Mis escenas favoritas – Cabaret

Incluso quienes no apreciamos demasiado el género musical por múltiples razones tenemos nuestras excepciones. Y una de ellas es esta película que Bob Fosse dirigió en 1972, ganadora de ocho premios de la Academia de Hollywood, con Liza Minelli (convertida en un icono del cine antes de emular los pasos de su madre en una caída absoluta y sin fin en los abismos más oscuros) y Joel Grey presentando su candidatura a la eternidad cinematográfica, acompañados de Michael York o Marisa Berenson, entre otros.

Son varios los momentos recordados de esta cinta, pero nos quedamos con dos. En primer lugar, el famoso Money, money, en el que Minelli y Grey nos recuerdan la irresistible atracción de ese poderoso caballero que es el dinero (el fascismo económico sí que ha conseguido la plena igualdad entre los seres humanos: nos jode a todos por igual, incluso a los que se creen elegidos), y el número musical que abre la película, una obra maestra del género, que supone una excelente forma de presentar a los personajes y las localizaciones principales de la historia, al tiempo que nos hace saborear ese ambiente tan típico del Berlín de entreguerras y del ascenso del nazismo: cultura, vanguardia artística, desenfreno, amor por la vida, por el carpe diem, apenas unos pocos años antes de comenzar la zambullida en la más profunda de las tinieblas…

45 comentarios sobre “Mis escenas favoritas – Cabaret

  1. Yo la vi en su día con muchas reticencias, Manuel. El musical no es lo mío… y bailar, en general, ya ni te cuento (la última vez que bailé vino la policía…). Sin embargo te animo a verla. El retrato de la Alemania de vanguardia y libertad previa al nazismo está muy logrado y los números musicales y las canciones son de gran calidad.
    Un abrazo

  2. A mi el musical me lo descubrió, precisamente Fosse, con su película “All that jazz”, en la que hay, a mi entender, un par de números musicales fantásticos, el ensayo sobre un tema de unas aerolineas, y el inicial con el tema “On broadbay” de George Benson. Tampoco está mal el final.
    Cabaret me ha gustado siempre que la he visto, pero me veo mas atraido por la que te comento.

  3. Es que Fosse es muy grande, Gabriel. Yo tengo enormes problemas para soportar el musical clásico, exceptuando las tres o cuatro joyas indudables en las que coincide todo el mundo, pero Fosse me gusta mucho, mucho.

  4. A mi me encanta el musical, y me maravilla Cabaret, por lo mucho que se aleja de los cánones del género. Anoche, sin ir más lejos, revisité un lugar mágico que se llama “Brigadoon”.

    El número musical de presentación, es de lo más fantástico que recuerdo haber visto en cine. Qué voz la de Joel Grey, ¿por dios!.

  5. Pues Raúl, yo veo a alguien dar dos pasos de baile y me invade la vergüenza ajena. Qué vamos a hacerle.
    Una lástima lo de Joel Grey. Con lo bueno que es y qué poca gente recuerda su nombre, ni siquiera cuando se recuerda la película. Dicen “el tipo de la cara blanca”.

    Alberto Q., los musicales que tolero no llegan a la decena. Y el cuerpo me pide que veamos algunos de ellos por aquí próximamente, para bien y para mal.
    Saludos

    Marta, si es que llevas la música y el baile en las venas. “Voglio vederti danzare” y todo eso. “Cabaret” es tan buena que incluso quienes no han soportado un musical en su vida salen encantados.
    Besotes

  6. ¡¡¡SIIIIII!!!!, coincido contigo en no ser fan de los musicales pero Cabaret….mmmmm, esta peli es mucho más que un musical.
    Me encanta, me encanta, me encanta.
    ¿Y que me dices del momento “Tomorrow belongs to me”? genial, es que es genial..

  7. Sinceramente, un comentario como este es lo que yo, cariñosamente, llamaría “una putadita”.

    Porque, como amante de los musicales, me ha despertado de nuevo las ganas de revisar esta grandiosa película, con una coreografía sencillamente inigualable y un tratamiento cinematográfico de los números musicales espectacular, imitado posteriormente hasta la saciedad.

    Y te dejas por nombrar la estupenda secuencia final, cuando, en los reflejos distorsionados del cabaret, van apareciendo, una tras otra, multitud de cruces gamadas, símbolo del advenimiento imparable del nazismo como poder único que acabaría eliminando ese reducto de libertad y libertinaje lúdico que el cabaret representa.

    Bob Fosse era un genio del musical, sin duda alguna. Ya he comentado dos de sus películas, y esta la dejo para el final… mmm….

