Cine para pensar – Hotel Rwanda

Durante 1994 tuvo lugar el genocidio de Ruanda, uno de los hechos de barbarie más significativos desde la Segunda Guerra Mundial y uno de los más vergonzosos episodios para una comunidad internacional más preocupada por salvaguardar sus propios intereses que por impedir la muerte del millón largo de personas (de etnia tutsi, pero también hutus moderados) que perdió la vida en aquellos trágicos días, o limitar la extensión posterior del conflicto a países vecinos como Burundi o Zaire (hoy de nuevo Congo), que no escatimaron medios en añadir víctimas a la cuenta de resultados a la que occidente contribuyó con su incapacidad o falta de voluntad, según el caso, para atajar una situación que se les fue de las manos, una responsabilidad que es doble en este caso y que se remonta a los días en que Congo, Ruanda y Burundi eran gestionados por la cruel e inhumana administración colonial belga, inventora de unas etnias que no existían con el fin de crear una estructura “burguesa” o “aristocrática” a la que inundar de comodidades y bienes materiales que la ayudara a dominar al resto de la población en un territorio tan extenso. De este modo, y teniendo en cuenta un dato tan objetivo como era el número de vacas que cada familia tenía en propiedad, el gobierno belga, uno de los más criminales de la Historia en su aventura colonial africana, dividió poblaciones que siempre habían convivido, amigos, familias e incluso matrimonios en etnias diferentes repartiendo un denominado “carnet étnico” que decía si uno era hutu o tutsi (así se crean esas naciones en las que muchas personas en occidente dicen creer como en dogmas de fe y que han defendido, y en algunos casos defienden aún hoy, con la guerra y la violencia, un acto arbitrario, una categorización de seres humanos cuyo último criterio a aplicar es precisamente la Humanidad, poniendo por delante cuestiones raciales, étnicas, lingüísticas, religiosas o culturales).

Esta producción sudafricana dirigida por Terry George aborda un hecho real en el marco del genocidio ruandés. El responsable de un hotel (magnífico Don Cheadle en un derroche interpretativo lleno de matices), impulsado por su deseo de proteger a su propia familia de los excesos violentos que recorrían el país de parte a parte, fue acogiendo en las reducidas dimensiones del edificio y sus instalaciones anexas primero a las familias de los empleados, luego a los amigos, y finalmente a todo aquel que, sin que importara lo más mínimo si se trataba de hutus o tutsis, huyera de la guerra y la muerte. La película retrata aquellos hechos de manera convincente, con una muy creíble recomposición de los sucesos tanto estética como narrativa, y sin caer en efectismos permite trasladar al espectador la zozobra, la incertidumbre, la angustia y el clima de violencia incontenible que como una ola arrasó con todo. A partir de ahí, la película, centralizando la narración en las difíciles circunstancias del encierro (constantes amenazas de asalto, suministro de provisiones y víveres, cuestiones de higiene y hacinamiento, la fragilidad de la resistencia emocional, etc.) retrata de forma verosímil el clima imperante en el país, los motivos profundos del estallido violento, el odio racial, las matanzas, la atmósfera opresiva de la caza sistemática del hombre, mujer o niño, y también el papel de la comunidad internacional (sobre todo encarnada en el papel del militar canadiense de los cascos azules interpretado por Nick Nolte, prisionero de la burocracia por un lado y de los intereses de países poderosos que limitaron el papel de la ONU de forma letal para cientos de miles de personas, y en el del fotógrafo que interpreta Joaquin Phoenix, el bienintencionado occidental que vive aterrorizado en un infierno de barbarie y carga contra la miseria moral de un occidente que lo permite e incluso lo alienta). Ése quizá sea el talón de aquiles de la película, los límites políticamente correctos (para occidente) del ejercicio divulgativo que supone el film sobre el genocidio ruandés. Porque la película, no sólo omite el surgimiento arbitrario y absurdo de una división étnica impuesta por los colonizadores europeos, sino que también pasa por encima de los intereses de potencias como Estados Unidos y Francia por su rivalidad económica en la zona de los Grandes Lagos africanos. Lejos de ser una guerra tribal, el conflicto tenía poderosas connotaciones económicas, comerciales y de gestión de influencias geopolíticas en las que Francia y Estados Unidos mantenían posiciones enfrentadas y que provocaron que el conflicto llegara a extremos de insólita crueldad (inolvidables imágenes las de las muertes a machetazos o los incendios de edificios con gente dentro) sin que la comunidad internacional enviara tropas que contuvieran las masacres y sin que la ONU, paralizada por su propia inutilidad cuando de enfrentarse a los poderosos se trata, pudiera hacer algo más que gritar en el desierto.

