Cine en serie – La gran comilona

CINE PARA CHUPARSE LOS DEDOS (V)

Todos en alguna ocasión hemos tenido la suerte de asistir a algún tipo de celebración en la que la cantidad y calidad de los platos a degustar ha terminado por saturarnos, resultando la mera presencia física de comida un tanto incómoda, por no decir repulsiva, una vez rellenado todo el espacio disponible entre el píloro y la garganta… Una sensación parecida proporciona esta película francesa rodada por el italiano Marco Ferreri en 1973, con guión del maestro recientemente fallecido Rafael Azcona. Porque eso mismo, saturación de placeres mundanos, es lo que nos ofrece sin cortapisa este clásico del cine europeo, polémico drama en el momento de su estreno que logró reunir en su reparto a cuatro gigantes del cine del viejo continente: Philippe Noiret, Michel Piccoli, Ugo Tognazzi y Marcello Mastroianni.

El punto de partida, más o menos común al que años más tarde impulsaría a Nicolas Cage a acabar su vida en una orgía de alcohol en Leaving Las Vegas, de Mike Figgis, es la voluntad de abandonar voluntariamente este mundo por la vía del máximo placer posible y en el momento escogido por el propio interesado y no por la providencia: cuatro tipos hedonistas, amantes de los placeres de la vida, principalmente de la comida, el vino y las mujeres (ni siquiera por este orden, sino incluso mezclados), se reúnen en casa de uno de ellos para, en una especie de extraño ritual de sacrificio, consumirse en una orgía constante de excelsas viandas y extraordinarios vinos en busca del punto álgido de irresistible mantenimiento que les conduzca hacia el inevitable estallido, es decir, al suicidio, a la otra vida, a través del consiguiente reventón ocasionado por la continua ingestión de alimentos, eso sí, virtuosamente cocinados cual refinados gourmets.

Esta apología de la gula hasta las últimas consecuencias, esta guerra sin cuartel hacia el cebamiento total y la explosión interior de vísceras, sin embargo, deriva en una hecatombe hedonista en la cual pronto la lujuria, los pecados de la carne, se suman a los pecados con el resto de los alimentos. La comida, la bebida, el desenfreno ilimitado, la caída de cualquier norma moral, de cualquier recato en orden a algún tipo de convención social, conlleva la entrega de los cuatro suicidas a los placeres del sexo en compañía de varias prostitutas que, en ocasiones acompañan a la comida, y otras están mezcladas con ella. Sin embargo, lo que en principio es un camino sin retorno hacia el más allá, comienza a convertirse en un mar de dudas tras las cuales se esconde el miedo a morir y el deseo de disfrute perpetuo, y el proyecto común de cuatro amigos comienza a ser una pelea entre todos ellos para renunciar a su loca intención sin defraudar o traicionar a sus amigos y sin que éstos reconozcan en ellos el miedo o la vergüenza, pero que termina casi en una competición por morir el primero. Un final aparentemente pesimista pero que está cargado de ironía, como es habitual en Azcona y Ferreri.

A películas como ésta le caben mejor que a ninguna esas típicas críticas que dicen “película sobre la condición humana”. Porque con el genio irónico de Rafael Azcona en el guión y la maestría de Ferreri tras la cámara, dupla experimentada ya en el cine español, precisamente es lo que nos ofrece la película: el compendio de sueños, deseos, debilidades, miedos, anhelos, perversiones, rencores, desconfianzas, amores, sentimientos, que se dan cita entre cuatro amigos que no lo son tanto, o que son mucho más que eso. Magistralmente interpretada por los cuatro protagonistas en la recreación de unos personajes que se sienten vacíos, incómodos, sin lugar en un mundo cada vez más vacío, más banal, más consumido en lo inmediato, en la brevedad del momento, en las canciones de tres minutos, la participación de Piccoli, Tognazzi, Noiret y Mastroianni es el mejor incentivo para disfrutar de esta obra.