    “La putadita” es que ahora “no me toca” revisarla, pues tengo varias por ver y revisar, y me acabas de trastocar el plan… 😉

    Saludos.

  8. Me pasa igual que a Josep. Tengo muchos visionados pendientes, pero me has despertado las ganas de, como mínimo, ponerla en la lista de pendientes. También pondré alguna escena en mi blog, como no podría ser de otra forma, por lo mítica. Gracias y saludos.

  9. Pues, amigo Troncha, nada me complacería más, pero es que soy muy malo en los concursos y ya he visto que la cosa exige la dedicación y el tiempo que no sé si tengo… A ver si al menos acierto alguna pregunta… Nos vemos en las respuestas.
    Saludos

    Pero mucho, mucho más Mima. Además el titulito del número que señalas adquiere dimensiones sombrías e inquietantes si pensamos en lo que se avecinaba en Alemania en 1933… Eso de que “el mañana nos pertenece” no deja de resultar un tanto irónico.
    Besos

    Nada, nada, Josep, los planes están para romperlos. Con lo bonito que es improvisar… En efecto, la escena que señalas enlaza con el título del número que comentaba con tu compañera, “el mañana nos pertenece”. No se sabe muy bien si es un guiño de humor negro por el futuro próximo de Alemania en aquel momento o una afirmación propagandística de la peor especie del NSDAP. En cualquier caso, peliculón.
    Siento la putadita, hombre. Saludos.

    Albert, pues ya lo siento. Ahí te quiero ver “WIlkommen, bienvenue, welcomeeeee…” por el pasillo de casa cuando llegue la próxima visita.
    Saludos y gracias a ti.

  10. Hace poco descubrí tu blog y es un placer pasearme por él. Hoy me decido a escribirte porque Cabaret es una de mis debilidades y sobre todo el personaje de Sally Bowles. Liza está inmensa, con esas piernas kilométricas, esas pestañas enormes, sus uñas verdes, su ropa extravagante, su forma de ser vital…, ¿qué me dices de esa escena en la que gritan tanto Michael York como ella al paso del tren?
    El maestro de ceremonias es brillante. La mezcla de espectáculo y realidad. El mundo del cabaré. Esa casa de alquiler de personajes memorables. Estremecedora la escena de Tomorrow belong to me… con esos rostros de joven rubio y moreno perfectos que pronto se les ve con el brazo en alto y la esvástica en su uniforme… En fin no pararía. Es de esas películas que tienen vida propia y en cada visionado descubres siempre algo nuevo en lo que fijarte.
    Gracias por recordarla.
    Hildy Johnson

  11. Soy una enamorada de los musicales y adoro a Bob Fosse. Coincido contigo y con algunas de las respuestas en que “Cabaret” trasciende el musical para ser una joya del cine. Son muchas las escenas que destacaría de la película, todas y cada una con un profundo significado, y vuelvo a coincidir con los que recordaron al jovencito rubísimo de ojos azulísimos cantando el Tomorrow belongs to me, mientras la turba enfervorecida le acompaña, lentamente se pone la gorra y levanta el brazo. Y ante la escena, la pregunta, ¿ De verdad crees que podréis pararlos? Acongojante, por no decir otra cosa.

    Es la primera vez que escribo en tu blog, pero lo leo con asiduidad porque me parece muy bueno.

    Un saludo

  12. Pues muchas gracias, Vivian. Se hace lo que se puede. Lo importante es charlar de cine y de cómo nos emociona, alegra, asusta o inquieta.
    La escena es fenomenal. Una gran virtud de la película es la capacidad para con apenas unos trazos contarnos lo que pasó, lo que pasa, y lo que podría volver a pasar.
    Saludos

    AdR, quién la ha visto y quién la ve…
    Abrazos

  13. ¿Y qué me decís de “Mein Herr”, el número casi diría yo que central de la peli, el famosísimo de las sillas?

    Ya sé que es el más conocido, pero es que es genial. Como la de “Maybe this time I’ll win”, que pone los pelos de punta. Y había otra, que no sé quién cantaba, “Heiraten”, que también era preciosa…

    Vamos, que toda la peli. Que me has hecho disfrutar sólo de acordarme de ella.

  14. En efecto, Inde, junto al “Money, money” es el número más recordado, o más repetido, y que más escuela (o copias) creó. Ahondaremos en lo de los musicales próximamente, tanto para bien como para mal. Aviso.
    Besos

    Castedo Merinero, coincido en tus elecciones. Aunque a mí el musical… Poquitos.