Brillante, emotiva, verosímil, la película nos acerca una historia que contada de cualquier otro modo supondría una dosis inadmisible de barbarie y crueldad, centrándose en un aspecto humano que contrasta con el ambiente primario de violencia sin freno que primó en el conflicto. Aunque la cinta bordea la estética televisiva, de forma que tenemos muy presentes los reportajes de los informativos (lo cual puede restarle, aunque parezca contraproducente, intensidad en su impacto en el espectador), la recreación de los hechos resulta convincente a pesar de algunos cabos sueltos y la falta de concreción acerca del papel internacional en los acontecimientos. Por otro lado, las interpretaciones son magníficas y en algunos casos, como sucede con la actriz protagonista (Sophie Okonedo), sus expresiones y actitudes resultan tan desarmantes como la actitud irracionalmente violenta de la mayoría de los cazadores de hombres que pululan por la ciudad buscando a quien matar, o como las crueles y venenosas arengas que desde la radio alentaban a continuar con la sangría.

Una película que nos lleva además a reflexionar acerca del concepto de colonialismo, neocolonialismo y democracia, nos hace preguntarnos si realmente la descolonización existió o se mantiene hoy, y sobre la idea que en occidente tenemos de lo que sucede en África. La descolonización política no fue acompañada de una descolonización económica, que las elites de los nuevos países, impuestas por o conniventes con el antiguo poder colonial, siguieron manteniendo en beneficio propio y de las multinacionales occidentales. Las políticas de occidente en África vienen impuestas por los intereses de sus empresas, y de hecho, son las que realmente sustentan los avances económicos y políticos en esos territorios o bien los cortan de raíz. No hay régimen dictatorial en África que no venga impuesto por un determinado interés occidental, de igual modo que no ha habido un movimiento regeneracionista en cualquier país africano que no haya venido seguido de represión, muertes y guerras civiles en las que los causantes no hayan sido dictadores africanos mantenidos en el poder por países occidentales, cuyos intereses salvaguardan. A esta corriente responde la irrupción de China en el mapa geoestratégico africano, un país que a cambio de petróleo ofrece asistencia tecnológica sin hacer preguntas en cuanto al nivel de respeto de los derechos humanos, y que se ha ido introduciendo en muchos casos como socio preferente.

Pero no sólo occidente es culpable y los africanos son unas pobres vícitimas. También éstos tienen su responsabilidad. Las clases dirigentes criadas a la luz del colonialismo o las elites revolucionarias corrompidas tras su llegada al poder hacen que se amasen inimaginables fortunas en manos de políticos corruptos y dictadores criminales: ahí están los negocios inmobiliarios de Obiang en Estados Unidos, las multimillonarias cuentas de Mobutu en Suiza, la extrema riqueza de Robert Mugabe en Zimbabwe, o por ejemplo, los cinco mil millones de dólares que llegó a amasar en tan sólo cinco años en el poder el antiguo dictador de Nigeria, fallecido, curiosamente, por sobredosis de viagra. Criaturas mantenidas y cebadas por occidente, pero consentidas por un poder militar y político que aspira a llevarse las migajas, mientras el destino de los ciudadanos es servir de carnaza o de brazo criminal cuando cambia el juego de intereses de occidente en África, un continente que, en su mayor parte, sigue siendo una colonia y al que nadie interesa ayudar, sólo a los ciudadanos bienintencionados de occidente que desconocen lo que sus gobiernos o las empresas que producen las marcas de los bienes de consumo que compran, hacen en África. Como decía un titular de un diario de Tanzania: “las ayudas al desarrollo de África es dinero que entregan los pobres de los países ricos a los ricos de los países pobres”.

27 comentarios sobre “Cine para pensar – Hotel Rwanda

  1. Yo conocí la realidad étnica de Rwanda gracias a Kapùscinski y su soberbio “Ébano”. Entonces me avergonzó haber asumido sin más lo que nos contaban los informativos, desconocemos tanto y opinamos con tanta ligereza.
    Tremendo ese titular del periódico tanzano. Como bien dices, África es una colonia económica de las grandes multinacionales, al respecto apuntar que actualmente a parte de petróleo y diamantes hay un mineral menos conocido pero si muy usado, el Comtal, fuente de tántalo, elemento químico utilizado en los sistemas electrónicos. muchos de los conflictos en el África subsahariana tienen que ver con nuestros móviles, MP3….

