Cine en serie – Cómo cocinar tu vida

CINE PARA CHUPARSE LOS DEDOS (IX)

Cocinar bien es cuidar de ti mismo y cuidar a los demás. Este fulano que recuerda al famoso maestro Poh de la serie Kung-Fu es nada menos que Edward Espe Brown, cocinero budista y maestro zen que sigue la doctrina del Maestro Dogen, que ya a finales del siglo XIII escribió una obra acerca de la importancia de la cocina y de la armonía en la alimentación como elemento de decisiva contribución al equilibrio vital y a la felicidad. Sea como fuere, no se le puede negar que es verbalmente más creativo que cualquier cocinero de esos que copan las pantallas de la tele a la hora de la gazuza.

Aprovechando el carácter mediático del fenómeno del cocinero televisivo y de la cada vez mayor importancia del sector de la gastronomía en la economía mundial y en esa chorrada llamada glamour (que hace que por ejemplo un montón de pardillos paguen verdaderas fortunas por degustar mondonguillos de aspecto irreconocible en platos de formas exóticas servidas por gurús de la cocina que seguramente no sabrán ni lo que han cocinado), la alemana Doris Dörrie ha estrenado este 2008 un documental sobre este particular personaje, que sin duda en otro caso hubiera dormido el sueño del olvido. Este documental alemán de apenas hora y media de duración recorre la labor de Espe Brown en las cocinas de los monasterios y lugares de meditación budistas, donde ejerce su ministerio culinario. La película recoge el proceso, por ejemplo, de elaboración de pan casero, los principios de la filosofía del rábano o el cuidado mimoso y meticuloso de los artilugios de cocina como primer paso para dotarla de un halo de respetabilidad, trascendencia y magia adecuados al fin enriquecedor para el espíritu, y no sólo para el estómago, del que se ha de adornar, según él, el proceso alimenticio.

La película se mantiene en una atmósfera suave, lánguida, por la que se deslizan los distintos momentos del quehacer culinario de Espe Brown, que va soltando pequeñas píldoras de sabiduría budista (en vez de chistes, por lo general guarrindongos, como hacen otros) mientras elabora unas propuestas que raramente aceptaría un restaurante de medio tenedor, y lo hace aprovechando el buen karma que destila el protagonista y desplegando buen rollito y un gran sentido del humor, a priori, inesperado en un gurú de la filosofía y la cocina budistas. Desprovista de artificios, rodada con completa naturalidad y desnudez, el cine esta vez se limita a ser un testigo, un mero vehículo para poner en primer plano la cultura de la alimentación como acto solemne de consideración y homenaje a uno mismo, dejando sin argumentos a la fast food incluso sin nombrarla ni establecer una sola comparación. Película repleta de sabiduría para la cocina y el resto de habitaciones de la casa.

Buen cine para degustar sin prisas, dejándose llevar por los olores, los sabores, las enseñanzas y la capacidad de transmisión de conocimientos y sensaciones de Espe Brown, todo un elemento.

Para más información, pincha aquí.

19 comentarios sobre “Cine en serie – Cómo cocinar tu vida

  1. He leído sobre este tipo, a propósito del documental del que nos hablas, pero ni he visto éste, ni he indagado más sobre aquél. Ciñéndonos a la calidad cinematográfica del asunto, tomo como válida tu opinión personal y trataré, si se tercia, de echarle un vistazo.

  2. Alguna conjunción planetaria, Noe. A mí me suele pasar a menudo.

    Raúl, no ofrece nada extraordinario. Las posibles cualidades o virtudes de la cinta radican más bien en el poder del mensaje de este tío y en el interés (o no) de lo que dice. Pero como curiosidad vale la pena. Al menos yo he aprendido un montón sobre la filosofía del rábano.

  3. Yo tampoco puedo decir nada del producto cinematográfico, porque aun no lo he visto, de lo que si puedo opinar es del tema culinario en general, yo pienso que cada uno cuenta la historia como le va, este señor es budista y tendrá todo el tiempo del mundo para hacer las cosas como las hace, si estuviera en una sociedad como la que vivimos la mayoría a lo mejor otro gallo le cantaba, el caso es que cada uno intenta hacer las cosas como mejor le vienen, no obstante simplemente observar que hay muchisimos cocineros que no cuentan ni un solo chiste y que tienen una categoría increible, ahhh y te explican muy claramente los productos que cocinan, debe ser porque probablemente los conozcan.