    Noe, quizá esa sea la mayor pega de la historia que narra, sobre todo porque ese tratamiento no se debe a un reflejo de la sociedad alemana de los años 30 (y menos en el ambiente en el que transcurre la cinta), sino por los Estados Unidos de los 70.
    Pero en efecto, es dispensable.

  15. Una película de las que han hecho grande el género musical, que como cualquier género tiene sus obras maestras, sus obras mediocres y una infinidad de títulos prescindibles y sin interés, pero el musical a un melómano además de cinéfilo como yo, es un género que me parece triste que se aborde tan poco últimamente, aunque con éxitos tan sonados como el musical de Lars Von Trier o el bombazo de “El otro lado de la cama” aquí en España. Y “On connait la chanson” de Resnais también tiene su interés y originalidad. Un saludo.

  16. Pues sí, Samuel, el musical tiene de todo. Para mí el problema es que su concepción me parece absurda. No entro demasiado bien en ese mundo de realidades paralelas en el que todo el mundo canta, baila, se aprende las coreografías y las pone en práctica sobre una música que no se sabe de dónde sale, etc. O sea, que es demasiada ficción para mí.
    Saludos.

  17. Cabaret es una gran película.Está basada en una novela que te recomiendo mucho,mi querido Alfredo,titulada Adiós Berlín de Christopher Isherwood,un gran mosaico estructurado de personajes y situaciones que nos recuerda un poco a la obra maestra de Camilo José Cela en La colmena.

    Un fuerte abrazo.

  18. Me sorprendes Alfredo, claro que es demasiada ficción, en realidad es mucha ficción, pero el cine no tiene porqué ser siempre realista, naturalista, verosímil, y en cualquier caso en una pelicula musical bien hecha los números musicales se engarzan sin sobresaltos en la trama, parecen fluir naturalmente, parece de lo más natural que los personajes empiecen a bailar y cantar. Quizá lo que ocurre es que hay bastantes musicales que no logran integrar bien las escenas musicales, y un musical que no está logrado puede ser muy plomizo, muy edulcorado o artificioso. Siempre es una cuestión de medida, de talento. Hacer un buen musical es muy difícil, puede que sea de los géneros más complicados del mundo del cine. Un saludo.

  19. Pues no te sorprendas, Samuel. El problema no es tanto la ficción como la verosimilitud. El problema no es técnico ni de calidad, que también, pero no es mi principal reserva ni mucho menos.
    La cuestión es que, como bien dices, el cine no tiene por qué ser realista, natualista o verosímil, ciertamente, y por eso hay géneros vinculados con la fantasía, la ciencia ficción, el cómic, etc., en los que todo vale y que, cuando responden a un marco de ficción integral, hacen posible, admisible y verosímil lo que en la calle nos parecería una locura. El problema con el musical es que introduce un elemento de fantasía en un marco de realismo; no se trata de mundos imaginarios, de fantasías, sino de realidades en las que se producen fenómenos irreales, y más bien ridículos. Nunca he soportado eso. Con ciertos estilos de narrar como el realismo mágico (en el cine, no en los libros) me ocurre lo mismo.
    Siempre hay excepciones, pero son las menos.
    Un abrazo

  20. Es una cuestión de gustos, Alfredo, pero quizá lo llevas a un terreno más intelectual en vez de considerar el musical en su vertiente más lírica y poética. Es un género muy irreal, desde luego, pero exigirle verosimilitud… pues no sé. El musical es ridículo cuando está mal hecho, cuando cualquier género es ridículo cuando está mal hecho, el melodrama, el romántico, el bélico, incluso los dramas mal hechos son ridículos… Quizá analizas con más rigor sobre la verosimilitud el género musical. Entiendo que te pueda gustar más o menos, pero creo que le exiges más realismo del que a lo mejor exigimos a los demás géneros. Películas verdaderamente realista, ¿hay alguna? Ni los documentales son enteramente realistas. Godard decía que una buena película debía parecer un documental y un buen documental debía parecer una película. La verosimilitud como norma básica ahogaría la creatividad cinematográfica. El rigor cinematográfico se debe exigir, en mi opinión, en las adaptaciones históricas y literarias, pero en las demás películas el cine es ante todo una posibilidad lírica de expresión de la poesía de la vida. El musical cuando es bueno expresa esa poesía lírica de la vida a través de canciones, de coreografías… Será un género con convenciones que pueden parecer artificiosas e idealistas, pero todos los géneros tienen sus convenciones más o menos artificiosas, o sus licencias. Sobre que hay pocos musicales magníficos creo que es así, igual que hay pocas películas románticas o quizá ninguna, porque ¿alguna vez se aborda la sexualidad en una película romántica? ¿No hay deseo en el romanticismo? Si pidiéramos verosimilitud a todos los géneros quizá no quedaría ninguno en pie. El musical prescinde de la verosimilitud por completo, ¿no es maravilloso? Cuando lo hace bien es de lo más maravilloso. Un saludo.