  2. Ignoramos tantas cosas…nos manipulan tanto…por eso me gusta leerte. Películas así han de ser contextualizadas sobre todo para quienes no hemos podido llegar al fondo y origen de asuntos así.
    La veré, vaya que sí. Y repasaré este post para poder verla mejor.
    Gracias hermoso.

  3. La película me encantó, en el sentido de estremecerme, de contarme algo, de… (aparte de que soy bastante aficionado al cine ambientado en Africa). Estoy totalmente de acuerdo en que Las oligarquías de Africa y Oriente medio están asfixiando a su propia población y esa última frase del diario de Tanzania es para enmarcar. Me ha encantado, sí.

  4. Es una clara demostración que el cine político no tiene que ser forzosamente aburrido y que su mensaje, hiriente para las conciencias occidentales, llega mejor con un buen producto como éste. Los problemas de Africa residen en su enorme riqueza de bienes naturales, cuyo expolio a cargo de las multinacionales, sucesoras de los imperios colonialistas, perdurará, si nadie lo remedia, hasta agotar los recursos del continente, que acabará como un erial. Trágico y vergonzoso al tiempo. El horror de la contienda relatada sólo sirvió, en su momento, para concitar gran expectación en los medios de comunicación, pero nadie movió un dedo con la efectividad necesaria.
    Saludos.

  5. Alfredo, como siempre, lo bordas. Lo cierto es que Africa es la gran desconocida para el mundo occidental. Películas como ésta, libros como los de Kapuscinski o la serie africana de Mankel nos muestran pedacitos de una realidad que nos duele reconocer desde nuestro cómodo sofá. Hay demasidada gente que prefiere “no saber”, que se tapa oídos, ojos y boca para poder seguir viviendo en su mundo occidental que, aunque con problemas, no tiene nada que ver con lo que están pasando nuestros vecinos del sur.
    ¿Cuál debe de ser el grado de desesperación de estas gentes para arriesgar su vida y la de sus hijos, abandonarlo todo, emprender un viaje peligrosísimo e intentar buscarse un hueco en nuestra Europa Ilustrada?
    ¿Por qué la comunidad internacional calla?
    ¿Cuánta avaricia cabe en un ser humano para llegar a provocar un genocido a su propia gente?
    Enunciar el problema es el primer paso para resolverlo. Pero dudo que haya voluntad de hacerlo.

  6. Yo también subrayo esa última frase… he oído hablar varias veces de esta película y la tengo también pendiente, aunque antes quiero saber más sobre el trozo de historia del que trata… porque, como siempre, en los libros de historia occidentales no figura, probablemente con la excusa de que es historia “reciente”, aunque en mi libro de historia del 2006, que a su vez fue escrito en 2005 o 2004, ya figuraba el 11 de Septiembre de 2001; supongo de que el hecho de que en este caso el “malo” (o el “malo” oficial) fuera un iraquí no tuvo nada que ver… magnífica reseña, y por lo que cuentas seguro que también es una magnífica película.
    Por cierto, me uno a lo que dice Minerva sobre el coltan: el 80% de este mineral (al que llaman “el mineral de los móviles”) se encuentra en el Congo, y es importantísimo en la fabricación de móviles, ordenadores, etc… con todo lo que eso implica por parte de occidente.

  7. Excelente libro, Minerva, y excelente aportación la del comtal. Cuando leemos libros tan magníficos o vemos películas o documentales que nos ilustran sobre realidades que sólo se tratan superficialmente, como si de un partido de fútbol o de demagogia política se tratara, podemos llegar a comprender la naturaleza de nuestros medio de (des)información.

    Mima, hermosa tú. Creo que te gustará, aunque hay momentos que es inevitable sufrir un escalofrío, no sólo por la ilusión de imaginarnos en una situación así, sino pensar en que situaciones así se dieron porque, simplemente, son negros, y son “prescindibles” para occidente.
    Besos. Y gracias a ti.

    Estremecedor, Kaos, tanto por lo que cuenta como por lo que sabemos que no se limita a ser mera ficción. En este caso, incluso podemos sospechar que cualquier distorsión de la realidad será para ahorrarle crudeza y sangre y no por edulcorar al estilo norteamericano.

