La tienda de los horrores – Los tres mosqueteros

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La ecuación más fiable de todo el sistema matemático de la Humanidad dice que Disney es igual a: clásico que toca, clásico que se carga. Repugnante producto pseudo-fílmico, Disney consiente en un alarde de justicia poética (Dumas -y sus esforzados escribanos- tampoco era un alma de la caridad en lo que a respeto por las fuentes históricas y rigor narrativo) pasarse por el forro la historia del inmortal clásico de la literatura popular francesa (y mundial) y crear un despropósito por el que el responsable último de casting y director de este bodrio, un tal Stephen Herek, técnico a sueldo de diversos estudios de esa dudosa institución llamada Disney, debería ser apaleado públicamente con retransmisión televisiva en directo. La delirante elección de actores para una innecesaria nueva versión de una historia ya manida hasta la saciedad (despropósitos incluidos, cómo no recordar Los hijos de los mosqueteros, por ejemplo) hace que Chris O’Donnell interprete al gascón D’Artagnan, el perturbado Charlie Sheen dé vida a Aramis (recordemos, espadachín, poeta y mujeriego cuya última intención está en convertirse en abad monástico, igualito que Sheen), Kiefer Sutherland haga de Athos y Oliver Platt de Porthos, pero el colmo es soportar a Tim Curry, regular cómico, discreto actor serio, rostro reconocible, eso sí, en el carismático papel de cardenal Richelieu. El único acierto entre tanta tontería es situar a la apetitosa, en aquel tiempo, Rebecca de Mornay como Milady de Winter, antes de tirar su carrera definitivamente por la taza del w.c. y dedicarse a bodrioespacios como ese engendro de thriller psicológico “interpretado” junto a Antonio Banderas y titulado Nunca hables con extraños y que no tardará en aparecer en esta sección a poco que quien escribe logre reprimir sus instintos criminales al recordarla.

En fin, que quien espere ver algún episodio solemne de la obra literaria entre semejante patulea lo tiene crudo. No sólo elimina pasajes decisivos e importantísimos sin el menor rubor, sino que inventa, completa, rehace y dota todo de un tufillo de presunta comedia de acción que da arcadas, pretendiendo seguir al mismo tiempo la senda del buen clásico de 1948 (con Gene Kelly) y las más que aceptables adaptaciones de Richard Lester en los setenta (con un Charlton Heston magistral en su recreación de cardenal, incluso mejor que el Vincent Price de la película de Kelly). Entre dos la tenían y ella meaba: no logra ni una cosa ni otra, sino un pastiche mosqueteroide en el que los floretes, las plumas del sombrero y los sayos cardenalicios son lo único que recuerda la encantadora obra de Dumas. Como muestra de tanta insensatez junta, basta con mencionar la pata de banco más grande con la que Disney pretende obligarnos a adelgazar de una crisis intestinal imperecedera: Currychelieu pretende, nada menos, que erigirse en rey de Francia, oiga, y además, ojo al dato, muere, como todo malo maloso debe hacer al final de la película, perforado convenientemente con un chisme afilado de ésos. Para reinstaurar la tortura, vamos.

Mención aparte para la táctica de promoción de este petardo mediante la canción All for love, creación infame del poperío más cursi y lamentable en la que Bryan Adams (encasillado como compositor de baladas ñoñas para películas de acción con espadas de por medio), Sting (que ya empezaba a acusar su sordera) y Rod Stewart (que debió firmar el contrato mientras tenía la cabeza dentro de un secador de pie de su peluquería de confianza) se ganaron sus buenas perras ladrando una sarta de tontadas descomunal pero que tuvo su entrada en las listas de éxitos gracias a papá dólar y a la compra indiscriminada del puesto número uno.

En resumen, una castaña insorportable, con un guión que provoca pústulas, un humor penoso, y, eso sí, alguna que otra notable escena de acción y unos generosos escotes de Mornay, que algo alegran, la verdad. Toda una muestra de lo mal que puede adaptarse una obra y de lo mal que puede llegar a hacerlo Disney cuando se empeña, incluso en temas tan a priori “sencillos” como la ambientación, la puesta en escena y la elección de localizaciones. Horrible. ¿Alguien cree que no puede hacerse peor? Mal hecho. Siempre puede empeorarse, como veremos en próximos capítulos.

Acusados: todos.
Atenuantes: Rebecca de Mornay.
Agravantes: los demás.
Sentencia: culpables.
Condena: leerse las tres obras de Dumas sobre los mosqueteros al revés, a pan y agua.

