‘El tiempo en sus manos’, adaptando a H. G. Wells

Dedicado a Javier Torres.

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La máquina del tiempo (2002), bodrioengendro protagonizado por Guy Pearce, sin duda es carne de cañón para la sección que periódicamente recoge en este blog los mayores fiascos fílmicos. Lejos de chapuceros efectos digitales, zafiedades tecnológicas vacías y sin sentido y paranoias de rayos, truenos y explosiones, en 1960 George Pal realizó El tiempo en sus manos, notable adaptación de la celebérrima obra de H. G. Wells en la que un científico consigue idear un ingenio que le permite desplazarse a lo largo del tiempo y presenciar eventos históricos que sólo podía imaginar una mente perversa. A medio camino entre el drama apocalíptico y el cine de aventuras, esta efectiva cinta quizá sea la mejor versión que de entre todas las dedicadas a este clásico de la literatura se ha rodado.

Rod Taylor da vida a George, un científico que en el Londres victoriano de 1899 crea una máquina que le permita viajar en el tiempo. En sus experimentos, en los que cual Dr. Jekyll él mismo ejerce de conejillo de indias, consigue desplazarse hacia un futuro en el que le esperan dos devastadoras guerras mundiales (magníficas escenas en las que, a través de los ventanales que dan al jardín desde el estudio de su sótano, el paso del tiempo se dibuja frenéticamente al otro lado de la calle, incluso con el clavado vertiginoso de tablas que amortigua el resplandor de las luces ante los bombardeos alemanes de la II Guerra Mundial), un holocausto nuclear (que Wells situó imaginariamente, pero con una capacidad de predicción notable, en 1966; recuérdese la crisis cubana de 1962) y finalmente una vida tranquila y placentera en un mundo aparentemente bello y bucólico.

Una vez más se demuestra, gracias a este clásico de aventuras de ciencia ficción, que para rodar buen cine y contar de manera efectiva una historia no basta con un intento de crear sensaciones mediante el bombardeo de efectos especiales por acumulación, como sucede en la horrenda versión de 2002. La sencillez, las maquetas meticulosamente trabajadas, los decorados minuciosamente elaborados, la huida de todo histrionismo de rayos y centellas, concentra el mensaje de la película y no lo pervierte con cascabeles y fanfarrias. Al igual que Robert L. Stevenson, H. G. Wells recoge la atmósfera, perfectamente recreada en la película, de un Imperio Británico excesivamente pagado de sí mismo, recreado en su propia complacencia, pero que en la plenitud de su poder no encuentra respuestas positivas, edificantes ni optimistas en cuanto a la condición humana, ni tampoco en la fabricación de un mundo mejor. La película de Pal, partiendo de la obra de Wells, lanza simultáneamente un mensaje positivo en cuanto a las virtudes que el hombre atesora y que en el futuro, aunque con un triunfo momentáneo de las fuerzas del oscurantismo, la superstición y el totalitarismo, pueden lograr la victoria de la cordura y la justicia, y a la vez formula una advertencia seria en cuanto a ese mismo futuro si el hombre no busca, no dentro de las máquinas, sino dentro de sí mismo, elementos que le permitan variar de rumbo: dos guerras mundiales, un holocausto nuclear, y la vuelta a una sociedad salvaje en la que los sacrificios humanos y el culto a los temores ancestrales presiden las relaciones entre las personas.

