Luis Buñuel – La edad de oro

Para Ángel Petisme, y gracias a su Buñuel del desierto

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Tras Un perro andaluz, cortometraje con el que Buñuel y Dalí escandalizaron al público y deleitaron a los intelectuales franceses, un noble francés algo dado a la extravagancia, el vizconde de Noailles, se ofreció al genio aragonés para financiarles su siguiente proyecto. La película, aunque oficialmente en los créditos cuente con la colaboración de Salvador Dalí, es en realidad producto exclusivo de Luis Buñuel, dado que el pintor catalán se desmarcó del proyecto.

Luis Buñuel crea una película que es una mera acumulación de episodios, que se abre con un documental de 1912 al que el director añade un comentario científico y que trata de los escorpiones, todo un símil de lo que pretende con su cine (la cola del escorpión sirve hábilmente de referente comparativo tanto para lo que es su intención a la hora de rodar películas como expresión de lo que para Buñuel es también la naturaleza humana, la capacidad para aguijonear conciencias, y también para ser aguijoneado). En otro episodio un grupo de bandidos intenta huir del refugio en el que se encuentran, mientras un grupo de obispos están realizando una serie de extraños rituales en una playa (lo raro no es que los obispos hagan rituales raros, sino que los hagan en una playa, o en una manifestación, añadiría uno) quedando reducidos a meros esqueletos con mitra y todo. Un grupo de burgueses llegados al lugar y que celebran una especie de fiesta se escandalizan al escuchar los jadeos, se supone que producto de una relación sexual, por lo que un hombre es detenido por las autoridades y arrastrado por las calles al modo y manera de la Inquisición. La mujer vive en una casa elegante, en la que continúa con sus amores, siempre inconclusos e interrumpidos, entre el grupo de invitados que elegantemente vestidos deambulan por los jardines o por las habitaciones donde las vacas descansan en las camas o los caballos dentro de los pianos, hasta que, finalmente, el grupo de fieles de un Marqués de Sade de extraño parecido físico a Jecucristo se marchan del castillo de Sellini.

El escándalo estaba servido. La película despertó entusiasmos y rechazos por igual, pero la oposición a la misma por parte de los grupos ultraconservadores (la Liga de los Patriotas y la Liga Antijudía, un grupo éste muy presente en la vida pública francesa, cuyo antisemitismo era mucho mayor que en Alemania por aquellas fechas, aunque ahora no les guste recordarlo) llegó al extremo de la convocatoria de manifestaciones para impedir la exhibición de la cinta, con el consiguiente asalto del cine, la provocación de daños y la imposibilidad de proyectar la película. A los disturbios siguieron durante semanas interminables polémicas políticas y críticas demoledoras al cineasta aragonés.

Buñuel, en su intención de apartarse de las reglas del arte concibió una película con imágenes directas, francas, potentes, pero sencillas, adornadas con una música con la que, negándose a contar con la colaboración de Stravinsky, creó un duro contraste entre las melodías agridulces de compositores del romanticismo como Debussy, Wagner o Schubert para las imágenes más escabrosas o duras, con los tambores de Calanda para los momentos más aparentemente sencillos o de transición. La película, un derechazo al rostro del espectador, despertó elogios, críticas feroces, y comentarios ambivalentes, como el de Henry Miller: “o estás hecho igual que el resto de la humanidad civilizada, o eres orgulloso e íntegro como Buñuel. Y si eres orgulloso e íntegro, eres anarquista y tiras bombas”.

La edad de oro sigue siendo actual, potente, fresca, contestataria y revolucionaria. Nadie ha vuelto a rodar, ni siquiera el propio Buñuel, ni nadie rodará jamás algo parecido. El poder de algunas de sus imágenes sigue sin ser igualado, ni aproximado probablemente (los obispos reducidos a huesos, Max Ernst moribundo, los animales sobre los muebles o los pianos, la chica lamiendo el dedo gordo del pie de una estatua cual felación pétrea, el Jesús-Sade predicando mientras sus acólitos desfilan por el puente levadizo de su castillo… “El instinto sexual y la pulsión de la muerte forman la sustancia de la película. Es una cinta romántica realizada con frenesí surrealista”, dijo Buñuel. No es de extrañar que molestara, incomodara, perturbara a quienes hacen del temor al sexo y a la muerte, y a la imposición a los demás de sus propios temores, su forma de vida. Bocanada de libertad, ejercicio de anarquismo intelectual, pinchazo de conciencias y sentimientos, Buñuel irrumpió para siempre en el compendio de la milenaria cultura de la Humanidad con su primera obra, y con la segunda se reservó una parte de pastel que nadie podrá quitarle jamás, inimitable, insuperable.