  21. Vamos a ver, Samuel. Yo no le exijo más verosimilitud que a ningún otro género. El cine es mentira, ya lo sabemos, pero la gracia está en que es una mentira que, o intenta ser verosímil, o al menos intenta parecerlo. Y el musical, exceptuando los argumentos en los que la música y el baile están insertados en la trama como parte de la lógica interna del argumento, es absurdo. Si a la inverosimilitud típica de cualquier recreación artística le añadimos el cante y el baile sin sentido, es doble la carga de irrealidad. Y eso es precisamente lo que no me trago, me chirría, me espanta.
    Son muy pocos los musicales en los que este problema está compensado por su enorme calidad, muy pocos. La mayoría, lo que más me producen es vergüenza ajena.
    Pero claro, te lo dice un tipo que la última vez que bailó atropelló a seis…
    Un abrazo

  22. Es verdad que muchos musicales no están logrados o pueden incluso ser ridículos, eso no se puede negar, pero la gracia del cine puede estar en ser un reflejo más o menos verosímil de la realidad o en inventar su propia realidad más allá de cualquier verosimilitud. La ciencia ficción y el cine fantástico o la animación, si tuvieran que parecer verosímiles no serían géneros cinematográficos ya que se toman unas licencias con la verosimilitud increíbles, vamos, que más bien crean otra realidad. Yo lo que vengo a defender es la capacidad del cine como un lenguaje propio y poético, lírico (no sólo en el cine musical) para ir más allá de una exigencia de ser verosímil. El cine es más grande, puede abordar las cuestiones humanas de maneras simbólicas por ejemplo, (el surrealismo tampoco es muy verosímil). Lo que creo, Alfredo, que es cierto que muchos musicales chirrían (creo que hacer un buen musical es más difícil que hacer una buena película de cualquier otro género, y además es arriesgado) pero creo que el cine da para más que el reflejo verosímil, y que el musical cuando está logrado más que intentar parecer verosímil llega más lejos aún y nos hace sentir que la vida incluso debiera ser como en un buen musical, y eso son palabras mayores, eso es gran cine con una carga poética enorme, lleno de vitalidad. Creo que el cine no sólo tiene gracia cuando persigue la verosimilitud, que la base del mejor cine no es la verosimilitud sino la capacidad de tocar lo más vitalista de la humanidad (con verosimilitud o sin verosimilitud alguna) por eso me parece que le das más importancia a la verosimilud de la que en realidad tiene. Creo que lo que te echa para atrás de los musicales fallidos o malos más que la falta de verosimilitud es la falta de talento con los que se han engarzado los números musicales en la historia, pero lo que falla es el talento del director porque el musical en mi opinión tiene la virtud de ir mucho más allá de lo verosímil, y por tanto hacernos cantar, bailar, soñar… aún más que la mayoría de las películas. Alfredo, sé que apreciarás los buenos musicales (que no son muchos quizá) pero creo que no son las convenciones inverosímiles del género las que en el fondo estropean un musical, es simplemente falta de talento, de equilibrio en la extensión de los números musicales, o que los propios números musicales son demasiado largos o las melodías no son tan buenas como debieran. Creo que un musical puede ser, de todas formas absurdo e inverosímil y ser un buen musical, no creo que por poner un ejemplo atípico el musical de Lars Von Trier sea nada verosímil o lógico, pero trascendiendo incluso las convenciones del género, a mí me pareció un trabajo muy original e interesante. Si es una buena película o no lo es, que hay opiniones, se deberá más bien a un equilibrio de los elementos, las interpretaciones, pero si la calificamos según la verosimilitud y lógica de que en una fábrica se empiece a bailar, o en un juzgado (¡qué escena, maravillosa!) la película habría que calificarla de absurda e inverosímil, que de todas maneras, también me parecen méritos entre tanto cine milimetrado, lógico… El musical, perdón por extenderme, creo que tiene su virtud quizá en lo que le criticas. Estamos totalmente de acuerdo en la considerable cantidad de musicales mediocres o malos, pero yo creo que fallan por falta de talento, no exactamente por falta de integración de la música en el argumento. Creo que si la película está lograda no se nota falta alguna de integración en el argumento, aunque en realidad los números musicales no están en absoluto integrados pero parecen estarlo, no es verosímil ni lógico y sin embargo parece real y sobre todo muy vivo. Un saludo, y eso de bailar, si me vieras a mí…

  23. quizá un buen musical es como la ropa a la que no se le notan las costuras, y un mal musical es como esa ropa a la que la estructura se le nota tanto que se chilla… todo se hace con piezas, en lo que está bien hecho todo parece integrado y en lo que no se notan las partes, pero todo tiene partes, es la habilidad del modisto lo que hace invisible las partes y crea un todo… Un abrazo.