El tema de la película, la eterna pregunta de si el hombre puede o no controlar su destino, está explícitamente planteado en el guión en el devenir del personaje de Rod Taylor (un actor excesivamente acartonado para mi gusto, pero que aquí se ajusta como un guante al personaje). Aventurero, intelectualmente ambicioso, ansioso por conocer, descubrir, traspasar un mundo que, incluso desde su mismo centro, el Londres imperial, se le queda pequeño por insuficiente, intenta construir la herramienta que posibilite conseguir ese Edén del que se ha hablado y escrito hasta la saciedad a lo largo de la Historia, y lo que ve son cúmulos de desgracias continuadas que en lugar de proporcionar satisfacciones al ser humano, aumentan su sufrimiento y desasosiego. En un futuro dominado por los Morlocs, criaturas que se han hecho con el mando sobre La Tierra (colóquese el apellido histórico que se quiera: comunismo, capitalismo, las multinacionales, el marketing, o todos ellos) y para los que el hombre no es más que un esclavo consumido en la ignorancia, es el propio personaje de Taylor el que recuerda a todos ellos la verdadera condición del ser humano, y eso está a punto de costarle la vida. Pero no conviene engañarse, porque la película no es una fábula sobre un futuro apocalíptico posible, sino, sobre todo, una reflexión sobre nuestro pasado, sobre cómo hemos construido nuestras sociedades opulentas, a costa de cuántos sufrimientos, muertes, y crímenes contra los seres humanos y contra el Planeta. No resulta difícil extrapolar situaciones y comprobar qué simboliza cada plano de la película, a quiénes se están refiriendo Wells y Pal, y no cabe duda de que la cinta es todo un toque de atención a nuestra indiferencia y a nuestro cómodo olvido repleto de comodidades materiales en el que nos limitamos a vivir al día marginando en muchas ocasiones que ese orden está construido sobre la negación de la más mínima condición humana de la mayor parte del planeta, sumido aún en la obediencia ciega, en la ignorancia, y en el aborregamiento creado y condicionado por las altas instancias de poder, llámese religioso, político o económico.

Trabajo más profundo de lo que permite suponer su apariencia, que sin duda para muchos resultará, infundadamente, anticuada y pasada de moda, la película nos ofrece, además de una apasionante aventura, toda una serie de lecturas filosóficas acerca de la llamada “civilización”, de sus logros y sus perjuicios, y de cómo la vida en grupo llega a anular al individuo cuando está regida por el concepto de tribu dominada por unos pocos: la filosofía, la política, la sociedad, la civilización, son cuestiones que permanecen latentes tras esta magnífica obra de entretenimiento inteligente que es El tiempo en sus manos, de George Pal.

22 comentarios sobre “‘El tiempo en sus manos’, adaptando a H. G. Wells

  1. Pues yo no recuerdo haberla visto. Eso sí, Rod Taylor está monísimo en la foto. Aunque tiene cara de haberse comido una guindilla y no saber si irse al futuro, al pasado o al medico.
    Tomo nota. Poco a poco veré todas las pelis pendientes. Me apetece sentarme y zamparme unas cuantas.

    Besos, Sir Alfred, el hombre de “El cine en sus manos”

    Marta

  2. magnífico artículo, una película a la que le tengo muchas ganas (qué lista tengo en casa, ni te lo imaginas…) y que con tu comentario aún me apetece más ver… Sobre la calidez y buen hacer de la ciencia-ficción de antes y la frialdad y cascabeles de la actual, qué razón tienes… en realidad en casi todos los géneros ocurre más o menos lo mismo, si se mira incluso el hardcore, los 70 tenían historias y buen rollo, los 80 aún tenían su gracia (además de sexo) los 90 ya la cosa se vuelve mecánica y en la actualidad se estila el más bestia todavía… aunque claro, esto es generalizar y siempre hay excepciones… Un saludo, ah, aunque ahora no doy opción de comentarios, ya sabes que los que más hecho de menos son los tuyos…

  3. Yo sí que la vi y me gustó. Como tú dices no tiene efectos especiales pero los decorados están muy bien trabajados. Es de esas películas que en principio te parece que no va a valer gran cosa y cuando acaba te deja pensando y cavilando un buen rato.
    Un abrazo.

