La tienda de los horrores – La búsqueda

Algunas críticas sobre las andanzas de este Indiana Jones urbanita del siglo XXI y con cara de estar siempre asomado han dicho: “el argumento continuamente da giros según la libre interpretación que Cage hace de unas ridículas claves encriptadas”, “Es tan tonta que los Monty Python podrían hacer una versión usando el mismo guión, línea por línea”, “Este último asalto a la inteligencia colectiva de los amantes del cine (…) es una especie de El Código Da Vinci para tontos”, “Es En busca del arca perdida para aquellos que se durmieron en clase de Historia de América”, “No es que sea difícil de creer, es que es imposible”, “National Treasure, que es de la Disney, se supone que es una película amigable, para toda la familia; acción y aventuras sin demasiada violencia y sin lenguaje soez. Esto es, sin duda, admirable, pero con cintas así de ‘amigables’ la familia no necesitará pastillas para dormir”… Sí, también hay críticas buenas. Allá ellas.

Y es que todo lo que son virtudes en el héroe del látigo (un personaje humano, unos protagonistas con carisma, unos malos también humanos y no exentos de virtudes, unas aventuras sobrenaturales pero no carentes de marco histórico “lógico” y de un fondo intencionadamente vago pero siempre con un punto de anclaje en la Historia, por muy débiles que sean y por muchas pifias que contengan -que las contienen- una intención deliberada de divertir sin hacer pensar demasiado gracias a una acción trepidante y una empatía fulminante por la historia y su protagonista desde el primer segundo de filmación, entre otras muchas) son aquí metidas de pata sin solución de continuidad. No sólo Cage resulta un héroe de pantomima, un arqueólogo chufletero, sino que, últimamente empeñado en interpretarlo todo como si todavía estuviera rodando caricaturas de El mago de Oz para David Lynch (léase, Corazón salvaje) con un aire de agilipollado constante, resulta odioso, imposible de hacer creíble su combinación de personaje lúcido, divertido, culto y con respuesta para la acción; su cara de sorpresa permanente ante todos y todo, su alucinación constante ante cualquier situación, incluso cuando los demás personajes no dicen nada es muy elocuente. El resto del casting, incluidos un apergaminado Jon Voigt que se olvidó de inyectarse el plástico el día que le tocó rodar, y un Harvey Keitel que mejor hubiera hecho quedándose en casa fingiendo un contagio de enfermedad venérea, es nefasto, exceptuando Sean Bean, el malo encasillado en papeles de malo, que no es que esté bien, sino que interpreta el mismo personaje que el cine comercial norteamericano le tiene encomendado casi en el 100% de sus apariciones en la pantalla de manera injusta y miope.

Pero lo más tonto, sin duda, es su trama. Aunque no carece por instantes de algunas buenas escenas de acción y de diálogos que rozan en algún momento el ingenio, mezcla que incluso puede despertar simpatía y visionados agradables siempre que no haya otra cosa que hacer y el nivel de estupefacientes o el grado de alcohol ingerido sea suficiente, la historia es tan demencial, tan de delirium tremens, que mejor sería ir pidiendo ingreso hospitalario urgente al equipo de guionistas. La película nos ofrece una fantasía basada en la Historia de Estados Unidos, mezclando diferentes aspectos, lugares y personajes de su demasiado reciente devenir (Declaración de Independencia, El Capitolio, Filadelfia, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin…) que deriva, a partir de un mapa del tesoro escondido en el reverso de la famosa Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776, en persecución, hallazgos de objetos históricos que son paso continuo a nuevas pistas a cada cual más absurda, hacia una eclosión en una ciudad subterránea que esconde TATATACHÁÁÁÁN: ¡¡¡ EL TESORO DE LOS TEMPLARIOS !!! (¿a qué ya lo estaba echando de menos el lector? Hoy en día un libro o una película que no menciona a los Templarios como si no…), el tesoro que varios miembros de la familia Gates, la de Voigt y Cage (cuyo personaje, para colmo, se llama Benjamin Franklin Gates, es como si en España se hiciera algo parecido y el protagonista se llamara José María Aznar Puertas, teniendo en cuenta que no hay comparación posible entre un hombre de ciencia como Franklin y un ente como Aznar) han ido persiguiendo durante generaciones y que de Palestina llegó a Estados Unidos por esos avatares de la Historia y del Priorato de Sión o como narices se llame. Vamos, una basura argumental de proporciones monumentales.

Por supuesto, Hollywood dio luz verde inmediata a la segunda parte de este pestiño, una película, al menos en la forma, cuya única utilidad consiste en ser objeto de cachondeo en grupo en una de esas visiones conjuntas en las que el personal sólo aspira a una cosa: descojonarse.

Acusados: todos, incluido Abraham Lincoln.
Atenuantes: algunas escenas de acción, algunos diálogos, poco más.
Agravantes: Nicolas Cage, Nicolas Cage, Nicolas Cage.
Sentencia: culpables de crímenes contra el buen gusto y la inteligencia.
Condena: rodar una versión castiza en la que el mapa de los Templarios se esconde en los premolares de la calavera del Papa Luna, cuya encriptación sólo puede descubrirse mirándolo al trasluz con el cachirulo de Marianico el Corto, para terminar buscando en el sótano de Carrefour el botín formado por una quiniela de catorce resultados que acertó Francisco de Quevedo.

15 comentarios sobre “La tienda de los horrores – La búsqueda

  1. Veo que el fin de semana te ablanda; esa sentencia, después de la estupenda disección -en vivo y sin cloroformo, espero- de ese bodrio (iba a decir irrepetible, pero resulta inapropiado) de cosa que no llega a película, esa sentencia, digo, me parece corta. Al Sr. Cage, por su reiteración aplicada en estos últimos años, podrías condenarle a buscar agua en el desierto sahariano y a cavar los pozos con sus manos y piños, hasta encontrarla; así de paso, nos lo quitamos de encima una temporadita. Su último engendro visto por este sufridor fue Wicker Man, remake de obra de culto, para más inri.
    ¡Sin compasión!
    Sabatinos saludos.