    Tienes razón, Josep. Contra lo que podemos pensar, el protagonismo de este tipo de cine en la ceremonia de los Oscar, como fue este caso, con varias nominaciones, termina siendo contraproducente. Al final termina banalizando y cubriendo de oropeles una película que busca el barro, la suciedad, emponzoñar conciencias. Sería otra de la larga lista de películas con valor pedagógico cuya proyección debería ser obligatoria en la formación secundaria.
    Saludos

    Francisco, no atesora grandes virtudes cinematográficas, más bien se limita a cumplir el expediente con pericia y sin estridencias ni metidas de pata. Pero su historia es tan poderosa, que atrapa, indigna, enternece y despierta la ira.
    Gracias, y buen descanso.

    Gracias Magda. En España tenemos un buen ejemplo de todo esto. La gente no tiene ni idea de lo que supuso la costosa aventura colonial española en Guinea Ecuatorial, y pasa olímpicamente de la herencia criminal que les hemos dejado (de Macías a Obiang). Claro, Guinea no es inocente, ni mucho menos, pero cúanta culpa de todo eso es nuestra… Por otro lado, se miente, se distorsiona, se tergiversa o se hacen análisis entre ridículos y patéticos sobre el problema de la inmigración: creen que leyes más severas, expulsiones y demás contribuyen a solucionar el problema, a poner puertas al campo. Son unos estúpidos quienes piensan que hay que solucionar el problema en nuestra frontera y no en su casa. Son unos estúpidos quienes hablan de “efecto llamada”, como si los inmigrantes se leyeran las leyes de extranjería y eligieran el país más conveniente para no ser expulsados. Idiotas, les vendemos las televisiones, los móviles y las parabólicas (es una verdadera fiebre consumista allí, entre quien puede, claro), tienen oportunidad de ver cómo vivimos, cómo despilfarramos, cómo tiramos comida a la basura o ropa y aparatos casi sin usar, y encima queremos que no vengan. Nos lo merecemos por cretinos.

    Rosa, si me aceptas un consejo, no hagas caso de los libros de texto. Lee lo que sea, literatura o ficción, teatro o artículos de revistas o periódicos, del periodo que te interese. Pero jamás leas libros de texto si quieres tener una idea aproximada de algo. Los libros de texto buscar adoctrinar, no reflexionar, ni mucho menos la verdad. Como decía Indiana Jones en su primera peli, si es la verdad lo que te interesa hay que echar mano de la filosofía. Y para la Historia, nada como leer directamente a quienes la hacen o la padecen. Y si me aceptas otro consejo, quema tu libro de historia cuando ya no te haga falta.

    Ernesto, gracias y bienvenido. Hacemos lo que podemos, que no es mucho.
    Saludos

  8. También me gustó la película, se dijeron algunas cosas sobre la tendencia del cine americano a saltarse a la torera determinados aspectos, pero teniendo en cuenta que estamos hablando de un filme con intenciones claras, yo creo que era un tributo a pagar bastante ligero. Me gustó y además creo que si el camino a seguir fueran producciones dignas como ésta, otro gallo cantaría en un género que suele utilizar bastante lo emotivo como arma propagandística para manipular.
    Estupenda reseña Alfredo, un abrazo

  9. Cierto eso que dices, Iván, de la manipulación política a través de lo emotivo, muy cierto, y tenemos abundantes muestras de ello. A mí me resulta incluso un poco corto de intenciones, podría haber incidido aún más, pero teniendo en cuenta que occidente no va a inmolarse a sí mismo, tampoco se le puede pedir mucho más.
    Un abrazo

  10. Gracias por la lección histórica que has expuesto, una que no aparece tan siquiera en la película. Lo pasé muy mal cuando la vi. Me recordó a La Lista de Schindler, pero este relato, no sé por qué, me resulta más crudo y cercano.

  11. Quizá es porque de esta historia sabemos mucho menos. De las desgracias de los judíos todos tenemos noticia, se han preocupado muy bien ellos mismos y sus aliados de sacar todo el jugo a su victimismo. Pero de los genocidios de los pobres, sean tutsis, hutus o armenios, indígenas americanos o calmucos del Cáucaso, nadie sabe nada ni quiere saberlo.

  12. Excelente comentario Alfredo, he disfrutado leyéndolo. Me encantó Hotel Rwanda, y te recomiendo (si no la has visto, que lo dudo) Disparando a perros, que trata también el conflicto hutus-tutsis, una historia muy dura que vale la pena conocer (la comenté en mi blog hace un tiempo!).

