Diálogos de celuloide – El malvado Zaroff

Pensaba en lo inconsecuente que es la civilización. Al animal de la jungla que mata para sobrevivir se le llama salvaje. Al hombre, que mata por deporte, se le llama civilizado. Es una gran contradicción, ¿no crees?

No. Espera un momento. ¿Qué te hace pensar que no es el mismo deporte para el animal que para el hombre? Este de ahí, por ejemplo. No hubo un segundo en que no pudiera escapar, pero no quiso. Le interesaba cazarme. Ni me odiaba por acecharle ni yo a él por intentar darme caza. Es más, nos admirábamos mutuamente.

Es posible, pero, ¿cambiarías tu puesto por el del tigre?

Pues… ahora no.

The most dangerous game o The hounds of Zaroff. Ernest B. Shoedsack e Irving Pichel (1932).

18 comentarios sobre “Diálogos de celuloide – El malvado Zaroff

  1. Esa no recuerdo haberla visto, aunque me parece que sí, porque cuando vi la versión en la que aparecía Brando me lamentaba del remake tan anodino.

    Sí que es una disquisición, algo tramposa: normalmente el animal sólo mata lo que puede comer; otra cuestión distinta es que mate por miedo, origen de la agresividad.
    Un animal sano, no perturbado, no se dedica a matar por el placer de matar ni por el placer de la caza, simple recurso para obtener alimento.
    Saludos.

  2. Fíjate, Entrenómadas, que el asesino en serie real en el que se basa la película “Zodiac”, de David Fincher, afirmaba, en sus conversaciones con la policía y en las cartas que les enviaba, inspirarse en este perverso personaje de la foto para justificar su papel como cazador de seres humanos. Si no has visto alguna de estas películas te las recomiendo vivamente.
    Besos

    Samuel, “Monsieur Verdoux”, de Chaplin, contiene algunas de las más acertadas reflexiones sobre el asunto: la santificación de los números.
    Saludos

    Josep, a mí, antropológicamente hablando, siempre me ha inquietado el paso de la muerte por necesidad a la muerte por capricho y el papel que los rituales religiosos han desempeñado en ello una vez que las víctimas humanas fueron sustituidos por los chivos expiatorios, vacas, corderos, etc. Creo que a partir de ahí se dio una banalización de la violencia que arrastramos hasta hoy. Personalmente, sigo entendiendo, aun en contra del pensamiento vegetariano, que nos alimentemos de otros seres vivos y de que los matemos para ello; no entiendo en absoluto, sin embargo, actividades como la caza (por deporte), las corridas de toros, etc. Éstas en particular constituyen residuos de esos mismos rituales ancestrales que no se corresponden ya, en teoría, con el nivel de progreso intelectual y social de los seres humanos. Pero ya digo, en teoría.
    Saludos

    AdR, bien visto. El personaje que pronuncia la frase, interpretado por Joel McRea, es un famoso cazador, conocido y afamado. La gracia de la película es que el cazador se ve de pronto convertido en presa cuando cae en poder de Zaroff, un malvado tiparraco que caza hombres por entretenimiento. Éste sí posee un grado de obsesión que hace de Ahab un infantico del Pilar.
    Un abrazo

    Missing, lo más cierto es que quienes defienden la práctica de la violencia como deporte siempre se ven del lado de quien la ejerce, no de quien la sufre.
    Besos

    Rosa, afortunadamente. Los safaris cobrarían otro sentido si así fuera… Forma parte de la hipocresía humana. En una película que pasaron hace poco por televisión, “La flor del mal”, de Claude Chabrol, un personaje dice más o menos: “el hombre lleva comportándose de manera hipócrita miles de años; es a lo que llamamos civilización”. El hombre es pura contradicción.
    Besos

  3. Pues qué suerte, Noe. ¿Qué tele era esa? Porque lo que es el cine en blanco y negro ha desaparecido hasta de La2…

    Raúl, vista ahora la película resulta plana y un poco cutre, pero en su día debieron de impactar sus decorados y la mala uva del protagonista. Un poquito de arquelogía de vez en cuando no viene mal para saber que antes la serie B no se disfrazaba de superproducción glamourosa.

    Castedo Merinero, dices bien. La película utiliza una fórmula explotada luego hasta la saciedad.
    Saludos

  4. Pocas veces he oído citas de películas.En la mayoría de las veces citamos a autores de novelas o a filósofos.Creo que quedarte con buenas frases o diálogos de las películas,incluso de las malas,equivale a la buena atención de ellas.Se necesita tener reflejos y buen olfato,poque las imágenes pasan muy deprisa a diferencia de un libro.

    Un fuerte abrazo.

  5. Es verdad, Francisco, y hay cine con mucha sabiduría para ofrecer. Quizá no se citan textos de películas por la dificultad de atribución de la autoría: muchos se la adjudicarían al actor (a veces he visto frases de guión en repertorios de citas asignadas al actor y no al guionista), otros no sabrían con qué guionista quedarse, otros si apuntársela al director… Lo cual no quita que sean a veces piezas magníficas.
    Aquí me tienes, viendo cine con lápiz y papel, por si acaso se me escapa alguna joya.
    Un abrazo.

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