20 comentarios sobre “Luis Buñuel – La edad de oro

  1. A mí me ha llamado mucho la atención la imagen de la mujer chupando algo, no sabía qué, hasta que lo explicas en tu post.
    Es un gustazo culturizarse contigo.
    Por cierto, aprovecho el espacio para anunciar que, si todo se confirma y sale bien, Ángel Petisme quizá estará en el primer encuentro poético que celebraremos en Lleida el 10 de mayo. Yo no lo conocía y ahora veo que le haces referencia. Voy a ver de qué va ese “Buñuel del desierto”.
    Un abrazo algo lluvioso y gris

  2. Magnífico texto.Escribir sobre las películas de Buñuel no es nada fácil.La edad de oro junto a Un perro andaluz nos dá a todo el Buñuel venidero.Son como dos cuadernos de notas casi abismales en referentes culturales,literarios,pictóricos,sueños,bromas entre amigos.¿lo vés Alfredo? ya empiezo a extenderme.La obra de Sade.Los recuerdos entomológicos de Fabre.Pepín Bello.Desde aquí un abrazo,donde quiera que esté,seguro de Dios se está asombrando de su sabiduría.Y paro.
    La edad de oro es una de las películas más importantes de toda la historia del cine,por lo que representa y por lo que és.

    Un fuerte abrazo,amigo.

  3. Noe, no te creas, que también hay humedades y a veces se funden los focos…
    Gracias

    Entrenómadas, veo que “Milagro en Milán” te marcó. No me extraña. En realidad eras la primera destinataria del post.
    Besos

    Carlota, pues sí, era un dedo. Pero en Buñuel lo importante no es el dedo, sino dónde señala… A Ángel Petisme solo lo conocía de oídas hasta hace unos pocos meses, cuando presentó “Demolición del arco iris” en Zaragoza. Ahí estuvimos, ahí charlamos sobre Buñuel y otras cosas. Gran tipo. Por cierto, pincha en el enlace de “Buñuel del desierto” porque él mismo lo explicó en su estupendo blog.
    Un abrazo primaveral (o sea, sol a ratos, nubes, cierzo y lluvia ocasional, como casi siempre imprevisible)

    Francisco, no sabes cuánto me alegra que digas eso, porque “meterle mano” a Buñuel siempre es duro y complicado. Esta película es inigualable, nunca se volverá a rodar algo así. Por cierto, expláyate cuanto gustes, hombre, aquí no hay límites.
    Un gran abrazo

  4. Tengos unos huecos enormes. Godard, Truffaut, y Buñuel. Así es; a veces es la tremenda carga ideológica lo que impide. Y a veces que uno es bien idiota, y a veces que no es el tiempo. Casi siempre es esto último: no me ha llegado el tiempo de Buñuel. Me he visto sólo dos. También es que esto es para verlo con paciencia, y sin afanes. Así como cuando uno va a la cama y no está solo, sino con un cabllo que hace chanzas.

    abrazos,

  5. un gran artículo para una película ante la que es cierto que una imagen vale más que mil palabras, y es seguramente la imagen que has escogido, de una fascinación visual inextinguible… Buñuel no hizo una película hizo un monumento a la vitalidad, también es inolvidable el balcón por el que empiezan a ser arrojados… Obra maestra es poco, es la obra de un espíritu libre (eso que molesta tanto) Un abrazo.

  6. Malvisto, con lo que te gustará a ti Buñuel… Lánzate, que te va a encantar. Cuando pienso en lo que escribes en tu blog y en lo que me cuentas de lo que lees y escribes, me digo que Buñuel es tu cineasta. Ya verás, ya, cómo tengo razón.
    Abrazos

    Troncha, sus dos primeras obras son totalmente opuestas a cualquier convención. Luego fue soltanto píldoras maravillosas, pero estas dos primeras fueron una sobredosis de imaginación libre sin ataduras.
    Saludos

    Samuel, es un derroche visual inacabable. Es una película que supera los límites del cine: es arte en estado puro. Un abrazo