  24. quizá lo que yo considero falta de talento y tú verosimilitud es en el fondo que la película tenga esa magia que te atrapa, o no la tenga, en realidad es talento y también fluidez narrativa, más que verosimilitud creo que una buena película tiene como algo magnético que te coge y no te suelta hasta que termina, que te embarca en un viaje. Y bastantes musicales no logran cogernos y hacernos volar. Quizá si supiéramos la fórmula dirigiríamos un musical, pero incluso “Cantando bajo la lluvia” (joya de la corona) si buscáramos verosimilitud, tampoco encajaría del todo, pero es creíble, o más que credibilidad en el musical creo que el espectador disfruta con esa realidad inventada que fluye, o paralela. El cine es un arte, el arte no tiene que ser siempre verosímil, el arte creo que tiene que transmitir lo más valioso de la humanidad, enriquecer a la humanidad, y puede hacerlo con más o menos base real. En el musical hay poca base real, pero si es un mal musical no es porque tenga poca base real, porque todos los musicales tienen poca base real, a no ser que consideremos solo musicales a películas en las que se muestren actuaciones en un escenario, que pueden ser verosímiles y sin embargo películas sin aliciente alguno. Entiendo que te echen para atrás malos musicales como cinéfilo que eres (y a quien no, los hay…) pero creo que te disgustan por su falta de talento, que la verosimilitud es la menos importante de las cuestiones relacionadas con la calidad de una película. Aunque a lo mejor yo llevo rato diciendo lo mismo que tú pero tú llamas verosimilitud a lo que yo talento, quizá si hay talento todo parece verosímil y si no hay talento nada es verosímil, perdón… Un saludo.

  25. Samuel, yo entiendo tu postura. El cine de Hitchcock, por ejemplo, no es verosímil (y por suerte, ni lo pretende), pero es creíble. Lo mismo ocurre con la fantasía o la ciencia ficción: el marco es fantástico, pero sus personajes, sus estructuras narrativas, responden a arquitecturas profundamente humanas, a su lógica, a su forma de comprender y razonar su entorno. No puede tratarse de otra forma; sus creadores son humanos. Pero el musical se salta esa credibilidad. En algunos casos es tan sublime que no importa demasiado, aunque siempre está ahí. A mi juicio, el musical es más ciencia ficción, más fantástico, que los géneros así llamados. Al fin y al cabo, éstos responden a la imaginación secular del ser humano, siempre ha habido historias de fantasía y de ciencia ficción. El musical nace con el cine, inventa un lenguaje nuevo, y para mí ni es verosímil (lo cual me da lo mismo, como me pasa con Hitchcock) ni, sobre todo, es creíble. Acepto que los números musicales tienen una evidente carga metafórica (en muchos casos sexual, como el Cheek to cheek de Fred Astaire y Ginger Rogers), sirven para contar con un estilo determinado cosas diferentes a las que muestra, pero, simplemente, en la vida no hay metáforas.

  26. Me hace pensar eso de la inexistencia de metáforas, puede ser, pero entonces gran parte de la poesía cómo se ha escrito. El cine utiliza metáforas visuales constantemente, en realidad hay quien dice que el cine es lo que no está en el guión, incluso lo que no se dialoga. El musical es tan humano como cualquier género, pero hay tantos musicales fallidos que en fin, desacreditan para mucha gente al género, pero yo defiendo el musical bien hecho como aliento humano, lírico, poético, creo que su mayor virtud humana y artística es prescindir del realismo y mostrar la vitalidad humana a través de canciones y bailes, pero esto sólo sucede cuando hay un talento sublime que sepa hacer una película mágica. Es un cine idealista, imaginativo, fantástico (¿ciencia ficción no es exagerar Alfredo?) Y es maravilloso que sea un género creado por el cine, es un género aún más cinematográfico que los demás que son adaptaciones de géneros literarios. Un buen musical es cine en estado puro y de una gracia absoluta, cosa rara de encontrar, pero sublime. Le pones reparos en cierto modo incluso a las obras maestras del musical Alfredo, dices “en algunos casos es tan sublime que no importa demasiado”. En fin, yo debo tener más querencia por el musical, lo que creo es que sus virtudes pocas veces se desarrollan, pero que no falla en su concepción sino que su concepción es su grandeza. Su grandeza es humana, su lógica también es humana aunque la expresión sea aparentemente absurda, (la gente cantando en cualquier parte) En fin, que este cambio de opiniones, de todas formas creo que es muy enriquecedor, un saludo.

