Ernest Lehman, gran guionista

Pocas veces puede señalarse la importancia para la Historia del cine de un guionista con apenas una docena de películas escritas. Pero este precisamente es el caso de Ernest Lehman, seis veces nominado al Oscar y recompensado con un galardón honorífico en 2001, cinco años antes de su muerte. Nacido en el seno de una familia acomodada del Este venida a menos como consecuencia de la Gran Depresión de 1929, Lehman, instalado en Nueva York, se dedicó a escribir novelas y pequeñas historias para diversas publicaciones periódicas de la época, llegando a despertar el interés de la Paramount, que le ofreció un primer contrato como guionista gracias al cual vio la luz, entre otras, la comedia romántica Sabrina (1954), de Billy Wilder.

Sin embargo, su fama mundial y su gran reconocimiento como guionista le llega, como a otros muchos, de la mano de Alfred Hitchcock y del guión de Con la muerte en los talones (North by northwest, 1959), en la que la ingeniosa trama y su importancia a la hora de crear modelos de los que el cine ha bebido constantemente durante décadas le colocan entre los guionistas más importantes e influyentes de Hollywood. Hitchcock, cosa rara en él, quedaría muy satisfecho del trabajo de Lehman, y, tras recurrir a él puntualmente en diversas situaciones, finalmente contaría de nuevo con un guión suyo para el rodaje de la que sería su última película, La trama (Family plot, 1976).

Pero en el breve pero intenso currículum de Lehman hay otras perlas a rescatar. Además de El rey y yo (1956) son obra suya los guiones de películas tan recordadas como West Side Story (1961), El premio (1963), historia dirigida por Mark Robson al más puro estilo hitchcockiano, The sound of music (1965), de Robert Wise, musical para el lucimiento de Julie Andrews, y sobre todo ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1967), de Mike Nichols, obra maestra indiscutible del guión por la que Lehman se consagró definitivamente.

Tras el guión de Hello, Dolly (Gene Kelly, 1969), protagonizada por Barbra Streisand, dio el salto (primero y único) a la dirección con Portnoy’s complaint (1972), adaptada a partir de una novela de Philip Roth, con Richard Benjamin y Karen Black. En 1979 se retiró del cine y tras algunos trabajos para televisión, disfrutó de una plácida jubilación interrumpida para acudir a la ceremonia de los Oscar de 2001, donde fue agasajado con un premio honorífico y la ovación cerrada de un estamento cinematográfico que es consciente de la notoria influencia de una gran autor con apenas una docena, pero eso sí, imprescindible, de guiones.

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19 comentarios sobre “Ernest Lehman, gran guionista

  1. Una vez más se comprueba que es la calidad y no la cantidad lo que hace a un artista (sea escritor y guionista, como en este caso, o cualquier tipo de artista) ser grande. Ya para que Hitchcock, lo haya avalado, es para tener muy en cuenta. Aunque es su trabajo su mejor y más grande presentación.

    Recuerdo muy bien cuando fue a la ceremonia de los Oscar’s en 2001. Lehman, excelente.

  2. ESTIMADO AMIGO: su prolífica producción me deja siempre algo atrás. Voy leyéndolo siempre que puedo y regodeándome con sus comentarios. Una crítica de cine en serio, cuando lo único que importa son las entradas que se venden.
    Una pregunta técnica: podría decirme cómo se hacen estos links de “siga leyendo”? Una amiga me lo pregunta y no tengo la más mínima idea.

  3. Efectivamente, Magda. Fíjate, por ejemplo, en Víctor Erice, con sólo tres películas y todo el mundo está de acuerdo en considerarlo un maestro del cine europeo. Lo bueno, si breve…

    Cacho de Pan, hacemos lo que podemos por hablar de lo que de verdad da importancia al cine, su aspecto artístico y cultural, lo que tiene de sueño y magia, y nos preocupamos menos por el espectáculo y por el marketing. En cuanto al grado de producción, es fruto de la pasión.
    Sobre la duda técnica, todo depende de la plataforma con la que se trabaja. En wordpress, que es la mía, en la plantilla de creación del post existe un botoncito denominado “more” que puede insertarse donde uno quiere: el texto que figure antes que él quedará a la vista y el texto que aparezca detrás es el que permanece oculto tras el “sigue leyendo…”. Supongo que en las otras plataformas (blogspot, blogia, etc.) habrá alguna opción parecida… Espero haber ayudado.

