Música para una banda sonora vital – Memorias de África

Para Sydney Pollack fue un acierto total contar con John Barry en la banda sonora. Sus melodías para esta película son ya clásicos reconocibles y han contribuido a elevar esta película a la categoría de mito (aun siendo esto excesivo, al menos para mí, por sus dos o tres momentos algo más que absurdos y por su complaciente tratamiento de la colonización de África, totalmente alejado de la realidad histórica). De la película hablaremos en alguna otra ocasión, pero la calidad de la música de Barry es incuestionable y su acompañamiento a las escenas del vuelo del biplano, en plan National Geographic, son un icono cinematográfico.

32 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital – Memorias de África

  1. La peli siempre me pareció un churro (de hecho me dormí en el cine la primera vez que la vi), pero la BSO me parece sublime. Todas las noches la utilizo para acostar a mi hijo de dos años. Mano de santo.

  2. Bueno, Castedo, la película cuenta con algunas virtudes. Desde luego, no es mi favorita de Pollack, y cuenta con un par de momentos que personalmente me dan vergüenza ajena.
    Saludos

    Juan, tanto como churro… Excesivamente almibarada, sí, algo ridícula por momentos, también. Personalmente, lamento que fuera lo más comentado el día que murió Pollack. Tiene cosas mucho, mucho mejores. Curiosamente, esta película aparece siempre entre las cinco preferidas de la mayoría de las mujeres consultadas acerca de sus gustos cinematográficos. En los hombres, ni aparece.

  3. Confirmo la estadística femenina. A pesar de estar en acuerdo respecto a los puntos negros de los que hablas y de haber leído la novela de la Blixen, nada que ver…
    Pero estas imágenes son una maravilla.

  4. Totalmente de acuerdo. De hecho creo que lo que más recuerdo de la película es la música mientras el avión sobrevuela Africa…, y hablando de Africa (ya dije lo que me gustan) una ayudita. Ví una película de estas que no te matan, pero que te gustan que creo que se llamaba “el poder de uno”, pero es que no la encuentro.

  5. Querido Alfredo. Buenos días.
    Aquí no hay discusión posible. La película, en su todo, en su conjunto, es a mi gusto sensacional. Un lienzo digno de cualquier museo que no merece, por respeto, ni la consideración que pudieran hacerle ciertos matices críticos; la perfección es una quimera obviamente.
    En cuanto a la particularidad que supone la banda sonora del maravilloso Barry, simplemente decirte, que son los únicos acordes musico-cinematográficos que me provocan congoja y lagrimeo cada vez que los escucho. De placer, claro está, de placer…

  6. ¡Qué pasada de peli con ese Redford ocupándolo todo!… La escena en que él le lava el pelo a Meryl, o como ella arrastra las palabras para en un gesto totalmente poético milimetrar la historia para que no se convierta en una opereta melodramática más. Y la música, me paso con ésta, lo mismo que me pasó con la de “El paciente inglés”, se quedó conmigo igual que se quedaron los vuelos en avión de ambas parejas. Como si la tierra firme se le quedara pequeña a la historia de los protagonistas.

    Un beso(súper, of course) Lord y gracias siempre por esa belleza que le cambia la vida incluso a un miércoles.

  7. Bueno, Minerva, vemos que al menos hay una estadística que no falla. Cuando conocí la verdadera historia, y sobre todo, cuando vi una foto del verdadero Dennis, se me cayó el alma a los pies… Vamos, que no se parecía mucho a Robert Redford.

    Kaos, ese título me suena a Pokémon, en serio… Me pongo sobre la pista. El título no me dice nada; ¿puedes darme algún dato de la trama o los actores, please?

    Querido Raúl, la palabra discusión siempre es posible, y siempre hay sitio para la crítica. Sobre todo y en primer lugar debemos criticar aquello que más nos gusta. La perfección es una quimera, pero hay determinadas escenas de la película que me chirrían. Por citar una: cuando ella va a pedirle ayuda al gobernador para salvar las tierras de los kikuyus, él se hace el longuis y pasa de todo. Entonces entra Redford a caballo por un lateral del palacio del gobernador, le da las riendas a un criado, se mete en plena recepción oficial como Pedro por su casa y le dice al gobernador que la escuche; luego ella se pone de rodillas, etc., etc. Esa escena es, en sí misma, ridícula, inexplicable, chirriante y absurda. Aunque románticamente tenga su aquél.

  8. Sonia, ya sabía yo que esta te molaba… Indudablemente la película tiene enormes virtudes, y elude lo empalagoso la mayor parte del tiempo. El personaje que más me gusta, no obstante, es el de Klaus Maria Brandauer, caústico, materialista, mucho más humano que los demás. Pero reconozco que tienes razón.
    Un beso híper, y muchas gracias a ti

    PD: creo que tienes cita en ZGZ para dentro de no mucho, ¿puede ser?

  9. Déjame ser la voz discordante: creo que John Barry se contagió al leer el guión y le salió una partitura lánguida y dulzona pero nada relevante, a juego con la película, eso sí, para mí un muermo soporífero. No me gustó en su estreno y no le he dado nueva oportunidad y, francamente, oida de nuevo la banda sonora, sigo pensando lo mismo: demasiado azúcar; muy sensiblera. Es que no recuerdo nada salvable, con la añadidura de una historia nada rigurosa con la realidad, presentada sólo del lado del colonizador y plena de clichés.
    Ya me he metido en mi burbuja acorazada… 😉
    Saludos.

