mediante un libro con páginas arrancadas, intenta obligarles a sentarse y Keating comprende que su paso por Welton ha merecido la pena, aunque con un coste inasumible.

La película, entre el drama, la comedia y cierto romanticismo empalagoso, se salva por la hondura de su temática, las acertadas interpretaciones (tanto de Williams como de unos jóvenes Ethan Hawke o Robert Sean Leonard, famoso ahora por la serie House), el universal mensaje de libertad, de autoestima, de afirmación de la personalidad contra viento y marea que defiende, además de por una escenografía muy adecuada y un guión muy sólido que obtuvo el premio de la academia. Por supuesto, hay algunos aspectos un tanto decepcionantes, como la historia entre el chico y la animadora novia de un jugador de fútbol, tópica y facilona, o el brutal conflicto generacional y la drástica resolución del mismo, pero sobre todo merece la pena por su tratamiento de la antítesis que, acertadamente, establece la película entre lo inamovible, lo fosilizado, lo encorsetado, la tradición vacía, el ceremonial sin contenido real, la santificación de las apariencias y las convenciones sociales, los ritos y las fórmulas repetidas como eslóganes mecánicos, frente a la propia libertad, el desarrollo de un criterio y una personalidad, la elección del propio destino, y el derecho a equivocarse y asumir las consecuencias.

38 comentarios sobre “Cine en serie – El club de los poetas muertos

  1. Estupenda reseña, una vez más. A mi ésta me gustó bastante cuando la vi de muy pequeño, y posteriores visionados, aún sin defraudarme y conservando por ello la sensación de buena película que me dejó, han hecho que viera algun que otro defecto que tu comentas, ciertas resoluciones un poco sensacionalistas extremas que benefician poco el relato. Aún así , la sigo conservando en la memoria como un gran film la verdad, y sobretodo me alegro si películas así ayudan a fomentar el valor de la lectura, que siempre es bueno.
    Un abrazo

  2. Muy buena reseña, Alfredo, como siempre. Esta me gustó especialmente porque esta película es para mi inolvidable, con todo y su cierto romanticismo empalagoso, le vino bien por el contraste que atinadamente señalas. Esta lucha por la tradición y romper con ella, se da en una película nada espectacular, comercial, pero que a mi me gustó. No recuerdo el nombre ahora, pero es con Julia Roberts (que me cae estupendo). Ella es profesora y quiere mostrar en la escuela donde da clase de arte, que el camino de las mujeres no es solo el matrimonio.

    Los temas son parecidos entre las dos películas, lo demás no.

    Buen inicio de semana
    Magda

  3. Hermosa película, y un trabajo de Robin Williams que creo nos sorprendió a muchos (lejos del personaje que ha creado acerca de sí mismo),
    La utopía de la enseñanza de verdad, porque aún es utopía aunque parezca mentira. Si cundiera el ejemplo…
    Besos de lunes.

  4. Iván, efectivamente, hay momentos un poco blandorros y sentimentaloides en que se les va la mano, pero en general es bastante aceptable. Nada que ver con “El club de los emperadores”, sospechosamente parecida, y nefasta.
    Un abrazo.

    Magda, te refieres a “La sonrisa de Mona Lisa”, tributaria de esta película sin duda, Kirsten Dunst está muy bien, en la película, me refiero…
    Buen lunes

    Mima, en realidad Williams estaba encasillado en este papel, el tipo que llega, deja huella y se va, como en “Good morning, Vietnam”. Casi mejor encasillarse en eso que en “Jumanji”…
    Es una utopía como un templo, y me temo que así seguirá.
    Besos

  5. En esa peli me enamoré de Hawke, tanto que años después me inscribí en clases de inglés con el único objetivo de poder leer su primera novela “Hottest state”… (bueno para eso y para poder leer la reseñas que aparecian el el New york Times sobre “Pequeñas infamias” de mi admirada Carmen Posadas) y la leí y me enamoré mucho más de él y sigo y proseguiré enamorada. Por eso me gustaría pedirte algo. Me gustaría saber tu versión de “Antes de que amanecezca” y “Antes del atardecer”.

    Un abrazo súper.

  6. Tus deseos son órdenes, Sonia, algo hablaremos de esa dupla (te adelanto que la primera me parece interesante, si no magnífica, y la segunda superflua pero no en el sentido de innecesaria, sino como constatación, ya me extenderé…).
    A mí, pese a todo, Hawke no me termina, aunque es uno de los actores “jóvenes” más interesantes y que, afortunadamente, elige muy cuidadosamente sus proyectos y anda alejado de determinados circuitos comerciales y de marketing.
    Un abrazo mega.

  7. magnífico comentario, Alfredo, y qué alegría encontrar esta película (que es cierto que tiene algunas pegas) que tanto significó y aún significa para mí, creo que para toda una generación, y que realmente es la plasmación cinematográfica de la vida intentando florecer entre las ruinas. Inolvidable, mejorable pero memorable y maravillosa. Saludos.

