– … entonces, ¿por qué me ha invitado?
– Bueno. La vi entrenándose en el gimnasio y me interesó saber cómo era usted.
– ¿Y puedo saber a qué viene ese interés repentino?
– Quería saber si iba sola al gimnasio.
– ¿Y qué más quería saber?
– ¿De veras le interesa?
– Sí.
– Si le gustaría que le quitara el sudor del cuerpo a lametones.
– ¿Acostumbra a soltar así siempre lo que piensa?
– ¿No le agrada?
– No iría mal un poco de sutileza.
– Por lo que he dicho.
– Más bien por la manera en que lo ha dicho.
– ¿Cómo le gustaría que se lo dijera?
– Como si no estuviera acostumbrado a decirlo habitualmente.
– ¿Qué más le gustaría?
– Averiguar lo que hay debajo de esa fachada en la que se esconde.
– Quizá no le gustaría lo que hay.
– Quizá tiene miedo de que sí.
Tightrope. Richard Tuggle (1984).
En mi gimnasio no pasan esas cosas.
Joé….acabo de pensar que si un tipo como Eastwood me «entrase» asi sería incapaz de darle réplica.
Arg.
Noe, ¿has pensado en cambiar de gimnasio…? De todos modos, no tiene por qué ser un gimnasio; en tu caso el metro puede ser un buen generador de sudores…
Mima, pues aunque no te lo creas, mi sistema de ligoteo se parece bastante a esto. Claro, así me va… Es broma, en realidad mi método consiste en «entrarle» a las más borrachas, y que por lo tanto ven y oyen menos…
Besos
No me acuerdo de este diálogo.
Me acuerdo de la canción, tema principal de la banda sonora, que era bastante buena y atípica para un thriller.
Me acuerdo de que a pesar de ser una típica producción Malpaso de los 80′ en cuanto a las formas (sequedad, frialdad narrativa con planos muy abiertos y todo eso) se apuntaban en los personajes matices en plan psicológico, que le conferían un tono como más personal de lo habitual.
Y me acuerdo (creo) de que en esta peli salía su hija Alison.
Por lo demás, recuérdame tú qué otra cosa pudo dirigir este realizador, del que no he vuelto a tener referencias.
Pd.- He buscado la canción en youtube,… podría ser ésta:
Perdón. Prentendí que saliese el enlace pero no ha sido posible. Creo, tras las pesquisas, que la canción la interpretaba un tal John Michael Preston.
Ahora sí, me voy…
¿Sudar en el metro de Bilbao? Imposible. Ponen el aire acondicionado a niveles homicidas.
Pues Raúl, creo que es el mejor de la película, o uno de los pocos reseñables. Creo recordar a qué canción te refieres, y en efecto, es extraña para un thriller que en sí mismo es extraño, nada que ver con Harry Callahan y sí con un investigador atormentado, padre de familia y amante de la vida sencilla más que de ir reventando al personal a tiro de Magnum.
Cierto, aparece su hija.
En cuanto al director, creo que hizo una película un par de años después (ni recuerdo título ni intérpretes, lo siento) y luego se dedicó a la tele. Creo que fue uno de los promotores de la serie «Historias de la cripta», pero no estoy seguro. En cualquier caso creo que esa serie es de los primeros años noventa. No sé nada más de él.
Pues Noe, habrá que hacer algo para sudar… De todos modos, ve pensándote lo de cambiar de gimnasio.
Estoy perdiendo neuronas a pasos agigantados, porque esa película la vi -aunque ya empezada- hace muy poco en la tele y no me acuerdo de ese diálogo. ¿Sucede cuando el detective va a encontrarse con la psicóloga, que está dando clases de auodefensa para mujeres?
Bufff.. que mala memoria,,, Dimeargo, porfa….
Saludos.
Quizá algo directo. Sobre todo algo brusco en lo de los lametones. Eso sí, nadie puede dudar de que su personaje era sincero de verdad.
Saludos!!
Un diálogo así sólo puede ser aceptable si sale de la boca de Eastwood/Callahan.Inimaginable,como por ejemplo con Tom Hanks.
Un fuerte abrazo.
No me acuerdo bien de la película, pero me gusta el diálogo, y además al tener el pack de la saga las voy viendo, voy por la tercera XXDD, así que pronto veré este diálogo en su esplendor.