Pero sería una simpleza calificar esta película como un tributo orgiástico al exceso. Por el contrario, la película presenta una cuestión realmente acuciante incluso hoy en pleno comienzo del siglo XXI: el tedio de la vida. Otro tipo de saturación, la de los medios de comunicación, el consumismo salvaje, la información, los mensajes contradictorios que en cantidad de miles y miles de ellos nos asaltan cada día, el aumento de la ociosidad, la rutina vital, la compartimentación de la vida, la arquitectura de las apariencias y de lo socialmente admitido y rechazado, en suma, la vida de cartón, es lo que lleva a estos cuatro personajes a querer huir de todo ello a la vieja usanza, como indicó Zeus en palabras escritas por Esquilo, por el camino del dolor hacia la sabiduría. Huyen también del conformismo, del fracaso de la revolución del 68, de la comodidad, de la opulencia de una sociedad europea que se recrea en su propia putrefacción (imágenes perfectamente ilustradas en la película, comida y escatología unidas por unos cuantos fotogramas), lanzando una serie de mensajes simbólicos más propios de los setenta que de hoy, pero en parte aún vigentes (como por ejemplo, el hecho de que sea la maestra, la única mujer en el grupo, precisamente el nexo entre los cuatro hombres, la que sobreviva).

La película, con todo, no es tanto un disfrute de los sentidos y un tributo a los placeres del paladar, ni siquiera de la contemplación artística de la comida como obra de arte, sino más bien un exceso constante que harta, inquieta, conmueve, hace reír, pero que indudablemente crea un poso de incomodidad al espectador que no le ayuda precisamente a abrirle el apetito, sino más bien a hacerse preguntas de respuesta insatisfactoria.

32 comentarios sobre “Cine en serie – La gran comilona

  1. A mí esta peli me sentó mal. Ya sé que es una buena historia pero no la digerí bien. La vi hace muchos años, quizá debería verla ahora, aunque casi mejor no,no. Prefiero leer tu post.

    Kisses,

  2. Este post es tan bueno que no deja espacio para un comentario.Película trágica,sin ninguna duda,a todo edonismo de los placeres de la carne.Ferreri,Azcona,Piccoli,Mastroianni,en fin,para mí no deja de ser todo un festín nada trágico.

    Un fuerte abrazo.

  3. Tiene pinta de ser oscura… aunque puestos a morir, no parece una mala forma de hacerlo 😉
    La verdad es que de vez en cuando no está mal darse un atracón de esos (de comer, no en plan orgía xD). Suena original, me lo apunto, a ver si llega el 2 de julio de una maldita vez.
    Besos.
    Rosa.

  4. Entrenómadas, la película llega a agobiar en extremo. En realidad buscaban una digestión difícil, así que lograron el objetivo.
    Besos

    Gracias Francisco. Es un verdadero festín artístico, sin duda, aunque nos remueva por dentro.
    Abrazos

    Rosa, es oscura, en efecto, con breves destellos de ingenio y lucidez que la hacen incluso todavía más oscura.
    Ten cuidado con los atracones, en general. Todos ellos pueden ser buenos o malos, según se mire.
    Muchos ánimos para el mes que te queda.
    Besos, guapa

  5. Hago mías las palabras de entrenómadas: película realmente indigesta, inquietante, que no puede dejar indiferente a nadie. Muy fuerte. Me encantó la actuación de esos cuatro magníficos, pero a pesar de tu estupendo comentario, creo que con haberla visto una vez ya estoy satisfactoriamente removido por dentro…
    Saludos.

  6. Creo que esta película me produjo la peor digestión de mi vida. Pero me encantó, es una ironía tan hiriente a la sociedad, al ser humano y todas sus miserias que te toca tanto como empacha.
    Creo que cada plato y fuente que paseaban era una crítica, una puñalada, una risotada cargada de alimentos a nuestra fragilidad.
    Impresionante Alfredo, te has superado a ti mismo.
    Un abrazo (por fin sin clavos)

  7. Satura, satura mucho esta película, Alfredo. La he visto dos veces, una por gusto y otra por verla en casa de unos amigos que deseaban pasarla. La segunda vez, la soporte como una valiente, pero sinceramente que no la recomendaría.

