Cine para pensar – El milagro milanés de Vittorio de Sica

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Sin duda Milagro en Milán, de Vittorio de Sica y Cesare Zavattini es una de las películas más conmovedoras jamás filmadas y constituye, junto a Ladrón de bicicletas y Umberto D., la magistral trilogía neorrealista del director. De una inteligencia aguda y con un planteamiento en tono de crítica social, esta obra, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y del premio a la mejor película de habla no inglesa por el Círculo de Escritores Cinematográficos de Nueva York en 1951, a un tiempo sorprende, apabulla y consigue contagiar su profunda sensibilidad.

Totó es un joven huérfano que vive en un mísero barrio de chabolas a las afueras de Milán, poderoso centro industrial del norte de Italia que empieza a dotarse de los habituales cinturones de miseria y precariedad producto de la inmigración incontrolada del campo a la ciudad que huye de la escasez de la postguerra. Cuando en el terreno donde vive se descubre petróleo, Totó, a pesar de la poca educación que ha recibido y de ser famoso en el vecindario por sus pocas luces, decide enfrentarse al poderoso señor Mobbi, que corre raudo y veloz para hacerse con el negocio. Esta trama un tanto simple en apariencia, está aderezada, sin embargo, con sutiles diálogos llenos de comicidad, situaciones bufonescas a medio camino entre Chaplin y ¡Qué bello es vivir! (aunque sin el almíbar que derrochan las películas de Capra) y, ante todo, por unas poderosas imágenes que ilustran a la perfección el abandono y la crudeza de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, especialmente las tomas de las desoladas calles y los descampados llenos de piedras y escombros, los grises nubarrones que acechan desde el cielo y el frío que destila la pantalla y que da la impresión de poder tocarse, todo ello como plasmación de las amenazas que condicionan y pervierten las relaciones de los seres humanos dentro de las comunidades de intereses, sobre todo económicos, y de las consecuencias de la lucha salvaje por éstos.

Con un aire a lo Cuento de Navidad de Dickens, la película es una mirada un tanto complaciente y reivindicativa de los personajes que viven en la miseria, pobres pero amantes de la vida, llenos de amor, de respeto y de cariño, resistente incluso a una infancia difícil y a una estancia en un orfanato que no ha podido alienar los buenos sentimientos de Totó, su inocencia, su bondad, su ingenuidad, herramientas con las que lucha sin rencores, odios ni daños materiales contra una sociedad fría, injusta, en la que unos pocos monopolizan los recursos y dejan en el abandono a sus semejantes. De Sica retrata con un gran lirismo cada una de las situaciones clave de la película, y aunque se le puede acusar de dar una imagen demasiado ligera y edulcorada de los guettos económicos de los suburbios milaneses, ya que no abundan las muestras de las problemáticas que suelen generarse en este tipo de ámbitos vitales (la delincuencia, la marginalidad, la crueldad desgarrada, la ausencia de valores y de conceptos morales que tan bien retrata por ejemplo Luis Buñuel en Los olvidados, grupos humanos desprovisto de cualquier otro valor que no sea una descarnada lucha por la supervivencia diaria) y excede los cánones del más estricto neorrealismo para derivar hacia el cuento fantástico en el último tercio de la película, no por ello merma el poder y el mensaje de esta fábula de la lucha de clases y de la reivindicación del ser humano como primer valor a conservar, que, a la vez que invita a disfrutar de apenas hora y media de diversión, la recubre con una potente carga de profundidad que mueve a reflexiones importantes acerca de nuestro papel en la vida y de lo que verdaderamente importa.

Una obra que hace reír, emociona y proporciona una buena inyección de optimismo, que insufla buenos sentimientos en su primera parte y deriva hacia un hermoso sueño fantástico en el que un milagro viene a compensar los denodados esfuerzos de los humildes para salir adelante, los castigados por las leyes de una miseria para las que nunca han tenido, tienen, ni tendrán, voz ni voto.