  27. La poesía es la expresión estética con palabras de sentimientos humanos. Puede gustar más o menos, pero explota la cualidad humana de la comunicación para crear belleza y transmitir una idea. A mí me resulta complicado atribuir semejante cualidad a la ¿capacidad? de bailar. Personalmente, me parecería más creíble y aceptable que en vez de tanta coreografía todo el mundo bailara como sabe o como le dé la gana. Es la falsa armonía lo que me genera rechazo. Y sí, en los buenos musicales también es una objeción, aunque la sublimidad empequeñece cualquier pega.
    Un abrazo

  28. Recordemos a Buñuel, que esa definición de poesía excluye al propio cine, un instrumento libertador, poéitco, subversivo… El cine de género es un poco como hacerse de un credo religioso concreto o no, o te crees sus bases o no te las crees. Yo no hago caso de la verosimilitud y todas esas cosas que no son pegas, Alfredo, son las bases del género. Que el género no tiene porqué gustarte ni tienes porqué creer en sus bases, pero de ahí a considerarlas pegas, simplemente es entrar o no en una liturgia, y cada género tiene la suya. Creo que ningún género cinematográfico tiene unas bases equivocadas o acertadas, son convenciones. Uno va al cine y ve una película, sabe que entra en unas convenciones narrativas que incluyen elipsis, montaje, y mil cosas más. Si no quiere entrar en esas convenciones, pues no va al cine. Si a alguien no le gustan no le atraen las convenciones de un género (yo por ejemplo no soy muy del terror) pues no pasa nada, pero tampoco creo que por eso tengamos derecho a buscarle la quinta pata al gato. Yo considero las bases del musical lo que tú consideras pegas, pero una cosa es que opinemos que tal es buena o sólo regular y otra es que nos arrogemos el poder de considerar que todo un género cinematográfico está equivocado de raíz, que es absurdo, Alfredo. Para ti es absurdo, pero no por eso lo es, es una simple opinión que intentas racionalizar pero si la propia vida no es lógica ¿tiene que serlo un musical? Le pides al musical lo que no tiene, es como si una mujer le echara en cara a un hombre que no le da de mamar él al crío. Las bases del musical te parecerán absurdas pero con bases tan absurdas se han hecho maravillas como “Cantando bajo la lluvia”. ¿Qué más da si el musical es absurdo? Si el musical fuera absurdo no habría tanta gente que desde su nacimiento disfruta. Ahora ee hacen pocos por la enorme complejidad que conlleva, y las obras maestras son escasas porque seguramente es el género más difícil de todos. Pero si no te gusta pues no te gusta, sencillamente las bases de un género pueden gustarnos o no gustarnos, pero eso no las convierte en pegas, al menos para mí. Un saludo, y me voy a seguir con mi análisis de la integración del sexo en el cine, que parece dividido entre el cine sexual y el cine convencional en el que el sexo se puede nombrar o sugerir pero no integrar naturalmente, abiertamente, en la narración, ¡¡¡sería escandaloso!!!

  29. A ver, Samuel. Por supuesto que esa definición de poesía excluye al cine. ¿Es que acaso son lo mismo? Repito, no me gusta el musical, salvo excepciones. Y esa es la palabra: excepciones. No me gusta el género, con diferencia es el más ridículo, almibarado, cursi, dulzón, y además el más tardío, nacido con el sonoro e invento típicamente norteamericano, lo que hace que sirva de vehículo a los valores más reaccionarios y conservadores que Hollywood vende.
    Y creo que todos tenemos derecho a buscarle al gato todos los pies que queramos. Se trata de hablar, de debatir, de exponer opiniones. La mía es esa. Me gustan algunos musicales, muy pocos, porque compensa con calidad los defectos de concepción de un género que me resulta hastiante y ridículo en su mayor parte, y las contadas y justísimas excepciones no lo salvan. Tampoco me importa su grado de aceptación o no. El crítico no está ni para aceptar las reglas sin reflexión ni para aplaudir los gustos del público.
    Por otro lado, muy buena pinta tiene eso de la integración del sexo en el cine. Fíjate que en eso, acepto hasta que sea musical…
    Un abrazo