  2. A mi debo reconocer que me resultó entretenida, ahora bien, es eso que comentas Alfredo, uno a veces se pone a ver una intrascendencia y se divierte, pero claro, es que te pones a analizar el argumento y de verdad que es risible, yo acudí a la risa sarcástica en más de una ocasión te lo aseguro XXDD.
    Merece este honor sin duda, aunque es eso, aburrida no me pareció. Es como….ver saltar a los monos en el circo, piensas lo entretenido que es, pero lo absurdo de la propuesta jaja.
    Saludos!!

  3. ESTO, EJEM…. ES HORROROSA. Pero la fotografía del post es muy buena y eso es lo malo, que a veces una buena imagen hace que te seduzca lo bastante como para ir al ver un bodrio de película.

    Yo los castigaría a comer una paella de polvorones sin agua
    y a secar los campos de arroz vietnamitas con un trozo de esponja.
    Luego los llevaría a un curso de ganchillo en vuelo sin motor.
    Si después de todo esto sobreviven les dejaría libres un par de meses. No más.

    Un bodrio de peli, un bodrio.

    Buen finde

  4. Coincido con Marta, la foto es buena: yo no sé cómo el que hizo de tan bello pero bello borracho en Leaving Las Vegas hace de orangután estreñido, o de potro. Hay gente rara, porque si te dedicas a algo que sea causa de orgullo. POrque money, lo que se dice money, ya tiene bastante el sr nicolás. Hay gente con mucha, mucha hambre.

    abrazos, y buen finde

  5. JaJaJa. Me encanta la penitencia que les impones, y la de Marta también me parece estupenda. No sé, quizá el vía crucis cosmético al que se somete el señor Cage sea un castigo suficientemente duro. Un saludo con lluvia

  6. Será la primavera, Josep, la lluvia. Cage hace años que merece prisión.
    Saludos

    Iván, siempre que desconectes y te limites a posar los ojos sobre la pantalla, puede colar. Eso sí, cualquier pregunta puede ocasionar un cortocircuito cerebral severo. Mucho ojo.
    Un abrazo

    Entrenómadas, bodrio habemus. Buen castigo. Las fotografías (en realidad hay varias muy interesantes) son lo mejor de esto. Prescindible, tonta e innecesaria.
    Besos

    Malvisto, tienes razón. Supongo que lo hace por aburrimiento. Quien lo tiene todo necesita llenar el tiempo como puede.
    Abrazos

    Virginia, se lo han ganado a pulso. Marta tiene una imaginación para estas cosas mucho más truculenta que la mía. Tendré que pedirle consejo, como si fuera el Tribunal Supremo.
    Saludos acuáticos

  7. Tuve que tragarmen la segunda parte con mi hijo y sus amigos hace poco. Infumable, requeteprevisible..ná de ná.
    Encima me depistaba constantemente la “piñata” de Cage…por favor ¿quien es su dentista?.
    No queda nada del hombre que hizo Hechizo de Luna o Leaving Las Vegas. Y no me refiero a los dientes.
    Besos findesemaneros mojadicos.

  8. Ya a todos nos ha quedado registrado cuál es el agravante: N.C. No me animo a repetirlo tres veces seguidas como vos, vi Candyman muchas veces de niña y ese tipo de conjuraciones me aterran.
    Saludos.

  9. ¡Jajajaaa! ¡Me han encantado los agravantes! xD
    Esta es otra que han puesto cincuenta veces en el digital plus, en aquellos bellos tiempos en que yo lo tenía piratilla (aunque la cara de pena permanente de Nicolas Cage se soporta mejor si está codificada…), y ninguna de las veces logre verla entera… ¿Qué hace un mapa del tesoro oculto en la Declaración de Independencia de EEUU? Es más, ¿Qué hace un mapa del tesoro de los Templarios oculto en la declaración de Ind. de EEUU? ¿Y cómo narices ha llegado desde Palestina? En fin, creo que prefiero no saberlo.
    Besos.
    Rosa.

  10. Joer, Mima, te acompaño en el sentimiento… Lo de Cage no me lo explico. El tipo tuvo la virtud de no hacer valer su famoso parentesco con el tito Coppola para abrirse carrera por sí mismo, y tras conseguirlo con talento y buen hacer, se dedica a hacer el moñas como héroe de acción. Supongo que la poca oferta del cine americano actual no le deja muchas salidas.

    Habrasevisto, tienes razón, ha sido una osadía. Podría materializarse en su abominable interpretación de “Snake eyes”, por ejemplo.
    Saludos

  11. Rosa, no debería estar permitido el pirateo de esto. Incluso en la piratería debería haber clases… Mejor no busques respuestas, puede ocasionarte un cortocircuito neuronal irreversible…
    Besos

  12. Yo creo que lo del agente de Nic Cage es para que lo despida inmediatamente. Se ha convertido en un actor que resulta sinónimo de truño incontestable: elige proyectos casi tan mal como elige peluquines. Lo único decente que le he visto en los últimos años es “El señor de la guerra”. Pero lo demás se mueve entre las definiciones “pestiño maloliente de vaca radioactiva” y “vómito purulento de potaje putrefacto de lentejas con chorizo”. Porque puede que “La búsqueda” sea mala, pero “Ghost rider” provoca úlcera en las córneas. Que le pida trabajo a tito Francis Ford, porque me parece que esa va a ser la única manera de levantar la carrera de este hombre… Saludos.

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