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18 comentarios sobre “Cine para pensar – El milagro milanés de Vittorio de Sica

  1. La de años que hace que no veo un film de De Sica, esta la voy a ver de nuevo un día de estos, porque casi no me acuerdo, así que solo decir que cuando la vi me dejó bastante impacto pero fue hace muuuchos años, recuperaré el cine de De Sica, si que es que haces una labor impagable Alfredo, recordándonos las grandes obras a revisar.
    Saludos

  2. Bueno, y yo ¿por dónde empiezo?. Mira tengo que contarte un secreto, schissssssssss, esta peli no es de Sica, ni la escribió mi adorado Cesare Zavattini. No, esta peli decía mi padre que era suya, y que el guión lo escribió con sus amigos del barrio. jajajaja
    Esta es la peli de la familia, pero sobre todo es mía, muy mía. Imagino el impactó que tuvo para gente como mi padre que tanto amaba el cine y en especial el cine italiano. La peli es dura, muy dura, cálida, muy cálida, exquisita y demoledora, esperanzadora pero sólo parcialmente. A mí el final me deja serena e inquieta. Y creo que debería ser proyectada en los institutos, en los mercados, en las casas, oficinas, en los bares. Es una terapia contra la alineación y la egoísmo, es generosamente humana.

    Vale, vale, que me estoy pasando. Pero es que yo fui a Milán de propio para ver los escenarios, para ver la maravillosa Catedral de Milán. Y por cierto, hay muchos Totos en mi barrio luchando contra la especulación y contra gente como Mobbi. Y hay muchos desmanes bajo la alfombra enladrillada de la Expo. “Milagro en Milán” es de rabiosa actualidad, y la esperanza que destila es azul, muy azul. Siempre que escribo pienso en Cesare Zavattini,es un maestro, alguien con un ética y una maestría literaria impresionante. Me alegro de que alguien me diera un libro en la adolescencia. No lo olvidaré nunca.

    ¡¡¡VIVA DE SICA, ZAVATTINI, TOTO, Y MILAGRO EN MILÁN!!!

    Besitos milagrosos

  3. Iván, impagable es mucho, pero si alguien quiere darme la voluntad, no me opondré… Recupéralo, su primera época es imprescindible.
    Un abrazo

    Entrenómadas, y yo que no había contado la verdad por guardarte el secreto… Es una obra muy pedagógica sobre la condición humana en situaciones límite, de lo mejor y lo peor que podemos dar de nosotros mismos. Ahora está en cartel “Pozos de ambición” y hay gente que se hace pajas mentales con ella. Seguramente no habrán visto “Milagro en Milán”.
    Besos milagreros

  4. Oye, me quedo el post, me lo guardo para subirlo yo. Sí, es el secreto de la familia, lo guardamos bajo llave junto a la receta de pastel del optimista imperecedero.
    En serio, cómo me gusta esta peli.

    Besos

  5. Totalmente de acuerdo con este magnífico post.Creo que no se ha dado nunca un tándem tan honesto en la historia del cine como de Sica y Zavattini.El mejor neorrealismo lo hicieron ellos.Sus películas;grandiosas.Umberto D,Ladrón de bicicletas,El limpiabotas,película que tanto admiraba Orson Welles.
    Hablando de Los olvidados de Buñuel,verdadera joya cinematográfica,dá una nueva dimensión.Buñuel se quejaba del neorrealismo,y creo el por qué.Él necesitaba abrir todas las puertas,todas las dimensiones posibles del arte,por eso Los olvidados en una película alejada del neorrealismo.Podemos ver el delirio,los sueños,imagenes surrealistas;las gallinas son una constante,los sueños de Pedro con el carnuzo en la mano y su madre odiándole.Buñuel cuenta en sus memorias que quiso filmar a toda una orquesta sobre un andamio al mismo tiempo que la banda de los chicos le daban una paliza al ciego.
    Alfredo,el cine es una maravilla,una sucesión de genios.Por eso el cine actual me deja frío.Sabes mejor que nadie que hablar de de Sica,Zavattini y Buñuel,nos llevaría días.
    Un fuerte abrazo,amigo.

  6. Samuel, ésta es imprescindible. Así que, al tajo.
    Saludos

    Entrenómadas, todo tuyo (ya sabes que no necesitas permiso). Oye pásame la receta del pastel ese, que falta me hace.
    Escogí la foto por su simbología, me parece muy interesante. Tampoco quería poner la que suele salir en todas partes… Espero tu foto.
    Besos

    Francisco, Buñuel huía de la literatura, incluso de la realista. El neorrealismo se le quedaba corto, corto. Además de la orquesta, pretendía introducir un sombrero de copa negro y reluciente en la casa de Pedro, entre los chismes y el desorden de su madre. Buñuel tendrá un hueco próximamente, aunque con sorpresa.
    Gran abrazo

  7. El pastel… un poco ¿nos das, M? Lo que pasa es que a mi el dulce… me gustan más los cacahuetes, ja, ja Claro, ya lo entiendo.