    Saludos…

  4. Sin duda tienes razón, Troncha, en todo. Indudablemente este señor tiene tiempo y ganas de experimentar con el pepino, no cabe duda. Por otro lado, hay sociedades que viven a mil por hora y que, con las debidas influencias occidentales, todavía conservan ciertos hábitos en su alimentación más cercanos a los de este señor que a los nuestros.
    En cuanto al resto, indudablemente hay cocineros sobresalientes. Sólo que un servidor ya está cansado de muchos aspectos que van asociados a los cocineros “medíaticos”, objeto único del comentario incluido en el post.
    Saludos

  5. No he visto el documental, que, como indicas, puede resultar curioso.

    La frase que encabeza el comentrio la podría suscribir muchísima gente en este pais nuestro: todos los que disfrutan cocinando, ya que uno cocina para uno mismo pero casi siempre pensando en lo que van a disfrutar los comensales.

    Y ligando con tus alusiones a cocineros mediáticos, creo que aquí la cuestión es muy diferente; rara es la familia en la que no hay por lo menos una persona capaz de cocinar bien y con unos resultados que asombrarían a medio mundo; no en vano en España es donde mejor se come del universo conocido. No hay extranjero que viva aquí un año y que no demore su vuelta al hogar por no abandonar nuestra mesa.
    Esos documentales pueden tener más éxito en otros países, pero, como digo, aquí, hay mucho maestrillo con su librillo de recetas familiares bien custodiado. Lo que nos mata es la falta de tiempo, eso sí…
    Saludos.

  6. Yo tampoco sabía. Y, como no pienso casi nunca en oriental (es un defecto, ya lo sé), no había dado en suponer que se pudiera hacer cine de este cariz, que me parece sabiamente (como dices) interesante. Yo también echo de menos una recetilla que llevarme a la boca y a los sentidos, pero busco.
    Besotes

  7. Pues creo que tienes razón, Josep, no sólo con referencia a nosotros sino en general a la cuenca mediterránea que tantos valores culinarios comparte. Y en cuanto a la cocina mediática creo que igualmente aciertas. Desde luego yo no cambio la tortilla de patatas de mi madre por la tortilla deconstruida que algunos hacen por ahí…
    Saludos

    Entrenómadas, prueba, prueba, y luego me dices qué tal ese rábano…
    Besos

    Luisa, merece la pena imbuirse por un rato en las extrañas revelaciones de este señor; algunas dan que pensar, otras mueven al escepticismo y otras hacen reír. Pero el hombrecillo es simpático y mira las cosas desde otra perspectiva.
    Besos

  8. ¡Qué hambre!
    Se ve interesante, yo soy de las que disfrutan cocinando (cosa que en mi casa cuesta entender, porque todos odian cocinar), y me da una alegría cuando veo que lo que cocino les gusta también a los demás… y también cuando veo que han conseguido sobrevivir a mi afición por el picante 😀
    Eso sí, de los cocineros mediáticos y los programas de cocina empiezo a estar un poco empachada, aunque algunos hacen recetas interesantes, pero es que están hasta en la sopa, nunca mejor dicho… por cierto, que me ha entrado la risa con lo de los chistes guarrindongos, ¡Muy buenos!
    Definitivamente, yo también prefiero un plato de lentejas “de mi abuela” antes que un plato de nombre impronunciable, y que para colmo te pongan una “miaja” de nada y te cueste un riñón.
    Me gusta el tema “culinario”, y más a estas horas… me voy a comer.
    Besos.
    Rosa.

  9. Pues, Isabel, es una de esas películas que sales con gazuza, ya te digo yo que sí.
    Abrazos

    Rosa, así que picante… Lo de los chistes lo decía por el sempiterno de la diferencia entre la almeja española y la francesa. Ese que tú y yo sabemos lo cuenta a todas horas… Buen provecho.
    Besos

    Samuel, creo que incluso en esta película la comida es lo de menos.
    Saludos

  10. Jolín, ¿no se puede conseguir en castellano?….que me he quedado con las ganas. Me ha dado buen rollo, si.
    Además adoro guisotear y estoy totalmente de acuerdo con darle a la cocina (digo cocina, no “decoración lucrativa de platos”) más importancia porque creo sinceramente que la tiene. En infinidad de aspectos.
    Miraré de enterarme algo más.
    Kises.

  11. Al fin he tenido la oportunidad de ver este magnífico documental, es una delicia, es para disfrutarlo tranquilamente una y otra vez, una maravilla, lúcido, vitalista, sensible, muy humano ¡y también apetitoso!.

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