Música para una banda sonora vital – Finding Graceland

Un joven atormentado por su culpabilidad en el accidente que costó la vida a su esposa recoge a un autoestopista que dice ser nada menos que Elvis, el Rey. Pero no un imitador como los cientos de ellos que peregrinan a Graceland el 16 de agosto de 1997, sino el auténtico Elvis, que vencido por las particulares circunstancias de su vida fingió su propia muerte para desaparecer y deambular como un vagabundo por el medio oeste americano desfaziendo entuertos… Esa es la premisa de Finding Graceland, la película de David Winkler de 1998 en la que, como no podía ser de otra forma, se dan cita dos clásicos de la música americana.

El primero, Suspicious minds, en una curiosa versión a la que pone careto facial el propio Harvey Keitel en una interpretación de las más extrañas que se le han visto. La segunda, Walking in Memphis, el tema de Marc Cohn, un nombre que da muchos problemas a los pinchadiscos cuando pronuncian muy rápido.

17 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital – Finding Graceland

  1. AdR, también tiene sus miserias, no te creas, pero en conjunto Keitel es grande, grande.
    Un abrazo

    Pues nada, Francisco, que es domingo. Deja los entuertos para la semana laboral. Mejor compañía que Dylan o Elvis, o los dos, no hay.
    Abrazos

  2. Si no fuera porque Elvis sigue siendo el Rey y además el más rico del cementerio, que gran “biopic” se podría hacer de su vida, suponiendo que se contara la verdad, claro.
    Saludos.

  3. Compañía inmejorable, Marta.
    Besos

    Tienes mucha razón, Josep. Elvis fue el músico que más ingresos generó en 2007, a mucha, muchísima distancia del segundo. Por eso interesa que se sigan contando cosas de él, aunque no sean verdad.
    Saludos.

  4. Pues creo que no… Y contra lo que pueda parecer, tampoco hay mucha música de Elvis.
    En realidad la trama está un poco cogida con alfileres, y en ningún momento queda claro adónde quiere llegar, mitomanías acerca del Rey aparte.

  5. No es una película que roce la maestría pero si que tiene momentos buenos, curioso ese bar donde parece que se ha retrocedido al pasado y nos encontramos con viejas glorias.

    Saludos…

  6. Pues mira, Troncha, que a mí me parece que durante muchos minutos nadie en la película tiene claro de por dónde va o a dónde quiere llegar.
    El bar resulta curioso, sí. Aunque ya hemos visto algo parecido en varias películas, lo cierto es que en USA hay garitos así, cierto. Tiemblo de pensar si montáramos uno aquí pensando en nustras “viejas glorias”.
    Saludos.

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