  30. un musical sexual sería algo increíble, pero de lo mas inverosímil, Alfredo. Que el crítico no está para aceptar las reglas sin reflexión, de acuerdo, pero hay una contradicción en lo que dices. Si te gustan algunos musicales es porque la base de los musicales no está equivocada como vienes a decir, pues de ser así ningún musical te podría gustar. Y que yo sepa no es el público corriente el que disfruta del musical, bastantes cinéfilos, algunos más destacados que tú y que yo también aprecian los mejores ejemplos del musical, aunque también podemos considerarlo gustos y opiniones. Pero Alfredo, te estás volviendo dogmático, con el lenguaje de aceptable, acepto, y las limitaciones que pones a la poesía, las metáforas, la exigencia de verosimilitud a ultranza. Libre eres de buscarle los pies al gato pero no le buscarías los pies al gato por ejemplo a películas que por lo que sea te entusiasmen, y cualquiera si se pusiera tiquismiquis te la podría derribar aludiendo a varias cosas. Alfredo desacreditas el musical como conjunto y eso es generalizar, lo que me parece injusto. Creo que tanto un género como la humanidad misma hay que juzgarlo por sus mejores obras, no por las obras corrientes. Si juzgáramos el cine sólo por sus obras corrientes en lugar de por las obras maestras ni tú ni yo tendríamos unos rincones de cine en los que hablamos de buenas películas, de excepciones. Esas excepciones del musical prueban para mí que el musical no es un género ridículo sino que por lo general, el 99% de las veces se afronta sin el talento necesario. Para ti, contradictoriamente, hay buenos musicales aunque la concepción del mismo sea absurda. Alfredo, tu análisis del documental como invento reaccionario es muy reduccionista, el musical no se ha quedado en Hollywood ni tiene porqué ser siempre el reflejo de lo americano, Demy podía hacer musicales más almibarados quizá que todos los americanos, y era en Francia. Y reivindico el de Trier. No dejes el musical en un invento americano de propaganda del american way of life que es mucho más. A ver, Alfredo, que no te guste el musical corriente es lo normal, si te gustara sería preocupante porque el musical corriente es malo de narices, pero si algún musical te ha llegado a gustar estás siendo injusto incluso con esos musicales con tu análisis, y negando al género musical el valor que tiene, las potencialidades que tiene. Que esas potencialidades rara vez se llegan a desarrollar es un hecho indiscutible, pero eso de que hay excepciones que lo salvan es un poco exagerado. El musical no es que tenga excepciones que lo salven, es que tiene algunas películas que han logrado darle todo su sentido, que es distinto. La discusión por tu parte es que de base está equivocado y mi postura es que si estuviera equivocado de raíz no podría haber ningún buen musical. Fíjate en que si consideras que hay buenos musicales es porque no hay un fallo de raíz sino que no hay el suficiente talento en esos musicales. Las bases de cualquier género son cuestionables si nos ponemos así de inflexibles. El cine, por poco que valores el musical, no cobraría todo su sentido sin el musical, a no ser que sólo consideres cine la época muda, y consideres que desde la invención del sonoro el cine ha perdido su esencia. Se puede hacer cine mudo, claro que sí, pero ¿hay algo más inverosímil que el cine mudo? El cine sonoro es más creíble. Es que, de verdad, Alfredo, te fijas solo en lo que consideras defectos y no hablas de virtudes en toda la filmografía del género musical. Te cargas todo un género del cine calificándolo en su conjunto colgándole sin justificación la etiqueta de conservador. Alfredo, el cine sonoro también debe parecerte tardío y menos puro que el cine mudo, pero seamos serios, si no hubo cine sonoro antes fue por deficiencias técnicas no porque la pureza del cine se halle en la ausencia de sonido; si no hubo cine en color no fue porque la pureza del cine se halle en el blanco y negro, y así sucesivamente. Alfredo, valoro mucho tus análisis, y esos seriales de cine, pero con el musical estás siendo tremendamente injusto negándole validez alguna, tachándolo de reaccionario, fijándote sólo en la morralla en vez de en las obras logradas del género. Si pusieras el mismo baremo para todo el cine no habrías empezado un blog de cine, eres mil veces más crítico feroz con el musical que con una película de Kubrick por ejemplo como Eyes… A fin de cuentas son opiniones, pero me parece que atribuirle a un género entero cosas que no es está fuera de lugar. Y digas lo que digas el musical en sí no es reaccionario ni americano, es un género cinematográfico. Con ese analísis diríamos también que el cine es un invento francés que expresa el chovinismo atribuido a los galos, y eso no tiene sentido. Dónde nace un género no define cómo es el género. Cada vez le das más vueltas para intentar racionalizar porqué no te gusta el musical, pero ¿por qué tiene que gustarte? Yo no pretendo que te guste, pero de ahí a colgarle los peores defectos de todos, a cada nuevo análisis todavía más. No aceptes las reglas del musical si no te gustan ¿quién te obliga? Pero el musical no es como tú dices, le estás colgando defectos muy graves, “reaccionario”, que no tiene porqué llevar en su interior. Si te parece reaccionario el musical de Trier, apaga y vámonos… Un saludo.

