Música para una banda sonora vital – Finding Graceland

Un joven atormentado por su culpabilidad en el accidente que costó la vida a su esposa recoge a un autoestopista que dice ser nada menos que Elvis, el Rey. Pero no un imitador como los cientos de ellos que peregrinan a Graceland el 16 de agosto de 1997, sino el auténtico Elvis, que vencido por las particulares circunstancias de su vida fingió su propia muerte para desaparecer y deambular como un vagabundo por el medio oeste americano desfaziendo entuertos… Esa es la premisa de Finding Graceland, la película de David Winkler de 1998 en la que, como no podía ser de otra forma, se dan cita dos clásicos de la música americana.

El primero, Suspicious minds, en una curiosa versión a la que pone careto facial el propio Harvey Keitel en una interpretación de las más extrañas que se le han visto. La segunda, Walking in Memphis, el tema de Marc Cohn, un nombre que da muchos problemas a los pinchadiscos cuando pronuncian muy rápido.