  10. Tú lo dices Alfredo.La banda sonora es una delicia.Me encantan las grandes bandas sonoras.Poseo una gran colección de música de cine que en mis momentos más desesperados las pongo a toda pastilla,es una manera de adentrarme en las películas de amo.El otro día puse al gran Elmer Bernstein,nada menos que Los siete fantásticos.

    Un fuerte abrazo,amigo.

  11. Josep, hombre, déjate llevar por el romanticismo un poquitín… No, en serio, la partitura tiene vida propia película aparte, y eso es más de lo que muchas bandas sonoras pueden decir. Además, John Barry es un profesional contrastado y, aunque en verdad resulta un poco pastel a ratos, la partitura completa es espléndida. Yo la prefiero a la película, en cuyo juicio estoy completamente de acuerdo contigo.

    Francisco, ¿te refieres a “Los siete magníficos”? Cosas de los títulos según el país. Elmer Bernstein es enorme. ¿Qué me dices de la inmortal melodía de “Los cuatro hijos de Katie Elder”? Curioso que lo menciones, porque yo lo hago en un post sobre “Los comancheros” de próxima aparición en Cinissimo.
    Abrazos

  12. Pues creo que voy a romper la estadística femenina… a mí no es que no me guste, pero tamopoco la tengo entre las preferidas.
    Si te digo la verdad, el momento que más me gusta, incluso más que el famoso vuelo, es el principio, con el tren, la música, y sobre todo la voz en off, diciendo eso de “Yo tenía una granja en África…” no sé, lo encuentro muy evocador.
    Pero en conjunto se me hizo un poco pesada y pastelona (por no hablar de eso que dices de que está vista sóla y exclusivamente desde el punto de vista del colonizador… el “buen colonizador”, cosa que dudo que exista).
    Eso sí, la música es una delicia.
    Besos.
    Rosa.

  13. Disiento enérgicamente, querido mío. Yo no la veo tan ridícula. Si no recuerdo mal, más que los jardines del gobernador, se trata de un campo de cricket… (sonrío, al fin y al cabo, sólo quería darte razón en cuanto a lo bueno y necesario que es discutir).

  14. La ridiculez para mí estriba, Raúl, en lo siguiente: ¿quién puñetas es Robert Redford para colarse en plena recepción con el gobernador, ponerse delante de él y decirle haga usted esto o lo otro? Discutamos, pues.

    Mima, cuando a uno el cine le hace sentir cosas, está de más toda crítica.
    Besos

  15. Si parece un pokemon, desde luego, jajaja. A ver, recuerdo que iba sobre un muchacho blanco que boxea o algo así, pero que al final quién le sigue en sus combates es la comunidad negra. No recuerdo bien si es un jovencísimo Stephen Dorf (¿se escribe así?) o alguien que se le parece mucho.

  16. Ah, vale, “La fuerza de uno”, de John Avildsen. No está mal, creo que era un chico blanco que vivía entre zulúes en Sudáfrica y que por ello es rechazado por los otros blancos o algo así. Era un poco larga, eso sí, pero la música era muy buena. Me parece que además de Dorff salía Morgan Freeman (inevitable en películas con negros si de Estados Unidos se trata) y creo que también John Gielgud. Es un clásico del cine contra el racismo, comparable a “Grita Libertad” de Richard Attenborough, por ejemplo.
    Pero tienes razón, yo nunca la he visto por ahí en tiendas ni la he visto pasada por televisión. No creo que sea fácil de encontrar. Confiemos en la tele.

  17. Cómo que quién era Redford, Alfredo; pues el prota, joder. Además, en una cinta de dos horas largas, una sola licencia argumental, es pecata minuta, hombre.

  18. Es que no es sólo una… Mi personaje sigue siendo Brandauer. El único de los retratados en la película que responde al colonizador clásico. Los demás parecen invitados de safari…

  19. Y yo creo que si Barry no hubiese compuesto así para la película, ésta hubiera perdido buena parte de su atractivo. Enaltece los sentimientos.

    Abrazos

  20. Una caracteristica de la buena musica es si al escucharla repetidas veces no cansa o no pierde el objetivo del compositor que fue hacerte sentir un sentimiento pues cada que escuchas vuelves a sentir quizas menos pero sientes esos chispazos de alegria o tristeza etc. lo que fuere, bueno eso tiene la caratiristicas de la musica de Barry, su musica es excelente revisen de otras peliculas por ejemplo la propuesta indecente, danza con lobos(era la favorita de Juan Pablo II este lo declaro y cuando se entero John se lleno de satisfaccion) en fin no soy catolico pero si amante de la buena musica.

  21. pelicula muy buena pero la banda sonora (OUT OF aFRICA) es preciosa magnifica con un gusto de componer ide intrepetar tan esquesito que no tengo palabras paradecir lo excelente que es…………….

  22. Música para abrir el corazón y llegar al alma. Africa mía, me traes memorias, los desafíos de la vida, las tristezas y alegrías, la FE y la voluntad de trascender. Contigo vuelo hacia la salida del nuevo sol con mi verdadero amor, mi alma gemela. Gracias
    al autor que canalizó semejante frecuencia vibratoria y la condensó en este tema.

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