  4. Entrenómadas, apuesto que pilló un viaje al futuro directamente a urgencias… Un atracón de cine nunca está de más, y ni siquiera necesitarás al médico.
    Besos

    Samuel, el cine está casi del todo desnaturalizado, ya no hay reglas (lo cual está muy bien por un lado), pero esa falta de corsés se ha traducido a menudo también en falta de gusto, y a veces hasta de escrúpulos.
    Saludos

    Lucía, en efecto, es sorprendente.
    Un abrazo

  5. No tenía ni idea de que esta historia fuera tan profunda… yo vi la de 2002 (un bodrio en el que los efectos especiales pretender hacer de cortina de humo para que no nos paremos a pensar en lo malo que es todo lo demás).
    Yo también estoy deseando de ponerme a ver todas las de la lista, pero de momento me tengo que conformar con irlas acumulando… y después de Semana Santa y Feria de Abril (que están casi pegadas), vienen los exámenes… ¡¡¡AGGGGGHHHH!!!
    Me la apunto, por lo pronto…
    Besos.
    Rosa.

  6. Y de esos bombllitos, ¿cuál era el del futuro? El dato me interesa. Y de las manibvelas cuál permite alejarnos de los ismos: como que el ser humano está hecho para obdecer, para ser un borrego, pero ni eso lo hace bien. (Gran efecto el que logras, peus hablando de la pel´cula lanzas destellos al tiempo).

    Abrazos, atte. dios…

  7. No conozco la película, pero el tema me gusta mucho. Me aterra pensar cómo será la próxima guerra nuclear-mundial, me consuela, quizá, que no vamos a quedar ninguno en este mundo, para no padecer tanto dolor de ver cómo las potencias nos convierten en nada 😦

    Qué bello que tu reseña esté dedicada a Javier 😀

  8. Rosa, es profundísima si se quiere buscar el sentido que H. G. Wells quiso darle. Desde luego, a diferencia de muchos cineastas de hoy, los grandes literatos rara vez cuentan algo porque sí.
    Después de primeros de abril, como no publicaremos a diario, os daremos un respiro a todos los que queréis ver tanto…
    Si vienen los exámenes, ya puedes disfrutar bien de las fiestas antes.
    Besos

    Malvisto, la máquina era bien rara, casi marciana, con esas palancas, bombillas, y esa rueda giratoria tan grande girando detrás… Son las metáforas que hacen avanzar o retroceder nuestra mente.
    Abrazos

    PD: unas bendiciones no me vendrían mal…

    Magda, la película te gustará. La próxima guerra será como todas, llena de miseria, muerte y destrucción, y de medallas, honores y banderas en los desfiles. Morirán los de siempre, cada vez en mayor cantidad, y alguien hará el negocio de su vida con la sangre de los demás. ¿Alguna vez no ha sido así?
    Javier es un tipo de primera, como mínimo se merece esto, pero en el fondo, mucho, mucho, muchíssssimo más.
    Un abrazo

  9. Bendiciones mi hermano, y para el régimen en el que estás el remedio que te voy a dar tal vez no te suene….. pero te lo voy a escribir con más calma. ¿Qué te parece?

    abrazos sin besos, jejejeje

  10. ¡Gracias, Sir!

    Es mi peli favorita, no es la mejor de todas, el cine tiene producciones infinitamente mejores, pero sí es la peli que me dejó huella y me hizo reflexionar sobre muchas cuestiones relacionadas con la humanidad.

    Abrazos. 😉

  11. Llevaba unos días sin pasar por aquí, que grandes películas, como siempre, esta en concreto es de mis favoritas de la serie B (bien entendida) del cine fantástico, y es que cuando ves un filme en no menos de 6 o 7 ocasiones es que debe haberte gustado mucho XXDD
    Es una gran película, y gran reseña Alfredo, coincido contigo que para hacer buen cine fantástico, los detalles son siempre tan importantes….
    Un abrazo