23 comentarios sobre “La tienda de los horrores – Los tres mosqueteros

  1. Esta me temo que si que la vi, jaja, es que coincidía la época que todo producto comercial era igual a mediocridad asegurada, pero vamos, me dejó una indiferencia que hasta hoy me dura, ni recordaba la película. La Mornay, eso si, mito erótico para muchos, desprendía carnalidad, como solía hacer habitualmente.
    Y es que el O’Donnell me resultaba insoportable, de verdad, no lo tragaba
    Saludos Alfredo!

  2. Qué horror, cómo es posible que pase esto con una obra maestra. Aunque Hollywood hace cada cosa, basta recordar Apocalypto, una porquería de película, casi caigo desmayada, pero de coraje, cuando la vi. A punto de salirme pústulas, como dices. Asi que no me extraña, pobre Dumas si viera esto.

  3. Mi querido Alfredo,sobre todo y ante todo soy hombre de libros y como duele el daño que hace el cine garrulo a las grandes obras literarias.Los tres mosqueteros es una novela inolvidable,llena de detalles y referentes históricos.Por otra parte,nunca se ha realizado una película decente sobre la obra de Julio Verne,todas ellas cutres a más no poder.Al menos Kipling corrió mejor suerte con John Huston,que realizó esa maravilla que es El hombre que quiso reinar.
    Tu sentencia se queda corta amigo.
    Un fuerte abrazo.

  4. Iván, creo que hay una asociación de damnificados (o debería). La Mornay estaba maciza, fueron sus mejores años, no precisamente como actriz, porque no superó la mediocridad en los papeles en los que parcitipó.
    O’Donnell, a ratos. Pero me inclino más por tu opinión.
    Un abrazo

    Magda, hombre, creo que nadie se atrevería, ni siquiera entonces, a llamar a esto obra maestra. Aunque cuando se utiliza el éxito de taquilla como argumento, se pretende afirmar algo parecido. “Apocalypto” es una película que me genera sensaciones encontradas: me gustan algunas cosas de su técnica; me repugna su trama y la forma de presentarla. No tardará en salir por aquí.
    Un abrazo

    Francisco, coincido plenamente; destrozar obras así sin las debidas cautelas y advertencias debería ser castigado con la cárcel. Es un tema interesante el de las adaptaciones. Completamente de acuerdo en lo de Huston (una de sus mayores virtudes eran sus adaptaciones). Yo creo que leer al revés miles de páginas ya es bastante; igual Charlie Sheen se rehabilitaba, y todo.
    Un gran abrazo.

    Noe, no se te ocurra verla sin preparación previa, una infusión, zumo de cebada o de malta en grandes dosis. Como comedia, si te ríes de lo que pretende ser serio, te lo pasarás bomba.
    Besos

  5. Aportaré mi historia personal con esta película: siempre me han gustado las películas de aventuras y espadachines así que cuando me enteré de su existencia esperaba el estreno con cierta esperanza. Afortunadamente, antes de gastarme el dinero, vi en televisión unas entrevistas a los protagonistas. Creo que fue O’Donnell, quién al ser preguntado sobre que le parecía interpretar un personaje tan famoso desde hace más de un siglo como el creado por Dumas, el otro respondió algo así como: ¿Pero esto no lo inventaron los guionistas?”. Decidí que seguro, seguro la película era un auténtico bodrio. Porque puede que el pobre, no supiera la existencia de la famosa novela, pero…¿que tras el rodaje de la película tampoco se hubiera enterado?. Años después la vi durante un viaje en autobús y confirmé mis pronósticos. ¡¡¡Vaya petardo!!!
    Así que igual te has pasado con la condena, para estos leer la novela de la forma habitual ya es suficiente penitencia.

  6. Te estabas demorando con esta: un fiasco las adaptaciones de Dumas. Aunque esta de una u otra forma atrapa, así sea porque cuando salió a la cartelera uno era un pobre chico no más grande que un balón. En cambio lo que hiciron con Montecristo, es decir, con mi adorado Montecristo, no vale nada. Sí, muy mastercard la cosa.
    Es un fenómeno interesante el medir la calidad de algo según lo vendido, rankeado, y premiado que sea. No me imagino a la obra de Rimbaud en los primeros lugares de venta. Pústulas, mi hermano.