    Saludos y gracias por la reflexión

  13. Ésta también me gusta mucho. Me aclaró varias cosas sobre África. Tengo la sensación, quizás equivocada, de que está hecha desde dentro, de que recoge el punto de vista africano, no el de los occidentales sobre África.
    Saludos veraniegos.

  14. No en vano, Noe, gran parte del equipo es surafricano, empezando por el director, y además casi todos blancos, con lo cual saben mucho de técnicas de opresión, de provocar sufrimiento, y guardan en sus retinas la suficiente experiencia. Un director de Alabama nunca lo hubiera hecho igual.
    Abrazos vacacionales

  15. Me gustaria Explicar sobretodo a fascistas pro-estados unidos y demas escoria de derecha que son unos ignorantes en esta vida y que admiran a ese pais que comete genocidios desde la sombra con la unica motivacion de sacar beneficio del sufrimiento de las personas.

    Estados Unidos

    Ninguno de sus principales gobernantes, durante el tiempo que duró el genocidio, usó esta palabra para definir lo que estaba ocurriendo en el país centroafricano. El haberlo admitido les hubiera obligado a intervernir en el conflicto. En su lugar, utilizaron la definición «actos de genocidio» para describir la situación. Pero lo más importante y que más influencia tuvo en el seno de las Naciones Unidas y por lo que no se actuó antes, fueron las continuas discrepancias que Estados Unidos sostuvo con el Secretario General de la ONU en ese momento, Boutros Ghali. Las decisiones de éste, en varias ocasiones, chocaron de frente con las intenciones del Gobierno estadounidense.

    Otro aspecto importante para comprender mejor la actitud de los Estados Unidos frente al genocidio ruandés y según argumentan Joan Casòliva y Joan Carrero fue el interés de los norteamericanos por influir en la zona. El mismo Secretario de Comercio de Estados Unidos de América, ya a principios de 1996, expresó las intenciones de Norteamérica en relación a África:

    La era del dominio económico y de la hegemonía comercial de Europa sobre África ha terminado. África nos interesa.[11]

    Aunque estas declaraciones fueron hechas en 1996, hay hechos que claramente demuestran un interés por la zona desde antes incluso de 1994. Siguiendo la argumentación de Joan Casòliva y Joan Carrero, expondremos aquí algunos de ellos.

    1. Durante la guerra de Ruanda, entre 1990 y 1994, soldados del FPR que atacaron el norte del país desde el vecino Uganda, habían adquirido formación militar en los Estados Unidos a través del programa IMET, lo que coloca al país norteamericano del lado de la población tutsi y de Uganda.

    2. Años antes, entre 1989 y 1992. Uganda recibió una ayuda de 183 millones de dólares, la misma cantidad que durante los 27 años anteriores. Además, si consideramos que por aquel entonces, Estados Unidos era el principal proveedor de armas de Uganda, podemos concluir que la intención principal del gobierno americano era la de aumentar el poder e influencia de Uganda sobre otros países del entorno y conseguir así tener controlada la zona de los Grandes Lagos.

    3. La misión de las Naciones Unidas MONOUR (o UNOMUR), que pretendía controlar la frontera entre Uganda y Ruanda para evitar más conflictos como los que se habían dado durante los últimos años por las incursiones del FPR en Ruanda, se vio entorpecida por Estados Unidos y Gran Bretaña, con el pretexto de que faltaban pruebas objetivas que verificaran esas agresiones, incluso cuando fueron los responsables de la MONOUR los que informaron al Cuartel General de las Naciones Unidas de que Uganda les impedía realizar su trabajo y había adoptado un comportamiento radical.

    4. La misión UNAMIR o MINUAR, liderada por el general Dallaire, y creada para cuidar del cumplimiento de los acuerdos de Arusha (Tanzania) fue durante cuatros meses bloqueada por norteamericanos y británicos. Este retraso provocó tensiones entre las partes ya enfrentadas: FPR y gobierno de Habyarimana.

    5. La primera embajada en abandonar Ruanda fue la embajada norteamericana (7 de abril de 1994) y durante el genocidio puso todo tipo de impedimentos a las Naciones Unidas para poder actuar de forma decidida y enérgica y poder así parar el conflicto.

    6. Pasados dos años de la masacre, el 15 de noviembre de 1996, Estados Unidos bloqueó la adopción y la aplicación de la resolución 1080, por la que el Consejo de Seguridad aprobaría el despliegue de una fuerza multinacional de protección de los refugiados y población civil amenzada en el Este del exZaire y que estaban siendo masacrados por los militares ruandeses.