  12. Malvisto, me parece muy bien, porque estoy un poco liado y no sé cuándo podré escribirte yo con calma…
    Abrazos

    Javier, cuando una película hace pensar, sentir o emociona, da un poco igual si es mejor o peor… Lo importante es que te diga algo y la recuerdes.
    Abrazos

    Iván, ya te echaba de menos yo por aquí… A mí de esta película me gusta más la primera mitad, luego deriva en algo más tópico o habitual, pero el comienzo engancha mucho.
    Un abrazo

  13. Sin tener tantas pretensiones, me pareció interesante el experimento fílmico “Time After Time”, de 1979, en el que el viajero en el tiempo era el propio H. G. Wells, interpretado por Malcolm McDowell, que perseguía al futuro – nuestro presente en el momento del rodaje – al mismísimo Jack el destripador.
    La mirada del viajero victoriano que imaginaba posibles futuros sobre la sociedad de consumo generaba situaciones interesantes y el razonamiento del psicópata asesino acerca de que estaba mejor adaptado a la vida moderna movían a la reflexión.

  14. Tanto esta como la nueva versión esa que hicieron son dos bodrios para dejar pasar, para darle capotazos, vamos. Recuerdo aquella especie de “monos” que salían al final de la peli… uf, para parar la cinta, de veras.

    Abrazos

  15. AdR, ésta es sensiblemente mejor que la versión de 2002. Hecha con menos medios, casi de serie B, pero mantiene un par de cosas que la salvan: minuciosidad en el guión (con respeto al texto) y a la escenografía, y profundidad argumental.
    Un abrazo

  16. Gran texto.Las películas que nos marcan para siempre son aquellas que ejercen un poder de seducción que no nos abandonan nunca.¿Efectos especiales?Por ejemplo,cuando ví en mi niñez La invasión de los ladrones de cuerpos de Siegel,me produjo un impacto,que todavía hoy sigo teniendo pesadillas.Tengo un post en donde hablo de ello.
    H.G.Wells es uno de los escritores más importantes de la historia de la ciencia ficción.Fue el primero en tomarse muy en serio los horrores que puede desatar el ser humano en nombre de la ciencia.Fue el primero en dar la alarma con rigor.
    Un fuerte abrazo,amigo.

  17. Así es, Francisco, es exactamente lo que pensé al leer tu post, sobre todo comparando la película que citas con los remakes posteriores, el protagonizado por Donald Sutherland en los setenta (resultón) y el bodrio con Nicole Kidman y Daniel Craig del año pasado, horrible Oliver Hirschbiegel…
    La ciencia ficción, contra lo que los efectos especiales pretenden, no habla de otros mundos, sino de éste.
    Un gran abrazo

  18. Muy buena película, la de 1979 también me gusta, la del 2002 de ver los cortos con eso fue más que suficiente, es preferible un tema bien tratado a basar una película en los efectos especiales.
    Un abrazo

  19. yA me preguntaba yo cómo es que no habías expuesto en la Tienda la versión de 2002… ahora veo que ya la mencionaste en este post. Y es que ésa es francamente mala.
    La novela para mi gusto, aunque ahí esté la importante advertencia filosofica (cada cual les dará el significado que quiera a esas criaturas), también empeoraba cuando aparecen esas dos especie diferentes de hombres futuros… pero es que en la peli nueva no simbolizan nada, los reducen a una tópica lucha de hombres contra bestias y aún aparece un ser superior que creo recordar, en la novela no es necesario.
    Bueno, el caso es que te agradezco esta recomendación que desconocía…ó tal vez no, porque yo de peque vi una peli ntigua sobre el tema que no recuerdo, pero creo que se titulaba como el libro, aunque quizá era ésta.

    1. Bueno, Carlos, hay muchas versiones. En ésta en particular se hace hincapié en la cuestión de fondo, y en otras, como la que mencionas, se usa como pretexto para una vulgaridad de acción y efectos especiales. Los intereses cambian con las épocas. Y, aunque cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor, en el cine algunas veces sí lo es.

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