  8. El australiano Peter Weir es un director un tanto irregular pero correctísimo a la hora de abordar sus magníficos filmes.Evidentemente hay escepciones;no me gusta Matrimonio de conveniencia,y su mejor película,a modo personal,El año que vivimos peligrosamente.Allí me inicié a los cigarrillos Lucky Strike.Creo que Mel Gibson no ha estado munca tan bien.
    Respecto a El club de los poetas muertos ya lo has dicho todo de una manera magistral.Robin Williams,como Gibson,es su mejor interpretación.Por otro lado,me parece genial lo de “verdadero clásico iniciático”,será perdurable para todos aquellos que lleven en su fuero interno el verdadero inconformismo.
    Gran post Alfredo.
    Un fuerte abrazo,amigo.

  9. La idea me parece muy buena… sin embargo esta producción me parece dulzona, demasiado empalagosa. Y es un tanto extraño que sea tan comercial una película cuya temática es poco comercial: ¿desde cuándo la rebeldía se vende? Es como estos que creen que por llevar una camisa con la estampa del CHE ya están haciendo revolución. Debo aclarar que este comentario lo escribo desde la distancia: como si el tiempo no le hubiese hecho nada bueno; me acuerdo que la vi en su estreno: ya te imaginarás… la edad que tenía. Williams no me gusta, para esta clase de interpetación hubiera preferido no un humorista de risa fácil, cuanto un tipo cínico, de humor negro.

    Sin embargo, como muy dices es … iniciático. Puede ser que deba ser realobarada la idea para ser una bomba. Esta es como un pañito: habría que pensar una que nos quitara el piso, que nos moviera el mundo… eso es lo que digo de la contundecia: pensar, por un momento pensar que esto que hago va a cambiar el mundo. POr eso no hay que ser empalagoso, per tampoco pesimista: puede haber una manera de hacer esto: sin llanto no hay historia, pero hay que contarla; hay que decir que no importa, que habrá que reirse.

    Además, pones tu a THoreau, mencionas a Whitman, también está Emerson, Miller…. todo ellos gringos. Habría que hacer el lado B, un poco mayor de la idea del aprovechar el día.

    abrazos,

  10. Samuel, a mí lo demasiado emotivo me tira un poco para atrás, pero, aun con menos entusiasmo, coincido.
    Saludos

    Francisco, acaban de sacar hace pocos meses ediciones en DVD de las cintas de Weir en Australia, “La última ola”, “Homesdale”, etc. Muy recomendables. Coincido contigo en cuanto a su mejor película, sin duda. Yo soy de los “iniciados” en la época de esta película a los que me refiero más arriba, así que, aun con sus imperfecciones, siempre resulta muy especial volver a verla.
    Gran abrazo

    Malvisto, recuerda que es una película yanqui y que es difícil desprenderse de cierta moralina. Por otro lado, la rebeldía también es un concepto a comercializar, siempre que sea superficial, tú mismo anotas un buen ejemplo. Quizá alguna de las próximas películas de la sección encajen mejor con lo que planteas.
    Por cierto, todos los que nombro son gringos porque el personaje enseña Literatura gringa. Esta película sería muy, muy distinta en cualquier otra geografía.
    Abrazos

  11. Ay Alfredo, no eres el único que no ha tenido un profesor así, ya me hubiera gustado a mí tener uno que se le pareciese un poquito. En fin…
    La película me gustó mucho a pesar de que Williams no me gusta, me parece un actor algo histriónico.
    Pero la película que más me impresionó de Weir fue “Picnic en Hanging Rock” (espero haberlo escrito bien).
    Besos.

  12. Pues yo tuve un profesor de literatura que era calcadito a este Keating, hacia clases muy amenas y acabo despertando en todos nosotros, sus alumnos, un hambre incombustible de devorar libros. Despues, vi la pelicula y vi de donde habia cogido el estilo.

    Un saludo!!

  13. A mí me pudo el empalago y te aseguro que casi todos los que alguna vez nos hemos dedicado a la enseñanza abominamos de estas pelis con profes enrollaos.
    Por otro lado, yo tuve muchas y muchos profes buenos y sigo teniéndolos. ¿O soy yo la que los pone en un pedestal?

  14. YO también recuerdo un par de profesores que inculcaron en mi el interés por la literatura precisamente, así que igual no está tan alejado de la realidad, quitando el artificio de las pelis de hollywood claro.

  15. Claro Alfredo, en cuanto a la película, cómo decirlo, no hay nada que hacer: es lo que es, y punto.
    Lo que diría, o lo que extraía sería una lección, como si tu entrada fuera una lección de pasado aún presente: casi siempre que veo cine, o leo, etc, me fijo mucho más en lo que… queda por hacer. Por eso casi siempre termino hablando de mí mismo, antes que de la película.
    Y reconozco que en su momento, solo en su momento, me tocó bastante: ahora hacerla de nuevo, reiventarla es lo que queda por hacer: o eso es lo que pienso….

    (Oye, ¿cómo van tus cosas?: espero que bien)

    abrazos,

  16. Noe, soy consciente del aborrecimiento que los profesionales suelen tenerle a este tipo de cosas. Incluso yo abomino de este tipo de personajes, más que nada por ilusorios.
    En cuanto a tus profes, existe eso del magnetismo de la posición preponderante frente al alumnado, ¿no? Bueno, menos cuando doy clase yo…

    Iván, ¿también tus profesores imitaban a John Guielgud, Laurence Olivier o John Wayne en clase?