    7. Por último, cuando se le preguntó a un miembro de la Administración Clinton por la asistencia masiva de Estados Unidos al Gobierno ruandés, éste respondió que «era necesario establecer un régimen militar muy potente en la región de los Grandes Lagos para imponer soluciones militares a los conflictos»

  16. Esta pelicula me encantó, una de las mejores que he visto. Ya que este hecho no se conoce mucho, pero fue unos de los peores q ha pasado en áfrica.
    Saludos

  17. hola me podrias ayudar con estas preguntas?
    1) Contextualizar la guerra de Ruanda. Actores del conflicto, detonante, orígenes, Investigar sobre el pasado colonizador de África.
    2) El caso de Ruanda ha sido calificado de genocidio. ¿En qué consiste realmente un genocidio? En relación a ello, trabajar los diferentes tipos de crímenes definidos en el Estatuto de Roma (genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, crímenes de agresión).
    3) Analizar el papel de las Naciones Unidas, así como de las grandes potencias mundiales, ante el conflicto armado de Ruanda.
    4) En el genocidio de Ruanda tuvo un papel fundamental la emisora de radio RTML, la cual con sus consignas incitaba a la población hutu a eliminar a sus iguales, los tutsi. En un momento de la película se escucha una consigna: “Talar los árboles altos”. ¿Qué llamaban a hacer con este comentario? ¿Por qué había llegado el momento de talar a los árboles altos?
    5) En la película se habla ligeramente del asesinato del presidente del país tras haber firmado los acuerdos de Arusha. ¿Qué importancia tiene este hecho con el genocidio? ¿Cuáles fueron los acuerdos de Arusha?
    6) En un principio, Rusesabagina sólo se preocupa de defender a su familia. ¿Qué es lo que lo hace cambiar de opinión? ¿Por qué no encontramos los mismos sentimientos de empatía en otros miembros de la comunidad?
    7) Un cameraman de la BBC, Jack, mientras esperaba en el hotel Mille Collines se encuentra con dos chicas, a las cuáles pregunta si son hutus o tutsis. ¿Qué diferenciaba a un hutu de un tutsi? ¿Eran tales las diferencias como para matarse? ¿Quién determinó que personas eran hutus y cuáles eran tutsis?
    8) Los representantes de la ONU y de la prensa advierten a Rusesabagina que si eres negro y vives en un país pobre que nadie sabe situar en el mapa, te pase lo que te pase, no esperes que la comunidad internacional te preste su atención, o que la televisión te ceda su preciado tiempo, o que la audiencia haga otra cosa que exclamar “¡Dios mío, qué horrible!” para olvidar el tema a continuación y seguir cenando, “lo que ocurre en África no le importa a nadie”. ¿Por qué la realidad de Ruanda fue ninguneada? ¿Por qué es necesario que haya intereses políticos, económicos o un atractivo mediático, para que alguien de la voz de alarma y otros intervengan a favor de la resolución del conflicto?
    9) En una secuencia de la película se muestra a Rusesabagina empapado bajo la lluvia, mientras contempla cómo el ejército belga abandona el lugar junto a los turistas blancos, quedándose solo al frente de un grupo cuantioso de seres humanos (más de 1200 personas asustadas y en peligro). El Consejo de Seguridad de la ONU presiona para retirar a las tropas de occidente de allí, mientras Francia sigue proveyendo al ejército hutu. El coronel Olivier le comenta: “Ruanda no vale ni un solo voto para ellos”. ¿Pueden los intereses políticos y económicos valer más que la vida y la justicia? ¿Qué valor se le concede a las vidas ajenas?
    10) Cuando las tropas de la ONU abandonan Ruanda, y con ellas las esperanzas de Paul, éste comenta: “Debemos salvarnos solos. Debemos avergonzarlos para que nos ayuden”. ¿Debe nacer la solidaridad de un sentimiento de vergüenza? ¿Sería solidaridad? ¿Por qué?
    11) A lo largo del filme vemos cómo las fuerzas internacionales no hacen nada para evitar la tragedia y el horror. ¿De haber habido una intervención a tiempo podría haber cambiado el curso de los acontecimientos?
    12) Paul, gracias a los sobornos, consigue salvar la vida de más de 1200 ruandeses que tenía alojados en su particular campo de refugiados. ¿Puede ponerse precio a la vida de las personas? ¿Por qué? ¿Podría haber conseguido el mismo resultado de otra manera?
    13) Realizar una opinión personal de cada miembro del grupo

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