  7. Seguro, mi hermano. Ha sido una total idiotez de mi parte que realmente no me explico. Pero ya verás me levantaré paa poneme al día con lo clásico. Si Francisco me leyese seguro me retiraría la palabra, que un total lelo soy para lo clásico. No me he visto nada. Empezando, ya es muy surreal que carezca por completo de una buena base surreal.

    abrazos, uf ya te contaré de Cartas A…

  8. Lo bueno, Andrés, es que tienes mucho mucho tiempo para remediarlo. Fíjate que te tengo envidia de poder ver esas cosas por vez primera, por sentir su impacto sin estar prevenido.
    Abrazos

  9. Buñuel, provocaba, rompía con lo establecido, vamos, que hacía lo que quería… seguramente muchos de los que ahora demuestran fervientemente su admiración habría sido los más aférrimos detractores en su momento.
    Por supuesto, que no creo que sea necesario aclarar que no cuento tu entrada entre las alabanzas oportuniastas. Es que siempre que pienso en Buñuel y en artistas tan innovadores como él, acabo con esta idea en la cabeza, fruto, creo, de demasiadas conmemoraciones y celebraciones oficiales y oficilialistas.

  10. Creo Minerva, que tienes razón. Incluso es posible que todos nosotros, entonces, debido a nuestra formación o ausencia de ella, hubiésemos cargado contra don Luis. Cada uno es hijo de su tiempo, y al contrario de lo que pensamos, es nuestro entorno muchas veces el que nos hace pensar de un modo u otro. Hay cosas que nos gustan porque nos enseñan a que nos gusten.
    Eso sí, objetivamente, entonces y ahora, su cine es demoledor.

  11. Qué surrealista suena eso de los animales sobre los muebles… y lo que dices de los sacerdotes… no me extraña que escandalizara tanto.
    ¡Juer! Ya estamos a jueves y se me ha ido casi todo mi maravilloso tiempo en estudiar y en levantarme tarde (es que de pensar que a la semana siguiente hay que estar en planta a las 6:30…). Qué mal, yo que pensaba aprovecharlo para ver películas y ponerme al día…
    Sigo acumulando películas y libros, pero ésta también me la bajo, ea, ya encontraré el maldito tiempo, aunque tenga que esperar al verano.
    Besos.
    Rosa.

  12. En el surrealismo de Luís Buñuel tuvo que ver muchísimo el delirum tremens como consecuéncia de las cogorzas que se agarraba, era alcoholico, por la mañana ya se servía un buñueloni,- negroni de ginebra-; como Federico Fellini rendía culto al sueño, solo que en el caso de Buñuel eran angustiosas y violentas pesadillas y en el maestro de Rimini eran mas festivas, una mezcla de circo y de burdel.

    El presunto surrealismo de Salvador Dalí no son mas que criaturadas de un hombre-niño, ¿quien de niño no ha dibujado una polla ergida y eyaculando o un coño excitado?; otros, -como Buñuel-, eran burgueses que rendían culto a la anarquía, se enfrentaban a lo establecido, al poder a la religión. Dalí era un fascista y Buñuel era muy contradictorio con sus obsesiones con la religión católica, -planos que parecen postales religiosas-, y con las armas de fuego, -símbolo de poder fálico-.
    El cine de Luís Buñuel tiene muchos puntos en común con el de Hitchcock y con el de Ingmar Bergman.

  13. Bueno, Xavier, de todas las cosas acertadísimas que dices, déjame que te puntualice una: beber y ser alcohólico no son sinónimos. En cuanto a las interpretaciones psicoanáliticas que intentas hacer de las obsesiones de Buñuel, no te molestes; él mismo advierte en sus memorias de que toda interpretación es ociosa, de que se ríe cada vez que lee a sesudos estudiosos decir cosas parecidas a las que has escrito: a él le interesa la forma, la imagen y el impacto, sin buscar ningún más allá en su significado que ni existe ni le interesa.

  14. Jugoso adelanto para después visionar “La edad de oro”. Tengo muchas ganas de verla después de leerte. Me parece estupendo por cierto que nunca renunciara a los tambores de Calanda, ni en sus películas. Toda una declaración de amor a su tierra. La veré. Abrazos.

  15. Así que dejando los deberes para última hora…
    La película es fascinante en muchos sentidos, está repleta de estímulos irracionales, de emociones y respuestas reflejas que constituyen una experiencia única. Buñuel abrió y cerró un camino que nadie más ha explorado en toda su dimensión.
    Abrazos.

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