  31. Vamos a ver, que o no me explico o no me entiendes. Te pongo un ejemplo: el famoso número del paraguas y la farola de “Cantando bajo la lluvia”. Es hermoso, es genial, es sublime. Y es absurdo, es ridículo, es ilógico, los decorados son pésimos y cursi es un rato largo… Una cosa no quita la otra, las cosas no son buenas o malas y punto, blancas y negras, hay miles de grises. En mi blog yo no califico géneros sino películas. Ningún género, visto globalmente, se sostiene en su totalidad. Y hay otros, como el musical, excepciones aparte, que personaliza mayoritariamente ese perfil del que te hablo, y cuyas muestras más reconocidas transmiten ese mismo mensaje. Y eso es evidente. Y sí, es un género creado en Estados Unidos, adaptado quizá fuera como otros, pero el más americano de todos, el que ha aportado la abrumadora mayoría, si no todas, de sus obras más representativas y recordadas (el cine musical fuera de USA sí puede considerarse una excepción) y el que vende un modelo de sociedad y de relaciones sobre un sistema de valores muy ‘American way of life’, más que ningún otro. Y por mucho que nos guste o nos disguste algo, no podemos cerrar los ojos ante ciertas cosas que son evidentes:

    https://39escalones.wordpress.com/2007/08/31/el-cine-como-instrumento-de-colonizacion-cultural-disney-el-western-y-el-musical/

    También es evidente la diferencia entre la calidad y el gusto. Que a mí me guste algo no quiere decir que no tenga defectos, y que a mí no me guste no significa que no tenga virtudes. El musical las tiene, no lo niego, cuando es bueno, y también tiene defectos, muchos cuando es malo, y algunos, de base, cuando es bueno. No se pueden criticar sin más las cosas que no te gustan; tampoco hay que negar los problemas y defectos de aquello que te gusta.

    Dices que me fijo en la morralla: hay películas musicales aclamadísimas que no soporto, no se trata sólo de morralla.
    También te recuerdo que en el cine mudo ya se hizo todo. Todo menos el musical, obviamente. No lo menosprecies. Le achacas un defecto (ser mudo) que simplemente era una limitación técnica; nada que ver con los defectos del musical, que no son técnicos (a veces también), sino vicios de origen. No entro en su juego porque no me creo sus reglas, no me gustan; es más, algunas de ellas me parecen estúpidas. Cuando entro en él es porque la calidad supera con creces cualquiera de esos reparos. Y eso no es bueno ni malo, es mi opinión y mi gusto.

    Y por cierto, antes de acusarme de menospreciar el género musical y de no señalar sus virtudes o de llamarme injusto, recuerda el post que estamos comentando, quién lo ha puesto y qué dice.
    Saludos

  32. Amo las obras maestras del cine mudo. El cine mudo dio obras maestras maravillosas, aunque tampoco es verosímil al carecer de sonido. Abordaré el cine musical en mi rincón, pues considero que homogenizas obras de muy diferente intención y calidad. Relee la primera línea de tu post, Alfredo, no empiezas alabando “Cabaret” sino diciendo que no aprecias mucho el musical…

  33. … para un sordo sí, Samuel.
    Por otro lado no pinta mucho el criterio de la verosimilitud si de limitaciones técnicas hablamos. Es como si dices de tu hijo que es un inútil porque no puede volar.
    ¿Qué tiene que ver la primera línea? Tú mismo me has dicho que el género musical contiene más mierda que bondades. O sea, lo mismo que digo yo…

  34. Bob Fosse hacía grandes musicales tristes con historias muy tristes. Los tiempos cambian, Gene Kelly y Fred Astaire ya no se estilaban en los años 70.
    De todos modos mi película favorita de Bob Fosse no es un musical, y és muy sórdida también, es el biopic del cómico Lenny Bruce interpretado magistralmente por Dustin Hoffmann: “Lenny”.

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