    El nombre le va bien 🙂

  8. Bueno, Noe, en esta película se pasan de experimentación… En cuanto a la polémica de los cocineros, y entendiendo que es un sector económicamente de peso, nunca podré comer ni cenar en ningún restaurante de esa clase, por lo cual, me trae bastante al fresco.
    Eso sí, soy muy tripero, así que lo que sea, pero que esté güeno…

  9. Una mañana, en París, sostuve la puerta de un supermercado para que Ferreri pasara, con su mujer del brazo y el carrito lleno de vituallas, hacia la calle. Aquel tipo normal, un señor medio del barrio de Montparnasse haciendo él mismo sus compras, era el que me había atormentado tantas veces con sus fábulas morales de intrincado humor.

  10. Tuve la suerte de ver esta película en Bruselas , en el 73, cuando fui a un congreso. (Aquí ni soñarlo por entonces, claro). Me marcó para mucho tiempo…
    Felicidades por esta página. Es para perderse…Un abrazo.

  11. leete la dialectica del amo y el escalvo, capitulo de la genealogia del espiritu, de Hegel. te daras cuenta de lo que expresa el filme, el amo, la burguesia come, come, hasta destruirse…..

  12. Yo nunca he entendido el prestigio crítico que obtuvo esta película, que va de progre y crítica pero con guiños de comedia, vamos, ni una cosa ni otra. Yo la mandaba a la tienda de los horrores, por pretenciosa, por las ínfulas supuestamente revolucionarias de su director, del que hoy casi nadie se acuerda, y eso que empezó con unas películas españolas que tenían mucha más gracia. A mi me parece que la podrían haber titulado la gran boutade. En su época la dialéctica, el rollo militante, Hegel y todo eso estaba de moda entre los progres, parece que en el fondo es una adulación a su público más que un intento de algo. A mí me parece que la película más que indigesta es un bodrio como no hay muchos en la historia del cine, con una megalomanía autoral de cuidado. Menudo análisis de la sociedad, qué risa de análisis en plan analogía metáfora simbolismo y demás milongas. Epatar a la burguesía, qué cosa tan moderna el año en que se hizo, los surrealistas ya lo hacían cuando “La edad de oro”, 40 años antes.

    1. Un poco duro, Sam, y no haces bien en despreciar a Marco Ferreri ni el guión de Rafael Azcona. Haces bien en poner la película en sus contexto sociocultural. Y no olvides que de La Edad de Oro a ésta hubo una guerra mundial y sesenta millones de muertos, además de interminables secuelas igualmente criminales. Eso obliga a una nueva perspectiva ante los hechos históricos. Pasa de ser una diversión de enfant terribles como el surrealismo a un empacho en el que todavía vivimos hoy.

  13. No desprecio al primer Marco Ferreri, desprecio esta película, “El cochecito” y “El pisito” me parecen muy buenas. La edad de oro, y el surrealismo, creo que fue algo más que una diversión de enfants terribles, también ellos atravesaron la que entonces llamaban la gran guerra, no sabían que les esperaba una mayor. A mí esos análisis sociológico culturales que parece disponer Ferreri me parecen muy infantiles y simplones, muy epatar a la burguesía, pues epatemos a la burguesía, film-escándalo, pero de ahí a remover conciencias, o proponer algo valioso, pues yo no lo he visto. Cuando se presenta una película así o se convence o no se convence, su propuesta es fuerte y la respuesta tiene que ser fuerte, o te parece una obra maestra o te parece un bodrio, en mi opinión ante La gran comilona no hay medias tintas, eso de la falacia del punto medio, si su análisis y desarrollo te parece magistral pues obra maestra, si me parece que no viene al caso y es simplón y efectista, pues lo llamo un bodrio. También considero que ciertas películas de Haneke están en su misma situación, por su entidad visual innegable y su trasfondo o merecen aplauso encendido o condena a los infiernos. Este tipo de cine con pretensiones o intenciones sociológicas debe ser criticado de acuerdo a lo que pretende, si uno cree que logra lo que se propone se le aplaude con entusiasmo y si se cree que fracasa se critica duramente. Ferreri no plantea un vehículo escapista, plantea algo que si sale mal sale muy mal. Un vehículo escapista bien hecho es preferible, su propuesta para mí es bien mirado hasta reaccionaria, venga negación de la vitalidad, venga pseudoexistencialismo y pseudoalienación de la sociesdad moderna… Por otra parte mi aprecio por Rafael Azcona es enorme, pero esta película para mí es una boutade y poco más. Y sobre el empacho de la socieadad en la que vivimos, la película no habla de eso, pretende que habla de eso pero solo muestra la decadencia de unos personajes que se abandonan a su hedonismo en vez de plantarle cara a la vida, van de enfants terribles, como Ferreri desde cierto momento. El empacho actual es un juego de palabras, no vivimmos en un empacho sino en una carencia enorme de sentido, cada cual defiende su mísero rincón, la verdadera solidaridad se ha convertido en tener el carnet de crédito ético de alguna ong, en la caridad que tanto criticaba Buñuel. La sociedad moderna y sus males ni por asomo se ven reflejados en una película tan pedante como “La gran comilona”. Y desde luego, Alfredo, ten por seguro que no voy a volverla a ver, a mí me parece cine del más lamentable que existe, vendido como otra cosa, ni siquiera un tostón, mucho peor. Menos mal que hay buen cine de verdad como la trilogía de Apu.