    abrazos,

  7. ¡Currychelieu, me encanta eso, jajaja!
    Yo esta me la bajé cuando acabé de leerme el primero de los libros (jo, sigo esperando conseguir los otros cuatro…), y puse “Los tres mosquetros” en el Emule, que yo usaba por entonces, a ver qué salía… la verdad es que cuando vi e castillo de Disney ya dejé de hacerme ilusiones. Ahora la veo muy de vez en cuando como mero espectáculo, es decir, cuando no hay ganas de pensar. Eso sí, reconozco que Michael Wincott como Rochefort, aunque el personaje tampoco es precisamente para tiras cohetes, me mola un poco más… es que me van los malos malosos (aunque estén tal mal tratados como en esta película).
    Con perdón del atrevimiento, te hago un pequeño apunte: Currychelieu (que en esta película está más caliente que el palo un churrero) no muere atravesado por una de esas hojas que tan sospechosamente recuerdan al aluminio: ese es Rochefort; el final de Richelieu en esta película es tan cutre que no me extraña que hayas intentado olvidarlo: Luis III le pega un “mascón” y se cae al agua, se supone que muere ahogado, aunque lo lógico es suponer que se iría nadando hasta la orilla, cosa que se ajustaría bastante más a la realidad, sea como sea, eso no sale…
    ¡¡Dios, menudo final más patético para el fundador de la Sorbona!!
    Y para colmo, yo ni siquiera puedo contar con el “atenuante” de los escotes de De Mornay, que es muy mona, pero digamos que no es mi tipo.
    1 Beso.
    Rosa.

  8. Nada, nada que aquí no se salva ni el apuntador, desastre total.

    Muchas felicidades por tu nuevo proyecto “Cinissimo” le deseo mucho éxito.

    Besos.

  9. Minerva, me has dejado K.O. O sea, que si él no lo sabía, los demás… No me extraña que saliera como salió. En fin. Por cierto, ¿tú ves mucho cine en los autobuses, no?

    Malvisto, un completo desastre. Mejor que a Rimbaud lo dejen tranquilo. Si Disney lo toca, lo jode.
    Abrazos

    Rosa, tienes razón. El final de Richelieu es por ahogamiento, y no por trinchamiento. Es igual, el caso es que es una birria mayúscula. Efectivamente, Curry está como una moto…
    Besos

    Lucía, ahí estamos, a ver qué tal, muchas gracias.
    Lo de esta película es denunciable.
    Besos

    Samuel, de la que te has librado. Lo más aterrador es que es cierto.
    Un abrazo

  10. Alfredo, con obra maestra me refería a la obra de Dumas 😉 Ya pasaron Apocalypto por allá, segun lei varias reseñas. Es una pelicula espantosa, los mayas ni se parecen a lo que se ve ahi, pero ni tantitito. Todo, todo es una total mentira. A mi de este panfleto no me gustó nada.

    Un abrazo para ti
    😀

  11. Sí, bastantes. Es consecuencia de haber hecho muchos viajes en autobus, de que la luz de lectura pretenda dejarnos ciegos, de que no soy capaz de dormir sentada con facilidad…

  12. Vale, Magda, es que cuando estoy con resaca leo fatal… Perdona. “Apocalypto” obtuvo exactamente las críticas que merecía. Aunque, curiosamente, este tipo de cine de Mel Gibson tiene sus fans. Lo dicho, técnicamente tiene pase, pero si atendemos al rigor y a la exactitud, nada de nada.

    Minerva, ya puestos, el que elige las películas para el bus podría tener mejor gusto. Bueno, con tener gusto sería suficiente.

  13. Hola, acabo de llegar de mis vacaciones y me estoy poniendo al día. Por lo que veo que estuvieste escribiendo varios posteos más que interesantes. En cuanto a este puntual, nunca estuve más de acuerdo con que hay films que no deberían ser tocados. Saludos!

  14. Ja, ja, me encanta la sentencia, inapelable.
    Yo me libré de ésta porque, después de las versiones de kelly y la de Lester (un amigo mío, esgrimista, aseguraba que la pelea inicial era la mejor que había visto, por real), ya no me apetecen otras. Por cierto que la de Kelly ando como loco para revisarla, y no la encuentro…
    Saludos.

  15. pues es una obra de mucha accion y entusiasmo qye genera en la niñez el deseo de ser valiente y salvar a las princesas sin embargo se deberia de revisar nuevamente y volver a producirla

  16. Aunque he de reconocer que me he partido por la crítica, no estoy para nada de acuerdo con ella, esta película es de las mejores de Disney y aunque no tenga mucho (o nada) que ver con la obra original de Dumas, también me partí con ella! :p

    1. Uy, Loco, si crees que esto es de lo mejor de Disney, entonces mejor sería que Disney desapareciera. No funciona ni como adaptación, ni como película de humor, ni como aventura ni tampoco como película juvenil, que es lo que se supone que es. Horrenda.

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