  4. Necesaria reseña Alfredo.Ernest Lehman,sí señor,gran guionista para el buen gusto.Me gustaría decir que los grandes guionistas de la historia del cine merecerían un mayor reconocimiento.Yo cuando estudiaba en la escuela de cine la mayoría de los alumnos decidían saltarse las clases de guión porque las consideraban un tostón.Craso error.Entender el mecanismo de la escritura de un guión no es nada fácil.El lenguaje cinematográfico debe ser más visual que literario,pero sin la conciencia literaria es difícil llegar a ese concepto.Escribir silencios e imágenes es el verdadero reto de todo buen guión.Personalmente,cuando me gusta mucho una película voy inmediatamente a comprar el guión,bueno,siempre que se pueda adquirir.

    Gran texto,como siempre,que suscita para quedar ambos en un café hacia la media tarde y departir.

    Fuerte abrazo.

  5. Gracias, Francisco. Lehman es una figura perdida que merece reconocimiento, aunque haya trabajado poco.
    El guión es la pieza básica y para mí lo más difícil: utilizar la literatura para no hacer literatura, sino imagen. Dominar este arte creo que es dificilísimo y está injustamente infravalorado, a la vez que abunda muchísimo la mediocridad, sobre todo en cuanto a la escritura de diálogos. No hace tanto tiempo que Hollywood contrataba escritores para la historia y otros distintos para escribir los diálogos.
    Abrazos

  6. Mejor pocos trabajos, pero de calidad, que un montón de películas llenas de frases hechas, topicazos y discursitos americanados en plan patriótico, de esas que tanto abundan.
    Siempre he pensado que ser guionista tiene que ser de los más difíciles, pero también de los mejores trabajos relacionados con el cine, admiro a los que son capaces de hacer buenos guiones.
    Besos.
    Rosa.

  7. Di que sí, Rosa. Sobre todo resulta complicadísimo cuando son varias personas las que intervienen en la escritura. Los guiones a cuatro (o más manos) son complicadísimos.
    Besos

  8. Guionista tremendo, de hecho, siempre he dicho que el proceso más importante en la creación de una película es el guión, Lehman dejó un legado de libretos verdaderamente brillantes, daba igual el género que tocara, su sabiduría era tremenda. Yo respeto también a aquellos guionistas que tienen que ganarse el pan con guiones mediocres, porque en el fondo el cine también es un negocio, pero privilegiados que se ganen la vida con pocos y encima buenos, eso ya son palabras mayores.
    Saludos Alfredo!

  9. Tampoco es que fuera un vago: un guión excelente cada dos años no es moco de pavo; de las que mencionas, sólo me falta por ver la que dirigió, creo, pues no la recuerdo.
    Veo que todos coincidimos en que un buen guión es prácticamente la mitad de una buena película y buenas películas tampoco haya tantas…
    Saludos.

  10. Pues sí, Iván, hay que respetarlos porque todos tenemos que comer. El problema no es ese, sino cómo a veces las mediocridades se venden como cosas excelsas. Y en la comedia española reciente tenemos muchos ejemplos.
    Un abrazo

    Malvisto, es lo más difícil: que los demás vean lo que tan solo uno ve.
    Abrazos

    Josep, no hay tantas buenas películas en comparación con las malas, pero no podemos quejarnos. Cada año (aunque cada vez menos) hay media docena de películas más que interesantes, y eso sin contar las que no tenemos, ni tendremos, oportunidad de ver. La cosa está mal, pero hay esperanza…
    Saludos

  11. Sin duda Lehman pudo escoger. Y lo hizo bien. A mi sus guiones me parecen en general magistrales. Lo que no sé es precisamente cómo pudo mantenerse, digamos, que así, en su sitio, sin sucumbir a la vorágine. En tu arsenal documental y de conocimiento seguro tienes datos para sacarme de dudas.
    Besotes, rey.

  12. Escoger… qué maravilla. Sus guiones son esplendidos, tanto que después uno ve la mediocridad que reina en los guiones del cine ahora mismo. Mejor pocas cosas y elegidas que muchas y sin sentido.
    Me gusta esa elección. Es la de un hombre sabio además de la de un excelente guionista.

    Buenísimo post. Hay muchas cosas que pueden sacarse de este texto.

    Besos,

    M

  13. Luisa, en realidad el tipo escribía novelas y artículos en los periódicos, incluso obras de teatro. Así que no “necesitaba” trabajar en el cine. Sin embargo, hoy sólo se recuerda por eso.
    Besos

    Entrenómadas, sobre todo su “…Virginia Woolf” es tremendo.
    Besos

  14. Yo, como soy de letras, siempre le he dado mucha importancia a los guiones, mucha más que a otros aspectos más técnicos. Y me he quedado sola casi siempre, pensando que la labor de los guionistas no se ha reconocido nunca tanto como se debería. Porque el principio de todo casi siempre fue un guión.

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