  14. No estoy para nada de acuerdo, Sam, ni en tu análisis, ni en tu apreciación de la película, ni tampoco en cuál ha de ser el rasero a la hora de medirla. Tampoco comparto tu visión de la sociedad actual, y no porque la mía sea más optimista, sino porque creo que nunca ha sido de otra manera, tampoco antes. Pero eres libre de mantener y manifestar tu opinión, faltaría más.

  15. Puedo expresar mi opinión, Alfredo, espero que sí, pero ese “no haces bien en despreciar a Ferreri” es pelín reaccionario, la verdad, o estás siempre con Ferreri o estás equivocado… Un saludo.

  16. Sólo remarcar que el primer Ferreri, “El pisito”, “El cochecito”, me gusta mucho, y aprecio a Azcona, sin duda uno de los mejores guionista de la historia del cine.

  17. No, no es eso, Sam. Simplemente creo que si pones en una balanza los méritos de Ferreri, son mayores los aciertos que los desaciertos, nada más. Te he entendido muy bien; simplemente, aunque entiendo tu postura e incluso creo que tienes razón en algunos de sus matices, no comparto la línea general de tu interpretación de la película. Y por supuesto, estoy de acuerdo en que este momento de la carrera de Ferreri no es comparable a sus grandes obras en cuanto a calidad, pero creo que la película está en la onda de cintas como “Leaving Las Vegas” o el cine de Denis Arcand (que a mí, por cierto, me encanta) y que no es en absoluto desdeñable, por su momento histórico y porque, tristemente, muchos de los problemas e insatisfacciones que apunta persisten hoy corregidos y aumentados.
    Saludos.

  18. Me alegro, Alfredo, porque para mí hay varios Ferreri, como hay varios Spielberg y varios… yo no intentaba juzgar toda la filmografía de Ferreri, las generalizaciones sobre autores son reduccionistas y buscan denominadores comunes, eludiendo las singularidades de cada obra. Las pelis de Arcand me gustan mucho pero creo que del todo no se pueden comparar, aunque hay cosas en común y se mueven en registros que a veces son similares, puede ser una direncia de darle una vuelta de tuerca más o menos al mismo asunto, y en esos matices para mí Arcand me parece más acertado, pero es una opinión, o un gusto. Leaving Las Vegas no la vi… ¿qué tal está?. Un saludo.

  19. Uf, pues “Leaving Las Vegas” es, al menos en inicio, otro camino al suicidio por la vía del exceso. Pero a diferencia de Ferreri, opta por otra vía quizá más creíble y menos intelectual. Merece la pena, y Cage está bien, aunque la película se la lleva de calle Elisabeth Shue, sin duda.
    Un abrazo.

  20. Quedo advertido… pero si Elisabeth Shue está bien, quizá ya es un buen motivo, quizá lo increíble sea que alguien se suicide con una mujer así tan cerca, pero la condición humana es muy compleja… Un saludo.

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