Muy buena selección Alfredo.
Saludos!!
En realidad, la conversación tiene lugar en un restaurante al aire libre una vez que Eastwood y la chica hayan coincidido haciendo «ejercicios» en el gimnasio. Pero la chica es la psicóloga, por supuesto.
Saludos
Alberto, ya lo dice la chica, le falta sutileza. Pero la sonrisa de Eastwood mientras dice todo esto no tiene precio.
Saludos
Francisco, Hanks jamás podría decir eso, se atragantaría con el almíbar y el algodón de azúcar que le corren por las venas en vez de sangre.
Abrazos
Iván, así podrás ver el careto facial de Eastwood mientras lo dice, esa media sonrisa entre gracioso, jeta, cabroncete y «a ver si cuela». Impagable. Y luego dicen que no es buen actor.
Un abrazo
Bruscamente brusco y sinceramente sincero, el muchacho… y lo peor de todo es que son el tipo de cosas que hacen que una se quede dudando entre si darle una colleja o un sí, quiero… que me quites el sudor, claro XD.
Un gimnasio interesante, en cualquier caso, aunque si en la vida real te lo dice un chulo piscinas con mallas, pierde un poco el encanto…
Besos.
Rosa.
Es que me lo imagino, a pesar de no recordar ahora mismo la escena y le viene que ni pintado. Es perfecto para él. A mí Eastwood, aunque siempre acaba haciendo de: «Eastwood» me gusta. Su propio papel o personaje nadie podría hacerlo mejor.
Vaya… Yo también intentaría descubrir que hay detrás, sin duda.
Besos
Rosa, tomo nota. Pienso ir ofreciendo lametones por ahí desde ya mismo. Si tengo un 50% de probabilidades…
Hay que tenre en cuenta que estas cosas dichas mientras se degustan unas buenas ostras, no es igual que si te las dice Fernando Esteso…
Besos
Mónica, bueno, a veces Eastwood sorprende. Y no me refiero a «Los puentes de Madison», sino a su cameo en esa cosa para niños llamada «Casper»… No abofetea ni insulta a ningún espectro ni nada.
Missing, eso de las fachadas es un riesgo que muchos corren, o corremos. Pero el diálogo da en el clavo, no se sabe muy bien para quién es el riesgo.
Besos
Qué gran diálogo. No digo más.
un saludo
Es cierto, Kaos. A veces incluso en el cine mediocre se encuentran pequeñas perlas.
Saludos.
Oye, haz favor de darnos el nombre y dirección del gimnasio ese…
Ya estas tardando…
Hay que pagar matricula?
Me,
No me imagino en boca de una niñita ese diálogo. Eso toca dejárselo a los Eastwood.
Un abrazo,
Es mayor riesgo dejar que te conozcan, al menos para mí, que conocer a alguien. ¿No crees?
Besos
Pues me temo que la matrícula será alta, sí, porque supongo que los «aparatos» y las «pesas» irán en consonancia. Ahora entiendo por qué los médicos recomiendan siempre hacer ejercicio…
Besos
Malvisto, no seas perverso. Eastwood y compañía tienen el monopolio de ese tipo de ordinarieces. Sólo ellos saben decirlas con estilo. Y probablemente sólo a ellos no les parten la cara al oír algo así.
Abrazos
Pues, Missing, por experiencia propia puedo decirte que tienes toda la razón, el 100% sin que sobre nada, nada. Pero hay que abrirse, porque si no uno no hace sino perderse cosas. Aunque no hay que abrirse tanto como el amigo Eastwood. Sin exagerar.
Besos
Eastwood y compañía pueden decirlo y verse bien o al menos aceptables aunque no me imagino mi reacción si me dijeran algo así, seguramente quedaría estupefacta o reiría a carcajada limpia, probablemente lo segundo si ando de buenas, jaja.
besos
Alba, yo no pierdo ripio en soltar una de éstas en cuanto tengo ocasión, y te puedo decir que a mí no me funciona salvo cuando la chica está tan borracha que no ve ni oye. Eso sí, carcajadas despierto muchas, generalmente cuando quiero, y a veces también cuando no quiero… Dejémoslo ahí, que no quiero deprimirme.
Besos