    Malvisto, estoy de acuerdo, habría que pasar la película por la batidora y extraer algo nuevo, algo de verdad, no un escaparate.
    (mis cosas van como van, ni bien ni mal, lo más urgente está casi a punto, el guión está con pronóstico reservado…aún).
    Abrazos

  17. Me gustó la película aunque exagere el papel del profesor enrollado, no hace falta subirse a las mesas para despertar interés por la literatura, aunque imagino que era un recurso estilístico más, frente a la rigidez de la institución…

  18. Esta es una de las pocas películas en la que me gustó Williams. No lo veo muy buen actor, desde luego. Es una película de tardes de buenos domingos.

    Un abrazo

  19. XXDD, no no, tanto no, quiero decir que usaban técnicas diferentes al resto para enseñar, inculcar valores y eso. A tanto no llegaban, aunque hubiera sido divertido.
    Saludos!!

  20. Minerva, más o menos todos pensamos lo mismo. Nos marca, pero hasta cierto punto…

    AdR, como actor es bueno, eligiendo papeles, no tanto. Me quedo con “El rey pescador”.
    Un abrazo

    Iván, nada que ver pues con las profesoras macizas de las pelis de Jaimito… Saludos

  21. Este post me gusta mucho. Aquí me quito el sombrero. A mí me emocionó en su día, igual la veo ahora y me parece cursi. Pero me gusta. Hace poco Fernando decía. “Nosotros somos el club de los poetas vivos” y nos dio la risa a tod@s.
    Ya me he descabreado.

    Besos poéticos de una del club de los poetas vivos.

  22. Menos mal que te has descabreado, pero no me dices el título de la peli ésa que has visto tan chula… A mí esta película me retrotrae directamente a los 16 años, cuando me la pusieron en el instituto. Fernando es un caso.
    Besos

    Magda, de “La sonrisa de Mona Lisa” esperaba un desastre. No me entusiasmó, pero tampoco me disgustó.
    Un abrazo

  23. con esta película me asalta una vena especialmente quisquillosa… qué es lo que salvo? alguna interpretación (ni siquiera la de r.williams) y aspectos como la fotografía. el guión me pareció superficial, teñido de filosofía barata. hay momentos muy yankees o “peliculeros” que a mí me descolocan completamente.
    lo cierto es que la idea es buena, podría haber sido una buena peli… pero a mí no me convence.
    🙂
    espero tu entrada de mañana.

  24. Ana M., pues la de mañana creo que es todavía peor, si de moralina y “momentos yankees” hablamos, pero en francés. Y si no, al tiempo. Estoy bastante de acuerdo con lo que dices, creo que la misma película rodada en otro sitio sería otra cosa. En realidad Peter Weir se ha ido edulcorando con el tiempo, en Australia empezó muy bien.
    Yo esperaría a la de pasado mañana…

  25. Pues si no lo has entendido, por favor, tienes que ver de nuevo la película. Hazte con una de esas ediciones en DVD que vienen acompañadas de comentario del director. Así será más fácil.

  26. Acabo de ver la película con mis alumnos, después de 14 años quizás. Buscando entre las viejas cintas de video descubrí esta maravillosa historia que siendo adolescente no me cansaba de ver una y otra vez. Hoy he vuelto a sentir esas mismas sensaciones a pesar de que ya no soy una chiquilla, pero comprobando que aún me sigo identificando no con uno, sino con cada uno de los personajes. Creo que esta mañana en el aula, ellos, mis alumnos, también se han sentido así, como esos jóvenes de una generación tan diferente y a la vez tan similar a la suya. En el fondo, por mucho que las modas y la sociedad cambien, el mundo sigue girando entorno a los mismos sentimientos, los mismos problemas… aunque el escenario de la vida sea distinto, y en nosotros se grave el inexorable paso del tiempo. Aprovechen cada día como si fuese el último, cada segundo, cada minuto, cada hora… no vuelve amigos. “Carpe diem”

  27. Siempre he defendido las cualidades pedagógicas del cine, no sólo para ilustrar acontecimientos históricos o retratar la vida de personas importantes, sino como fuente para debates y nuevas formas de enfocar los temas. Si por mí fuera el cine sería un instrumento de enseñanza de primer orden.

  28. ola
    soy estudiante de Comunicación Audiovisual y necesito saber donde puedo encontrar el guión de esta maravillosa película para hacer un trabajo.
    he buscado en un monton de sitios pero no lo encuentro en ninguno. si pudierais ayudarme os lo agradecería.

  29. Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
    Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
    “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
    Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
    Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
    Se plantea un modelo de enseñanza que se basa en descubrir la fuerza interior.
    Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
    Creo que su sensibilidad va en la misma dirección que la mía. Por eso, me atrevo a enviale* mi libro en versión digital. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
    Carlos González
    P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
    * El libro se puede descargar en mi blog

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