    Alfred, no sé lo que me ha gustado más si el post o el comentario en fases de la Nómada. Juntos son perfectos. Y de Sica, a monster (para mí monster es superlativo de bueno).

    Besitos dulceros

  8. ví esta película hace unos cuantos años en los lunes cinéfilos de Garcia en La2 y me encantó; la cuestión es que no recordaba el título pero ya me has resuelto el problema. Así que muchas gracias. ¡Ah! y la peli, una pasada.

  9. Qué lujo tenerte como amigo: porque alguna de manera, digamos, con la calidez de la amistad, sacas estos tesoros, y entonces uno se ve buscando de nuevo estas pelis de las que hablas. En mi caso, será la primera vez que vaya a buscarlas. Muy poco del neorrealismo… yo creo que lo mio con el cine italiano fue un total amor, y una total entrega, que me ha perjuidicado. Porque he descuidado auténticos tesoros: como a Olmi, como a Antonioni, como a este que nos presentas. Sólo me he visto dos: esta me falta. Esa entrega fue a Fellini. Ese amor, fue Fellini.

    Por lo que veo, Marta ya nos ha confiado su peli de cabecera: gran gusto. Y respóndielo también los has hecho para mi´: estoy esperando la últinma de Daniel Day…. pero y ahora qué hago. ja!

    abrazos, mi hermano…. apenas la vea, paso a tocar tu puerta y te lo digo. Alfredo, ya la vi.

  10. Minerva, bendito sea aquel programa de Garci. Cuando lo quitaron, dijeron que se sustituiría por otros programas del mismo tipo y que no supondría una merma del buen cine en televisión. Y una leche…
    Gracias a ti.

    Malvisto, el lujo es todo mío. Precisamente hay muchos blogs de cine que hablan de estrenos que casi nadie ha visto aún, y otros hablan de rarezas y cosas escondidas y extrañas sólo para iniciados; aquí intentamos compartir una memoria común a través de cine que más o menos todos hemos visto y que nos ha generado algún tipo de sentimiento para compartir.
    El cine italiano es todo un planeta. Vale la pena perderse en él. Empieza por Visconti.
    La última de Daniel Day… Él está estupendo, pelín sobreactuado, pero bien. La peli tiene un giro de guión pesado y lánguido que casi acaba con ella, pero al final se recupera.
    Cuéntame si te han gustado.
    Abrazoz

  11. anoche volví a ver el gatopardo…se mantiene a pesar de los años y de cierta demora operística que visconti salva con su precisión barroca y obsesiva.
    no sé que me pasaría viendo este cuento de hadas irónico y puñetero que en su momento me pareció una maravilla y ahora resulte, tal vez, demasiado bien intencionada

  12. Tendría que hacer memoria, exprimirme los sesos incluso, para recordar una película que me impactara más satisfactoriamente desde su primer visionado.
    Se podría decir muchas cosas de esta cinta -tú ya dices unas cuantas- pero lo que queda fuera de toda consideración, o a mí así me lo parece, es la poesía que destila cada uno de los fotogramas de “Miraccolo..” Como bien apuntas, críticas al margen, alcanzar a transmitir la crudeza del mensaje cuyo decálogo inspira el movimiento através del camino de la lírica, más que una visión complaciente del problema, a mí me parece la elección (a la postre, acertada) más difícil de las que De Sica pudo tener a su alcance.
    Más que metáfora, la herramienta es la paradoja; hacer dulce a la vista y al resto de los sentidos, lo que en realidad es cruel y descarnado.
    Es fácil verla y querer ser E.T., a pesar de no tener la nariz chata. Es fácil verla, y como me ocurrió a mí, convertirse en ladrón; pues al día siguiente le robé el cuento a mi ex-suegro y todavía no se lo he devuelto. Conscientemente, claro.

  13. De Sica fomentando la cleptomanía… Curioso nexo con “Ladrón de bicicletas” por cierto. Efectivamente, su poder viene de la elección de su tratamiento. Pudo haber sido bárbaro y descarnado, como Buñuel en “Los olvidados”, y escogió cierta lírica, la humanidad, lo emotivo. Elección correcta, a la postre.
    Anda, anda, devuélveselo a tu suegro, no seas así.

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